[Cine en TV] Liúlàng Dìqiú [流浪地球] 2019

Cine

Liúlàng Dìqiú [流浪地球] (2019; 26/20190501)

El estreno de hoy también viene de Netflix. Recientemente oímos hablar del gran éxito en su país de una de las primeras superproducciones en el ámbito de la aventura de ciencia ficción del cine chino, basado en una novela reciente de Liu Cixin. Novela que tengo pendiente de leer, en inglés porque no ha salido en castellano. En cualquier caso, tenía curiosidad. Liu se caracteriza por escribir ciencia ficción dura, aunque altamente especulativa, y la ciencia ficción dura no siempre es del gusto de las masas cuando se lleva al cine. Así que decidí ver la película antes de leer la novela, que es la siguiente que leeré cuando terminé con la de Murakami que llevo muy avanzada en este momento, siendo consciente que muy probablemente el tono de la obra literaria diferirá de la cinematográfica.

Ya tenemos ganas de ir a China. Recorreremos Shanghái y otras localidades cercanas. Cuatro patrimonios de la humanidad hemos contado. De momento, recordaremos nuestra visita a la isla de Hong Kong, en concreto a la localidad de Stanley, playa al sur de dicha isla.

En esta película dirigida por Frant Gwo (nombre por el que ha optado para presentarse ante las sociedades occidentales) nos encontramos ante una epopeya catastrófica que no deja de recordarnos a productos norteamericanos de hace 20 años. En medio de un frenesí constante, nos encontramos con que la humanidad se las ha apañado para, ante la amenaza de un expansión en gigante roja del sol, cosa que en realidad no sucederá hasta dentro de cuatro mil o cinco mil millones de años, motorizar el planeta para escapar del sistema solar y desplazarse a un sistema estelar más estable a 4,3 años-luz de distancia. O sea, Alfa Centauri, aunque no se nombre en ningún momento. Pero está previsto ayudarse de la gravedad de Júpiter para imprimir mayor aceleración al planeta, en el típico efecto tirachinas gravitatorio que se usa habitualmente con las sondas espaciales. Pero los cálculos han fallado, y la Tierra lleva rumbo de colisión con el gigante gaseoso de nuestro sistema solar.

Ya he dicho que Liu Cixin, hasta la fecha, escribe ciencia ficción dura con unos toques de alta especulación científica, que a mí no me desagrada. Pero esta película pone a prueba constantemente y duramente la suspensión temporal de la incredulidad que se da por descontada cuando te asomas a una obra de ficción. Tanto la gestión de los tiempos internos de la acción, como la inverosimilitud de determinadas maniobras, como determinados planteados, entre los que se encuentra la mayor… la capacidad de acelerar la Tierra fuera del sistema solar y el modo en que plantean separarse de la fatal atracción gravitatoria de Júpiter… me producen cierta vergüenza ajena.

A esto hay que sumar una realización vistosa, pero que realmente recuerda demasiado al cine de hace 20 años, y que detrás de la acción están las teorías sociales y morales de la dictadura china. No hay más que ver que la pareja protagonista de chico y chica, adolescentes, y que das por hecho al principio que van a ser novietes… pues son hermanos. Aunque sea adoptivos. Y viva la familia. No gran diferencia ideológica del cine más comprometidamente franquista. Porque todas las dictaduras, no importa el partido que gobierne, son más parecidas que diferentes

Sin embargo, con cierta benevolencia, le concederé el aprobado, muy justito, en todas las valoraciones. Porque la película entretiene. A pesar de que son más de dos horas de sillón, se te pasan rápido. Hay un esfuerzo notable de producción, aunque no siempre esté acertado, y los intérpretes hacen lo que pueden, con honestidad, con los guiones que les han puesto encima de la mesa. Ale pues… que hoy estoy de buen humor. Además, me llegó a principio de semana el visado para visitar China como turista a partir del 28 de mayo… así que… seamos buenos por una vez con la RPC.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[CineTren] Snowpiercer añadido a la colección CineTren

Cine, ferrocarril

Pues sí. Como era lógico. Como mis seguidores más fieles sabrán, mantengo una colección de reseñas de películas en las que el ferrocarril tiene un papel importante o principal. Así que la película que ayer reseñaba, Snowpiercer, que transcurre toda ella en un tren, aunque sea imaginario, ha entrado en la colección. Podéis acceder tanto a través de la página principal de CineTren, o bien directamente a su reseña individual.

