Libro: El festín de Babette

Literatura

Creo que poca gente sabe quién es la escritora de este relato, novela corta o cuento largo, no sé muy bien. Sin embargo, si recordamos que Isak Dinesen es el pseudónimo bajo el cual firmaba sus novelas Karen Blixen, es posible que este último nombre suene más. Porque es el personaje principal de una afamada película, Memorias de África, que se llevó un Oscar, adaptación del libro de la misma escritora que narraba sus vivencias durante los dieciocho años que vivió en el continente cuna de la humanidad.

Pero nunca me atreví a leer estas memorias, porque nunca me interesaron mucho los amoríos de la pija danesa con un presuntamente apuesto aviador. Pero hace unos años se adaptó otro relato de la escritora al cine, que ganó también un Oscar, en este caso a la mejor película de lengua no inglesa, y que me encantó. Me pareció una delicia de filme. Así que viendo la esplendida edición que estaba a la venta hace unos días en una librería zaragozana, me decidí a leer este libro.

El festín de Babette (Babettes gæstebud)
Isak Dinesen (con ilustraciones de Noemí Villamuza)
Ediciones Nórdica, Madrid, 2007
ISBN: 9788493557898

El libro nos cuenta una historia cortita, que se puede leer en una tarde. No sé muy bien si entraría dentro de la denominación de novela corta, relato corto o cuento. Pero quizá esto sea lo de menos. Esta historia nos habla de un par de solteronas que viven en una pequeña comunidad de la costa noruega, hijas de un pastor protestante luterano, pertenecientes a una comunidad donde viven la religión con una especial integrismo. Austeridad, continencia, frialdad, y muchos rezos. De jóvenes, cuando no habían visto nunca a un católico romano, los imaginaban terribles… Ambas han dejado atrás en su juventud la posible felicidad con dos hombres que volverán a aparecer en su vida.

Uno de ellos les envía a una joven francesa, una comunard huída de la represión (estamos en el año 1871), a la que por piedad tomarán como críada y cocinera. 12 años pasará la mujer en esta nórdica comunidad protestante, durante los cuales se hará imprescindible por su buen hacer en la cocina y en la administración de la casa. Al cabo de esos 12 años, le tocará la lotería, y decidirá ofrecer un banquete de agradecimiento a sus anfitriones nórdicos. Y esto es lo que nos cuenta el relato, junto con la consecuencias que para estos austeros luteranos tendrá el enfrentarse a la voluptuosa cocina francesa.

El libro es de una lectura ágil y fácil. La descripción de los caracteres y ambientes está perfectamente conseguido, y te transmite los sentimientos que en cada momento aparecen en los personajes del relato.  Realmente, se hace corto; sabe a poco. No obstante, es una de esas raras ocasiones en las que piensas que el filme supera a la obra literaria de origen. Le saca más partido del que la lectura ofrece. Aunque esto habla también del interés del relato.

El libro está ilustrado con los dibujos de Noemí Villamuza, que desde mi punto de vista capta perfectamente la esencia de los personajes, y enriquece la edición.

En resumen, un libro altamente recomendable, y para un público muy amplio. A por él. Que sólo dura una tarde.

Opera

La Opera de París no está lejos del Boulevard des Italiens, donde estuvo el Café Anglais, en el que la protagonista del relato, Babette, ejerció como cocinera - Pentax P30N, objetivo desconocido

601 entradas, fotos de antaño y la afición a la GF1

Fotografía personal, Páginas personales

Hoy he tenido una mañana absolutamente caótica, que ha culminado llegando yo a casa  mucho antes de lo que suele ser habitual. Cansado, desmadejado,… así que me he tumbado a ver la televisión un rato antes de intentar reactivarme de nuevo. Que tengo mucho que hacer. Pero antes de ponerme a hacer cosas, he pensado en terminar de relajarme escribiendo algo por aquí.

Lo primero que me ha llamado la atención es que WordPress me dice que, con la de ayer, llevo 600 entradas en el Cuaderno de Ruta V.2. Y con la de hoy, 601. No esta mal la regularidad, teniendo en cuenta que mi segunda etapa como modesto blogger comenzó hace dos años y dos días. O sea, casi 300 entradas al año. No es que me siga mucha gente. Nunca lo he pretendido. El objetivo inicial era desacelerarme 20 o 3o minutos todos los días escribiendo sobre algo, y que algunos amigos perdidos por el mundo supieran qué era de mi vida. Pero alrededor de 100 personas me leen de promedio todos los días. Y yo no tengo tantos amigos fieles. Es más, la mayor parte de mis amigos no son fieles.

