[Televisión] Cosas de series; guerras marcianas, sitcoms fracasadas, musical anecdótico y epopeya danesa

Televisión

Mucho que comentar en esta semana. Menos mal que hoy es festivo en Zaragoza y hay más tiempo para redactar.

En primer lugar decir que, como los estrenos y los retornos del mes de enero son más interesantes que lo que había antes de navidades, se me había superpoblado mucho la cartelera televisiva. Así que he hecho recortes:

He dicho adiós a ese placer culpable que era Revenge. Las principales tramas que iniciaron la serie están acabadas, y para mí la cosa no da más de sí con las nuevas. Echaré de menos algunos de los duelos protagonizados por Madeleine Stowe y Emily VanCamp, así como los vertiginosos escotes que lucía esta última en la segunda temporada. Pero poco más.

También he despedido a Jane the Virgin. A pesar del triunfo de Gina Rodriguez en algunos premios recientes y las buenas críticas de la serie, su tono de parodia de los culebrones latinoamericanos es simpático a ratos, pero tampoco me entusiasma. Un placer haber conocido a esta gente, pero ya está.

Recientemente comenzó Eye Candy, una policiaca claramente al público juvenil con asesino en serie incluido. La chica protagonista,Victoria Justice, es realmente muy guapa y tiene un tipazo. Pero la serie es más bien mala con interpretaciones muy mediocres. Y como dije, parece que están más preocupados en vender las canciones de la banda sonora que en otra cosa. No es para mí.

Las fotografías de hoy son de 1998, de cuando mi hermana vivía en Peñíscola y alguna vez me dejaba caer por allí a pasar unos días. No muy a menudo. A mis las playas masificadas no me gustan.

Las fotografías de hoy son de 1998, de cuando mi hermana vivía en Peñíscola y alguna vez me dejaba caer por allí a pasar unos días. No muy a menudo. A mis las playas masificadas no me gustan.

Uno de mis placeres culpables desde hace casi tres años es una de superhéroes, Arrow. Flojísimas interpretaciones de gente muy guapa, pero con una trama muy entretenida. Su serie hermana con la que han hecho algún que otro crossover, The Flash, tiene buena parte de los ingredientes de esta, pero le falta algo. Con mantener incomprensiblemente una de las dos en cartelera me basta. Así que adiós al mozuelo más rápido de la televisión. Me quedo con el arquero. De momento.

Después de dos episodios de 12 monkeys, tengo muy claro que no me aporta nada sobre la más que interesante película en la que se basa. Así que no le voy a dar más oportunidades. También desaparece de mi cartelera.

También he dicho adiós a Man Seeking Woman. Su peculiar humor absurdo y surrealista no ha acabado de engancharme. Y lejos de las risas que algunos han dicho que les provoca, a mí lo único que me ha suscitado en algún momento ha sido sorpresa y poco más.

Estas bajas más las series que han terminado ciclo recientemente garantizan que podré mantener un razonable ritmo de visualización de episodios, e incluso me he permitido añadir, para ir viendo los fines de semana, una muy alabada serie de animación que ya ha terminado su ciclo vital, The Legend of Korra. Los episodios que he visto hasta ahora me parecen que, aunque destinados al público más joven, están realmente bien y son muy entretenidos.

20150128-Diapos-009

Pero fuera de la temporada alta, pongamos en octubre, podía ser un sitio muy agradable y tranquilo, especialmente con la luz de la tarde.

 

Ahora comentaré las series que se han despedido recientemente. En las que ha habido de todo, aunque no grandes cosas.

Final de primera temporada para Bad Judge. Esta comedia de situación con una juez bandarra y descarada, ha sido más simpática y entretenida de lo que parecía al principio. Parece que esta destinada a no volver. A que se quedará en un única temporada. Tampoco pasa nada.

