V de Vendetta (2005)

Cine

V for Vendetta (2005)

En esta ocasión empezaré por el final, por asignar mi puntuación personal a este filme de anticipación política, basado en el cómic de Alan Moore (guion) y David Lloyd (dibujante). Y es que en todo momento me he quedado con las ganas de asignar algo más que un siete a cada uno de los tres apartados en los que divido mi crítica, dirección, interpretación y valoración subjetiva.

Vayamos por partes. La realización de James McTeigue en su primer largometraje como director principal, ya que ya había actuado como ayudante o director de segunda unidad en otros filmes, es correcta. A veces con gran impacto visual. Pero no acabas de definir un estilo personal global, y no siempre sabe enlazar con suficiente fluidez las diferentes etapas por las que pasa la historia. Historia que en la mejor tradición del cine de acción, comienza con un aperitivo fuerte, para luego ir transcurriendo por etapas más reflexivas y profundas para acabar en otro plato fuerte final. La transición entre las distintas etapas y entre las distintas líneas argumentales que en paralelo acompañan a la historia principal no siempre está bien conseguida. Está bien. De verdad. Pero…

En lo que se refiere a la interpretación, de entrada decir que el doblaje nos hurta la posibilidad de disfrutar de la voz de Hugo Weaving, actor sólido que desgraciadamente es famoso por la cara de mala leche y por salir multiplicado por n cuando n tiende a infinito en la para mí infumable Matrix y derivados. Yo lo prefiero de travestido en Las aventuras de Priscilla, reina del desierto. La chica, Natalie Portman, pone por su parte todo lo que puede para dar cuerpo a un personaje que no acaba de estar bien tratado en el guion, ya que tiene también sus lagunas en lo que se refiere a su trayectoria por la película. Pero de esto no tiene culpa la Portman, que hace todo lo que puede para alejarse de la «princesa amígdala», aunque no llega al nivel que adquirió en Closer o en el pequeño papel que le ofrecieron en Cold Mountain, en el que demostraba que tiene saber suficiente para dotar de sufrimiento y agonía a sus personajes. Donde no hay peros que poner es a una serie de secundarios que pone mucho saber y oficio, todos ellos británicos como pueden ser el siempre efectista John Hurt, que tanto nos agobia desde su «parto» en Alien o desde su calígula en la teleserie Yo, Claudio, o el simpático y ambiguo Stephen Fry, al que siempre recordaremos como el entrañable Peter rodeado de todos sus amigos, Tim Pigott-Smith y, sobre todo, Stephen Rea, en su papel de jefe de policia, personaje que desde mi punto de vista no está lo suficientemente aprovechado. Por lo tanto, el reparto, la interpretación está bien. De verdad. Pero…

Y luego está lo que la película transmite. En medio de esta corrección general, la impresión que uno saca es que la historia saca unos temas, que son importantes, que nos debería preocupar, que implican como concebimos las reglas del juego político y social del mundo occidental del siglo XXI, pero que quedan esbozados de forma muy superficial. Especialmente en lo que se refiere a dos cuestiones importantes. Por un lado, el abuso de las posiciones gobernantes en la restricción de las libertades públicas en nombre de la seguridad; por otro, el uso de la violencia para la consecución de unos objetivos que de otro modo pueden ser considerados justos, y cuándo esta violencia se considera legítima y cuándo se considera un acto terrorista. El final de la película, aunque espectacular y efectista, no aclara ni propone una respuesta a estas situaciones, ya que deriva en unas situaciones excesivamente simples y poco creíbles. Lo que yo decía, el planteamiento de la película está bien. De verdad. Pero…

Pequeña flor silvestre en las cercanías de Bolea, Huesca

La odisea de cambiar una bombilla en un coche

sociedad

Todas las mañanas, para ir a trabajar, cojo el coche y realizo un recorrido de una hora de duración. Buena parte del año, este recorrido lo hago de noche o con luz escasa, por lo que suelo circular con los faros encendidos. Hoy al dar las luces del coche en el garage, he comprobado con horror que tenía fundida la luz de cruce derecha. Es la primera vez que me sucede en este vehículo, un Toyota Avensis que, por lo demás, va estupendamente.

