[Cine] The Fighter

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The Fighter (2010), 7 de febrero de 2011

En una semana de bonanza cinematográfica más aparente que real, lo digo por los dos estrenos seguidos que comento, más que por la calidad de las películas o por las circunstancias en su visualización, nos encontramos esta vez con un género que no me hace mucha gracia. El de las biografías de boxeadores que se superan a sí mismos. Pero las buenas críticas de la película de David O. Russell y un reparto relativamente interesante me llevaron a ver esta película, más teniendo en cuenta que la cartelera y mis circunstancias personales no estaban para tirar cohetes.

Sinopsis

Estamos ante la biografía profesional del boxeador “Irish” Micky Ward, que es llevada a la pantalla con más o menos fidelidad. Me da la impresión que se toman unas cuantas libertades en lo de la ‘fidelidad’ a la historia real, por lo que he podido leer, pero bueno. Más o menos fue así. Tal y como cuenta el filme, el boxeador interpretado por Mark Wahlberg estaba en un momento bajo de su carrera en el momento en que el argumento lo coge. Representado por su madre (Melissa Leo) y entrenado por su hermano (Christian Bale), un aspirante a gloria del boxeo que cayó en la adicción al crack, las cosas tocan fondo ante una serie de malas elecciones en los combates y ante los problemas con la ley de su hermano. Sin embargo, con la ayuda de su novia (Amy Adams) y de algunos otros que confían en él, se repone, y volverá a brillar en los cuadrilateros.

Producción y realización

Con un guion correctamente planteado, aunque no tiene nada de especial, que recorre con competencia los caminos ya conocidos de los filmes de superación  (presentación de personajes, hundimiento en la miseria, estímulo rescatador y rehabilitación y triunfo final), he de reconocer que la película está bastante bien hecha. Muy bien ambientada en algún barrio obrero de una ciudad de Nueva Inglaterra, con una producción sobria pero eficaz, con tonos grises y apagados, nos lleva puntualmente al ambiente colorido y espectacular de los combates de boxeo que son filmados con credibilidad y poderío. Una buena realización que hace que una historia propia de un telefilme al uso, se convierta en una película de cierto nivel.

Interpretación

En una película de este tipo, el trabajo de los actores es fundamental para obtener un buen resultado. En principio, con Wahlberg me pasa un poco como con Matt Damon, actor con el que además comparte un físico muy similar. Me resultan un poco inexpresivos. Cuando el papel se adapta a esta inexpresividad, la cosa funciona, y en principio esto sucede en esta película. Si no,… es otra cosa. El resto de los intérpretes están bastante bien, y cumplen sin problemas.

Conclusión

Si te gustan las películas de boxeadores, esta es tu película. Si te gustan las historias de superación personal, tan del gusto de los norteamericanos, también te interesará. Si no, simplemente tendrás una película muy correcta, que se deja ver sin problemas, pero que no encuentro motivos para que esté tan valorada como he leído por ahí. Claro. Que últimamente cada vez se aplica más aquello de que en el país de los ciegos… el tuerto, rey. Entendámonos. Que no es mala ni mediocre. Es que a mí, las de boxeadores… o el boxeo en sí mismo… pues que no simpatizo con la cuestión.

Calificación

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
***

Recomendación musical

Radio Clásica de Radio Nacional ha habilitado un podcast, Jazz Internacional, con conciertos de jazz que se celebran por Europa y que retransmite la UER (Unión Europea de Radiodifusión). Muchos se pueden escuchar también en el programa Jazz porque sí. Pero está muy bien que los agrupen de forma específica. Mucho más cómodo para localizarlos y escucharlos.

Ánades

Por si no os habíais dado cuenta, el fin de semana pasado paseé en varias ocasiones con la cámara a orillas del Ebro; y creo que para bien - Pentax K-x, SMC-DA 70/2,4 Limited

El incidente (2008)

Cine

El incidente (The Happening, 2008), 2 de agosto de 2008.

Extraña sesión de cine. Por varios motivos. Primero, porque me habían dicho que la película podía ser de miedo, que en el cine actual suele querer decir de sustos. Y no me gustan. Me lo paso mal cuando me sobresalto. Segundo, porque hacía mucho tiempo que no iba al cine un sábado por la tarde. Si ya normalmente el público de Zaragoza es comilón y hablador en las salas de cine, ruidoso en una palabra; lo de los sábados puede ser insufrible. Y así fue. Tercero, porque me había propuesto NO ir a ver esta película ante la avanlancha de malas críticas. El cine de M. Night Shyamalan me produce sensaciones muy contrapuestas, habiendo películas que me han gustado, sin llegar al entusiasmo, mientras que otras me han aburrido o me han desagradado. Y no necesariamente en el mismo sentido que la mayoría del público.

