[Televisión] Cosas de series: finales… New Girl y Unforgettable

Televisión

Hoy traigo el final de temporada de dos series, ambas en su primera temporada, y de muy distinto tono. Ya comenté que en las próximas semanas, en esta sección que se ha hecho habitual los jueves, comentaría los finales de temporada de las series norteamericanas. Salvo las que lleguen al final de su vida que serán comentadas aparte. Pero puede suceder como hoy, que alguna de las series finalice temporada pero esté en el aire su renovación. Pues mala suerte, no tendrá entrada propia. Así que… vamos allá.

New Girl (final temporada 1)

Lo he repetido varias veces a lo largo de los últimos meses. Esta es una serie que me ha convencido a medias. Pero su protagonista, Jess (Zooey Deschanel), tiene tal encanto (la actriz, no el personaje que a veces es un poco cargante)… que bueno. Te animas a seguir viéndola. Bueno claro,… y su amiga Cece (Hannah Simone) que está como un queso. Tan extrañados como el propio Schmidt (Max Greenfield) de que haya acabado enrollada con semejante mastuerzo. Los personajes masculinos,… como de costumbre en este tipo de series, una banda de tarados. Ya he calificado a Schmidt. Pero los otros poco se lleva.

Pero poco a poco ha ido cogiendo tono y realmente ha tenido momentos, e incluso episodios, divertidos. Y luego… es una comedia de situación. Son poco más de 20 minutos, que rellenan el momento de comer o de cenar cualquier día, que no tengas ganas o puedas ver más televisión. Probablemente seguiré con ella el año que viene, aunque no es de las comedias que más me gustan. Salvo que surjan alternativas mejores, claro.

Unforgettable (final temporada 1)

Parece que esta policiaca que no tiene más peculiaridad que su protagonista Carrie Wells (Poppy Montgomery) tiene un síndrome hipermnésico, no ha acabado de cuajar, y es más que posible que no la volveremos a ver en la pequeña pantalla. Lo cierto es que en mi opinión empezó con muy buen tono, y el personaje de Carrie me parecía atractivo. Tenía un puntito gamberro/libertino que no estaba mal. Pero los episodios han resultado algo repetitivos y la trama transversal, el asesinato de su hermana cuando eran niñas, no ha funcionado suficientemente bien. La resolución fallida de esta trama al final tampoco ha estado muy conseguida. Creo que aunque repitiera, descartaría ver temporadas futuras.

Aunque sigo pensando que su protagonista tiene un puntito… no sé.

Nota de 14 de mayo de 2012: Definitivamente, Unforgettable no tendrá una segunda temporada.

Nota de 30 de junio de 2012: Definitivamente, Unforgettable sí tendrá una segunda temporada, como serie de verano. Ya para el del 2013.

En el cabezo cortado

Paisaje con tren desde el Cabezo Cortado, Zaragoza.

[Televisión] Cosas de series: cuentistas y sequía de sitcoms

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No mucho más que comentar en esta semana con respecto a las anteriores, pero algo habrá. Nos tienen con parón de Fringe, lo cual es una lástima, así como de otras series, que bueno… ya volverán. Decididamente, mi serie favorita de las estrenadas esta temporada es Homeland, cuyo último capítulo ya terminó de convencerme que si siguen así puede ser de lo más emocionante. Sigo aguantando con los muertos vivientes de The Walking Dead, lo cual es sorprendente para mí dado el tema, pero es que siguen sorprendiéndonos con las reacciones del personal. Y eso que avanzan a ritmo de unas cuantas horas de tiempo-serie por capítulo. En fin. Cositas que ya habrá tiempo de comentar más despacio más adelante. Y a la espera de que este fin de semana llegue a su fin la temporada de Downton Abbey, descontando el especial de navidad, vayamos con un par de reflexiones.