Algo parecido le ha sucedido a A to Z. Traía a favor el encanto que había mostrado su protagonista femenina, Cristin Milioti, como “la madre” misteriosa por excelencia. Pero parece que las audiencias no han acompañado. Lo cierto es que también es simpática y entretenida, y efectivamente Milioti tiene encanto, pero tampoco pasa nada si la cancelan. Tampoco ha encandilado. Normalita.

Y ya ha terminado el corto experimento de Galavant, esta comedia de situación con formato de musical, más bien de parodia de musical, que nos ha deparado momentos simpáticos y entretenidos, pero que no ha mantenido el magnífico tono de los dos primeros episodios de presentación. Al final ha resultado un poco anecdótica. Lo mismo que las anteriores. Si volviese, pues bien. Pero si la cancelan porque la fórmula resulta que se agota en seguida, pues tampoco pasa nada. Esta es de las típicas en las que muchas veces son los secundarios los que deparan los mejores momentos.

20150129-Diapos-017

O te podías dar un garbeo por alguna coqueta población vecina, menos masificada, como Alcocéber.

 

Ya he terminado de ver el drama histórico de carácter épico y tono de superproducción, 1864, que nos ofreció la televisión danesa. Realizado ha propósito del 150º aniversario del anno horribilis de la historia del país escandinavo, tenía como digo pretensiones de superproducción, con grandes presupuestos, muchos extras y grandes escenarios y una historia de amor desesperado en medio del escenario de la Guerra de los Ducados o Segunda Guerra de Schleswig. A mí, el conocer la historia de ese conflicto me ha interesado. Y ha habido momentos en que el desarrollo del mismo no ha estado mal. Pero la historia de amor desesperado ha sido culebronera, maniquea y un poco sacada de quicio, y la forma en que han representado a los políticos daneses, y en algún momento a los alemanes, me ha parecido casi más una parodia que un drama serio. Una pena ganarse tanto dinero para un guion tan flojo. Aunque el diseño de producción no está mal a pesar de algunas inconsistencias e incoherencias históricas. No sé cuenta del todo bien la historia y no se acaba de entender. Todo lo centran en la batalla de Dybbøld, presentado como un gran drama que fuese el meollo del conflicto, como si eso fuese lo único reseñable, cuando de hecho los prusianos y austriacos invadieron buena parte de Jutlandia sin gran oposición.

Y un producto televisivo que me pareció curioso cuando me enteré de su existencia y me apeteció verlo. Se trata de The Great Martian War 1913 – 1917. Se trata de un producto de ficción pero presentado como un documental de historia de los habituales en las televisiones británicas. Lo que hace es tomar la historia de La guerra de los mundos de H. G. Wells, sin ser fiel a ella pero tomando elementos claves, y mezclarla con imágenes procedentes de los archivos de la Primera Guerra Mundial, que en esta historia alternativo no habría existido por la invasión extraterrestre. Las premisas son interesantes y la cosa empieza realmente bien, con tensión e interés. Pero se alarga demasiado, la hora y media que dura es excesiva. Empieza a ser cansina por el hecho de que unas mismas imágenes se repitan unas y otra vez, y el desarrollo del conflicto bélico tal y como lo comentan, tiene elementos que resultan poco verosímiles incluso en la situación de suspensión temporal de la incredulidad en la que se sitúa el espectador. Una pena porque prometía más. Lo mejor es cuando ves “por primera vez” las escenas tomadas de los metrajes filmados en la guerra del 14-18 modificados digitalmente para incluir a los invasores. Lo malo es que acabas viendo las mismas tomas un montón de veces.

Como podéis ver, un montón de cosas para comentar esta semana… Ale… hay que dar una vuelta por la festiva Zaragoza de San Valero, tomar el aperitivo con los amigos y comer con la familia. Tradiciones del día.

20150129-Diapos-019

Siempre era posible encontrar algún paisaje interesante para tirar algunas Provias, las diapositivas de Fuji que eran mis preferidas en aquel momento.

