[Cine] Frantz (2016)

Cine

Frantz (2016; 012017-0201)

Es algo que nos suele pasar. Que solemos hacer. Cuando vamos al cine y salimos muy insatisfechos, inmediatamente pensamos en volver a algo que nos pueda gustar y nos deje mejor sabor de boca. Así que en ese día tonto de fiesta que nos han dado el lunes 2 de enero por el hecho de que el año nuevo cayera en domingo, nos acercamos a las salas de cine, muy concurridas, para ver lo último de François Ozon. En mi experiencia, habré visto aproximadamente la mitad de los largometrajes, quizá alguno menos, de los firmados por este director francés, Ozon es un director que me resulta irregular en sus resultados, aunque siempre encuentro algo interesante en sus habitualmente inquietantes películas.

En esta ocasión, Ozon crea su historia sobre la base de un guion de Ernst Lubitsch, que el propio director de origen alemán llevó al cine, y que a su vez se basaba en una obra de teatro del francés Maurice Rostand. Eso es lo que pone en los créditos finales de la película, aunque en IMDb no otorga la autoría del guión de la película de Lubitsch al propio Lubitsch. En cualquier caso, me hubiera gustado ver la película del alemán antes de este comentario. Por comparar. Pero no he podido encontrar una copia para ver, ni por lo legal, ni por lo delictivo.

La historia nos lleva a la primavera de 1919, poco después del final de la Primera Guerra Mundial. A una población alemana donde el doctor Hans Hoffmeister (Ernst Stötzner) y su esposa Magda (Marie Gruber), guardan luto junto a la que iba a ser su nuera, Anna (Paula Beer), por la muerte de su hijo Frantz (Anton von Lucke), en los últimos meses de la guerra. Un día, Anna descubrirá que alguien ha estado visitando también la tumba de Frantz, y pronto sabrá que se trata de un joven francés, Adrien Rivoire (Pierre Niney), que aguarda el momento de visitar a la familia para hablarles de Frantz. Un momento que no será fácil, y conmoverá la vida y los cimientos de la misma de todos.

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Con las fotografías de la entrada de hoy, me voy a permitir un juego… no muy difícil por otra parte. Pero de las siete, hay tres que están tomadas en Francia y tres en Alemania. Y la del encabezado, con un pie del fotógrafo en cada país. ¿Cuales son de qué país? Hay muchas pistas.

Lo primero que llama la atención de la nueva película de Ozon son los aspectos formales. Rodada en su mayor parte en blanco y negro, con algunas importantes y significativas secuencias en color. El responsable de la cinematografía del filme, Pascal Marti, lleva a cabo un trabajo excelente. Si el trabajo en blanco y negro es sobrio, pero tremendamente elegante y eficaz, un verdadero trabajo de fotografía monocroma, la adopción de las paletas propias de los autocromos para las secuencias en color, dota al conjunto de una coherencia visual total, unido a las suaves transiciones entre el blanco y negro y el color. Para quien no esté al tanto, el autocromo fue un proceso de fotografía en color, que se utilizaba ya a principios del siglo XX, el único viable, aunque laboriosos y engorroso, hasta que llegaron las modernas películas con pigmentos o colorantes, que popularizaron este tipo de fotografía. En fin, todo ello, junto una banda sonora de corte clásico, nos transporta sin problemas a esos ominosos días de finales de la segunda década del siglo XX, donde la destrucción y el dolor domina Europa.

Luego vienen los temas… que son diversos.

Desde luego, dominando el conjunto, está el tema del dolor, del duelo por los ausentes. Por los que han dado su vida por ideales, que a toro pasado a algunos pueden parecer vacíos. Porque ante la dolorosa ausencia, para un padre o una madre lo que importa es el hijo ausente y no ese concepto abstracto de patria que se lo ha llevado. Tremenda la declaración del doctor, que parece ya estaba en la obra original de teatro y en la película de Lubitsch, y que Ozon ha respetado. La de aquellos que brindan con cerveza y los que brindan con vino cuando celebran victorias en las que mueren miles y miles de hijos.