Cuentos y cuentistas

Es curioso que en un par de semanas se hayan estrenado un par de series que tienen que ver con los cuentos tradicionales y su encaje en la vida moderna. Si ya hice un breve comentario hace una semana del estreno de Once Upon a Time, donde nos encontrábamos a todos los personajes del cuento de Blancanieves y algunos de otros cuentos convertidos en ciudadanos corrientes de algún lugar de Nueva Inglaterra a causa de un encantamiento de la Reina Mala,… pues ahora en Grimm, nos encontramos con un policía que es decendiente de los Hermanos Grimm, y tiene la capacidad de ver entre la gente corriente a los big bad wolves. Si. Los lobos feroces. Que naturalmente atacan a universitarias que salen a correr por las mañanas con una sudadera con capucha. Roja. Claro. Casposa me ha resultado esta última por algunos detalles. Lo de la capucha roja por supuesto. El que los big bad wolves se llamen así mismo blutbads, que sería masacre en alemán,… ¿quién narices se va a denominar a sí mismo masacre por malo que sea? Y menos si hay alguno de ellos que no son “malos”. Si estuvieras en su situación, ¿cómo prefiriríais que os llamasen? ¿lobos feroces o masacres?

Bueno, ambas dos están borradas de mi lista. Fuera. Malas. Y sin sentido. A freír espárragos. Que no nos vengan con cuentos.

Los músicos de Bremen, un cuento de los Hermanos Grimm, donde no sale ningún "big bad wolf",... en su escultura en la ciudad de Bremen (Panasonic GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

Sequía de sitcoms

La comedia de situación, la sitcom, es uno de mis géneros preferidos. Media hora escasa de buen humor, necesidad de guiones inteligentes, alguna risa, y a otra cosa mariposa. Pues bien. O mejor dicho, pues mal. De lo que se ha estrenado este año, o no me han convencido o no me han interesado por su tema. De años anteriores sólo me quedan Modern Family, imprescindible, y How I Met Your Mother, por debajo de sus primeras temporadas pero todavía con detalles, a estas horas no la voy a abandonar. De lo nuevo, me he aficionado a Suburgatory, esa minifamilia de padre e hija neoyorquinos que se mudan a vivir a los suburbios pijos de la gran ciudad. La chica es un encanto y divertida. Y las situaciones suelen tener gracia. Y por algún milagro que no entiendo,… si lo entiendo,… ahora os lo explico,… sigo viendo New Girl.

Lo cierto es que sólo hay un motivo por el cual sigo viendo esta sitcom. No soy al único que le pasa esto por lo que he leído por ahí. Sale Zooey Deschanel. Esta chica es el paradigma de la chica encantadora. Cuando sale en pantalla, por bodrio que sea el producto en el que participa, no puedo dejar de mirar. Me pasa desde que la vi en La guía del autoestopista galáctico. Es tan mona… Y eso que empieza a no ser tan joven… Que ya pasa de los treinta. Si hasta canta. Lo que pasa es que si sigo viendo la serie, probablemente acabaré odiándola de por vida. Porque el personaje, y la serie en general, tienden a ser lamentables. No hace más que dar grititos, risas histéricas y tararear cancioncillas histéricas. Un episodio más le doy de margen. Si no mejora en algo,… a la basura. Para no acabar aborreciéndola.

Bueno… hasta la semana que viene.

La sirenita, sin embargo, no es de los alemanes Grimm sino del danés Andersen,... y claro, está en Copenhague, como casi todo el mundo sabe (Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

La dureza del cambio de hora, no tomarse la vida en serio, y esa “cámara de fotos” que se llama iPhone

Fotografía personal, Humor, Música

Odio profunda e intensamente el cambio de hora de primavera. Lo odio. Me sienta como el culo. Y esto no ha hecho más que empezar. Porque esta noche, cuando sean haya las once de la noche, me iré a la cama con ganas de dormir. Al fin y al cabo, esta noche pasada sólo he dormido cinco horas. Malhadado sea el cambio de hora y el que lo inventó. Lo que decía, me iré a la cama con ganas de dormir, pero mi cuerpo creerá que sólo son las diez, y a pesar de que me estaré muriendo de sueño, no me dormiré. Y empezaré a ponerme nervioso, y por lo tanto, incluso cuando sean las doce y mi cuerpo crea que sean las once, tampoco me dormiré. Y esta noche que viene, si tengo suerte, tampoco dormiré más de cinco horas. Y mañana, todo será una mierda. Me pasa todos los años. No creo que este sea un excepción. Ahora me iré a dar una caminata para cansarme más, pero de nada servirá. Maldito cambio de hora.