Autorretrato

Ahí abajo, ese soy yo, en la Plaza de San Felipe de Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

De entre la entradas, hay algunas que son especialmente visitadas, supongo que propuestas por los buscadores entre los temas que más interesan a la gente y sobre los que he escrito. La más visitada desde hace unas semanas, y con ventaja, es la entrada en la que comento cosas sobre la Panasonic Lumix GF1 que me agencié hace unos meses, y que tantas satisfacciones me está dando. Definitivamente, un cámara ligera que te apetezca llevar contigo a todas partes y con un objetivo fijo con el que te encuentres a gusto es más garantía de fotos que te satisfagan que las tremendas reflex con tremendos objetivos de focal variable que en un momento dado parece que nos encandilan a todos. Pues nada. Ánimo. El principal problema de la cámara es que es algo cara. Porque si aceptas lo que es y para lo que sirve, es estupenda.

Reflejo

Reflejo de una vieja farola en los charcos de la Calle Estébanes en el Tubo de Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Leica DG 45/2,8 Macro

Graffity

"Graffity" en el Tubo de Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Leica DG 45/2,8 Macro

Pero no hay que vivir sólo en el presente. O en el futuro. También hay que recordar de vez en cuando el pasado. Y por ello, desde principio de año estoy recuperando diapositivas digitalizadas desde que empecé con esto de la fotografía, para realizar pequeños libros de fotos que me permitan volver a recordar con más comodidad que montando el proyecto de diapositivas, que ha pasado a un tercer plano con el advenimiento de la fotografía digital. Ya tengo por ahí algo del año 89, y he comenzado con el 90; Lisboa, París,… los viajes que hacía yo por aquel entonces. Que no eran tan diferentes en las localizaciones que los que hago hoy en día, aunque sí que diferían en otras cosas. Pero todo está bien.

Madeleine

Días muy calurosos en agosto de 1990 en París; todos en bañador ante la Madelaine - Pentax P30N, probablemente con un Sigma 28-70/3,5-4,5

Torre Eiffel

Esta debe ser la foto más típica y tópica que he hecho de la Torre Eiffel a lo largo de mi vida - Pentax P30N, probablemente Sigma 28-70/3,5-4,5

Up in the Air (2009)

Cine

Up in the Air (2009), 25 de enero de 2010.

Tras el éxito de su pasada película sobre embarazos adolescentes, el director Jason Reitman vuelve con una película con un tono de filme independiente, aunque con cierto nivel en la factura y en el reparto. Veamos a ver cómo se ha comportado.

Nos encontramos con un ejecutivo (George Clooney) de una empresa de recursos humanos especializado en despedir gente. Este hombre vive fuera de su casa, en los aviones y hoteles, en los que acumula todo tipo de puntos mediante la utilización de tarjetas de fidelidad. Business class, hoteles de cinco estrellas, y ningún compromiso ni atadura. En una primera parte, el filme nos muestra cómo vive. Organizado, sonriente, va por la vida con pocas preocupaciones. Eventualmente, encuentra a una mujer (Vera Farmiga), atractiva, con su mismo estilo de vida, con quien resulta fácil entablar una relación poco comprometida, pero aparentemente satisfactoria. En un momento dado, la empresa para la que trabaja, con el fin de recortar costes, asume la idea de una joven recién licenciada (Anna Kendrick) y nueva en la empresa, que permitirá realizar los despidos a través de vídeo-conferencia, recortando gastos de viajes y derivados. Una amenaza para su modo de vida. A partir de ahí, la relación con la atractiva mujer, la convivencia con la joven profesional, y la boda de una de sus hermanas a las que tan apenas ve, van a producir una alteración en su modo de vida y una potencial revolución en la mentalidad de nuestro protagonista.

Hay que decir que la película es esencialmente americana. Muchas de las situaciones que se suceden no son frecuentes fuera de los EE.UU., un país donde la movilidad profesional es mucho más elevada que en Europa, sin los programas de protección social, con sistemas de despido mucho menos restrictivos, y con relaciones familiares muy distintas de las que tenemos por aquí. Sin embargo, me parece que coge al vuelo con oportunidad las circunstancias económicas actuales, en las que se están produciendo tantos reajustes de plantillas y tantas personas quedan en el paro, creando un trasfondo social muy adecuado.  No obstante, el tema principal del filme es la soledad; una soledad elegida por la persona, cuando menos aparentemente, pero que finalmente pasa factura. Sobretodo, porque aunque sea una película con un ambiente típicamente americano, su desenlace no es necesariamente el de las comedias románticas, típicamente americanas. Y no diré más.