 

[Televisión] Cosas de series; malos tiempos para las “sitcoms”

Televisión

Ya vengo diciendo desde hace semanas que la cosecha del otoño de 2015 no está siendo buena. Ya de entrada, pocas series me llamaron la atención. Pero es que además, de las que me llamaron algo la atención, entre las que se cayeron de mi cartelera porque no respondieron a mis (modestas) expectativas y las que se están cargando las propias televisiones que las emiten… muchas bajas.

Ya comenté la semana pasada las bajas de un procedimental, Forever, y una comedia de situación, Selfie. Ambas por cancelación de las series en origen. Pues ahora hay que sumar dos más, por el mismo motivo. Una es Bad Judge, que es cierto que tuvo un comienzo flojo y que no generaba especial entusiasmo, pero con el tiempo algún episodio razonablemente entretenido había tenido. En cualquier caso, parecía condenada desde el principio,… y desaparecerá del panorama televisivo sin pena ni gloria. La otra prometía más. Aprovechando el tirón de “la madre” por antonomasia, la actriz Cristin Millioti, parecía que A to Z podía cuajar. Y lo cierto es que sin ser una serie brillante como podría ser, la simpatía de sus personajes hacía que fuera agradable de ver. Pero parece que las audiencias no han sido lo que deberían haber sido, y también la han fulminado. No sé si con los posibles capítulos grabados, veremos algunos más, o simplemente las habrán retirado definitivamente. Es posible que veamos algunos capítulos más de ambas, ya veremos. En cualquier caso, pronto nos olvidaremos de ellas.

Como hoy no voy a comentar mucho más, os dejo con unas cuantas fotos tomadas con la Fujifilm GS645S Wide Professional, que al igual que la que os presentaba hace unos días de la Voigtländer Perkeo II, son tomas con película tradicional de formato medio.

20141124-CarlosCarreter-9

Parque Grande de Zaragoza.

20141124-CarlosCarreter-10

Parque Grande de Zaragoza.

20141124-CarlosCarreter-39

Parque Grande de Zaragoza – Rosaleda.

20141124-CarlosCarreter-54

Canal Imperial de Aragón.

20141124-CarlosCarreter-61

Canal Imperial de Aragón.

20141124-CarlosCarreter-67

Vista desde el Tercer Cinturón de Zaragoza.

 

[Televisión] Cosas de series; largo interludio para Outlander y segundo repaso de novedades

Televisión

Básicamente, esta última semana he seguido incorporando novedades a la cartelera. O no. Y algunas cosas se han caído de ella. Y tenemos que decir un adiós momentáneo a una de las pocas sorpresas agradables de la temporada de verano.

En primer lugar algunos regresos. Desde luego, el de Downton Abbey, ese gran culebrón de época británico que tanta expectación ha levantado estos últimos años. La verdad es que tengo la sensación de que la temporada ha empezado con un tono excesivamente bajo. No tiene hasta el momento la intensidad dramática de otras. Veremos como evoluciona.

No pensaba yo que fuera a reengancharme a The Returned, esa historia de resurrecciones, a la que siempre le faltó en su primera temporada un poco de carisma en los personajes que dieran potencia a una historia por lo demás fantástica y poco profunda. Pero, algún giro en su primer episodio ha hecho que no la haya borrado aún de mi cartelera. Lo cual no quiere decir que no suceda en un futuro.

No he podido con Peaky Blinders. Aunque es una buena serie, es de mafiosos, y a mí las series de mafiosos me suelen cansar pronto. Como ya digo, es una buena serie de todos modos.

Castillo de Stirling

Como la serie estrella de esta semana narra las aventuras de una enfermera inglesa del siglo XX en la Escocia del XVIII, nos iremos a visitar castillos por esas tierras. Como el imponente castillo de Stirling.

Entre las novedades absolutas, no encuentro sentido ver Gracepoint. Versión norteamericana de la británica Broadchurch, es tan fiel al original que no tiene sentido volver a verla, aunque esté bien hecha. No se integra en mi cartelera.

