[Cine] Hamnet (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. En dos ocasiones he pasado por Stratford-upon-Avon, la patria del Bardo. Estas fotos son de la segunda.

Hamnet (2025; 05/20260126)

Probablemente, por las expectativas levantadas por la prensa y la crítica especialidad, la última película de la directora Chloé Zhao era una de las más esperadas de esta temporada. O del año. Del 2025, aunque nos haya llegado a España en enero de 2026. Es cierto que los comentarios de los primeros artículos en los que se le daba por segura ganadora de un Oscar se han enfriado por el ímpetu de otra película de gran éxito el año pasado. La tercera de las que aparecen en el enlace. Pero a pesar de ello, y teniendo en cuenta el interesante reparto de la película, yo tenía muchas ganas de verla.

Zhao nos traslada a la última década del siglo XVI, a la relación entre William Shakespeare (Paul Mescal) con la que sería su esposa, Anne (o Agnes) (Jessie Buckley), a cómo forman su familia, a como es su relación en la que la mayor parte del tiempo viven separados, uno en Londres, la otra en Stratford-upon-Avon, y a como acaban teniendo, a pesar de ello, tres hijos, de los cuales uno, Hamnet (Jacobi Jupe), varón. Y cómo este niño va a fallecer en una de las periódicas epidemias de peste que asolaron Europa, e Inglaterra en particular, en aquellos tiempos.

No podemos afirmar que los hechos que suceden en pantalla fueran reales. De hecho, con toda probabilidad, no. Es una ficción construida a partir de unos hechos. Con quien se casó el dramaturgo, cuantos hijos tuvo, cuándo y cómo murió su hijo varón, el hecho real de que principalmente vivieron separados. Esto ha dado a muchas especulaciones. Se llevaron mal; en otra película ganadora de un Oscar, también bastante ficticia, Anne era la «mala» implícita de la función. O se llevaron bien, especialmente porque cada uno vivió libremente en donde prefirió. Ni una cosa ni otra. Hamlet fue inspirado por la muerte del niño Hamnet. Al principio de la película se nos avisa que son dos grafías para un mismo nombre. Quizá hasta lo pronunciasen de forma muy similar. O no lo fue. Ha habido estudiosos que lo afirmaron y estudiosos que lo negaron. En realidad, todo lo anterior da igual.

Creo que la forma correcta de enfrentarse a la película, si es que hay un única forma correcta de hacerlo, que probablemente no sea así, es asumir la historia libres de prejuicios. Como si Shakespeare no fuera Shakespeare. Simplemente, una reflexión sobre como un padre y una madre afrontan el duelo de la pérdida de un hijo. Un hecho, por cierto, mucho más traumático en estos tiempos que en aquellos. Para los ingleses de aquella época era un hecho que periódicamente llegaban olas epidémicas de peste en las que morían el 50 % de los enfermos, el 20-25 % de la población. Y a seguir. La muerte de un hijo era un hecho habitual. Y seguramente se afrontaría con escepticismo y resignación. Pero eso da igual. La película es un estudio, artístico, libre, de la forma en que unos padres afrontan la dolorosa muerte de un hijo.

La película es hermosa. Es poética. Tiene incluso su punto de realismo fantástico. Se reivindican las distintas formas de ser de los dos cónyuges como formas complementarias de ser. Aunque unidas, primero en el amor mutuo, luego en el amor a los hijos, finalmente en el duelo. Las imágenes son hermosas, el sonido es hermoso. Y, fundamentalmente, las interpretaciones son grandes. Grandísimas. Especialmente la de Jessie Buckley, una actriz que hace tiempo que vengo apreciando muy favorablemente, y que realiza una de las más maravillosas interpretaciones que he visto en mucho tiempo, probablemente de las mejor de las que he visto a lo largo de mi vida. Si no la premian con el Oscar, que dinamiten la famosa Academia.

Película grande. Imprescindible. Difícil de comparar con esa su gran rival. Con la que me lo pasé muy bien, y que también es muy buena película. Pero creo que es superior. Creo que es la mejor película que he visto de un año a esta parte. Porque además tiene otra cosa. Es una película que ha ido creciendo en mi memoria. Que, sin volver a verla, me dejó lo suficientemente impresionado para que me vengan detalles a la memoria que hacen que todavía me parezca mejor que cuando salí del cine. La interpretación de Buckley es antológica, una obra maestra. La película,… quizá no, pero casi.