Correctamente realizada, es muy importante la labor de los tres principales intérpretes de la película. Clooney está sobrio, lo cuál le va bien siendo un actor que depende mucho de su físico en su trabajo, ya que sus cualidades interpretativas siempre me han parecido un poco justas. Pero lo hace bien. Tienen papeles más secundarios pero muy importantes las dos actrices antes mencionadas. Vera Farmiga aplica de forma muy interesante su estupendo físico a un personaje con una ambigüedad calculada, que nos dará alguna de las sorpresas del filme. La joven Kendrick se aplica con interés a un papel que en un análisis superficial parece más plano de lo que realmente es, aportando razonables dosis de matiz y personalidad. Bien también.

Resumiendo, estamos ante una película interesante, muy actual, que quizá no pase a la historia como un gran hito del séptimo arte, pero que nos ofrece algunas reflexiones interesantes sobre la geografía humana que nos rodea, apoyada en una realización y una interpretación con oficio.

Y la nota que recibe es:

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
***

Os dejo con unas vistas aéreas, frecuentes en el filme que hoy nos ocupa.

Aerogeneradores

Aerogeneradores cerca del aeropuerto de Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Visitando el Museo Pablo Gargallo

Arte

Ya hacía tiempo que quería volver a visitar el museo dedicado al escultor de Maella, Pablo Gargallo, instalado en el renacentista Palacio de los Condes de Argillo, en la Plaza de San Felipe de Zaragoza. Es un museo que ya había visitado en varias ocasiones desde su apertura en los años 80; pero todavía no había tenido ocasión de volver desde su reapertura en octubre de 2009, tras una remodelación y ampliación. Y ayer encontré el momento y la ocasión.

Escultura y Museo

El museo, en su localización de la Plaza de San Felipe en Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

He de decir que el edificio, con su patio central, siempre me ha parecido un lugar tremendamente agradable, y estéticamente muy atractivo. Es una pena que no dejen tomar fotografías, porque he tenido que improvisar algúnas imágenes tomadas con el iPhone, que no destaca precisamente por sus cualidades fotográficas. Pero en cualquier caso, ahí tenemos esa entrada al patio central, con la escultura de El Profeta en el centro dando la bienvenida al visitante y gobernando el conjunto.

Escultura

El Profeta en el patio interior del museo - iPhone

No obstante, es en las obras de la siguiente planta, algunas de ellas pequeñas y poco llamativas, pero llenas de gracia y belleza en su aparente sencillez. No soy entendido en escultura, pero las obras del autor bajoaragonés cada vez me gustan más.

Escultura

Máscara de mujer - iPhone

La visita incluya algunos dibujos, bocetos de sus obras, así como plantillas en cartón a partir de las cuales crearía posteriormente el escultor las diversas copias de sus obras. También son muy interesantes de visitar para una mejor comprensión del proceso creativo.

Finalmente, hay salas para exposiciones temporales, que en estos días ocupan las obras del pintor Anglada-Camarasa.

Jinete

Uno de los dos jinetes olímpicos que flanquean la entrada al museo - Panasonic Lumix GF1, Panasonic Leica DG 45/2,8 Macro

Cristina García Rodero, una española en Magnum Photos

Fotografía

Pensé en hablar de la fotógrafa Cristina García Rodero cuando visité París, hace mes y medio. Alguna de sus imágenes se encontraban expuestas en la galería de la agencia Magnum Photos cerca de Saint-Germain-des-Prés. Y cuando ya se me había olvidado, la gente de Street Photo, un interesante blog dedicado a la fotografía en la calle, me la ha recordado.

La calidad de las imágenes de la fotógrafa es reconocida internacionalmente. Es de esos artistas o profesionales de los que uno tiene la impresión de que están mejor reconocidos fuera de España que en nuestro propio país. Dentro de su obra, son especialmente conocidos los reportajes dedicados a explorar la relación de los seres humanos con las religiones y otras creencias en lo sobrenatural, incidiendo en las manifestaciones más o menos folclóricas que estas creencias producen en las comunidades humanas. Pero no se queda en lo superficial, hay notable profundidad y reflexión en las poderosas imágenes en blanco y negro que crea la fotógrafa. El reconocimiento profesional y artístico de la fotógrafa le ha llevado a ser admitida en la muy exclusiva agencia Magnum Photos, como se puede deducir de lo comentado anteriomente.

