[Viajes – alrededores de Copenhague] Hoy Hillerød, Helsingør, Helsingborg,… no, no es un trabalenguas; es el recorrido de hoy,… que nos ha llevado hasta Suecia…

Viajes

Hoy hemos salido de excursión. Ha sido un gran debate conmigo mismo. Yo quería hacer algo distinto de las excursiones que hice la otra vez que estuve en Copenhague. Pero por más que he mirado ninguna me ha convencido mucho. Así que hemos repetido la más vistosa. Aunque con alguna diferencia. No adelantemos acontecimientos, y acerquémonos a Hillerød para visitar el palacio de Frederiksborg.

Este palacio es una especie de Versalles danés, y tiene salas muy espectaculares, como la capilla real. Y un poquito recargada, ¿no?

El palacio está convertido en museo de historia de Dinamarca, y lo hace a través del retrato. Pero no se limita a pinturas de antaño de señores muy circunspectos. Para la historia más reciente, la fotografía también ha encontrado su lugar, mostrando personas importantes en la sociedad danesa.

El edificio principal se encuentra rodeado por un parque estupendo, en el que encontramos un gran lago, y algunos pabellones secundarios del palacio.

Tras la visita, nos lo hemos tomado con calma, y hemos comido tranquilamente en una terraza con vistas al lago. Esto a punto nos ha costado caro en nuestros planes.

Porque después teníamos un recorrido en tren hasta el segundo destino del día que en el mejor de los casos no bajaba de una hora y diez minutos. Las distancias son cortas, pero los trenes de servicio local paran constantemente.

Y es que eran más de las cuatro cuando llegábamos a las puertas del castillo de Kronborg, en Helsingør. El Elsinor del drama Hamlet de Shakespeare, que se supone transcurre en esta fortaleza.

Así que a toda prisa, porque cerraban a las cinco (pensábamos que teníamos de tiempo hasta las seis), hemos visitado, en primer lugar, las casernas de la fortaleza. Ha sido muy divertido, porque estaba muy oscuro, y era una mezcla de jugar al escondite y al laberinto. Y eso que nos hemos agenciado con una linternita para tener algo más de luz.

Después hemos visitado las estancias reales, por las que hemos pasado rápido. Merecen la pena, sólo relativamente. Desde ahí hemos visto la artillería. Que apunta directamente a la industria de la ciudad vecina de Helsingborg. En Suecia. O a los barcos que transitan el Øresund o estrecho de Sund, como me enseñaron en la escuela.

Finalmente, la capilla real, en la que hemos encontrado algunas tallas de lo más concupiscentes. Para ser lugar sagrado. Creo.

Y después, la novedad. Puesto que era pronto, y quedaban bastantes horas de luz, a las seis de la tarde nos hemos embarcado en un ferry para ir a echar un pis a Suecia. Qué narices.

Y aquí estamos, veinte minutos más tarde, entrando en el puerto de Helsingborg. Una ciudad que nos ha parecido coqueta, aunque sin monumentos que destacar.

Así que nos hemos subido por unas fortificaciones hasta un parque muy agradable que está en lo alto de la ciudad.

Parque con su castillo y todo. O probablemente lo que queda de alguna antigua fortificación. Desde donde los cañones tal vez apuntaban a los que hemos visto un rato antes en el lado danés.

Lo importante es que ya no hay cañones, y lo que sí que hay es gente tomando el sol y merendando, que son dos actividades mucho más sanas que hacer la guerra.

Y heme aquí en el ferry de vuelta. Si casi nunca salgo en este blog es porque nunca encuentro quien me saque razonablemente en las fotos. Así que, o me saco algún autorretrato en algunas superficie reflectante, o nada. Pero en el barco había una pareja de rusos, y ella, la rusa, parece que tenía un poco de sensatez a la hora de encuadrar una foto. Así que aquí estoy.

Finalmente, hemos llegado de nuevo al puerto de Helsingør, donde salía de vuelta a Suecia el barco que habíamos tomado dos horas antes. Más viejito, pero más entrañable. Y con más terrazas exteriores para hacer el viaje.

Allí mismo, junto a la terminal de ferrys, la estación de tren. Para coger el tren regional del Øresund. Nos hemos bajado en la estación central de Copenhague, pero el tren seguía hasta la ciudad sueca de Kalmar. Ciudad con mucha historia. Pero esa es otra historia, y será contada en otra ocasión.