El fin de la vida, el universo y todo lo demás

Ciencia, Humor

Lo he intentado. De hecho, ayer no escribí nada por eso. Porque intenté resistirme. A escribir sobre el fin del mundo. Ya sabéis, por lo del LHC (Gran Colisionador de Hadrones). El agujero negro y esas cosas. Pero no lo he podido evitar.

Y es que, afortunadamente, hay quien se lo toma con buen humor. Y para aquellos que les cuesta enterarse de las cosas, alguien ha publicado una página web con el título ¿Ha destruido ya el LHC el mundo? (en inglés, pero se entiende bien; lo juro). Claro que hay algunos cuyos miedos van más allá de la simple destrucción del mundo, por lo que también han publicado otra página web con el título ¿Ha destruido ya el Gran Colisionador de Hadrones el Universo? (también en inglés, pero también se entiene bien; de verdad).

La parte semitriste/semicachonda de la cuestión es la elevada autoestima que tiene una parte de la humanidad sobre sus propias capacidades. Parece ser que hay un convencimiento por parte de alguna gente de que en un experimento altamente modesto en comparación con los fenómenos naturales del Universo, seamos capaces de liberar energías que en la naturaleza sólo se dan en situaciones casi cataclísmicas. Ahí tus pelendengues. Con un par. ¿Que no somos capaces de destruir el mundo? Ya verás tú. Y sin tener que pulsar el botón del arsenal atómico. El cual por otra parte tampoco le haría gran cosa a la Tierra en su conjunto. Tan sólo modificaría ligeramente ciertas condiciones necesarias para la vida basada en el carbono de una fina capa en la interfaz entre la materia sólida y líquida del planeta y la atmósfera que hemos dado en llamar biosfera. La Tierra como tal, seguiría dando vueltas alrededor del Sol como si tal cosa. Lo dicho. Esto es sobrevalorarse como especie.

La imagen de hoy, un pedacito especialmente hermoso de biosfera. En la provincia de Soria. Cerca de El Royo.

Orquidea silvestre

(Canon Powershot G6)