Con el fin de olvidarme de este incordio, esta mañana me he sentido intrascendente. Nada de tomarse la vida en serio. He ignorado por completo las correrías de los fórmulas uno. Y me he puesto a enredar en el ordenador. En una entrada reciente en Hipersónica me enteré de que Zooey Deschanel canta. En un grupo que se llama She & Him. Bueno. Yo es que estoy enamorado perdidamente de esta chica. Es una monada. Como actriz no es que me haya entusiasmado ninguna de sus películas, pero con esos ojos… Bueno, el caso es que he buscado a ver si estaban en Spotify, que sí, y también por Youtube, que también. Y oye,… musiquita ligera, pegadiza y con buen rollo, con la voz grave que tiene la chica que tampoco está tan mal. Es casi como si fuera una chica yeyé del 2010. Os pongo un vídeo.

Pero claro, cuando uno entra en Youtube, nunca se puede saber. Y no sé como me he encontrado con una chica asiática, probablemente japonesa que es la caña. Utilizando tres iPhones se monta un conjunto instrumental para acompañarse a sí misma, mientras canta canciones de Beyoncé y Lady Gaga. Y no lo hace mal. Y es feliz. Que bien se lo pasa uno cuando se pone intrascendente. ¡Mirad, mirad, cómo imita a Beyoncé!

Y claro, con esto del iPhone, resulta que tengo uno que me regalaron hace unos meses. Y lo utilizo sobre todo para comunicaciones interneteras. Pero claro, el cacharro tiene una cámara de fotos que… bueno,… es una cagarriña. Pero he aquí que hace unos días me sorprendió que el Denver Post publicara en su fotolog un reportaje del reportero gráfico David Guttenfelder con fotos tomadas con su iPhone y procesadas con un programa para este aparato, supongo que Shake It Photo, 79 céntimos de euro cuesta, para darles un aspecto de polaroids. He pasado probando unos días con algún otro programa gratuito similar, pero sin acabar de convencerme mucho.

En algún rincón de Huesca

En algún rincón de Huesca.

El caso que me dije: “Carlos, no seas rancio, que por 79 céntimos no vas a quedarte sin diversión”. Y me lo compré. Allí por la tarde hice alguna prueba; pero motivado por la creatividad de la chica japonesa, hoy me he lanzado a probarlo a fondo. Así que me he dado un largo paseo esta mañana, y he ido comprobando lo que daba de sí el tema.

Si mi música te hace vomitar...

Músico callejero en el Paseo de la Independencia, consciente de los efectos que puede causar su música.

Primero he tomado contacto con la naturaleza. Así que en las orillas del Huerva así como en el Parque Bruil he comprobado como se comportaba el invento con los tonos vegetales. Lo cierto es que el primer plano de margaritas es un uso alternativo. No está tomada con la cámara del iPhone, sino con la Panasonic Lumix GF1 con el Leica DG Marcro-Elmarit 45/2,8. En casa la he pasado al iPhone y le he aplicado el programita. Resulta un poco sacrílego utilizar un “leica” (esta fabricado por Panasonic), para luego obtener un imagen borrosilla. Pero… es divertido.

Margaritas

Margaritas en las cercanías del Huerva a su paso por el barrio de Las Fuentes.

Parque Bruil

Los árboles del Parque Bruil se encuentran todavía a caballo entre lo invernal y lo primaveral.

Parque Bruil

No tengo muy claro qué son las "ruinas" dispersas por el Parque Bruil; a ver si me documento.

Después, ya que estaba por allí, me he pasado por el Centro de Historia de Zaragoza, para ver que había en exposición. Y me he encontrado con una en la que de una forma más o menos didáctica, explican a los visitantes la pintura de Velazquez. Así que he aprovechado para ver como se comportaba el invento en interiores.

Entendiendo a Velazquez en el Centro de Historia

Diego Velázquez inmortalizándose a sí mismo en Las meninas.

No está mal, ¿verdad? A continuación he seguido mi paseo, aunque a partir de ahí he asumido el papel de un presunto turista entre los más característicos monumentos de la ciudad. No creo que sustituya a mis cámaras habituales en los viajes, pero realmente me he divertido.

