Cine – Este no es mi Jack Ryan que me lo han cambiado

Cine

La película transcurre un buen rato en Londres, así que ya sabéis de dónde son las fotos. Entrada disponible también en Substack.

Jack Ryan: Ghost War (2026; 33/20260810)

No perderé mucho tiempo con esto. O quizá sí. Ya veré. Veréis. En el verano de 1990 se estrenó en España The Hunt for Red October, adaptación de la novela homónima de Tom Clancy. Y lo petó. Una de las películas bélicas, de submarinos, de aventuras, de espías,… de cualquier género que se os ocurra, porque es todos esos y quizá alguno más, más divertidas y entretenidas que se han visto, con un Sean Connery carismático, que llenaba la pantalla como pocos actores lo han hecho en la historia del cine. Después, la he visto varias veces, no recuerdo cuántas, en la pantalla pequeña.

Pues bien… luego nos enteramos que el protagonista de la novela no era Marko Ramius (Connery), sino el analista de la C. I. A. Jack Ryan (Alec Baldwin). Que era un papel que salía mucho, el que más puede, pero que no sabía a protagonista, sino a secundario con muchísima presencia. Pero parece que no era así. Parece que Ryan era el protagonista… de alguna forma. De hecho, dos años después se estrenaba una nueva película, Patriot Games, con el mismo personaje, pero interpretado por Harrison Ford. También fuimos a verla. Pero no salía Ramius/Connery… e interesó más bien poco. A mí, casi nada. Sorprendentemente, después ha habido unas cuantas películas más con el personaje, que he ignorado por completo, e incluso una teleserie con varias temporadas. Desconocida para mí.

El lunes, un tanto aburrido, comprobé que hay una película de estreno de este año, directamente en plataforma, sobre el personaje. Y como no tenía nada previsto para el rato de la cena y hasta la hora de irme a dormir, la vi. No merece la pena que pierda el tiempo con el argumento. Los espías buenos, los espías malos, unas cuanta balaceras, unas cuantas persecuciones en coche, escenarios por varios países, muchas caravanas de coches todos iguales yendo de una lado para otro y, al final, ganan los buenos, tras un tiroteo final bastante inverosímil.

Lo más curioso del caso es la degradación del personaje, Jack Ryan. En la película del submarino dejaban muy claro que era un analista, un tipo que trabaja en un escritorio, y si lo mandan al campo es porque necesitan su capacidad para dialogar con Ramius. No porque vaya a salvar la situación a tiros. En realidad fueron torpedos. Y eso hacía que fuera un personaje que tenía sentido, en una historia que globalmente tenía cierto sentido. Aquí nos encontramos a un tipo que lo que hace es liarse a tiros, con una mínima materia gris, aunque hayan pretendido, en alguna escena, hacerlo pasar por listo. El actor, John Krasinski, creo que es el mismo que el de la serie. Y sale por ahí Sienna Millerpegando tiros, muy rubia ella.

La película no tiene que ver nada con aquellas de hace 35 años. Si aquello era un buen entrecot bien hecho y degustado, esto tiene la sutileza de una hamburguesa de MacDonalds socarrada. Aunque he de reconocer que puede cumplir con el propósito de matar el rato desde la cena hasta la hora de dormir, y luego olvidarnos totalmente de ella. Ah… la dirige un tal Andrew Bernstein quien, curiosamente, como director en teleseries ha trabajado en algunas muy buenas. Pero claro, en las teleserie, el director tiene una función secundaria. Digna y respetable, pero secundaria. Hace lo que le mandan.

Valoración:

Dirección: **
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Cine] Fountain of Youth (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Entre las diversas ciudades que recorren los personajes de la acción he elegido Viena para ilustrar la entrada.

Fountain of Youth (2025; 31/20250710)

Nueva semana triste para la cartelera de Zaragoza, con poca oferta más allá del cine más comercial, y en general poco interesante, que nos llega de Estados Unidos y comedias chorras de origen nacional. Poca oferta en versión original o a horarios complejos para quien tiene que trabajar al día siguiente. Y estrenos de otras nacionalidades y cinematografías que no llegan, en un retroceso en la oferta cinematográfica y cultural a niveles de 20 o 25 años hacia atrás… o peor. Por ello, por una mezcla de falta de oportunidad y oferta, no acudimos a las salas de cine, y opto por rellenar el expediente buscando algún estreno más o menos reciente en las plataformas de contenidos en línea. Opto por buscarlo en Apple TV+, plataforma que, al menos en series de televisión, ofrece menos oferta que otras, pero de superior calidad. Eso sí, me mantengo dentro de lo que es el tipo de película propio del verano, y escojo una de aventuras y acción dirigida por Guy Ritchie, con un reparto más o menos vistoso.

Comenzamos la película con una persecución a un cazatesoros (John Krasinski) por parte de unos mafiosos por las calles de Bangkok, también parece ir tras el una misteriosa mujer no relacionada con los anteriores (Eiza González). Una vez de regreso en Londres con su botín, visita a su hermana (Natalie Portman), conservadora en un museo, mientras roba un retrato de Rembrandt, que luego resultará falso y devolverá. Está reuniendo una serie de obras que se supone contienen la clave para llegar a la mítica Fuente de la Eterna Juventud, empresa financiada por un megamillonario (Domhnall Gleeson), enfermo de cáncer que quiere evitar el fatal desenlace de la enfermedad. Ambos hermanos con el megamillonario iniciaran un periplo por el mundo, pero perseguidos por la policía, los mafiosos y la misteriosa mujer de Tailandia.

