[Cine] Tabu (2012), y el “resurgir” del blanco y negro y los formatos clásicos en el cine actual

Cine

Tabu (2012), 23 de enero de 2012.

No. No es una falta de ortografía. Sé que la palabra “tabú” lleva acento en castellano. Pero no en portugués. Y la película ha sido vista en versión original, por lo que respeto el título original en la lengua lusa. No es frecuente encontrar en cartelera filmes del país vecino, que sin embargo siempre ha tenido una filmografía de cierto interés, con nombres de reconocido prestigio. Y aquí nos encontramos con una película de Miguel Gomes  que parece que se apunta a las modas recientes de rodar en blanco y negro, y volviendo al antiguo estándar académico en lo que se refiere al formato del fotograma. Pero vamos a ver un poco de que va esta película.

Consta de dos historias relacionadas entre sí y un prólogo. En el prólogo se nos habla de un explorador portugués en África, cuya motivación por la exploración parece más relacionada con su duelo por la pérdida de la esposa que por su afán de conocer. Después tendremos las dos historias principales de la película.

En la primera, situada en la Lisboa moderna, seguimos a Pilar (Teresa Madruga), una mujer madura, algo solitaria, que se ve envuelta en la historia de su anciana vecina, Aurora (Laura Soveral), una jugadora compulsiva y que parece estar empezando a perder su integridad mental, cuya hija vive lejos, y a la que atiende un criada, Santa (Isabel Cardoso). En la resolución de los problemas de Aurora, llegamos a conocer a Ventura (Henrique Espírito Santo), alguien a quien conoció en su juventud en las colonias africanas.

En la segunda, conocemos la historia de amor en la joven Aurora (Ana Moreira), casada y embarazada, que vive una historia de apasionado amor con el joven Gian Luca Ventura (Carloto Cotta), en las colonias africanas portuguesas, al pie de un ficticio Monte Tabú. Nombre que indica el conflicto moral de la pareja.

Los tres segmentos están rodados en blanco y negro. De los dos principales, el de la moderna Lisboa lo está con negativo de 35 mm, y está dialogada normalmente. La de la época colonial, está rodada en 16 mm, contribuyendo con su mayor grano y menor definición a dotar de atemporalidad y de ensoñación a la acción, y es narrada por el viejo Ventura, mantiene efectos sonoros, pero carece por completo de diálogos. Realmente, nos encontramos ante una película muy especial en su planteamiento, que nos retrotrae a lo que se conoció como cine de arte y ensayo. Una película con experimentación, que obliga al espectador a una actitud muy activa si quiere mantenerse conectado a lo que se nos está contando. Porque hay una historia detrás. Una historia pequeña en contenidos y sucesos, pero grande en sentimientos y emociones.

En los últimos años hemos visto como la filmación en blanco y negro ha vuelto con relativa fuerza en producciones de prestigio. La cinta blanca, The Artist, la versión española cañí de Blancanieves, la muy interesante y poco comentada El artista y la modelo, o el Frankenweenie de Burton. Pero salvo la primera de ellas, las demás han supuesto más homenajes a las formas de rodar y fotografiar de otro tiempo, que un uso actual del medio. En el caso que nos ocupa hoy, el uso del blanco y negro, y del formato más cuadradote, como las antiguas televisiones, también común a dos de las anteriores, o a la interesante pero desapercibida nueva versión de Wuthering Heights (Cumbres borrascosas), tiene un interés claramente expresivo, al servicio de la cualidad narrativa del filme.

A todo lo anterior hemos de sumar las excelentes interpretaciones del elenco, especialmente interesantes en el segmento carente de diálogos, donde las actitudes y las miradas han de bastar, acompañadas eventualmente por la voz del narrador, para transmitir el torrente emotivo que es la base de ese segmento.

No voy a recomendar este filme con carácter general. Para la mayoría de la población, que busca en el cine un mero entretenimiento más que otra cosa, puede ser difícil de digerir. Pero desde luego estoy de acuerdo con aquellos que han afirmado que es una de las apuestas más originales e interesantes del cine actual, mucho más que muchas de las que en estas semanas voy comentando en premio maratón por los premios óscar. A cuya valoración personal no afecta, por no ser candidata en ninguna categoría. Pero podría estar perfectamente si los académicos mirasen el cine con otros ojos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Lisboa, la praça do Comércio, en blanco y negro, de acuerdo al filme que hoy nos interesa.

Lisboa, la praça do Comércio, en 1990, en blanco y negro, de acuerdo al filme que hoy nos interesa.