[Libro] Ragtime

Literatura

Cuando leí La Gran Marcha, me di cuenta que me había estado perdiendo una gran escritor, E. L. Doctorow. Norteamericano, que habla sobre cosas de su país, con una visión social y crítica, pero sobre asuntos universales. Decidí que tenía que leer más de este autor, que me había encandilado con su visión de la marcha de Sherman sobre Georgia durante la contienda civil norteamericana. Sin embargo, hasta ahora no me había puesto a ello a pesar de que todos los indicios mostraban la conveniencia de dedicar tiempo a este autor contemporáneo. Pasada la resaca del atracón medievo-fantástico de estas semanas atrás, voy con esta novela ambientada en los Estados Unidos de principios del siglo XX.

Ragtime
E. L. Doctorow; traducción de Jorge Rizzo
Miscelánea Editores, 2012
Edición electrónica

Estamos en el estado de Nueva York, en la primera década del siglo XX. Son los tiempos del ragtime, antecesor de la música de jazz. Y seguiremos los avatares durante los años que van desde el asesinato del arquitecto Stanford White en 1906 hasta la Primera Guerra Mundial de una familia ficticia, cuyos nombres no conoceremos, pequeños industriales en la ciudad de Nueva Rochelle, a pocos kilómetros de la ciudad de Nueva York. Estas personas verán sus vidas entremezclarse con las de una joven de raza negra embarazada, con un pianista de ragtime que quiere casarse con ella, y con una familia de inmigrantes judíos que intentan salir adelante. Pero también veremos como se cruzan en su camino algunos personajes históricos como la actriz Evelyn Nesbit, la anarquista Emma Goldman, el financiero John Pierpont Morgan, el escapista Houdini, el industrial Henry Ford, e incluso Freud, Emiliano Zapata o el archiduque Francisco Fernando de Habsburgo-Lorena. Y entremezclado entre los hechos históricos y la sociedad real de la historia, conoceremos del drama a propósito de un Ford T maltratado.

Imitador cómico de Houdini en Alexanderplatz

Uno de los personajes históricos que aparecen en la novela de hoy, y con frecuencia, es el escapista Harry Houdini. Y aquí tenemos a un imitador cómico que hace casi una semana veíamos actuar en la Alexanderplatz de Berlín.

Estamos ante un gran fresco histórico de cómo Doctorow, que no es precisamente un indocumentado, ve la sociedad estadounidense de principios de siglo XX. Un estado con numerosas contradicciones. Paradigma del estado democrático y liberal nacido de la ilustración y transformado por la revolución industrial, es al mismo tiempo bandera de libertades y caldo de cultivo para la pobreza, la discriminación racial y el abuso de las clases más desfavorecidas. Entre revolucionarios y capitalistas nos muestra el germen de lo que va a ser la sociedad norteamericana futura. Todo ello desde el punto de vista de algunos de sus protagonistas reales, sin dejar de aportar su pequeño, o grande según se mire, drama ficticio que nos sitúa al nivel de ciudadano común en medio de una sociedad en profunda transformación. Un drama al que no le falta sentido del humor y de la ironía, tanto en sus parte ficticias como en las históricas.

Lo cierto es que este segundo libro que leo de Doctorow me deja tan buen sabor de boca o mejor que el anterior, y empieza a configurarlo como uno de mis escritores contemporáneos favoritos. Tengo el propósito, en esta ocasión más firme, de ir leyendo su obra, donde espero encontrar más joyas más o menos conocidas, más o menos escondidas. Total y absolutamente recomendable.

La novela fue adaptada al cine por Milos Forman en 1981, pero no he tenido la oportunidad de ver la película. Algo que tendré que remediar lo antes posible

Binnenalster

Houdini es el protagonista de uno de los capítulos más curiosos, cuando aprende a volar una aeroplano, y realiza una exhibición ante el archiduque Francisco Fernando, cuyo asesinato en Sarajevo desencadenaría la Primera Guerra Mundial. Dicha exhibición se realizó en Hamburgo, cuyo Binnenalster contemplamos en la fotografía.

[Viajes] Escapada en Berlín

Viajes

Todos los años a mitad de agosto intento hacer una escapada de cuatro o cinco días. Y este año ha tocado visitar, de nuevo, la capital alemana. Cosa que ya hicimos en fechas similares en 2009, en aquel momento con la excusa de la exposición de la Bauhaus. En esta ocasión, las excusas han sido otras, pero bienvenidas sean las excusas. Esta es una ciudad siempre interesante de visitar.

Mientras saco tiempo para ir «revelando» las fotos y elaborando el diario del viaje, os dejo con unas cuantas imágenes de la visita a la ciudad, a modo de resumen. Espero que os gusten.

Berlin Fernsehturm

Cómo no, uno de los símbolos de la capital alemana, la Berlin Fernsehturm, vista desde la animada Alexanderplatz.

S-Bahn Savigny Platz

Han cambiado la «decoración» reivindicativa la estación del S-Bahn de Savignyplatz; han quitado al miliciano de Capa, y han puesto alusiones al periodo nazi, ya que este año es el 80º aniversario del ascenso al poder de esa «gente».

East Side Gallery

El asunto nazi, junto con el asunto comunista, son dos de los negocios turísticos más boyantes berlineses; aquí un lienzo del infame muro en la East Side Gallery.

Copia del Juicio Final del Bosco - Gemäldegalerie

Hubo bastante tiempo para dedicar al arte en una ciudad plagada de museos interesantes; un visitante «alucina» ante los motivos que encontraba en una copia atribuida a Lucas Cranach el Viejo del Juicio Final del Bosco. La verdad es que El Bosco pintaba unas cosas alucinantes, buenísimas. Modernísimas.

