Libro: Releyendo a Tintín; Tintin au Tibet

Literatura

Quienes siguen este Cuaderno de ruta saben que en los últimos meses he comentado varios libros de aventuras gráficas o novelas gráficas. Historietas, en resumen. O como quiera que haya que llamarlos. Pero he aquí que en casa tengo dos colecciones completas de las historietas de dos de los personajes de este mundo más famosos, y de origen en el mundo francófono; el galo Astérix y el belga Tintín. Así que he decidido releer alguna de las aventuras de este mundo pero intentando alejarme de prejuicios que se originaron en mi infancia. Con una mirada más adulta.

Tintin au Tibet
Hergé
Casterman, París/Tournai, 1991.
ISBN: 9782203001190

Como ya he dicho en la pequeña introducción a esta entrada, intento acercarme a las aventuras del personaje sin prejuicios. Me explicaré. Cuando yo era niño, como me imagino que sucedería con muchos de mi generación, o por lo menos así me consta entre mis amigos y conocidos, los personajes de historieta modelo eran Mortadelo y Filemón. Es decir, personajes caricaturescos de grandes narizotas, destinados a hacer reír, o al menos a parecer risibles. Y esta idea, como muchas otras procedentes de la pobreza intelectual de la época, quedó bastante grabada en nuestras jóvenes mentes. En ese contexto, personajes como Astérix eran asumidos con bastante naturalidad puesto que el aspecto de la historieta no se alejaba del estándar impuesto.

Pero he aquí que uno de los curas jóvenes que de vez en cuando pasaban por el colegio escolapio donde recibí la educación formal académica nos insistió en un momento dado en abrirnos a otros conceptos. Y particularmente nos recomendó al pequeño e intrépido reportero belga que hoy nos ocupa. Como consecuencia de eso, conseguí hacerme con la propiedad de un ejemplar de El templo del Sol, aparte de leer otros volúmenes de las aventuras de Tintín en las bibliotecas públicas de los parques de Zaragoza durante el verano. Sin embargo, no acabó de cuajar en mí dura mollera aquellos dibujos tan distintos del ya mencionado estándar de personajes ridículos y narizotas.

Hace unos años, un buen amigo me volvió a hablar del personaje en términos muy elogiosos. Yo por aquel entonces había completado mi colección de Astérix en versión original, en francés, con alguno de los títulos tardíos publicados por Uderzo. Empecé a interesarme de nuevo por el personaje del belga Hergé, y empecé a adquirir los títulos publicados del personaje, hasta que terminé la colección a principios de 2008. Los fui leyendo todos, y reconozco que me gustaron más que en mi infancia.

Ahora, con este renovado interés por el género de la historieta, he decidido, con calma volver a releer algunos títulos intentando mantener una cierta limpieza de prejuicios en mi actitud. Y por eso he empezado por las aventuras del reportero belga en el Himalaya. Es uno de los últimos, de los más recientes, y tiene un tono melancólico. Es un libro cuya base temática es la amistad. Tintín recibe la noticia de que uno de sus mejores y más queridos amigos, el chino Tchang Tchong-Jen, ha resultado muerto en un accidente aéreo en el Himalaya tibetano. El belga se resiste a creer en la noticia, y decide salir en búsqueda de su amigo pese a que todos los que le rodea le advierten de la futilidad de dicha búsqueda.

Las dos cosas que más impresionan del libro son, por una lado, la exquisita ambientación de los lugares y las épocas que es propia de casi todas las aventuras del personaje, y por otro lado, un cierto tono melancólico en la búsqueda del amigo perdido que nos habla de la importancia que tenía para el autor el tema de la amistad.

Lo que también me queda claro es que uno de los problemas para que de niño rechazase al personaje, o al menos dejase de mostrar interés por él, es que el personaje es más adulto de lo que era admisible para el niño de 9 o 10 años que era yo entonces. Es muy posible que una toma de contacto con el personaje durante mi adolescencia hubiese sido mucho más positiva. Y desde luego, ahora lo considero absolutamente recomendable también para un adulto que quiera recorrer esa parte de la literatura que es la historieta.

Cheverny

Aunque debemos suponer que la residencia ficticia de Tintin y su amigo el capitán Hadock, el Chateau de Moulinsart, está en algún lugar de la Valonia belga, lo cierto es que está inspirado en el Chateau de Cheverny, en el Loira francés, aquí con su aspecto en 1990 - Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5