Al igual que hubiese hecho con mi coche anterior, he cogido la linterna y el manual del vehículo, con la convicción de que en cuestión de 10 minutos, un cuarto de hora todo lo más, el problema estaría resuelto por mis propios medios. Más cuando el cambio de las lámparas viene en el capítulo «Mantenimiento que puede realizar el propio usuario«, o algo parecido.

Pero… o sorpresa. Los dispositivos que estaban representados en el manual, se encuentran parapetados tras una sucesión de componentes del motor y anejos cuyo nombre y función desconozco, y que sólo permitirían pasar con holgura para accionarlos a la manita de Heidi. Después de un buen rato de manipulación desesperada, aunque cuidadosa, he valorado que no merecía la pena seguir con el tema… al fin y al cabo… se habría hecho de día.

Me disponía a pasar por un taller, donde estarían encantados supongo de cambiarme la bombillita a cambio de una adecuada remuneración. Dos amables compañeros de trabajo se han brindado a ayudarme, y tras arduas maniobras se ha conseguido el objetivo.

Pero la consecución exitosa del objetivo no me impide llevar encima un enojo de no te menees. El cambio de una lámpara se supone que debe ser algo fácil de realizar por el propio usuario ya que le permite seguir circulando con las debidas condiciones de seguridad. Vehículos que presumen en un momento dado de altos nivel de seguridad activa y pasiva, con no se cuantitas estrellas en las pruebas EuroNCAP, quedan a la altura del barro por un tema como este. Y lo que es peor. Comentarios con otras personas a lo largo de la mañana, hablan de una tendencia en este aspecto que se extiende a todas las marcas. Vergonzoso. Auténticamente vergonzoso. Y supongo que será para hacer caja… más todavía… En esto también me fijaré cuando vuelva a comprarme un coche. Aunque todavía pasarán muchos años.

Vista de Bolea, Huesca

Ya no hay cerezos en flor… llegué tarde

Fotografía personal

Como uno vive lejos del afamado Valle del Jerte, no puede acceder con facilidad al espectáculo anual de los cerezos en flor. No obstante, este año pensé en aprovechar las oportunidades locales para fotografiar estos frutales en primavera y en todo su esplendor. Y el destino no podía ser otro que la localidad de Bolea en la provincia de Huesca.

Pero llegué tarde. El momento ya había pasado y sólo en algunas ramas de árboles situados en lo más sombrío quedaban algunas flores mustias. Algunas fotos tomé, y luego me acerqué a contemplar el Castillo de Loarre al atardecer. Os iré mostrando alguna foto.

Flores de cerezo, Bolea (Huesca)

Cuando las aletas se volvieron patas

Ciencia

Siempre me ha llamado la atención cómo de vez en cuando noticias de índole científico saltan a los medios generales y nos bombardean insisténtemente todos los días.

Son frecuentes las innovaciones más o menos sensacionalistas que aparecen periódicamente en el terreno de la biología y que teóricamente van a revolucionar el campo de los cuidados de la salud, acabando de una vez por todas con todo tipo de temibles enfermedades. Descubrimientos en genética, bioquímica, bioingeniería… que si ahora clonamos esto, que si ahora bombardemos con nanopartículas aquellos, que si ahora sintetizamos lo de más allá. Muchos de estudios corresponden a investigación primaria y sus aplicaciones prácticas, si son viables, tardarán años en producir algún beneficio. Mientras tanto, se generan vanas esperanzas entre los enfermos que ahora tienen el problema, desviando su atención de otros medios de contener su problema o mejorar su situación. Pero se trata de la salud, y es normal que nos llame la atención.

También son frecuentes noticias científicas que implican alardes tecnológicos. Así, los programas de investigación en el espacio, considerado como la última frontera por atravesar y conquistar, nos atraen necesariamente la atención. La conquista de los planetas, la colonización espacial, la expansión universal del ser humano, todos ellos son temas que han convivido con nosotros en el imaginario colectivo, mantenidas por la literatura o el cine de ciencia ficción. Da igual que la magnitud de las dimensiones físicas de la cuestión sea tan monstruosa que, en realidad, cualquier análisis racional muestra hasta que punto estamos no ya en pañales, sino casi por nacer a este ámbito de la exploración humana.