En el campo de las sitcom, ya comenté el buen sabor de boca de A to Z, pero de momento sigo sin haber visto nada más que el piloto. A ver como sigue. Y en cuanto a Selfie, el piloto aumentó las bajas expectativas sobre esta serie, pero el segundo capítulo las ha vuelto ha poner casi en su sitio inicial. No sé si la presencia de Karen Gillan será suficiente para ser fiel a una serie floja.

Está en serio peligro en mi cartelera Gotham. Por muy buen diseño de producción que tenga, sus historias me parecen banales, vistas mil veces, tópicas. Así que como el tercer episodio, que tengo pendiente, no me diga nada, se caerá. Sin embargo, Forever, que tuvo muy buen piloto, aunque sus siguientes capítulos no han tenido el mismo nivel, es entretenida de ver. No una maravilla, pero entretenida. Y tiene posibilidades de mejora. A su favor, personajes carismáticos.

Castillo de Dunnottar

O el castillo de Dunnottar, que participó en las revuelta jacobitas del siglo XVIII, momento en el que se sitúa la historia.

Y sólo me queda comentar el final de la mitad de la primera temporada de Outlander. Qué lío. La primera temporada de esta serie de época, con tonos aventureros, románticos y fantásticos, tiene 16 episodios. Pero han emitido 8 en este verano, y los siguientes a partir de abril del año que viene. Por supuesto, la han interrumpido con un cliffhanger monumental. He de decir que dada su procedencia, de una serie de culebrones de novela romántica para marujas, no esperaba gran cosa. Pero lo cierto es que la serie ha sabido contener el tono, aunque claramente orientada al público femenino es perfectamente visible por el masculino, tiene dosis de aventura y de intriga muy adecuadas, los guiones de los distintos episodios están cuidados, los diálogos son buenos, y los personajes tienen carisma, empezando por su protagonista femenina Claire Beauchamp (Caitriona Balfe). Quizá el punto más débil es el apuesto protagonista escocés, pero tampoco molesta. El caso es que es una serie que se instalado de forma muy afianzada en mi cartelera, y que ya tengo ganas que vuelva. Aventuras y acción, romance no mojigato, bonitos paisajes, y una buena protagonista, con un malo que promete mucho. Qué más vas a pedir.

Castillo de Urquhart

También el castillo de Urquhart, en vistosa localización sobre Loch Ness, pero que tiene menos hechos de armas, o prácticamente ninguno, en su haber.

[Televisión] Cosas de series; altas, bajas y dos finales más que interesantes – Rectify y The Honourable Woman

Televisión

Semana movida de la que ni siquiera voy a comentar todas las novedades, limitándome a lo más llamativo.

En el lado de las bajas, he eliminado de cartelera dos dramas de época. El de la bomba atómica, Manhattan, que no me acababa de llegar y me parecía confuso en su discurrir, y The Knick, drama médico en el que más allá de la ambientación del Nueva York de principios del XX, no he acabado de encontrarle el interés, con personajes y situaciones demasiado estereotipados.

He visto el piloto emitido por adelantado de una sitcom que llegará en octubre, A to Z, comedia romántica en la que han decidido aprovechar el tirón que ha mostrado la “madre” Cristin Millioti para darle su propia comedia con más protagonismo. Simpático piloto, dejaremos más comentarios para cuando llegue la temporada.

Esperado regreso de Doctor Who con el Duodécimo Doctor (Peter Capaldi) acompañado por la Chica Imposible (Jenna Coleman). Parece ser que a John Hurt han dedicido dejarlo como el Doctor Innumerado. Todo el mundo a la expectativa. Incluso la propia serie parece que en su primer episodio de esta nueva época estaba a la expectativa lo cual ha hecho que de momento no podamos decantarnos sobre lo que puede dar de sí la novedad. Todos buscando la zona de confort ante la incertidumbre. Cosa que no sucedió con anteriores reencarnaciones de uno de nuestros alienígenas favoritos, que nos engancharon desde el principio. Por lo menos, esta aventura victoriana nos ha permitido reencontrarnos con Jenny Flint (Catrin Stewart), la encantadora esposa de Madame Vastra (Neve McIntosh).

