[Fotos] Un paseo por los Monegros, cerca de Farlete

Cultura, Fotografía

Este pasado viernes me llamó un buen amigo al mediodía y me pidió que, si no tenía ningún compromiso, estuviera dispuesto con alguna cámara a las 5 de la tarde pero ir a algún sitio, fuera de Zaragoza, sin especificar. Había una sorpresa de fondo. Sin saber de que se trataba cogí el equipo que tenía más a mano con la batería cargada, la Olympus OM-D E-M5 con el Panasonic Leica DG Summilux 15/1,7 ASPH y el Panasonic Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8 ASPH OIS. Que además es bastante adecuado para un eventual contacto con la naturaleza. El angular para paisaje y el tele corto macro para detalles, retratos y fotografía de aproximación.

Pero también me eché al bolsillo la Vogtländer Perkeo II con un par de carretes de la todoterreno Kodak Tri-X 400. Las vicisitudes técnicas del uso de esta última cámara con ese carrete las podéis encontrar en el siguiente enlace:

Un carrete de Tri-X 400 expuesto con la Voigtländer Perkeo II en situaciones muy diversas – revelado desatendido con HC-110 – Fotografía y otras artes visuales.

La sorpresa era que este amigo se ha comprado de segunda mano un coche todo terreno, con tracción a las cuatro ruedas y esas cosas de las que yo entiendo lo justo, nunca he sentido atracción por el tema de la automoción, y me invitó a dar un paseo por algunas de las más inaccesibles pistas de los Monegros, por las cuales con un turismo habitual no pasas, o corres el riesgo de producirle importantes desperfectos. Estuvimos cerca de Farlete, visitando la Torraza, una torre de vigilancia declarada Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Aragón, y el santuario de San Caprasio, que con sus más de 800 metros es la cumbre de la comarca.de los Monegros.

Os lo cuento con fotos.

La Torraza, una clásica torre de vigilancia, y probablemente para la transmisión de señales, que nos pareció más robusta de lo habitual en este tipo de construcciones, aunque su estado de conservación parece mejorable.

Por una apertura, que no sé si originalmente estaba pensada como puerta o ventana, accedemos a alguna de las estancias del bien de interés cultural.

Mi buen amigo Juan Pablo posa satisfecho en unas pilas de piedras cercanas, que no sabemos si son originarias del monumento o de alguna construcción cercana ya desaparecida.

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Nos acercamos al santuario de San Caprasio a la caída de la tarde, cuyo interés principal son las vistas.

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Hay unos sistemas de antenas y puestos de vigilancia, supongo que para el verano, para la prevención de incendios forestales.

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Las vistas son notables, especialmente al norte, hacia la sierra de Alcubierre y, al fondo, las cadenas pirenaicas principales. Lo malo es que soplaba un viento muy desapacible.

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El ocaso se acerca a gran velocidad y emprendemos el descenso antes de que desaparezca la luz. Paramos un momento para ver la puesta de sol, a pesar de que el viento se vuelve más frío y desapacible.

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La puesta de sol es rápida y da paso a un paisaje que transmite una serenidad que no sentíamos por el frío viento. En seguida volvimos al vehículo y a Zaragoza, donde terminamos la jornada cenando tranquilamente.