[Cine] El nombre (2012)

Cine

El nombre (Le prénom, 2012), 17 de septiembre de 2012.

Después de la mediocre ración de cine infantil de animación del domingo, había ganas de ver algo adulto, y a ser posible de calidad. Misión que no es fácil tal y como está la cartelera. Hay que fijarse bien. Que hay muchas trampas en la misma. Pero unas cuantas críticas positivas nos dirigieron a esta comedia francesa dirigida por Alexandre de La Patellière y Matthieu Delaporte.

España debe ser de los poco países en los que es posible encontrar algún Adolfo nacido con posterioridad al año 1945. El nombre quedó prácticamente proscrito después del devastador paso de Adolf Hitler sobre la faz de la Tierra. Así que puede que algunos espectadores españoles no acaben de entender la situación que desencadena la mezcla de comedia y drama que es esta reunión de amigos y parientes “cuarentañeros”, que se juntan para cenar. Los anfitriones son Claude (Guillaume de Tonquedec) y Babou (Valérie Benguigui) que viene de Élisabeth, ella profesora en un instituto, él un intelectual universitario, ambos situados más bien a la izquierda del espectro sociopolítico. Los invitados son por un lado Pierre (Charles Berling), amigo íntimo desde la infancia de Babou, músico, soltero, muy educado, y algo amanerado. Por otra lado, están Vincent (Patrick Bruel), hermano de Babou, y su mujer Anna (Judith El Zein), que llegará con retraso. Más dedicados a los negocios, liberales de derechas, estos tienen algo que celebrar, y es que una ecografía ha mostrado que el bebé que esperan es un niño. Y Vincent, ante la incredulidad de sus amigos y hermana, les suelta la bomba de que le van a llamar Adolphe. Las discusiones comenzarán, y después, las revelaciones, los reproches, y las amistades y los cariños se verán puestos a prueba.

Esta comedia dramática puede ser comparada hasta cierto punto con una película reciente. Ambientada en Nueva York en lugar de París y con actores anglosajones en lugar de franceses. Me refiero a Carnage (Un dios salvaje). Pero ambas tienen en común estar basadas en obras teatrales de la escena francesa. Grupo de adultos de esa especie en vía de desaparición que llamamos clase media, que reunidos en el salón de una casa, acaban soltando todas sus miserias, dando rienda suelta a sus verdaderos pensamientos y sentimientos, y a veces a sus instintos. Con distintos planteamientos en su puesta en escena. Ambos adecuados a los matices que muestran. Y que nos divierten, al mismo tiempo que nos ofrecen una reflexión crítica sobre los defectos de la humanidad y su hipocresía.

Evidentemente, tratándose de una adaptación teatral, el trabajo de los intérpretes es fundamental para el éxito de la “función”. Y he de decir que los cinco están espléndidos, cada uno en su momento. Quizá Patrick Bruel es el que consigue una interpretación más destacada, pero sin querer desmerecer en ningún momento el trabajo del resto. Como curiosidad he de comentar que el elenco es el mismo que representó la obra en su estreno teatral, y que los directores son los autores de la misma.

Desde mi punto de vista, una película muy interesante para el público adulto. Yo lo pasé realmente bien. Humor inteligente, con contenido.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

De gustos bohemios e intelectuales de izquierdas, los anfitriones de la cena parecen vivir no lejos de Montmartre.