Composición del Bergensbanen

Si la entrada de ayer iba acompañada de fotografías de una auténtico “transperceneige” en los Alpes, hoy nos iremos a Noruega, a la Bergensbanen.

Atravesando Hardangervidda

La línea de ferrocarril que une Oslo con Bergen atraviesa una parte de Hardangervidda, en torno a los 1000 metros de altitud.

Atravesando Hardangervidda

Y en esas latitudes, y a pesar de que el viaje se hizo a principios del mes de julio, la nieve reina en lo más alto.

Atravesando Hardangervidda

Uno de los más bellos viajes en tren que he realizado, eso sí en un tren cómodo y donde tratan bien a los pasajeros. A todos.

[Cine] Snowpiercer (2013)

Cine

Snowpiercer (2013), 14 de mayo de 2014.

Nuevamente una película que cuando se estrena en pantalla grande no llega a Zaragoza, a pesar de que se lleva los mejores comentarios de la crítica para los estrenos de la semana, incluso del mes, pero que simultáneamente es programada como estreno en un canal de televisión por satélite. Así que, como ya he comentado en alguna ocasión, nos tendremos que ir acostumbrando a los estrenos en pantalla pequeña. Al final, tendré que hacerme a la idea de comprar un televisor más grande para hacerme la ilusión de estar “en el cine”.

Veo esta película en versión original, fundamentalmente en inglés, con algún diálogo en coreano. Al fin y al cabo se trata de la primera producción internacional dirigida por el surcoreano Joon-ho Bong. Donde haya llegado a la cartelera española en versión doblada, creo que la podéis encontrar bajo el título RompenievesSnowpiercer (Rompenieves), o algo así. Es adaptación de una historieta francesa, Le Transperceneige.

Macizo de la Jungfrau

Un verdadero “transperceneige” es el ferrocarril que sube al macizo de la Jungfrau en Suiza, y que atraviesa el macizo montañoso por su interior.

Película de tema postapocalíptico. Como consecuencia de un experimento para parar el cambio climático y el calentamiento global, el planeta ha entrado en un periodo bola de nieve, y todo esta helado. Los pocos supervivientes lo hacen a bordo de un fenomenal tren, construido por un empresario megalomaniaco que recorre el mundo, tardando un año en hacer el circuito completo. Lleva casi 18 años circulando sin parar con los restos de la especie humana. Especie humana que se encuentra dividida en un férreo sistema de castas diferenciado entre los que viajan en cabeza de tren, que subieron por invitación o pagando su derecho a viajar, y los que viajan en cola de tren, que fueron recogidos por caridad, y viven hacinados y con los recursos justos. De vez en cuando se produce algún conato de rebelión. Y Curtis (Chris Evans), harto ya, va a iniciar una, incitado por el viejo Gilliam (John Hurt). Pero tendrán que llegar hasta la locomotora si quieren derribar el poder omnímodo de Wilford (Ed Harris).

Con un reparto internacional y una ambientación claustrofóbica sólo “aireada” de vez en cuando por los paisajes helados del mundo que recorre el tren, nos encontramos con una producción muy interesante que, en su temática postapocalíptica nos ofrece una visión distópica de las desigualdades de las sociedades humanas, al mismo tiempo que nos ofrece una película de acción mucho más interesante que la mayor parte de las adaptaciones procedentes del cómic que se ven habitualmente, y con ventaja, desde mi punto de vista. Bien es cierto que la visión de la película en pantalla grande hubiera hecho que ganase notablemente. O que hubiera servido para poner de manifiesto las limitaciones de sus gráficos generados por ordenador. No sé.

Seracs en las laderas de la Jungfrau

Eventualmente podemos contemplar los grandes seracs que se desprenden en las laderas de los glaciares que flanquean estas grandes montañas alpinas.

Reparto casi coral, aunque con unos protagonistas claros, que interpretan unos caracteres más complejos y desarrollados de lo que es habitual en el mundo de la adaptación del cómic. Cumplen con suficiente solvencia.

No voy a decir que esta película haya despertado mis entusiasmos, porque no es mi estilo de película. Pero reconozco que me parece un entretenimiento bastante interesante, y con más sustancia y menos banalidad que la que nos ofrece Hollywood habitualmente con sus habituales adaptaciones de superhéroes vestidos con pijamas de colores y argumentos absurdos. Bastante más interesante el torturado Curtis que el memo del Capitán América, paradójicamente interpretados por el mismo actor. Lo único que me chirría es el falsamente esperanzador final. Falsamente esperanzador desde mi racional punto de vista.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Gran Glaciar Aletsch

Y desde Jungfraujoch podemos apreciar la gran plaza central del Glaciar Gran Aletsche, unos de los mayores glaciares alpinos.