Con este resumen argumental, cualquiera que no haya estado encerrado en algún lugar sin acceso a ver películas en el cine o en la televisión, podrá imaginar que la película no es especialmente original en su planteamiento. Heredera de Indiana Jones, o remontándonos más atrás, del explorador Allan Quatermain, reúne los tópicos habituales de este tipo de cine que, cuando está bien hecho, es muy entretenido, sin necesidad de aspirar a los mejores momentos del personaje interpretado por Harrison Ford, que elevó el género en un momento en el que parecía que ya estaba trasnochado y superado, después del auge que tuvo en los años 50 del siglo XX, o incluso los 60, si incluimos las películas de bajo presupuesto rodadas en Italia o en España y de las que nadie se acuerda, pero que vimos muchos niños en los cines de barrio de la España del franquismo.

Pues bien, a pesar de un reparto con un gente con oficio y de los medios con los que se realiza el cine actual, Ritchie, sobre un guion absolutamente nefasto, se las apaña para realizar una malísima copia de Indiana Jones and the Last Crusade, que hará revolverse del disgusto a Sean Connery en su tumba. Porque ya he dicho que no es necesario que estas películas sean originales. Basta con un guion razonablemente bien hilvanado, unos personajes simpáticos con lo que el público empatice, y un reparto con oficio, para hacer una película que, aunque potencialmente olvidable, consiga hacer pasar un buen rato al espectador. Un entretenimiento palomitero, pero digno. Pues bien… Ritchie es incapaz de llegar a ese nivel, rueda una película mediocre, a la que le falta muy poquito para convertirse en infumable. Quizá debiera haberme dado cuenta antes de ponerme con la película de quién era el director y haberla evitado. Los intérpretes hacen lo que pueden, aunque el protagonista está ligeramente pasado de vueltas y penaliza el conjunto de la interpretación de la película.

Valoración

Dirección: **
Interpretación: **
Valoración subjetiva: **

Un lugar donde quedarse (2009)

Cine

Un lugar donde quedarse (Away We Go, 2009), 23 de noviembre de 2009.

El principal motivo por el cual hemos ido a ver esta película es por los excelentes antecedentes de  su director, Sam Mendes. No es que haya habido una acogida muy calurosa en su estreno en nuestro país. Las críticas que he leído por ahí han sido más bien tibias. Pero bueno… Es Sam Mendes, y había que verla.

Hay que decir que se trata de una película muy diferente a las anteriores. Tiene el tratamiento, incluso los temas, de lo que habitualmente se llama el cine independiente americano. En este caso una joven pareja, no tan joven, va a tener un hijo por lo que se plantean cómo y dónde van a vivir, que sea el mejor entorno familiar. En su momento se mudaron al lugar donde viven los padres de él, para tener un apoyo, pero estos les anuncian que se van a vivir dos años a Europa. A partir de ahí, comenzarán un periplo que les llevará a Phoenix y Tucson en Arizona, a Madison creo que en Wisconsin, a Montreal en Canadá, a Miami en Florida, y a un lugar indeterminado, donde finalmente establecerán su hogar. En este periplo, revisitarán a sus amigos y familiares, buscando un entorno amigable, que les ofrezca un apoyo ante las dudas y los miedos que les plantea la responsabilidad de la paternidad y del establecimiento de una familia formal.

Por lo tanto, no es una película de acción, sino de diálogos y de reflexión. Un filme que sólo tiene sentido en una sociedad como la norteamericana, donde la movilidad a lo largo de la vida de una persona es normal, frente al sedentarismo europeo, y especialmente el español, donde tanto nos aferramos al lugar de origen. La realización, aunque sencilla, está muy cuidada y en ella abundan los primeros planos de las personas que dialogan, aunque siempre conservando de fondo el entorno, siempre cambiante en el que se mueven.

Los protagonistas absolutos son los dos miembros de la pareja que inician esta particular road-movie (aunque se desplacen de forma diversa, no sólo por carretera). Y están interpretados por los para mí desconocidos John Krasinski y Maya Rudolph, que resuelven la papeleta con buen oficio. Entre los secundarios, los más conocidos son Jeff Daniels en una breve intervención y Maggie Gyllenhaal, siempre sólida actriz, en una exótica intervención. Todos ellos cumplen con buena nota.

En resumen, un pequeño drama con toques de humor y buen rollo general, que no nos cansará ya que dura un poco más de hora y media, hecho con dignidad, y que aunque nos describe una cultura un poco alienígena para los europeos, tampoco disgustará. Una buena opción para pasar una tarde agradable de cine.

Como mi puntuación sobre 10 puntos no me parecía suficientemente discriminativa, paso a una de estrellitas que vendrá a querer decir los siguiente.

***** – Obra maestra imprescindible.
**** – Muy buena, recomendable.
*** – Buena o aceptable, según las preferencias individuales.
** – Floja, sólo apta para fanáticos del tema, de los personajes o de los protagonistas.
* – Mala, no pierdas tu tiempo ni tu dinero.
o – Atentado contra el buen gusto, contra la dignidad; crimen de lesa humanidad.

Y a la película de hoy le pongo:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

El ambiente melancólico del filme se acomoda bien a una imagen otoñal como la que os dejo hoy.

Hojas

Hojas otoñales a orillas del Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.