Para ver sus imágenes lo mejor será seguir el enlace anterior, visualizar el ensayo audiovisual sobre la fotógrafa que también podemos encontrar en las páginas de Magnum Photos, o hacer la tradicional búsqueda en Google Images. Yo dispongo en mi biblioteca de un libro de la fotógrafa que me gusta hojear de vez en cuando, Espagne Oculte (sí, tengo la versión en francés; cosas que pasan).

Os dejo una imagen apropiada a la situación…

Cementerio de Montparnasse

Los cementerios son un lugar donde se juntan, como en la obra de la fotógrafa, lo humano y lo presuntamente divino; aquí, el de Montparnasse, en París - Panasonic GF1, G 20/1,7 ASPH.

La banalidad de celebrar un nuevo año

Ciencia, Humor

Anoche estuve revisando algunos blogs que tenía abandonados por falta de tiempo en las últimas semanas. Y me encontré una entrada de Microsiervos que me hizo mucho gracia pero también me hizo pensar un poquito. La entrada reproducía una entrada de Twitter de un tal Justin, que publica como shitmydadsays:

Universe is 14 billion years old. Seems silly to celebrate one year. Be like having a fucking parade every time I take a piss.

Traduciendo…

El Universo tiene una edad de 14 mil millones de años. Parece tonto celebrar cada año. Es como organizar un jodido desfile cada vez que voy a mear.

Mmmmmmmm… Lo primero que se me ocurrió fue pensar que Justin no tiene claras las magnitudes. Un ser humano, a lo largo de toda la vida, no sé, con un cálculo grosero, tal vez llegue a orinar entre 140.000 y 150.000 meaditas. Una nadería, una diezmilésima de lo que lleva existiendo este Universo nuestro hasta el momento. Y probablemente apenas esté en la adolescencia o en la juventud,… al Universo me refiero.

He buscado algún otro acontecimiento fisiológico que se produzca con cierta regularidad, conocido del gran público y que se acercase a la escala de magnitudes que estamos manejando. El número de latidos del corazón a lo largo de una vida. Pero parece ser que el número de latidos previstos de un corazón humano, con las esperanzas de vida que actualmente se manejan en los países desarrollados con alto nivel de vida, podría estar en torno a los 3 mil millones de latidos. Mejor a la hora de establecer comparaciones…

Parece que podemos afirmar, que a las escalas temporales del Universo, un año es… poco más que nada. Así que celebramos con gran alharaca cada 365 días el cambio de… nada.

Como últimamente no tengo tiempo para hace fotos nuevas, tiro de archivo remoto…

Castelo San Jorge

12 de diciembre de 1990, Lisboa, tras un día de lluvia, unos rayos de sol iluminan el Castelo de Sao Jorge - Pentax P30N, objetivo desconocido, tal vez un Sigma 28-70/3,5-4,5,... bastante malo

La cinta blanca (2009)

Cine

La cinta blanca (Das weisse Band – Eine deutsche Kindergeschichte, 2009), 16 de enero de 2010.

Esta es la tercera película que veo del director austriaco, nacido en Munich (Alemania)Michael Haneke. Y las dos anteriores me sorprendieron por su crudeza, especialmente por su violencia. Una violencia que no se ve, o se ve poco. Pero que no la hace menos dura. El filme, además, ha llegado con cierta aura de obra especial, de alto nivel; pero también de difícil digestión. Veamos lo que ha dado de sí.

El subtítulo de la película en el idioma original, el alemán, nos informa de que se trata de una historia para niños alemana. En el comienzo de la acción, nos situamos en el verano de 1913, en algún lugar de Alemania. El ambiente es absolutamente prusiano. Una comunidad rural que vive y trabaja dependiente de un terrateniente noble, el típico junker prusiano, siendo la otra gran influencia de la localidad un rígido y riguroso pastor luterano. Por ahí he leído que se trata de Eichwald, pero desconozco si es un lugar real o imaginario (existe un Eichwalde en el lander de Brandeburgo, que perteneció al reino de Prusia). La historia nos la cuenta en flashback, con voz de anciano, el que fue maestro del lugar en el momento de la acción, cuando tenía 31 años. En la comunidad, comienzan a producirse una serie de accidentes provocados. Nadie sabe quién puede haberlos cometido. Paralelamente, vamos conociendo las historias de los principales elementos activos de la comunidad. El tímido maestro y su incipiente enamoramiento con una tímida institutriz, apenas una adolescente. El médico viudo, que vive con una hija adolescente y un hijo pequeño, y mantiene una relación clandestina con la comadrona del lugar. El pastor protestante y el rigor con el maneja sus asuntos familiares. El cinismo y la falta de escrúpulos del administrador del noble. El noble, su mujer y sus hijos, y la farsa que supone su vida de cara al exterior. Una familia campesina, pobre, dependiente del capricho del noble para sobrevivir. En todos los hogares viven niños y adolescentes, que aparentemente viven sin alegría, y siempre parecen rondar los lugares donde suceden los accidentes.