Valoración

Dirección: *****
Interpretación: *****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] The tragedy of Macbeth (2021)

Cine

The tragedy of Macbeth (2021; 03/20220116)

Parece que los hermanos Coen se han «divorciado» cinematográficamente hablando. No sé si para esta película o ya para los restos. El caso es que esta adaptación de una de las más célebres tragedias de William Shakespeare la firma en solitario, tanto en la dirección como en el guion que adapta el texto del Bardo, Joel Coen. Hay que decir que, aunque la mayor parte de las películas de los hermanos Coen sean acreditadas popularmente a ambos, en los créditos oficiales suelen aparecer ambos como guionistas, pero en sus largometrajes hasta 2003 sólo aparecía Joel como director. Oficialmente. En cualquier caso, ya adelanto que esta adaptación teatral no es una película al estilo de lo que se entiende por «coenesca» en mi opinión. Aunque sí homenajea a directores o estilos cinematográficos del pasado. Véase el expresionismo alemán. Cuando menos visualmente y con la inestimable ayuda del director de fotografía Bruno Delbonnel, que se sale del estilo que le ha hecho más famoso.

Mi última visita a Escocia, al castillo de Stirling en concreto, en blanco y negro, como la película.

Macbeth es una de las tragedias más conocidas del Bardo. Pero decir que sea una tragedia popular me parece un exceso. No es fácil de digerir. Quizá en su tiempo, a principios del siglo XVII, con un público acostumbrado a su lenguaje y su métrica, y con una mayor comprensión de las analogías del drama histórico con los acontecimientos políticos de los que eran contemporáneos… se podría considerar popular. Pero en la actualidad, para quien no tiene el inglés como lengua nativa, seguir una versión original de la obra, aun con los subtítulos como ayuda, exige esfuerzo y mucha atención. La obra sobre las nefastas consecuencias morales de una fuerte ambición por el poder por parte del rey de Escocia Macbeth (Denzel Washington), encarnada en esa voz de la conciencia nefasta que es Lady Macbeth (Frances McDormand),… no es fácil. Por eso llama la atención su difusión a partir de una plataforma de contenidos online como es Apple Tv. Aunque ya vengo notando un patrón en estas plataformas, por el que incluyen obras en sus catálogos menos atractivas para la masa de espectadores, pero que den prestigio a la plataforma.

Rodado en blanco y negro digital, en formato 1,375:1, formato estándar académico normalizado en 1932, con amplia profundidad de campo, uso de angulares y juegos de formas luces y sombras muy característicos, como ya adelantaba antes, formalmente se inspira y homenajea al cine expresionista alemán. Y a otros grandes filmes inspirados por aquel, como la famosa película de Orson Welles que también era un enorme retrato de la ambición. Cuando veo este tipo de tragedias no puedo dejar de recordar lo que decía la solapa de las tapas de mi primera versión de El Señor de los Anillos, «la capacidad corruptora del poder afecta incluso a los más poderosos». O algo así. Pocas pegas se le pueden poner a los aspectos formales del largometraje, que muestran el dominio del director y su equipo para hacer un cine de alto nivel.

Y qué decir del reparto. Ya de entrada, el director confía en su esposa para el siempre difícil, complejo, papel de Lady Macbeth. Lo cual es jugar sobre seguro, puesto que McDormand es una de las mejores intérpretes y más versátiles de la actualidad. Y cuando digo «actualidad» digo a estos tiempos en los que más se le reconoce, porque su capacidad interpretativa está más que constatada desde hace décadas. Y Washington tampoco tiene mucho que demostrar a estas alturas, aunque su carrera incluya también algún pestiño que otro. Pero la labor actoral se puede considerar también impecable.