Pero de vez en cuando aparecen noticias que particularmente me sorprenden por el impacto mediático que consiguen. Que el descubrimiento y la descripción de un fósil de la estirpe humana reciente interesen es normal. Se refiere a nosotros mismos. Que durante tres días, y a propósito de un artículo publicado en la prestigiosa revista científica británica Nature, sea un fósil de un ser a medio camino entre un pez y una salamandra gigante,… esto ya me resulta más sorprendente. En estos días, Tiktaalik roseae, un sarcopterigio, una forma de transición entre los peces y los primeros tetrápodos, encontrado en una remota isla del gran norte canadiense, se ha convertido en la vedete de la ciencia. Ha sido proclamado como un pariente humano encontrado de repente, y que vivió hace «sólo» 370 millones de años, hallá por el devónico… Cualquiera que conozca la naturaleza cladística de la evolución biológica será consciente hasta que punto es arriesgado afirmar que este bichillo es nuestro antepasado. La mayor parte de las especies desembocan en ramas evolutivas que acaban en… nada, en la extinción. Por otra parte, a estas alturas han sido numerosos los descubrimientos fósiles sobre la transición entre la vida marina y la vida terréstre de los vertebrados.

Entendámos, no estoy poniendo en cuestión la importancia científica del descubrimiento, que con toda seguridad la tiene. Lo que me llama la atención es el hecho de que súbitamente se convierta en un bombazo mediático y que la naturaleza de los comentarios sobre el mismo puedan ser realmente engañosos. Aun en un tema aparentemente inocuo como el que nos ocupa.

En fin. Misterios del periodismo científico. A mí, más allá del chismorreo, el tema me ha mantenido muy entretenido porque el tema de la evolución me interesa. Pero bueno… también me interesan otras cosas… ¿por qué no el arte?

Museo del Louvre, París (Francia)

Adaptaciones de la literatura española en el cine español. Referencias y bibliografía.

arte música y literatura, Cine

Me entero a través de ElPais.es de una interesante iniciativa de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Se trata de la página sobre Adaptaciones de la literatura española en el cine español. Referencias y bibliografía. No lo puedo negar. Me parece estupendo. La literatura ha sido, es y será una fuente inagotable de historias e inspiración para el cine. Tanto la novela como el teatro han dado lugar a obras maestras de la cinematografía mundial.

El nuevo recurso está centrado en el idioma español. Nunca está de más tener referencias de consulta sobre aquellos temas que a uno más le gustan. Y sobre todo, puede ser una fuente de inspiración para decidir qué película me apetece ver o que libro me apetece leer.

Faro al atardecer en la costa occidental de Escocia (Reino Unido)

Tristan + Isolde (2006)

Cine

Tristan + Isolde (2006)

Historia construida sobre la leyenda medieval, en la que se ha concentrado los aspectos básicos de la misma para una duración y comprensión cinematográfica racional. El problema de la adaptación del mitos y leyendas es que es difícil condensar todos los aspectos, todas las versiones, todas las derivaciones, o siquiera escoger cuales son las más adecuadas. Leyendas y mitos como los homéricos, los arturianos, los germánicos, tienen una gran riqueza y una gran variedad de versiones. En ocasiones, incluyo llegan a mezclarse los diversos cuerpos legendarios como sucede con el de Tristán e Isolda y el del Rey Arturo.

En la adaptación que aquí nos ocupa, no hay mezclas. Se han cogido los elementos básicos de la leyenda. El huérfano acogido por el noble y benevolente señor, que lo cría como a un hijo y lo prefiere por encima de otros parientes de la misma edad, se enamora de la mujer que a la postre le resultará prohibida, generando los elementos necesarios para la tragedia. Todo se desarrolla en un ambiente similar al de las leyendas arturianas; el período que comprende entre la retirada del Imperio Romano y la constitución del reino inglés con personalidad propia, previa a las invasionas normandas.

Hay que decir que, aunque en este caso se mantiene apartado de los ciclos artúricos, el esquema de la historia está muy relacionado con el arquetipo arturiano. En este caso, Tristán es una mezcla entre Arturo niño y el adulto Lancelot; Lord Marke es una mezcla entre Merlín y Arturo rey; finalmente, Isolda ocupa el lugar de la reina Guinevere. Esta historia, eso sí, carece del carácter mágico que adopta habitualmente el ciclo artúrico.

En general, la realización de Kevin Reynolds es correcta, con una ambientación muy cuidadada; muy creible. Podemos aceptar con pocos problemas que estamos en la Gran Bretaña del siglo VI o VII. Estamos en un mundo de transición, por definir, y eso se transmite bien, aunque con alguna licencia que se justifica para la mejor comprensión del espectador. Todo se desarrolla, además, en un ambiente relativamente crepuscular, que acompaña bien el tono de drama/tragedia que tiene la historia.