La película está rodada en blanco y negro. Un blanco y negro de alta calidad, con una fotografía, una iluminación absolutamente ejemplar, de obligada visión para todo aficionado tanto a la cinematografía como a la fotografía tradicional. Paisajes luminosos en clave alta, interiores oscuros, en clave baja; una auténtica lección del uso de la imagen monocroma. La dirección es sobria, y pocas veces, como es habitual en el director, nos permite presenciar los actos violentos, tanto físicos como psicológicos o morales. Poco a poco, vamos descubriendo un mundo de hipocresía, de bajeza moral y personal, donde nada es lo que parece, donde nadie sostiene en su vida cotidiana los valores que se le atribuyen o de los que presume. Sólo la pareja conformada por el maestro y la institutriz arrojan un poco de luz ética sobre un desolador paisaje humano.

Al principio del filme, la voz en off, del maestro ya envejecido, nos avisa que lo que vamos a ver no es más que el preludio que nos permite comprender las barbaridades que más adelante se dieron en la historia de Alemania. Lo que claramente es una referencia al nazismo. Aunque creo que la idea del director no es centrarse en el nazismo sino en las “cualidades” que llevan a que de vez en cuando llevan al ser humano a lo peor, especialmente con sus semejantes.

La brillante realización está acompañada de sobrias interpretaciones de actores y actrices alemanes, y por lo tanto poco conocidos, pero que en su componen unos papeles excelentes. Los que más me han gustado han sido el maestro, Christian Friedel, el pastor protestante, Burghart Klaußner, la comadrona, Susanne Lothar, así como diversos personajes infantiles y adolescentes. Pero sin desmerecer al resto del extenso reparto.

Y ahora viene la parte más difícil. ¿Debo recomendar o no este filme? Lo cierto es que es un largometraje de difícil digestión, especialmente en un momento en el que la costumbre es tratar al espectador como tonto, dándole productos ya mascados y digeridos de antemano. Es un filme que utiliza profusamente las metáforas, y que exige del espectador una cierta comprensión de los períodos históricos y de las situaciones sociales de la Alemania de preguerras. Pero a pesar de ello, me atreveré a recomendarlos. Desde luego a los amantes al cine de autor, al cine como obra de arte, y al cine como forma de expresión de ideas sociales y políticas.

Y la nota que le pongo es:

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
****

La imagen, un lugar típico, similar al de la película.

Nubes de tormenta

La campiña de lo que fue la Pomerania prusiana, actualmente en Polonia, muy similar a la que se nos muestra en el filme - Fujifilm Finepix F10

In memoriam: Dennis Stock (1928 – 2010)

Fotografía

La verdad es que hay una serie de fotografías muy conocidas para mí, quizá por su frecuente reproducción en medios de comunicación, en carteles, en postales, etc., y que desconocía que pertenecieran a este fotógrafo neoyorquino. Quizá dos de ellas especialmente significativas sean una imagen de James Dean paseando bajo la lluvia en Times Square y otra de Audrey Hepburn con su cara de eterna adolescente melancólica asomada por la ventanilla trasera de un coche.

Quien quiera conocer más de la fotografía de este autor, que tuvo la oportunidad de fotografiar a numerosos personajes famosos de una época, puede asomarse a las páginas de Magnum Photos, agencia a la que estuvo vinculado desde 1951 de una forma u otra. Allí descubrirá una fotografía optimista, espontánea, pero en absoluto descuidada, ya que creo que sus composiciones y su manejo de la luz es excelente, tanto en sus imágenes en blanco y negro como en algunas de las imágenes en color, especialmente en este último caso de sus motivos naturales.

Así que sirva esta breve entrada como recordatorio en memoria del fotógrafo y como invitación a conocer su obra. Por cierto, que tengo que buscar a ver si está disponible alguno de sus libros de fotografías de músicos de jazz. Porque creo que son de las fotografías que más me han gustado.

Grande Arche de la Defense

En sus últimos años, el Gran Arco de la Defense fue también un motivo que interesó al fotógrafo Dennis Stock - Panasonic Lumix LX3

Hermanos de sangre (TV)

Televisión

Hermanos de sangre (Band of Brothers, 2001). Serie de televisión.

