Hace mucho que te quiero (2008)

Cine

Hace mucho que te quiero (Il y a longtemps que je t’aime, 2008), 4 de septiembre de 2008.

Película francesa con protagonista británica, la consideramos como una oportunidad de volver a disfrutar de las bondades interpretativas de Kristin Scott Thomas, tras unos años en los que sus trabajos para la gran pantalla no han destacado especialmente.

La película es francesa, siendo Francia el país donde reside la actriz protagonista a pesar de ser inglesa, y está dirigida por Philippe Claudel, realizador desconocido por mí hasta la fecha, que parece haber destacado hasta el momento más como escritor que como cineasta. Firma también el guion del filme.

La historia nos narra el reencuentro de dos hermanas. Una la mayor, interpretada por la mencionada protagonista, acaba de cumplir 15 años de condena por un asesinato, que descubriremos tiene unas connotaciones terribles, muy duras. La otra, interpretada por Elsa Zylberstein, es bastante más joven puesto que era todavía una niña o al menos una joven adolescente cuando la mayor, ya casada y madre, cometió el asesinato. La recibe en su casa de la capital histórica de Lorena, Nancy, donde comenzará un difícil proceso de readtación de una mujer, que parece ajena al mundo que le rodea, prisionera de sus fantasmas interiores.

La peso de la película descansa sobre la excelente interpretación de ambas actrices. Constántemente deambulamos entre la instrospección, la desconfianza o el difícil convivir con su conciencia de la hermana mayor, y el amor incondicional de su hermana menor, reflejado en el título del filme, pese a las terribles circunstancias del crimen que cometió. A ambas les rodean una serie de personajes cotidianos que ponen su grano de arena al desarrollo de la relación de ambas mujeres así como del despertar de la protagonista.

En general está bastante bien. Quizá sobre alguna de las historias paralelas; no sé todavía muy bien donde quiere ir la relación con el policía que se quiere ir al Orinocco. Pero en general, todo está bastante equilibrado. Poco a poco vamos descubriendo que hay cosas que no se nos están contando, y cuando nos enteramos de ellas, podemos terminar de entender a los personajes. Especialmente a la exconvicta protagonista.

Particularmente recomendaré esta película. Salvo a los que va a comer palomitas al cine, a los que recomendaré que se queden en su casa… siempre. Es una historia pequeña pero intensa, donde las personas más que los personajes tienen el protagonismo. Tiene el lastre de los mediocres doblajes que sufre habitualmente el cine francés… pero qué se le va a hacer. Yo le pongo un siete, con la misma nota en la dirección, y un ocho en la interpretación, por el excelente trabajo de ambas actrices.

La foto de hoy, curioso dominó formado por las traviesas a la espera de ser colocadas en la línea del Canfranc.

Puntos

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)