Libro: The Road – La carretera

Literatura

Parecía inevitable. La película me interesó. El libro ha sido muy premiado y muy vendido. Ha recibido muchas alabanzas. También algún correctivo. Pero está ahí. Así que hace unos días me encontré en la FNAC la versión en inglés. Y simultáneamente, un amigo me dejó la versión en castellano. Como el tema me parecía muy árido para la versión original, he decidido leerlo en castellano. Y esta ha sido mi impresión.

The Road – La carretera
Cormac MacCarthy
DeBolsillo – Barcelona, 2009
ISBN: 9788499083469

Pues la verdad es que la cosa me ha pillado un poco en frío. Y el motivo principal es que he constatado que la película, que vi primero, es extremadamente fiel a la historia narrada en la novela. Cosa que es sencilla porque es una novela de corta extensión, con un estilo que va muy al grano de las vicisitudes que están sufriendo los personajes.

Para quien no esté enterado, el argumento nos narra la peripecia de un hombre y su hijo que van recorriendo una región de lo que suponemos las regiones orientales de los Estados Unidos, que se encuentran desoladas y carentes prácticamente de toda vida, salvo algunos humanos superviviente y poco más, como consecuencia de algún cataclismo cuya naturaleza desconocemos a lo largo del relato. Se deben enfrentar a las inclemencias del tiempo, ya que este es de naturaleza continuadamente invernal, a la falta de alimentos, a las agresiones de otros supervivientes, y a la enfermedad.

La narración es muy directa. No se entretiene. Descripciones de la realidad descarnada de los lugares por los que atraviesan, diálogos lacónicos con frases cortas o de una sola palabra, exposición directa de los acontecimientos. Todo ello, especialmente los diálogos, nos hablan de la deshumanización de los personajes. Da la impresión de que la falta de elaboración en los diálogos es un reflejo de la limitación intelectual y psicológica que sufren por las condiciones ambientales. Sabemos por la narración lo que sueña o lo que piensa el padre; conocemos así algunos datos de su pasado, de su esposa y madre del niño, de su voluntario suicidio por la desesperanza. Pero de lo que piensa o sueña el niño sólo sabemos por lo reflejado en los diálogos, o por las observaciones que el hombre hace sobre él. Es un misterio en el fondo. Teniendo en cuenta que el padre representa lo que la especie humana fue, el niño debería representar lo que la especie humana puede ser. Y aunque conocemos cuanto de bueno puede haber todavía, en realidad es un misterio, si es que realmente puede haber un futuro.

Resumiendo, es una lectura interesante, aunque tampoco la he encontrado tan entusiasmante como muchos han publicado. Se lee bien, y ciertamente te deja el desasosiego de una situación tan extrema y sin esperanza. Pero quizá se queda ahí. Sin proponer nada más. O a lo peor, en una situación como la narrada, no hay nada más que proponer.

Luna llena entre las nubes

La peripecia de los personajes sucede bajo un cielo permanentemente cubierto de nubes y cenizas; no disfrutan del lujo de ver aparecer eventualmente la luna llena entre las nubes, como en este momento a orillas del Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4

The Road – La carretera (2009)

Cine

The Road – La carretera (The Road, 2009), 22 de febrero de 2010.

Con el título bilingüe en España, nos vamos a ver esta película del género post-apocalíptico, que por culpa del tráiler casi me pierdo. Alguna vez he dicho que soy contrario totalmente a la pena de muerte, salvo para los que ponen los títulos en castellano a las películas extranjeras, a quienes no considero ya seres humanos. Creo que voy a tener que extender esta consideración a los que montan los tráileres de las películas. Si son de humor, te destripan los mejores gags. Si son de acción, te destripan las escenas más espectaculares. Muchas veces te destripan el argumento. Y en otras, como en esta película, te venden algo que no es. Sí, hay escenas duras y momentos de tensión a lo largo del filme; pero esto no es una película gore, una película de miedo al uso, o un remake de Mad Max. No es nada de eso.

