[Libro] La violeta del prater

Literatura

Hoy escribo esto un poco mohíno. Ayer este Cuaderno de Ruta multiplicó por cinco sus visitas; pero fue por la triste noticia del accidente de aviación en los Alpes, que provocó un gran número de visitas a una entrada que publiqué hace años sobre la probabilidad de morir en accidente aéreo. Lo escribí tras el accidente de un avión en Barajas en agosto de 2008, un accidente de similar magnitud por el número de víctimas al que se produjo ayer. Mi intención en aquel momento era poner un poco de mesura en el tema. Cuando se produce un accidente de estos, hay una gran cobertura mediática, los políticos se movilizan para salir en la foto y la gente se asusta. Pero hay tantos motivos de muerte accidental que son mucho más probables, cuya prevención se descuida tanto por parte de políticos, medios y la gente general, y cuyas víctimas nunca reciben homenajes ni minutos de silencio… Especialmente se me abren las carnes con los accidentes laborales… O las muertes en las rutas de la migración de los países pobres a los ricos… Lamento tanto como el que más cualquier muerte accidental; pero hay omisiones e hipocresías que me molestan mucho.

Pero pasemos a lo que tocaba hoy, que es hablar de libros. De uno escrito por Christopher Isherwood, quien parece que no es conocido por mucha gente. Al menos en España. Sin embargo, ¡cuánta gente recuerda a Lizza Minelli encarnando a Sally Bowles en Cabaret! Algunos menos recuerdan al protagonista masculino de la película, un joven inglés homosexual en el Berlín de algún momento de finales de los felices 20 o principios de los no tan felices 30, un tal Brian Roberts interpretado por Michael York. Pues bien,… ese es el alter ego de Christopher Isherwood, quien escribió en 1939 Adiós a Berlín, novela autobiográfica, que fue la base para distintas adaptaciones tanto teatrales, como musicales, como cinematográficas,… entre ellas la inolvidable cinta interpretada por Minelli. La novela que os traigo también está basada en un episodio autobiográfico de Isherwood.

La violeta del Prater
Christopher Isherwood; traducción de Jesús Pardo de Santayana
Editorial VeintisieteLetras, 2010

El Prater es sin duda el más célebre parque de la capital austriaca, e incluye un animado parque de atracciónes.

El Prater es sin duda el más célebre parque de la capital austriaca, e incluye un animado parque de atracciónes.

“La violeta del Prater” es una película que se va a rodar en Londres, en unos grandes estudios de cine, a mitad de la década de los años 30 del siglo XX. Su director va a ser un director austriaco que ha adquirido fama. Es un hombre brillante, creativo, expansivo, pero también emocionalmente voluble, lábil, que además está muy preocupado por la violenta situación política en su país, en Viena la capital, donde avanza el fascismo, que el ve como un preludio a la anexión por Hitler. Y además es allí donde tiene a su familia. Y Chris es un joven escritor, que domina el alemán por haber vivido durante unos años en Berlín, y a quien los estudios contratan para que ayude al director a escribir el guion. A partir de ahí, surgirá la amistad entre los dos hombres, y surgirá también el caos en la producción y el rodaje de “La violeta del Prater”.

Cuando yo era un joven médico residente de medicina preventiva y salud pública, una de las habilidades en la que nos teníamos que formar era en planificación de los servicios de salud. Y de algún sitio surgió una versión irónica de las fases de la planificación. Algo así como

1. inicio del proyecto

2. desorientación generalizada

3. cachondeo incontrolado

4. búsqueda de un culpable

5. castigo de un inocente

6. culminación inexplicable del proyecto

7. honores y premios para quienes nunca participaron

Probablemente la atracción más famosa del Prater es su noria, que es escenario de un magnífico diálogo cinematográfico en "El tercer hombre"... el de Suiza y los reloj de cuco,...

Probablemente la atracción más famosa del Prater es su noria, que es escenario de un magnífico diálogo cinematográfico en “El tercer hombre”… el de Suiza y los reloj de cuco,…

Pues parece ser que el rodaje de una película sigue las mismas fases. Por lo menos en la Inglaterra de la primera mitad del siglo XX. Básicamente esa es la historia que Isherwood nos cuenta con su “violeta del Prater”. Sin embargo, esto solo es la excusa. Esto no es lo importante de la corta novela que, ya adelanto, os recomiendo vivamente. Isherwood nos hace un foto. De un momento de su vida. Pero también de un momento de la historia del mundo. Isherwood conoció el nazismo antes de volver a Inglaterra desde Berlín. De hecho, volvió a Inglaterra por la llegada del nazismo. Y lo conocía bien. La novela está publicada en 1945. Desconozco el ritmo de escritura de Isherwood, pero a mí me parece que pudo ser escrita hacia el final de la guerra mundial. O al menos durante la guerra. A mí me da la impresión de que Isherwood está levantando su dedo acusador al mundo por haber estado ciego ante la potencial barbarie que Alemania podía desatar sobre sus poblaciones y sobre el mundo en general. Todo ello en un tono de comedia, con apuntes de drama aquí y allá.

Podemos considerar la novela con un tono autobiográfico, ya que Isherwood colaboró como guionista en la película Little Friend de 1934, dirigida por el austriaco Berthold Viertel. Se lee en un plis plas. No tiene desperdicio, es una demostración de que no hace falta escribir muchas páginas para contar muchas cosas. Y como ya he dicho, me parece altamente recomendable.

En cualquier caso, el ambiente del Prater en la época en la que presuntamente se sitúa "La violeta del Prater", en tiempos del Imperio austrohúngaro, debía ser muy distinto.

En cualquier caso, el ambiente del Prater en la época en la que presuntamente se sitúa “La violeta del Prater”, en tiempos del Imperio austrohúngaro, debía ser muy distinto.