¿Es recomendable, por lo tanto, esta adaptación de la tragedia teatral? Para los aficionados de la obra de Shakespeare y del cine de autor, sin duda. Imprescindible. Pero el gran público… tendrán que ser espectadores dispuestos a asumir riesgos, a salirse de los caminos mil veces trillados del cine actual. En esas condiciones, olvidándose de las palomitas y de ingerir las venenosas pizzas a domicilio, centrándose en la experiencia cinematográfica pueden encontrarse con una experiencia muy gratificante. Si no…

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Televisión] La BBC, Shakespeare y los reyes de Inglaterra; The Hollow Crown

Televisión

Creo que esta serie de la televisión pública británica de toda la vida merece una entrada para sí sola. Con motivo de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, la BBC preparó una especie de olimpiada cultural entre cuyos contenidos se encontraba esta serie, The Hollow Crown. Básicamente, detrás de esta serie está la adaptación para televisión de cuatro dramas de William Shakespeare, la denominada henriada, que ve el ascenso al trono de Enrique IV tras conspirar contra Ricardo II, y la sucesión del primero por su hijo Enrique V. Esta tetralogía está relacionada con otra que escribió con antelación y que está centrada en la Guerra de las Dos Rosas, cuyo drama más conocido es Ricardo III. Para Shakespeare, por algunos pasajes de las obras que hoy nos ocupan, la responsabilidad de la inestabilidad de la monarquía inglesa durante el siglo XV está en el derrocamiento de Ricardo II por Enrique IV. No obstante, a la larga, el héroe de esta serie de obras es Enrique V, conocido por haber reiniciado las pretensiones al trono francés de la monarquía inglesa que dieron lugar a la Guerra de los Cien Años, y por la significativa victoria de su ejército en Agincourt, lo que le daría fama y gloria, y lo que provocó la prolongación del conflicto anglo-francés.

Las cuatro obras adaptadas a televisión son:

Ricardo II

Enrique IV, parte 1

Enrique IV, parte 2

Enrique V

Previamente yo conocía esta última, que ha tenido ya varias adaptaciones cinematográficas. Entre ellas, soy consciente de haber visto la densa adaptación que hizo en su momento Kenneth Branagh. Adaptación que me atrevería a decir que ha influido en las cuatro obras que constituyen esta serie.

Catedral de Canterbury

Mucho escenario gótico en esta serie de adaptaciones teatrales, como gótica es la catedral de Canterbury.

Así pues, tenemos en realidad cuatro largometrajes para televisión, adaptación fiel de los textos de William Shakespeare, que duran en torno a dos horas de duración cada uno. Un par de ellos más. La fidelidad histórica y ambiental está tremendamente cuidada, siempre teniendo en cuenta que el bardo no necesariamente fue fiel por completo a los hechos históricos. Lujosa producción, con excelente fotografía, rodada en escenarios naturales y en edificios de la época, mucho gótico.

Por supuesto, un gran merito recae sobre los intérpretes, entre los que encontramos nombres muy conocidos del cine, la escena y la televisión británica. El protagonismo de tres de las obras recae en Tom Hiddleston que interpreta al rey Enrique V. Pero también destacamos el Falstaff interpretado por Simon Russell Beale, el Enrique IV interpretado en las dos partes que llevan su nombre por Jeremy Irons, mientras que en la primera de la serie es interpretado por Rory Kinnear, el Ricardo II interpretado por Ben Wishaw, o el Hotspur a quien da vida Joe Armstrong. Incluso la guapa Clémence Poésy como la reina Isabel de Valois. Con carácter más anecdótico, hay papelitos la actualmente muy en boga Michelle Dockery, o Geraldine Chaplin.

De las cuatro obras, he disfrutado mucho con la segunda y la última. Quizá porque son las más digeribles, las que más acción contienen, siendo las otras dos más densas. No me atrevo a recomendarlas con carácter general, porque reconozcámoslo, el nivel de medio del telespectador no casa bien con los textos clásicos del dramaturgo de Stratford-upon-Avon. Pero para quien busque algo más, quien tenga inquietudes por las obras clásicas, por la historia, y por la televisión de alta calidad, es una serie que podríamos clasificar como imprescindible. Desconozco si en algún momento alguna televisión española se atreverá con su difusión.

Los Burgueses de Calais, tras el palacio de Westminster

El episodio de los Burgueses de Calais, que inmortalizó Rodin, también se basa en un episodio anterior de la Guerra de los Cien Años, bajo el reinado de Eduardo III, cuyo hijo Eduardo, el Príncipe Negro, es padre de Ricardo II y está enterrado en Canterbury.