Basada en la premiada y aclamada novela del mismo título de  Cormac McCarthy, este largometraje dirigido por John Hillcoat nos narra la historia de un padre y su hijo, en un mundo en el no sólo se ha hundido y ha desaparecido la civilización humana, sino que la vida en general ha muerto o está muriendo. El niño nació en el momento en que se produce la desconocida causa de este apocalipsis.  Un resplandor, fuego, lluvia, frío, cenizas, ausencia de la luz del sol, una familia refugiada en su casa, con un niño en sus primeros años de vida, hasta que la madre no soporta más la desesperanza, y en un acto frío y calculado, pero en el fondo de amor hacia su familia, se interna en la noche para morir. A partir de ahí, comienza este viaje de ambos protagonistas, buscando el mar y el sur, buscando tierras más calidas y gente buena. Porque los pocos supervivientes de este mundo, las están pasando canutas, y para muchos de ellos, la única solución nutricional es el canibalismo.

En lo que se refiere a la realización y la producción del filme, he de decir que es uno de los mundos apocalípticos más conseguidos que he visto en el cine. Con un mínimo de efectos especiales, con un máximo de utilización de las localizaciones y de un buen director de fotografía, como es el español Aguirresarobe. Se ha acusado de frialdad en la realización al director, pero es que es necesario transmitir al espectador de ese mundo nuevo y desconocido, falto de vida. En los muchos sentidos de la palabra vida.

La interpretación es de primer nivel.  Viggo Mortenssen está altamente convincente, dotando al personaje de una gran intensidad en su amor y en su deseo de esperanza para el hijo, al mismo tiempo que deja que afloren las contradicciones entre el deseo de que su hijo sea buena persona y la necesidad de convertirse en un desalmado para sobrevivir en tan adversas condiciones. Al niño, Kodi Smit-McPhee, sólo le encuentro una pega. Dadas las circunstancias en las que nació y vive, es demasiado guapo. Aparece delgadito, pero no acaba de dar el pego de niño desnutrido de entre 10 y 11 años. Claro que también me parece obvio que su aspecto físico, con un gran parecido con el de la actriz que representa a su madre, Charlize Theron, es necesario como un recuerdo o un reflejo constante de esa madre, que no deja de ser un fantasmal tercer compañero de viaje. El papel de esta última es pequeño, pero necesario, ya que nos permite comprender mejor a los personajes protagonistas, y además lo hace muy bien. Por lo menos a mí me transmite muy bien la desesperanza que siente desde el momento en que da a luz a su hijo. El resto del reparto tienen papeles muy cortos, siendo los más significativos Robert Duvall, como viejo irreconocible que no entiendes muy bien cómo puede estar vivo y que nos da una de las pocas pistas sobre el origen de esa catástrofe, se sabía que iba a suceder pero no se podía hacer nada, y Guy Pierce en su aparición final y trascendente para el futuro del niño.

Para ir terminando, es una película que me ha gustado mucho. Que me ha interesado. De lo mejor que he visto en este tipo de filmes. No es comparable a las películas sobre sociedades distópicas. Muchas de estas son sociedades que surgen tras una catástrofe universal. Sin embargo, en esta película no hay un a sociedad que podamos calificar como distopía. No existe sociedad en absoluto. Es el derrumbe total de la civilización humana. Son seres humanos abandonados a sí mismo; situación aberrante en sí misma para un ser vivo básicamente social. Las únicas pegas que se pueden poner es al sentido del final de la película.

Atención que lo siguiente puede destripar la película, aunque en este caso no lo considero importante:

Para mí, el final es previsible con mucha antelación. Es obvio que el hombre está enfermo y que no durará mucho. Desde luego, no lo suficiente para que el niño alcance la madurez, aunque lo prepara para ello. Es obvio que la única esperanza para el niño es encontrar a alguien con quien formar un embrión de nueva sociedad; sino es el final. Y el final del niño es una metáfora del final definitivo de la humanidad. Especialmente, porque el niño representa lo que es bueno en la humanidad. Y eso sucede, el encuentro con una familia de gente buena, el hecho de que haya una niña con ellos, el haber encontrado un escarabajo vivo poco antes de morir el padre, son signos de esperanza. Pero, por otra parte, ¿es realmente posible perdurar con sólo estos elementos? Ahí queda.

Fin del destripe de la película.

Así que sólo me queda poner nota al filme. Y ahí va:

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
****

Paisajes solitarios, casi desolados, como este entre Mainar y Retascón, en la provincia de Zaragoza - Pentax *ist DS, SMC-M 200/4 (probablemente)