Berlinische Galerie

Dedicamos bastante tiempo al arte moderno y contemporáneo, entre otras colecciones a la Berlinische Galerie, museo de arte moderno, fotografía y arquitectura, establecido en Kreuzberg desde hace menos de una década.

Columna de la Victoria

El Tiergarten es un lugar que me suscita sentimientos ambivalentes. Por un lado, lo que daría yo porque en el centro de mi ciudad hubiera un bosque como este. Sin embargo, a la que te descuidas te aparece algún monumento al militarismo prusiano de los que está plagado. Como la conocida Siegessäule, la columna de la Victoria.

Terrazas a orillas del Spree

Lo que sí que es estupendo es tomarse unas cervezas relajadamente a orillas del Spree. Hay varios sitios indicados para ello, como estas terrazas frente a la Hauptbanhof, la estación central de ferrocarril.

Locomotora de vapor - Wernigerode

Fuimos a visitar los ferrocarriles de vapor del Hartz, con estupendas locomotoras como esta que vemos en el depósito de Wernigerode. Paradójicamente, con lo que a mí me gustan estas cosas, yo era partidario de ir a pasar el día a orillas del Báltico. Hacía tan bueno…

Estorninos en la Berliner Dom

Al atardecer, bandadas de estorninos sobrevuelan la ciudad. Por ejemplo, sobre la Berliner Dom (catedral luterana de Berlín) y el Lustgarten.

Humboldt Box

En mis primeras visitas a Berlín, pude contemplar todavía ese horror de fealdad que fue el Palacio de la República o Cámara del Pueblo de la RDA; en 2009, ya lo habían demolido. Desde que visité por primera vez Berlín, había oído que pretendían reconstruir de la nada el antiguo Palacio Real de Berlín. Y parece que va en serio. Han empezado las obras, y los explican en esta Humboldt Box.

El Berlin-Warszawa express atraviesa la isla de los museos

En esta ocasión no visitamos ninguno de los museos de la Museuminsel, pesar de que estaba literalmente a tiro de piedra del hotel. Aquí podemos ver como la atraviesa el expreso Berlín-Varsovia mientras esperábamos a que abrieran la librería Walter König en la Burgstrasse.

Checkpoint Charlie

En cinco ocasiones que he visitado la capital alemana, es la segunda vez que paso por el postizo Checkpoint Charlie. Y en esta ocasión ha sido casi sin querer. Sin embargo, por motivos que no acabo de entender, es una aglomeración de turistas, que no se daba la otra vez que lo vi, allá por el año 2000.

Topographie des Terrors

Mientras nos dirigíamos a visitar una exposición retrospectiva de la artista surrealista Méret Oppenheim, suiza nacida en Berlín, pasamos por la Topographie des Terrors, que combina las exposiciones sobre el terror nazi, con una sección del muro. Ahora recuerdan el 80º aniversario de la llegada al poder de los nazis en 1933. Hablando de Méret Oppenheim de hizo famosa, y ahí es donde la conocí yo, porque posó para Man Ray en su serie de desnudos «Erotique Voilée», cuando tenía 20 años. La retrospectiva se expone en el Martin-Gropius-Bau, donde hace cuatro años estaba la exposición Modellbauhaus.

Desagües en Potsdamer Platz

En mi primer viaje a Berlín, en 2000, me sorprendió que era una ciudad en obras. Y así ha seguido siendo. Parece que nunca terminan de hacerla. Y como su subsuelo es rico en filtraciones de agua, son características las tuberías de desagüe del agua que bombean al excavar los cimientos de los nuevos edificios. Estas, así de rosas, atraviesan la Postdamer Platz.

Holocaust Denkmal

Desde hace años, el memorial por los judíos asesinados en Europa forma parte de mis lugares favoritos. Pero o yo no lo entiendo, o sus autores se equivocaron al diseñarlo, o es la mayor parte de la gente la que no lo entiende. Se supone que tiene que invitar a la reflexión seria sobre las barbaridades que perpetra el género humano. Pero tal efecto parece que sólo se produce en una minoría de nosotros; la mayor parte de la gente lo ve como una lúdica oportunidad de jugar al escondite.

¿Puerta de Brandemburgo?

Como de costumbre, imposible ver la Puerta de Brandemburgo, que suele quedar oculta por escenarios, ferias, pistas deportivas provisionales, o lo que sea. En esta ocasión, el SPD (partido socialdemócrata alemán) celebraba su 150º aniversario. No sé si los partidos socialdemocratas están últimamente para muchas celebraciones.

Ell fin de la diversidad bajo el nazismo ante el Bundestag

Uno de los motivos del recuerdo del 80º aniversario de la llegada al poder de los nazis es del fin de la diversidad en la sociedad berlinesa y alemana en general. Por ello encontramos en diversos puntos de la ciudad, como ante el Bundestag, estos cilindros con las fotografías y las biografías de destacados personajes de la sociedad alemana que en el mejor de los casos tuvieron que exiliarse, y en el peor,… os lo podéis imaginar.

Bundestag

Se acabaron las filas ante el Bundestag. Ahora para visitar la cúpula hay que pedir hora por internet.

Ampelmann en Friedrichstrasse

Despido este reportaje con una imagen del característico Ampelmännchen, que encontramos en los semáforos de las calles del antiguo Berlín oriental. Aquí en la Friedrichstrasse, se ha convertido en uno de los símbolos más comercializados de la ciudad.