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Esto conlleva también otro sentimiento; el de vergüenza y remordimiento de los que han sobrevivido. Bien sea porque estaban en la retaguardia, alentando una guerra atroz, bien porque estaban en el frente, donde tantos murieron. Y donde muchos que sobrevivieron, mataron.

Asociado al anterior está el tema de la mentira. Una mentira que se encuentra en todas partes y en todos los actores de este drama. La mentira sobre cómo era la vida antes de la guerra, sobre cómo fue durante la guerra, sobre cómo es después de la guerra. Las mentiras colectivas y las que lleva cada uno a cuestas. Y alguna de las mentiras actúa como motor de este encuentro entre personas dolientes.

Está también la ominosa situación política. La que llevó a la guerra a las potencias contendientes y la que no ha quedado resuelta. Puesto que nosotros, los espectadores, conocemos la historia posterior, identificamos en la película aquellos gérmenes de otra guerra, todavía más atroz, todavía más inmoral, todavía más inhumana. Los nacionalismos, una de las lacras de la humanidad que más muertos ha causado en los dos últimos siglo, la que sustituyó a la religión como causa de enfrentamiento a muerto, aunque a veces tristemente se potencian ambas, no se han curado. Dos escenas al ritmo de la música de marcha militar, una en Alemania, la otra en París, se encargan de avisar al espectador de ello.

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Permitidme un inciso al respecto. En la película Casablanca de Michael Curtiz, hay una escena en la que unos oficiales alemanes, todos ellos con uniformes que remarcan su carácter de nazis, cantan en Rick’s una canción que a todos nos suena ominosa en sus bocas. Se trata Die Wacht am Rhein. Los franceses presentes en el local, derrotados recientemente en el transcurso de la guerra, ocupados por el invasor, se revuelven y empiezan a entonar La Marsellesa hasta que apagan el sonido de los alemanes. Vamos a la historia de estas canciones.

El himno nacional francés, que durante mucho tiempo fue también uno de los himnos favoritos de todo tipo de movimientos de izquierdas, nació como un himno militar. En concreto, y atención al dato, el del Ejército del Rin de la recién nacida República Francesa en 1792. Tras el triunfo de la revolución, las monarquías absolutas europeas, encabezadas por la germánica Austria, pretendieron derribar el régimen republicano francés por la fuerza, con poco éxito. Y en ese ámbito nació este himno, primero militar, después revolucionario, finalmente himno nacional francés.

“Die Wacht am Rhein” surgió como himno patriótico, de carácter relativamente popular. Los estados alemanes, especialmente los que se encuentran a orillas del Rin, habían sufrido con frecuencia en los siglos anteriores la agresividad francesa. La intervención gala en la guerra de los 30 años, la anexión por Luis XIV de Alsacia y Lorena, hasta ese momento estados del Sacro Imperio, la anexión por parte de Napoleón Bonaparte de parte de los estados alemanes y la creación de la Confederación del Rin como estado tampón títere para proteger al núcleo central del Imperio Francés,… En plena efervescencia nacionalista alemana hacia mitad del siglo XIX, surge esta canción patriótica que anima precisamente a establecer una guardia, una vigilancia, en el Rin contra quienes perciben como su principal amenaza, y hace llamamientos a la unidad de los alemanes para ello. No es por lo tanto en origen una canción nazi. Pero sí nacionalista. Como La Marsellesa. Lo paradójico es que a partir de 1870, los tradicionalmente agredidos, los alemanes, se convirtieran durante casi un siglo en rabiosos agresores.