Desde hace tiempo tenía pendiente de ver esta serie de 10 capítulos, que para muchos está considerada como una de las mejores de televisión de la historia, y del género bélico en particular. Bueno, tampoco es que haya muchas de este género, pero… Al mismo tiempo, sentía una cierta reticencia debida a los productores ejecutivos de la serie, Steven Spielberg y Tom Hanks. Este dúo fue clave en la película bélica por excelencia del director norteamericano, Salvar al soldado Ryan, que fue protagonizada por el oscarizado actor.

Salvar al soldado Ryan siempre ha sido una película que ha generado en mí sensaciones contradictorias. Por un lado, es innegable que hay mucho, muchísimo cine en este filme, de una factura formal impecable, con una excelente dirección de actores, y elevando el cine bélico a un nivel no visto hasta ese momento, que ha marcado otras películas posteriores. Pero por otro lado, la ambigüedad ética de los planteamientos del director, a ratos parece que denosta la guerra por las atrocidades que se cometen, a ratos la glorifica y glorifica los comportamientos de los militares siempre que sean “los míos”, los de su bando, me dejó un sabor de boca amargo, especialmente intensificado por el nefasto final de la película. En realidad, Spielberg es un gran director especializado en finales nefastos, desde mi humilde punto de vista. Y con estos prejuicios, me he enfrentado a esta serie de televisión tan prestigiada y ya convertida en un clásico.

Pues bien, muchos de los pros y muchos de los contras que le pongo a la película comentada en el párrafo anterior valen para la serie que nos ocupa. La factura de la serie es impecable. Estructurada en 10 episodios de gran coherencia interna y elevada (aunque no total) coherencia global, nos muestra las andanzas de la compañía E (“easy”) del 2º batallón del 506º regimiento de infantería paracaidista de la 101º división aerotransportada del ejército de tierra de los Estados Unidos durante la 2ª Guerra Mundial. Desde su formación y entrenamiento en los EE.UU. hasta el final de la guerra. Esta compañía era una unidad de infantería de asalto, lo que hizo que se viera metida en los ajos más gordos de las operaciones del ejercito norteamericano en el frente occidental del teatro europeo, desde el Desembarco en Normandía, pasando por la Operación Market-Garden y la Batalla de las Ardenas, hasta la toma de Berchtesgarden, y su actividad como unidad de ocupación en Zell am Zee (Austria).

Cada uno de los episodios narra una de las peripecias más importantes de la compañía, pero centrándose en alguno de los componentes. En una en el teniente que se ve obligado a tomar el mando de la compañía tras la desaparición del oficial al mando en el lanzamiento sobre Cotentin, en otra en las dificultades del sanitario para atender a los numerosos heridos en el cerco a Bastogne, en aquella en el oficial de inteligencia con problemas de alcoholismo cuando descubren los campos de exterminio alemanes, etc.

La realización es impecable. Los diversos directores de los 10 episodios, ninguno de ellos dirigido por Spielberg pero si por Tom Hanks, mantienen una coherencia visual y rítmica muy notable. El diseño de producción es perfecto, con una ambientación envidiable, y un realismo absoluto, que impacta pero no suscita rechazo en los momentos más sangrientos y más crudos gracias a la juiciosa fotografía, basada en tonos desaturados, siguiendo la estela de Salvar al Soldado Ryan.

Por supuesto, el problema me viene cuando me presentan la idea de un grupo humano como “hermanos de sangre”, adaptación del inglés band of brothers, tomado del discurso de Enrique V en la obra del mismo título de Shakespeare, cuando arenga a las tropas británicas, aparentemente muy inferiores a las francesas, antes de la batalla de Agincourt, en plena Guerra de los 100 años. Esta serie es una glorificación de la vida y de la camaradería militar, apenas manchada por las ocasionales apariciones de ejecuciones de prisioneros arbitrarias, de la acumulación del botín de campaña, etc. Incluso las relaciones sexuales con las alemanas de los territorios tomados parecen consecuencia de lo majos que son los soldados, y no de la necesidad de las mujeres de obtener comida y protección, y del aprovechamiento por parte de los militares de esta necesidad. Parece que sólo violan y prostituyen los “malos”. Los “buenos” son “tan majos” que “ligan” con cualquiera. Falta un sentido crítico hacia lo que es un militar en guerra, que hace que al final parece que te hayan contado un cuento de aventuras más que la realidad de una guerra, dura y cruel como fue la que nos presenta la serie. Volvemos a la ambigüedad moral de Spielberg y compañía. Volvemos a esa necesidad de los norteamericanos de idealizar a sus “héroes”, en lugar de presentar el auténtico carácter del ser humano en guerra, que en contadas ocasiones está revestido de nobleza. Digan lo que digan. Yo es que lo de los héroes no me lo acabo de creer.

