La princesa de Nebraska (2007)

Cine

La princesa de Nebraska (The Princess of Nebraska, 2007), 11 de septiembre de 2008.

Hace unos meses tuve la oportunidad de comentar aquí la película del realizador chino Wayne Wang, Mil años de oración. No repetiré aquí todos los comentarios que hice entonces sobre mi interés por el cine de este realizador, pero a la hora de elegir esta película seguían siendo válidos, más con la buena impresión que me causo el anterior largometraje.

Ambas películas están basadas en sendos relatos cortos de la escritora Yiyun Li(*). Ambas cuentan historias mínimas. Pequeños pasajes de una vida.

En este caso, nos encontramos con una joven china, poco más que una adolescente, originaria de Pekín que se encuentra estudiando en Omaha, en el estado de Nebraska, y que acude a California con la intención de abortar, al quedar embarazada de un novio/amigo que está en China. Lo que se nos cuenta son apenas 24 horas en las que nos vamos enterando de algunas de sus inquietudes en la vida, de sus problemas de relación, de sus anhelos y de sus conflictos. También la vemos interactuar con otras personas, conocidas o desconocidas, siempre dentro del entorno de la comunidad de origen chino en los Estados Unidos. El objetivo de la película no es contarnos una historia, sino contarnos cómo es y cómo siente una persona.

La película se centra mucho en aspectos formales y estéticos. Encuadres más o menos osados que situan al personaje en el entorno, movimientos de cámara que pretenden meternos en la expresión de los personajes o en lo que pueden sentir o pensar. Aunque hay momentos en los que se abusa de este uso de la cámara que nunca debe ser un fin en sí mismo.

El papel principal corresponde a Li Ling, una actriz desconocida, practicamente considerada como no profesional, al igual que otros miembros del reparto. Lo hace realmente bien; te la crees en todo momento. En general, todos ellos lo hacen razonablemente bien, siendo creibles en sus papeles.

Y con esto llegamos al resumen de la película. Cuando las personas interaccionan, cuando los diálogos te muestran quienes son y cuales son sus motores, te interesa y te gusta. Por pequeña que sea la historia. Cuando se limita a usar la cámara para mostrarte entornos, ambientes, o esteticismos modernillos te aburre. A esta película, por la parte buena que tiene le pongo un seis, con un siete en la interpretación y un seis en la dirección. En cualquier caso, aficionados al cine de evasión y de palomitas, abstenerse.

La imagen de hoy pertenece al nuevo centro comercial Plaza Imperial de Zaragoza. Escenas cotidianas.

Esferas

(Canon Ixus Digital 860IS)

(*) En los nombres chinos, el apellido que es monosilábico se presenta en primer lugar, y el nombre propio que puede ser monosilábico o bisilábico se presenta en segundo lugar. En este caso, supongo que al estar la escritora asentada en los Estados Unidos, en todas las referencias sigue la norma occidental de poner el nombre propio en primer lugar.