Antes de la famosa película de Curtiz, la confrontación entre ambos temas musicales fue usado por Jean Renoir en La grande illusion (La gran ilusión), en el marco histórico de la Primera Guerra Mundial también. Siendo una película de 1937, cinco años antes que el estreno de Casablanca, y teniendo en cuenta el cariz de la escena en la que se enfrentas ambas marchas, parece muy probable que alguien en la producción de Casablanca decidiese copiar o al menos inspirarse en la escena que filmó Renoir. Finalmente, Ozon vuelve a usar ambos temas precisamente para señalar que el miedo mutuo que ambos países se tienen no ha desaparecido. Y el miedo es causante de muchas desgracias. Son diversos los historiadores que opinan que el miedo de los militares alemanes a quedar rodeados por potencias hostiles les impulsó a llevar a su país a la guerra antes de que sus potenciales enemigos estuvieran más preparados. De nada les valió.

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Pero volviendo a la película, he dejado para el final un quinto tema. No porque sea de menor rango. Al contrario. Sino porque es el tema que abre esperanza, en una película en el que hay un notable fondo pesimista. Y es el viaje de la joven Anna. Viaje tanto interior, personal, sobre el significado de lo que ha pasado y lo que está viviendo, como físico, cuando deja la comodidad de su hogar para adentrarse en el país hasta hace unos meses enemigo. Donde puede contrastar muchas cosas. Entre ellas, que la guerra se libró en esas tierras y que el horror permanece. Pero también es un viaje de descubrimientos. Dicen que viajar es uno de los grandes antídotos contra la intolerancia. Hacerlo con sentido crítico, cura del mal de los nacionalismos, aunque también sirve como antídoto para los complejos patrios, haciéndote comprender que en todas partes cuecen habas.

La joven Paula Beer, la actriz que interpreta a la joven Anna, es probablemente uno de los grandes descubrimientos de esta película, que cuenta con unas interpretaciones de primer nivel, siendo también muy destacables las del matrimonio Hoffmeister. Esta chica alemana, el reparto es internacional y la película está rodada en inglés y francés, con su dominio de ambas lenguas, derrocha encanto por arrobas. No ya sólo porque sea más o menos guapa, que lo es, sino porque transmite una cierta belleza interior a su personaje que da sentido a su viaje.

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La película está llena de metáforas y simbolismos que no me voy a extender a desarrollar. Ya me ha dado por escribir la disgresión sobre los dos temas musicales comentados. Pero es una película profunda y necesaria de ver. Quizá los riesgos para esta vieja Europa no están ahora en el viejo enfrentamiento francoalemán. Tuve ocasión de participar en una conversación hace unos años en la que, en torno a una mesa de café, tres personas con titulaciones universitarias en historia, incluso doctorados, acordaban que franceses, especialmente los del norte del Loira, y alemanes, especialmente los que viven más próximos al Rin, son dos variantes de un mismo pueblo, de una misma cultura,… lo que pasa es que los de este lado del Rin acabaron hablando latín. Pero hoy los riesgos para la vieja Europa siguen estando en los sangrantes nacionalismos que han impedido hasta ahora que el proyecto de unidad europea avanzase, lo llevaron a su estancamiento, e incluso a un retroceso como algunos percibimos ahora. Esto en una situación global en la que las que fueron potencias hace 100 años han pasado a segunda línea. Esperemos a que las divisiones no lleven a los extremos de antaño. Pero con la historia que nos cuenta Ozon, que no es perfecta hay un momento en que se pierde un poco en el último tercio de la misma, y con otras que nos han llegado del mundo del cine, la literatura, el arte y la Historia, con mayúscula,… quedamos avisados.

Pues no ha sido esta la película que han presentado los “gabachos” a los Oscar…Sobraditos andan este año. Que envidia.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] Joven y bonita (2013)

Cine

Joven y bonita (Jeune et Jolie, 2013), 8 de marzo de 2014.

No ha llegado en versión original esta película francesa del director François Ozon, un director que nos ha ofrecido a lo largo de su carrera algunas propuestas interesante. Y variadas. Especialmente en sus miradas a las mujeres o a los adolescentes. En este caso, ambas cosas a un tiempo. Por cierto, el problema de la versión original se resuelve “poniéndose el parche en el ojo”, como casi siempre en las películas francesas, que suelen llegar con bastantes meses de retraso a nuestra cartelera. Cada cual sabrá. Porque ante el maltrato de los distribuidores y exhibidores a los espectadores, ya no sé cuál es la postura ética más adecuada. Nosotros fuimos a la sala de cine, pero también me he visto la versión original. Creo que estaba en mi razonable derecho.