No obstante, la serie en su conjunto es un espectáculo televisivo de primer orden y digno de verse. Sin embargo, me quedo con la honestidad que han mostrado recientemente otros directores como Malick en La delgada línea roja, o Eastwood poniéndose en el lugar del enemigo en Cartas desde Iwo Jima. O en el campo de la televisión, la más reciente Generation Kill sobre la Guerra de Iraq.

Por cierto, que ante el éxito de la serie, ahora viene otra similar situada en el otro gran teatro de operaciones, El Pacífico.

Alpes

Paisajes alpinos en Baviera, cerca de Garmisch-Partenkirchen, como los que los soldados de la Compañía Easy encontraron en Berchtesgarden - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

In memoriam: Eric Rohmer (1920-2010)

Cine

En los tiempos que corren, para gran parte de los que se dicen “aficionados” al cine, el nombre de Eric Rohmer les dirá poco. No es fácil ver sus películas en este país. En algún cineclub o filmoteca, donde acuden cuatro chalados; en la sección de cine de autor de la FNAC, una de las menos visitadas, podremos encontrar algún DVD de sus películas más emblemáticas.

Ya perdonaréis que me ponga cáustico con las comillas de “aficionados”, pero mientras esperaba el comienzo de la película que vi el viernes pasado, tras de mí había dos tipos de veintipocos años, que se confesaban cinéfilos, y que discutían si la película que iban a ver, que se estrenaba en esa sesión en esa ciudad, era más de culto o no que otras anteriores de los mismos directores. ¿Qué coño entenderían estos individuos por película de culto? Es una duda que me corroe desde entonces.

Pero volviendo a lo que estábamos, al recientemente fallecido Eric Rohmer se le conoce poco. Y a sus películas, menos. Yo he tenido la oportunidad de ver unas cuantas. No muchas, dentro de lo que es la filmografía del director. Pero sí unas cuantas. Algunas me resultaron muy interesantes y agradables de ver, como Pauline en la playa, y algunos de sus Cuentos de las cuatro estaciones. También alguna me resultó de difícil digestión, como La inglesa y el duque, una de las más recientes. Me gustan las que me gustan por dos cosas principalmente. La primera por su estilo sencillo, directo, limpio. La segunda por que te habla de sentimientos, de las personas, de las relaciones, con una franqueza y una honestidad absoluta. Algo que se ve poco en los demasiado artificiosos (y artificiales) caracteres y situaciones que presenciamos habitualmente en el cine.

El señor era ya muy mayor, y es ley de vida que llegadas según que edades, acabemos todos en el hoyo. Pero me causa tristeza y cierta congoja su desaparición, no tanto por su ausencia que siempre quedará compensada por su obra, sino porque no veo yo en el panorama del cine mundial muchos recambios a un cine honesto, quizá minoritario, pero que siempre resultaba de agradecer. Tengo que localizar La rodilla de Clara… que esa no la he visto, y sólo el nombre ya me parece tan sugerente…

Foto de ambiente francés, cómo no.

Árboles

Jardines de las Tullerías, en un día claro y luminoso, como aparecían en muchas películas del director francés - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Un tipo serio (2009)

Cine

Un tipo serio (A Serious Man, 2009), 8 de enero de 2010.

Primera película del año. Me coge por sorpresa. No me había enterado de que los hermanos Coen, Ethan y Joel, estrenaban filme. Aprovecho un hueco en mi ajetreada semana pasada y, a la improbable hora de las 16:45 de un viernes, me escapo a ver el largometraje en su estreno en las salas de Zaragoza. No sé muy bien que voy a ver. Sólo sé que es de los Coen, una gente que ha hecho películas que me han gustado bastante. Aunque también han hecho algún pestiño.

En uno de los días más fríos del invierno, en el que el termómetro apenas sobrepasa los 0ºC en las horas centrales del día y en el que el cierzo deja una sensación absolutamente gélida, cuatro gatos nos disponemos a ver la película en una de las salas de cine más grandes de la ciudad. No hace mucho que han debido poner la calefacción, y hay que ver el filme con el chaquetón echado por encima. Explico todo esto porque es posible que todo ello influya en mis sensaciones sobre la película. Es decir, que me dejó un poco frío.