Otra cosa es la interpretación. Aunque muy monos, ni el apuesto James Franco como Tristán, ni la guapa Sophia Myles como Isolda consiguen transmitirme la emoción necesaria. No llegan a conmoverme en su drama vital, ni en la tragedia del desenlace. Como muchas veces últimamente, me entran serias dudas de que el doblaje no sea uno de los principales problemas para ello. Más solidez veo en Rufus Sewell como Lord Marke. El resto de secundarios cumplen con su papel, especialmente la doncella Bragnae interpretada por Bronagh Gallager.

En resumen. Película recomendable para todos aquellos amantes del género de las leyendas medievales, a pesar del enlentecimiento en el ritmo de la acción que apreciamos en algunos momentos, tampoco aburrirá al amante del cine en general, aunque tampoco pase a la historia como una obra maestra precisamente. En cualquier caso, es infinitamente más digna que el pastiche seudohistórico que montaron con la versión de la leyenda de Arturo que sufrimos recientemente. Yo le pondré un siete (con otro siete en la dirección, y un más modesto seis en la interpretación).

Fiordo en Escocia (Reino Unido)

Fotografía de altos vuelos, más bien astronómica

Ciencia, Cine

Es difícil que cualquiera de nosotros, pobres mortales, podamos duplicar las imágenes que encontramos en el Hubble Heritage Project. Son imágenes, fotografías digitales, adquiridas por los captores del Telescopio Espacial Hubble. Más allá del interés científico de las imágenes, las que se muestran en el sitio que hoy recomiendo tienen un amplio interés estético. Representan la belleza del Universo, apreciada en todo su esplendor. Desde los planetas que son nuestros vecinos en el Sistema Solar, hasta los restos de poderosas y cataclísmicas explosiones de supernovas, o los lejanos campos de galaxias que nos hablan de cuando el Universo era joven y nos ayudan a recomponer la historia del mundo, senso lato, que nos rodea.

No sé, todo esto siempre me recuerda al monólogo final del androide Roy Batti , interpretado por Rutger Hauer, en el filme de culto de ciencia ficción, Blade Runner:

«I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched C-beams glitter in the dark near the Tannhauser gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die.»

Vieja caldera en un viejo vagón de ferrocarril
en la Estación Internacional de Canfranc, Huesca

Nueva victoria de Fernando Alonso y los demás van cojos

fórmula 1

Esta vez no ha cabido la menor duda sobre quienes han sido el piloto y el coche que más han corrido. Nadie ha podido con ellos. Esperemos que se espabilen pronto. Más que nada para que haya emoción. Porque hoy, ni con la ayuda de los safety cars, que permitían que todos se acercasen, han amenazado al campeón.

Un venerable Peugeot 403 reposa tranquilamente
en Place de la Concorde, París (Francia)

Cambio de compacta digital

Fotografía

Mi primera cámara digital, la Canon Ixus 400, que tan buenas fotos me ha venido haciendo empezó a dar problemas hace meses con la lectura de las tarjetas de memoria. Harto de perder imágenes, y dado que el valor residual de estas cámaras es muy bajo, he decidido no repararla y me he comprado una nueva compacta. De las de llevar en el bolsillo. La elegida ha sido una Fujifilm FinePix F10. No es tan glamourosa como las ixus, pero no esta mal. Y lo más importante; tiene unas prestaciones mucho mejores a altas sensibilidades, con los niveles de ruido más bajos en circunstancias de poca luz para este segmento de cámaras. Más apta como todo terreno que las ixus que, estéticamente, tanto me gusta.

Es una pena que no hayan sacado la cámara compacta ideal que sería un compendio de:

  • La estética y la calidad de imagen global de las Canon Ixus.
  • El buen comportamiento con poca luz y usando altas sensibilidades de las Fuji FinePix.
  • La resistencia al polvo y a las salpicaduras de las Olympus mju.
  • La estabilización de los objetivos de las Panasonic Lumix (o sus clones de Leica, a cuya estética tampoco le hago ascos).

Mientras llega el mirlo blanco, nos conformaremos de momento con la F10. Que dure.

Vista de las sierras desde los alrededores del Alcoraz, Huesca