Puente del Milenio y San Pablo

Con dos series británicas en el comentario de hoy, nos vamos a orillas del Támesis.

Y vamos con dos finales, uno de temporada y otro de miniserie, definitivo por lo tanto, de dos producciones realmente destacadas y  que merecen un comentario atento.

Por un lado tenemos el final de la segunda temporada de Rectify. Si la corta primera temporada se centraba en los problemas de adaptación de alguien que se ha pegado veinte años en una celda de alta seguridad, en esta ocasión, hay que sumar que hemos ido entrando en el problema de la culpabilidad o la inocencia del protagonista en la violación y asesinato de la joven de 16 años que se le atribuyeron en su momento. Y también hemos empezado a introducirnos más en las historias y en los problemas del resto de las personas de su familia. Sigue siendo una serie de ritmo pausado. Sin llegar a moverse en un lapso de tiempo tan escueto como la primera temporada, seguimos desarrollando los temas a tiempo lento. Y a pesar de todo, vemos cómo los personajes evolucionan. Pero además empiezan a pasar cosas, quizá perdiendo la pureza del planteamiento introspectivo de la primera temporada. Quizá porque hubiera sido difícil de mantener la serie de aquella forma. Es una serie menos apta para el público general, y está más encaminada para quienes disfruten de un producto más reflexivo, quienes prefieran tener una actitud activa antes los problemas y situaciones planteadas a los caracteres de la serie. Desde mi punto de vista, un imprescindible… si te gusta este tipo de “cine”. Muy importante el trabajo actoral, que es el que sostiene la serie en gran medida.

Albert Memorial

Una escena clave de la “mujer honorable” sucede en torno al Albert Memorial.

Y terminaremos con la agradable sorpresa que ha sido The Honourable Woman. Esta historia sobre la rica heredera judía, Nessa Stein (Maggie Gyllenhaal), que a pesar de un acontecimiento trágico en su pasado, representa los mayores esfuerzos empresariales para llevar paz, desarrollo y estabilidad a Israel/Palestina. Pero detrás del misterio que se esconde detrás del inicial rapto del hijo del ama de llaves palestina, Atika (Lubna Azabal), nos encontramos ante una historia de espionaje dentro de la más pura tradición británica, en el que destaca un notable reparto. Una historia que tiene momentos más intensos y otros menos, pero que va construyendo un desenlace in crescendo que nos ofrece un par de episodios finales que nos mantienen totalmente atrapados a televisor. Cumple la protagonista sin problemas con su papel, pero destaca el buen trabajo de Azabal, de lo mejor de la serie, el siempre eficaz Stephen Rea, o la frialdad de Eve Best. La historia no deja de sorprender aquí y allá, lo cual te mantiene en alerta; cualquier detalle que te planteen ante la pantalla puede tener repercusión futura. Y en un tema tan delicado como el del conflicto israelí-palestino, se aleja de maniqueismo, resultando en que la tesis que defiendo no es otra que la que las gentes con dos dedos de frente defienden. Alguien tiene que dejar de contar las afrentas en un momento dado, si se quiere romper el círculo vicioso de la violencia y el odio. Alguien tiene que poner un límite a lo que se puede vengar y a lo que no. A cómo se puede uno vengar y cómo no. Qué justifica una causa, y qué la desautoriza, la desprestigia o la banaliza. Lástima que en la vida real, el círculo de la violencia se siga cerrando y realimentando día a día, en las calles de las poblaciones afectadas, en las cancillerías de los grandes potencias, y en los despachos de quienes tienen la capacidad de tomar las decisiones que nos harían humanos, pero que siguen reduciéndonos al estado de bestias. Una serie que merece la pena también.

Albert Bridge

Y con esta vista del Albert Bridge, despido esta entrada televisiva hasta la próxima semana.