Los Coen se dirigen a sus raíces. Una barriada de algún lugar del Medio Oeste de los EE.UU. donde prospera una comunidad judía en algún momento de finales de los 60 o principios de los 70. Allí, un profesor de ciencias universitario se enfrenta a una serie de problemas. Su mujer le engaña con otro y le pide el divorcio, su hijo adolescente aficionado a la “maría”, un estudiante que le soborna y chantajea al mismo tiempo para conseguir el aprobado, una primo “raro” apalancado en su casa al que persigue la policía, un hosco y casi hostil vecino, una vecina buenorra y tentadora,… Y los Coen nos van contando las peripecias del profesor, su familia y sus vecinos en un tono que va oscilando entre la comedia, el drama y la tragedia. Una comedia negra, vamos.

Como curiosidad, la historia está precedida por una especie de prólogo, en el que asistimos a una especie de historia de fantasmas en algún lugar de Polonia, en algún momento del pasado, en una comunidad judía. Está rodado en yiddish.

En cuanto a la dirección y la producción, evidentemente se nota la autoría de los dos hermanos. Con oficio para dar y vender, reproducen con esmero un ambiente físico, social y psicológico, y nos van presentando una serie de situaciones que, aunque pecan de inconexas o inconclusas en algunas ocasiones, remedan la historia de un moderno Job.

Los actores no me resultan en absoluto conocidos. El principal es Michael Stuhlbarg, protagonizando la película, con un trabajo notable. Muy notable también es el papel de Sari Lennick, interpretando a la esposa infiel del profesor. El resto, que lo hacen también bastante bien, no me suenan salvo de series televisivas. Bueno… tiene un breve papel de rabino Simon Helberg, el muy grimoso Wolowitz de la serie The Big Bang Theory.

En resumen, una película que tiene indudables virtudes, pero que a mí no me llegó del todo, bien sea porque estaba cansado, por el frío de la sala, o porque los temas del filme no me resultaron atractivos. Cosas que pasan de vez en cuando. Yo le pongo…

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
**

Y os dejo con una imagen alusiva a los judíos centroeuropeos.

Cementerio Judío Nuevo - Cracovia

Cementerio judío nuevo de Cracovia, Polonia - Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM

El cine de 2009 – Resumen

Cine

El mes de noviembre pasado estrené una nueva forma de valorar las películas que veo en el cine. Creo que esta nueva de puntuar me permite mejores comparaciones entre las distintas películas y los distintos años del conjunto de la base de datos que mantengo de forma efectiva desde 1998. Por años, en la siguiente tabla se ven las películas que he visto y la puntuación global media de las mismas.

Para mi sorpresa, y tendiendo en cuenta lo poco satisfecho que he quedado en general del cine que suelo ver actualmente, resulta que es el año que mayor puntuación ha obtenido. Claro, que esto es fácilmente explicable si tenemos en cuenta que es el año que menos películas he visto en pantalla grande en los últimos 12 años. Parece ser que últimamente escojo con más cuidado lo que veo, y si bien es cierto que me resulta más difícil encontrar películas que me satisfagan plenamente, también lo es que cada vez veo menos bodrios.

Veamos lo mejor. Las 10 más puntuadas: puntuación, nacionalidad y título.

4,33 – EE.UU. – Gran Torino
4,17 – Argentina – El secreto de sus ojos
4,00 – EE.UU. – La duda (The Doubt)
4,00 – EE.UU. – Los mundos de Coraline (Coraline)
4,00 – Japón – Despedidas (Okuribito)
4,00 – EE.UU. – Moon
3,67 – EE.UU. – The Reader (El lector) (The Reader)
3,50 – EE.UU. – Revolutionary Road
3,50 – Suecia – Déjame entrar (Lat den ratte komma in)
3,50 – Reino Unido – The Imaginarium of Doctor Parnassus

Lamentablemente este año no hay ninguna película española entre la seleccionadas. Claro, que cada vez me atraen menos los temas y los modos del cine patrio. Una pena, pero es así.

Entre las malas, compruebo que por debajo de la mediocridad, que promedia un 2, sólo hay dos filmes. Lo que comentaba antes de seleccionar el cine que veo. Una es esa estupidez titulada 2012, cosa que ya sabía a priori que sería mala, y una auténtica decepción que fue La lista (Deception), que con un buen reparto resultó deplorable.

Veremos a ver que pasa en este 2010 que empieza,… aunque los augurios no son buenos…

Os dejo con una foto de estas frías mañanas de enero.

San Antonio

Basílica de San Antonio, Zaragoza - Panasonic Lumix LX3