A lo largo de un año de su vida, siguiendo las cuatro estaciones, la historia sigue a Isabelle (Marine Vacth), una chica que conocemos durante unas vacaciones de verano con su familia en la playa, a punto de cumplir sus diecisiete años, y en las que decide practicar el sexo por primera vez con un chico. Un alemán mono que pasaba por allí. Tiene una relación muy abierta con su hermano, Victor (Fantin Ravat), razonablemente buena con el segundo marido de su madre, Patrick (Frédéric Pierrot), y la habitual de la edad con su madre, Sylvie (Géraldine Pailhas). Lo siguiente que sabremos de ella, en el otoño siguiente, es que alterna sus estudios con la prostitución, citándose en hoteles con hombres que están dispuestos ha pagar una buena cantidad de dinero por acostarse con una chica “joven y bonita” como dice el título de la película.

Sena

Pues sí, hoy nos vamos a París; a pasear junto al Sena como en la película.

Es cierto como se ha comentado por ahí que tiene un principio en la que Isabelle nos recuerda a las protagonistas de las películas de Eric Rohmer, como por ejemplo en La collectionneuse, y en menor medida Pauline à la plage. Y algunos otros personajes femeninos de la filmografía del excelente director francés. No tanto me convencen los paralelismos que algunos han visto con la visión del aburrimiento burgués que Buñuel nos transmitía en Belle de Jour. Creo que estamos ante una particular forma de explorar su propia sexualidad y su atracción en una adolescente que, siendo una chica ejemplar desde cualquier punto de vista convencional, está insatisfecha de sus primeros contactos con el otro sexo con gente de su generación. La historia no nos cuenta cómo empieza en la prostitución, permitiéndonos elucubrar en los motivos de la chica, hasta bien avanzado el filme. Sin darnos necesariamente una explicación completa. Es algo en lo que el espectador tiene que poner de su parte. Pero por poner un dato, podemos dudar sin problemas que lo haga por dinero. Hay otros temas que aparecen entrelazados. Ya mencionado, las relaciones con sus semejantes adolescentes, las relaciones familiares. Más específicamente, la relación con la madre y el papel de esta como role model como mujer. Muchas más cosas de lo que parecen en un primer análisis superficial.

Análisis superficial que puede venir de las escenas de sexo que salpican la película, y de la indudable sensualidad que exuda la protagonista de la película. Una Marine Vatch que da el físico de una chica de diecisiete años, aunque en algún momento se le nota que tiene algunos años más. Por lo demás, unas interpretaciones razonablemente competentes.

Una película interesante, por los temas y su tratamiento formal, aunque quizá no al mismo nivel que otras propuestas del director. Pero bastante visible.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Notre-Dame

Aunque, viendo la catedral de Notre-Dame,… pues la película no va de vírgenes precisamente…

[Cine/Fotografía] Dans la maison (2012) (y un comentario sobre la entrada de ayer)

Cine

Dans la maison (2012), 12 de noviembre de 2012.

Esta película ha sido vista en versión original, y por eso conservo su título original en francés. En la cartelera española también es posible encontrarla con el título En la casa.

El cine de François Ozon me gusta algunas veces más que otras. No es que haya tenido la oportunidad de ver todo lo que ha hecho, ni mucho menos. No llega con facilidad el cine francés a nuestras pantallas, pero lo poco que ha llegado de este director, aunque irregular, me ha parecido siempre que tienen su punto de originalidad e innovación que nos animó a ver esta película. Además, varias críticas hablaban bastante bien de ella.