La Magdalena

La Magdalena, al sol de la mañana primaveral.

Plaza San Bruno

Auténticos turistas descansando en la Plaza San Bruno; por cierto, ¿dónde está el mercadillo?

El Pilar

Y, finalmente, el Pilar, mientras esperaba en la parada para coger el autobús para volver a casa.

En fin, y de momento, esto es lo que ha dado de sí el tema. ¡Ay, cómo relaja una mañana de intrascendencia, sin tomarse la vida muy en serio! A ver si así duermo bien esta noche.

El incidente (2008)

Cine

El incidente (The Happening, 2008), 2 de agosto de 2008.

Extraña sesión de cine. Por varios motivos. Primero, porque me habían dicho que la película podía ser de miedo, que en el cine actual suele querer decir de sustos. Y no me gustan. Me lo paso mal cuando me sobresalto. Segundo, porque hacía mucho tiempo que no iba al cine un sábado por la tarde. Si ya normalmente el público de Zaragoza es comilón y hablador en las salas de cine, ruidoso en una palabra; lo de los sábados puede ser insufrible. Y así fue. Tercero, porque me había propuesto NO ir a ver esta película ante la avanlancha de malas críticas. El cine de M. Night Shyamalan me produce sensaciones muy contrapuestas, habiendo películas que me han gustado, sin llegar al entusiasmo, mientras que otras me han aburrido o me han desagradado. Y no necesariamente en el mismo sentido que la mayoría del público.

Bueno, pues dos de tres. La única de las condiciones a priori que no se cumplió fue la primera. No te asustas nada. De hecho, todo el es tan plano, desde la sucesión de acontecimientos a las interpretaciones de los actores y actrices que llega un momento que te importa un rábano lo que sucede o lo que les sucede a los personajes. He leído en algún sitio que la película tiene un cierto tufillo a las películas de fantasía o ciencia ficción de la serie B de los años 50. Puede, en algunas cuestiones. Pero aquellos filmes, en su limitación de medios, tenían una mezcla de imaginación para salvar los obstáculos derivados del limitado presupuesto y de ingenuidad en los planteamientos que las hacen muy simpáticas. Aquí no hay nada.

Evidentemente, no soy tan superficial como muchos críticos o espectadores que se sienten defraudados ante la naturaleza del macguffin que provoca la situación de la película y su desenlance. Pero para ellos si no han entendido que la naturaleza del macguffin es secundaria. Lo importante es la naturaleza de las emociones que produce en los personajes y como estas se trasladan al espectador. Y la angustia que deberíamos sentir, no la sentimos. Debieramos tener miedo. Ante una muerte cuya naturaleza conocemos pronto, terrible, sin monstruos o sustos por el miedo, autoinfligida. Pero no tenemos miedo. Los cadáveres nos dejan fríos. Y el final, que hace que el argumento tenga un carácter cíclico, no nos aterra. Nos deja con la sensación de que menos mal que no tenemos que volver a aburrirnos. Que nos vamos a bebernos unas cervecitas y a olvidarnos de la cuestión.

La interpretación no puede con el planteamiento de la película. El peso principal lo lleva Mark Wahlberg, que no consigue apañar los fallos del filme. Es un actor relativamente inexpresivo; lo cual no es malo en determinados filmes, pero muy inadecuado en un largometraje que debería trasmitirnos sensaciones y sentimientos. La acompañante, la guapa Zooey Deschanel, tiene un papel mal definido. Se supone que es un personaje en crisis, especialmente en su matrimonio, pero no nos creemos nada, no nos transmite nada. Hay niña, pero esta vez no roba la película. Otros actores, como el interesante John Leguizamo, tienen un papel demasiado limitado para influir en el resultado final del filme.

En resumen, una película fallida. Técnicamente, correctamente realizada, pero que fracasa en el objetivo de transmitirnos la angustia y los miedos que debería transmitir. Un cinco y va que chuta, con otro cinco en la dirección y un seis en la interpretación.

Buena parte del filme transcurre en la campiña de Pensilvania. La foto de hoy, no pertenece a esa commonwealth norteamericana, sino a la campiña en los alrededores de Almudévar, Huesca.

Casita en la Violada

(Canon Digital Ixus 860 IS)