Bueno, pues dos de tres. La única de las condiciones a priori que no se cumplió fue la primera. No te asustas nada. De hecho, todo el es tan plano, desde la sucesión de acontecimientos a las interpretaciones de los actores y actrices que llega un momento que te importa un rábano lo que sucede o lo que les sucede a los personajes. He leído en algún sitio que la película tiene un cierto tufillo a las películas de fantasía o ciencia ficción de la serie B de los años 50. Puede, en algunas cuestiones. Pero aquellos filmes, en su limitación de medios, tenían una mezcla de imaginación para salvar los obstáculos derivados del limitado presupuesto y de ingenuidad en los planteamientos que las hacen muy simpáticas. Aquí no hay nada.

Evidentemente, no soy tan superficial como muchos críticos o espectadores que se sienten defraudados ante la naturaleza del macguffin que provoca la situación de la película y su desenlance. Pero para ellos si no han entendido que la naturaleza del macguffin es secundaria. Lo importante es la naturaleza de las emociones que produce en los personajes y como estas se trasladan al espectador. Y la angustia que deberíamos sentir, no la sentimos. Debieramos tener miedo. Ante una muerte cuya naturaleza conocemos pronto, terrible, sin monstruos o sustos por el miedo, autoinfligida. Pero no tenemos miedo. Los cadáveres nos dejan fríos. Y el final, que hace que el argumento tenga un carácter cíclico, no nos aterra. Nos deja con la sensación de que menos mal que no tenemos que volver a aburrirnos. Que nos vamos a bebernos unas cervecitas y a olvidarnos de la cuestión.

La interpretación no puede con el planteamiento de la película. El peso principal lo lleva Mark Wahlberg, que no consigue apañar los fallos del filme. Es un actor relativamente inexpresivo; lo cual no es malo en determinados filmes, pero muy inadecuado en un largometraje que debería trasmitirnos sensaciones y sentimientos. La acompañante, la guapa Zooey Deschanel, tiene un papel mal definido. Se supone que es un personaje en crisis, especialmente en su matrimonio, pero no nos creemos nada, no nos transmite nada. Hay niña, pero esta vez no roba la película. Otros actores, como el interesante John Leguizamo, tienen un papel demasiado limitado para influir en el resultado final del filme.

En resumen, una película fallida. Técnicamente, correctamente realizada, pero que fracasa en el objetivo de transmitirnos la angustia y los miedos que debería transmitir. Un cinco y va que chuta, con otro cinco en la dirección y un seis en la interpretación.

Buena parte del filme transcurre en la campiña de Pensilvania. La foto de hoy, no pertenece a esa commonwealth norteamericana, sino a la campiña en los alrededores de Almudévar, Huesca.

Casita en la Violada

(Canon Digital Ixus 860 IS)

La noche es nuestra (2007)

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La noche es nuestra (We own the night, 2007), 30 de marzo de 2008.

En una cartelera que poco a poco, y a mucha distancia todavía del verano, se va convirtiendo en un erial, nos acercamos a ver un filme policiaco, cuya acción se situa a finales de los ochenta, y con el trasfondo de las actividades de la mafia rusa en el tráfico de drogas. Es una historia tradicional de padre con dos hijos, uno bueno y responsable, mientras que el otro es un tarambana que encontrará una ocasión para redimirse en la acción. El largometraje está dirigido por James Gray, el padre es el veterano Robert Duvall, los hijos están interpretados por Joaquin Phoenix y Mark Wahlberg, y el florero de turno es la guapísima Eva Mendes.

La película en sí misma no creo que aporte nada nuevo al género. Hablando de mafias rusas, la reciente Promesas del Este, injustamente olvidada en la temporada de premios, nos ofrecía mucho más. Pero encontramos un producto correcto, que nos entretiene, con una historia que si bien no está redondamente cerrada, se ve bien y nos permite salir de la sala de cine con la sensación de no haber perdido el tiempo. Que no es poco, hoy en día. Tiene incluso algunos logros. Me gusta mucho una persecución desarrollada bajo la lluvia, con un tratamiento distinto de lo que se ve habitualmente, con un punto de vista más subjetivo por parte de uno de los protagonistas. Por otra parte, hay aspectos de la evolución personal de los protagonista que no son del todo creibles, o no están bien explicados. Especialmente la evolución personal de los dos hermanos.

Sin embargo, la interpretación es uno de los puntos fuertes de este filme, ya que los tres personajes principales están trabajados con mucha solvencia. Lo que se agradece y mucho. Sobriedad y elegancia. Sin aspavientos. La chica, como ya he dicho, un florero, a pesar de tener un momento clave en el filme, que no está del todo bien resuelto.

En general, una película para pasar entretenidamente una tarde, a la que daré un seis a la dirección, un siete a la interpretación y otro siete a la valoración subjetiva.

Como de noche va la cosa, os pongo aquí el anochecer del sábado pasado en los Monegros, en el borde entre las provincias de Huesca y Zaragoza.

Arbolada l�nea del cielo
(Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM)