[Viajes – Copenhague] Mañana de viaje y lluvia, tarde de paseo y sol… cosas de estas latitudes

Viajes

Hoy nos hemos traslado en tren a Copenhague para pasar el fin de semana. En dos trenes. Un EuroCity, pequeñín, danés, coqueto y tranquilo. Puntualmente ha llegado a la estación central de Hamburgo donde hemos montado y nos hemos acomodado. Luego en Fredericia, ya en Dinamarca, hemos cambiado a un Intercity bastante más bullicioso que nos ha llevado hasta la ciudad de la sirenita.

En ambos trenes nos han invitado a un refrigerio. El del primero ha sido muy curioso. Zanahorias, zumo de mango y una chocolatina. Simpático.

El viaje, bajo la lluvia, ha sido monótono. De las pocas atracciones, el cruce del canal de Kiel que atraviesa el istmo de la península de Jutlandia por territorio alemán, uniendo el mar del Norte y el Báltico.

La lluvia ha sido una constante y ha hecho que nos amodorráramos y nos temiéramos lo peor para nuestra estancia danesa.

Para colmo hemos tenido un problema con el hotel. El que teníamos reservado no se correspondía con el que se encuentra en la dirección que nos había dado la central de reservas. Son dos hoteles que se llaman parecido y pertenecen a la misma cadena. Por cierto, el nombre, Cabinn, ya lo tienen bien puesto. La habitación que nos han dado es pequeñita. Y tiene tres camas. Una alto que no habíamos visto hasta que nos hemos encontrado una escalerilla. Sólo estamos dos y parece el camarote de los hermanos Marx. Pero los empleados son muy simpáticos.

Afortunadamente, mi tradicional talismán contra el mal tiempo cuando voy de turismo ha funcionado, y cuando hemos salido a la plaza del ayuntamiento a por una tradicional salchicha, qué hambre teníamos y eran más de las cinco y sólo habíamos comido los refrigerios del tren, ya lucía el sol.

Básicamente, Copenhague es una calle muy larga peatonal llena de tiendas, Strøget, alrededor de la cual hay algunas atracciones turísticas. Así que para esta tarde, recorrido típico por la susodicha calle para ver el ambiente.

Que era muy animado. Más porque está en pleno festival de jazz, y algunos grupos tocan en las plazas. Aquí el primero. Muy "dixieland". Pero con aspecto muy nórdicos. No precisamente de Nueva Orleans.

Hemos llegado hasta Nyhavn, el puerto nuevo, donde había otro grupo tipo "dixieland". Estos tocaban bastante mejor. Pero eran menos simpáticos. Aunque tenían una cantante australiana que cantaba bastante decentemente. Unos blues muy bonitos.

Y a pasear por Nyhavn se ha dicho, que para eso hacía sol y buen tiempo.

Y entre barco y barco, ha caído alguna Tuborg roja, que es una cerveza muy rica. Mucho mejor que la que todo el mundo conoce, ¿verdad, Carls? ¡verdad, Berg!

Llegados a cierto punto, dos locos se han tirado a nadar. Os juro que aunque hacía sol, la temperatura no era para tirar cohetes. Yo he ido con manga larga, y no soy nada friolero. Pero bueno, hay gustos para todo.

Después de cenar, un paseíto de nuevo por Nyhavn para bajar los entrecotes. Madre mía si se estiran aquí los días. Y no quiero pensar lo pronto que amanecerá. Espero que las cortinas del hotel sean competentes a la hora de cortar la luz, porque por aquí no se estilan las persianas.

Hemos vuelto en metro, que no me sonaba de la otra vez que estuve. El S-bahn o como lo llamen aquí sí, pero el metro... Bueno. Muy moderno, muy limbio y muy todo. Y a descansar, que el día ha sido pesado. Y se nos ha hecho más tarde que otros días. Tendré que alterar la hora de esta entrada a mano para que no aparezca con la fecha de mañana.