Nos encontramos con el señor Germain (Fabrice Luchini), un profesor de un instituto francés, especializado en lengua y literatura francesa, que se plantea el anual de enseñar a sus desmotivados alumnos el uso adecuado del lenguaje, sin muchas esperanzas. Casado con Jeanne (Kristin Scott Thomas), que dirige una galería de arte cuyo dueño acaba de fallecer y cuyas herederas tienen intención de vender, está en la edad madura ya, y anda escaso de ilusiones. Tras un extraño principio de año en el que se vende como revolucionario la vuelta a los uniformes para los alumnos, un ejercicio de redacción de uno de sus alumnos, Claude Garcia (Ernst Umhauer), le llama la atención. Y comenzará a animarlo a seguir escribiendo reconociendo el potencial del chico. El problema es que todo lo que escribe el chico es sobre su progresiva y profunda intromisión en la casa de uno de sus compañeros Rapha Artole (Bastien Ughetto), en su vida y en sobre todo en las vidas de sus padres, Rapha (Denis Ménochet)Esther (Emmanuelle Seigner). Y especialmente, en su obsesión por esta última. Esta intromisión no tardará en causar problemas a Germain y al conjunto de personajes que giran alrededor de la historia que, por entregas, nos va desgranando Claude.

Esta es una de esas películas, que por cierto está basada en una obra del dramaturgo español Juan Mayorga, a la que es difícil coger el tono. Es cierto que tiene un punto de originalidad indudable. Que el desarrollo de la historia de Claude con los “Raphas” sea a través de sus redacciones, que van variando el tono y el punto de vista según las indicaciones de Germain está muy conseguido. Es esperable que lo que comienza como una comedia poco a poco se convierta en un drama que llega a adquirir tintes de tragedia. Pero no acabas de tener claro cuál es el tema que realmente importa al director. Es una discusión sobre el proceso de creación literaria por el contraste entre el atrevido adolescente y el fracasado escritor reconvertido a docente. Es una película sobre la iniciación en la sexualidad del adolescente a través de su fijación por la mujer madura pero de buen ver. Es una película de sociópata que invade y desequilibra una familia normal,… O todo eso a la vez. Lo cierto es que la historia comienza fuerte y con ritmo, pero en algunos momentos empieza a divagar o volverse más morosa sin que podamos percibir avances reales hasta el final, que no necesariamente resulta del todo satisfactorio.

En cualquier caso, conviene destacar la excelente actuación de todo el elenco, que realmente sostiene la película incluso en los momentos en los que la historia es más débil. Y no sólo los veteranos actores y actrices del cine francés (últimamente Kristin Scott Thomas parece más actriz francesa que inglesa), sino también los adolescentes, sobre todo el que personaliza a Claude, que resultan convincentes, este último realmente inquietante.

A pesar de los peros que le he puesto en algún momento, y aun por debajo de algunas buenas películas francesas que hemos podido ver últimamente, la considero una película razonablemente recomendable. En sus partes en las que flirtea con la comedia, incluso me arrancó alguna carcajada.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Paisajes urbanos

En mis pruebas, que comentaré a continuación, fotografiando en determinadas condiciones, la trasera de un centro educativo en Zaragoza, menos vistoso que el moderno “lycée” francés de la película.

Añadido sobre fotografía:

Después de mi entrada ayer comentando el uso de algunos atípicos objetivos y la posible adquisición del objetivo-tapa de Olympus, recibí algún comentario intenso sobre la inutilidad de este objeto, especialmente porque según mi corresponsal, sólo es posible su utilización en condiciones de luz relativamente abundante.

Decidí ir al cine con la Panasonic GF1, que últimamente tenía en barbecho,  y el G 14/2,5 ASPH de la misma marca que es muy parecido en longitud focal al objetivo-tapa. Ajusté el enfoque a 2 metros, y cerré el diafragma a f/8. Condiciones similares a las del objetivo-tapa de Olympus. Y cuando salí al cine, fui tomando algunas fotografías con la luz del crepúsculo. Con una ISO máxima de 1600. Sin estabilizador de imagen. Os las dejo aquí.

Paisajes urbanos

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Paisajes urbanos

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Paisajes urbanos

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