The Road – La carretera (2009)

Cine

The Road – La carretera (The Road, 2009), 22 de febrero de 2010.

Con el título bilingüe en España, nos vamos a ver esta película del género post-apocalíptico, que por culpa del tráiler casi me pierdo. Alguna vez he dicho que soy contrario totalmente a la pena de muerte, salvo para los que ponen los títulos en castellano a las películas extranjeras, a quienes no considero ya seres humanos. Creo que voy a tener que extender esta consideración a los que montan los tráileres de las películas. Si son de humor, te destripan los mejores gags. Si son de acción, te destripan las escenas más espectaculares. Muchas veces te destripan el argumento. Y en otras, como en esta película, te venden algo que no es. Sí, hay escenas duras y momentos de tensión a lo largo del filme; pero esto no es una película gore, una película de miedo al uso, o un remake de Mad Max. No es nada de eso.

Basada en la premiada y aclamada novela del mismo título de  Cormac McCarthy, este largometraje dirigido por John Hillcoat nos narra la historia de un padre y su hijo, en un mundo en el no sólo se ha hundido y ha desaparecido la civilización humana, sino que la vida en general ha muerto o está muriendo. El niño nació en el momento en que se produce la desconocida causa de este apocalipsis.  Un resplandor, fuego, lluvia, frío, cenizas, ausencia de la luz del sol, una familia refugiada en su casa, con un niño en sus primeros años de vida, hasta que la madre no soporta más la desesperanza, y en un acto frío y calculado, pero en el fondo de amor hacia su familia, se interna en la noche para morir. A partir de ahí, comienza este viaje de ambos protagonistas, buscando el mar y el sur, buscando tierras más calidas y gente buena. Porque los pocos supervivientes de este mundo, las están pasando canutas, y para muchos de ellos, la única solución nutricional es el canibalismo.

En lo que se refiere a la realización y la producción del filme, he de decir que es uno de los mundos apocalípticos más conseguidos que he visto en el cine. Con un mínimo de efectos especiales, con un máximo de utilización de las localizaciones y de un buen director de fotografía, como es el español Aguirresarobe. Se ha acusado de frialdad en la realización al director, pero es que es necesario transmitir al espectador de ese mundo nuevo y desconocido, falto de vida. En los muchos sentidos de la palabra vida.

La interpretación es de primer nivel.  Viggo Mortenssen está altamente convincente, dotando al personaje de una gran intensidad en su amor y en su deseo de esperanza para el hijo, al mismo tiempo que deja que afloren las contradicciones entre el deseo de que su hijo sea buena persona y la necesidad de convertirse en un desalmado para sobrevivir en tan adversas condiciones. Al niño, Kodi Smit-McPhee, sólo le encuentro una pega. Dadas las circunstancias en las que nació y vive, es demasiado guapo. Aparece delgadito, pero no acaba de dar el pego de niño desnutrido de entre 10 y 11 años. Claro que también me parece obvio que su aspecto físico, con un gran parecido con el de la actriz que representa a su madre, Charlize Theron, es necesario como un recuerdo o un reflejo constante de esa madre, que no deja de ser un fantasmal tercer compañero de viaje. El papel de esta última es pequeño, pero necesario, ya que nos permite comprender mejor a los personajes protagonistas, y además lo hace muy bien. Por lo menos a mí me transmite muy bien la desesperanza que siente desde el momento en que da a luz a su hijo. El resto del reparto tienen papeles muy cortos, siendo los más significativos Robert Duvall, como viejo irreconocible que no entiendes muy bien cómo puede estar vivo y que nos da una de las pocas pistas sobre el origen de esa catástrofe, se sabía que iba a suceder pero no se podía hacer nada, y Guy Pierce en su aparición final y trascendente para el futuro del niño.

Para ir terminando, es una película que me ha gustado mucho. Que me ha interesado. De lo mejor que he visto en este tipo de filmes. No es comparable a las películas sobre sociedades distópicas. Muchas de estas son sociedades que surgen tras una catástrofe universal. Sin embargo, en esta película no hay un a sociedad que podamos calificar como distopía. No existe sociedad en absoluto. Es el derrumbe total de la civilización humana. Son seres humanos abandonados a sí mismo; situación aberrante en sí misma para un ser vivo básicamente social. Las únicas pegas que se pueden poner es al sentido del final de la película.

Atención que lo siguiente puede destripar la película, aunque en este caso no lo considero importante:

Para mí, el final es previsible con mucha antelación. Es obvio que el hombre está enfermo y que no durará mucho. Desde luego, no lo suficiente para que el niño alcance la madurez, aunque lo prepara para ello. Es obvio que la única esperanza para el niño es encontrar a alguien con quien formar un embrión de nueva sociedad; sino es el final. Y el final del niño es una metáfora del final definitivo de la humanidad. Especialmente, porque el niño representa lo que es bueno en la humanidad. Y eso sucede, el encuentro con una familia de gente buena, el hecho de que haya una niña con ellos, el haber encontrado un escarabajo vivo poco antes de morir el padre, son signos de esperanza. Pero, por otra parte, ¿es realmente posible perdurar con sólo estos elementos? Ahí queda.

Fin del destripe de la película.

Así que sólo me queda poner nota al filme. Y ahí va:

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
****

Paisajes solitarios, casi desolados, como este entre Mainar y Retascón, en la provincia de Zaragoza - Pentax *ist DS, SMC-M 200/4 (probablemente)

La noche es nuestra (2007)

Cine

La noche es nuestra (We own the night, 2007), 30 de marzo de 2008.

En una cartelera que poco a poco, y a mucha distancia todavía del verano, se va convirtiendo en un erial, nos acercamos a ver un filme policiaco, cuya acción se situa a finales de los ochenta, y con el trasfondo de las actividades de la mafia rusa en el tráfico de drogas. Es una historia tradicional de padre con dos hijos, uno bueno y responsable, mientras que el otro es un tarambana que encontrará una ocasión para redimirse en la acción. El largometraje está dirigido por James Gray, el padre es el veterano Robert Duvall, los hijos están interpretados por Joaquin Phoenix y Mark Wahlberg, y el florero de turno es la guapísima Eva Mendes.

La película en sí misma no creo que aporte nada nuevo al género. Hablando de mafias rusas, la reciente Promesas del Este, injustamente olvidada en la temporada de premios, nos ofrecía mucho más. Pero encontramos un producto correcto, que nos entretiene, con una historia que si bien no está redondamente cerrada, se ve bien y nos permite salir de la sala de cine con la sensación de no haber perdido el tiempo. Que no es poco, hoy en día. Tiene incluso algunos logros. Me gusta mucho una persecución desarrollada bajo la lluvia, con un tratamiento distinto de lo que se ve habitualmente, con un punto de vista más subjetivo por parte de uno de los protagonistas. Por otra parte, hay aspectos de la evolución personal de los protagonista que no son del todo creibles, o no están bien explicados. Especialmente la evolución personal de los dos hermanos.

Sin embargo, la interpretación es uno de los puntos fuertes de este filme, ya que los tres personajes principales están trabajados con mucha solvencia. Lo que se agradece y mucho. Sobriedad y elegancia. Sin aspavientos. La chica, como ya he dicho, un florero, a pesar de tener un momento clave en el filme, que no está del todo bien resuelto.

En general, una película para pasar entretenidamente una tarde, a la que daré un seis a la dirección, un siete a la interpretación y otro siete a la valoración subjetiva.

Como de noche va la cosa, os pongo aquí el anochecer del sábado pasado en los Monegros, en el borde entre las provincias de Huesca y Zaragoza.

Arbolada l�nea del cielo
(Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM)