[Televisión] Cosas de series; algunos finales y algunos principios, de la temporada de verano a la de otoño-invierno

Televisión

Sí. El verano ya se acaba. Y con él algunas de las historias televisivas que nos han ido acompañando. A cambio, llegará el otoño con una densidad de emisiones mucho más fuerte. Y algunas cosas se han ido viendo. Es cierto que el final más sonado ha sido el de la octava temporada de Weeds, que ha supuesto el adiós definitivo a los Botwin. Pero a ese final le dedicaré una entrada en exclusiva. Y que entre las novedades del otoño que hasta ahora han ido entrando sólo me he quedado de momento, pero en precario con The New Normal; nada más de los pilotos que he visto me ha llamado la atención. Ya lo conté la semana pasada. Pero bueno.

En primer lugar decir que hemos tenido una despedida parcial. White Collar, después de diez episodios en su cuarta temporada, se despide hasta el mes de enero, en el que seguirá con otros seis. He de decir que sigue tan entretenida como de costumbre, gracias a la química entre sus dos protagonistas. Pero el cliffhanger del último capítulo ha sido tan previsible como manido. De verdad. La primera vez que se vio, fue grandioso (cuidado con el enlace que es un spoiler). Pero ahora ya… En fin. Tampoco ha sido una serie que haya pretendido nunca otra cosa que eso, entretener. Por cierto, que chirrían mogollón los anuncios que intercalan sobre cierta marca de coches americana. Otro problema, esta temporada no ha habido chica fija guapetona acompañando a los habituales. Han reaparecido algunas “novias” de Neal, pero poco más.

En los últimos días hemos tenido dos entradas en mi cartelera de series particular. Vuelve Bones, ya muy veterana en su octava temporada pero aguantando. Después del final de la protagonista dándose a la fuga en la pasada temporada, hemos tenido el clásico capítulo en el que se recompone todo para seguir, supongo con una fórmula que no acaba de desgastarse, a pesar de que está siendo muy imitada. Policía y consultor científico con química resolviendo casos. Bueno. Seguiré con la doctora Brenan porque a ella y su equipo les he cogido mucho cariño. Aunque ya veremos si sigue dando de sí la cosa.

Heredera de la fórmula Bones ha sido la primera temporada de Perception. En este caso es una agente femenina del FBI, que es amiga y se apoya en un experto universitario en psicología, o psiquiatría, o neurología, porque parece que sabe de todo, y que si la antropóloga de Bones tiene su punto de Asperger, en este caso es directamente un esquizofrénico paranoide con sus delirios y todo. No ha sido gran cosa. Y si la he ido viendo es porque venía bien de relleno a la hora de comer o de cenar. Ha sido renovada para una segunda temporada, pero ya veremos si me reengancho.

Dejo para el final la segunda de las entradas en cartelera. Nada más y nada menos que la tercera y última temporada del lujoso culebrón británico de época de moda. Downton Abbey. De entrada una cosa. Mi favorita, Lady Mary (Michelle Dockery), está más guapa que nunca. Y sí. Definitivamente, su amado es un personaje que cada vez me resulta más gilipollas. Estoy empezando a desear que adorne su artistocrática aunque aburguesada cabeza con unas buenas astas. Pero probablemente no irán por ahí los tiros. Tuvimos un entretenido primer capítulo, pero veremos con se desarrollan los que queda, basados como siempre en el binomio amor/dinero, más las penas más discretas de los sirvientes. La gran novedad, la llegada a escena de la abuelita norteamericana de las chicas Crawley, Martha Levinson (Shirley McLaine), de quien todo el mundo espero interesantes interacciones con la estirada abuela británica, la inconmensurable condesa viuda de Grantham (Maggie Smith). En fin. Esperemos que tenga esta serie el final que se merece. Pero para eso todavía tenemos siete capítulos más de disfrute.

Con el regreso de Downton Abbey volvemos a las esencias británicas, como estos dos especímenes, algo desenfocados es cierto, en Camden Stables Market, en Londres.