[Cine] The color purple (2023)

Cine

The color purple (2023; 11/20240218)

Atención, no puedo descartar que en algún momento revele algunos elementos de la trama. Pero es así como me sale hablar de esta película, cuya historia es muy conocida por muchos aficionados al cine por la película previa, y por los aficionados a la lectura por la novela en la que se basa.

No he leído la novela en la que se basa la película de hoy, y en la que se basó la película de Steven Spielberg de 1985. Pero ya en su momento quedó claro que Spielberg no recogía todo el espíritu de aquella, toda su crudeza y sus consecuencias reales. Vamos a ver… que la novela nos empieza a contar la historia de una niña de 14 años que empieza a ser violada por su padrastro y se queda embarazada en dos ocasiones. Eso es algo que queda ahí en las películas, pero edulcorado, y evitando los detalles precisos y más incómodos. Vi en su momento la película de Spielberg… pero hace tiempo que le tengo miedo a la manipulación emocional de este director, que ha veces lleva al espectador a terrenos éticamente muy cuestionables. Hace tiempo que opino que Spielberg es un «progresista» tremendamente conservador. Así que… no estaba muy ilusionado con la nueva versión de la historia dirigida por Blitz Bazawule. Especialmente porque Spielberg seguía detrás del proyecto junto con una parte del equipo de aquella película de hace 40 años. Pero bueno… al final, me anime a acompañar a los amigos a la matinal del domingo pasado.

La película es un musical. Rectifico; la película no adapta la novela, adapta el musical de Broadway basado en la novela. Aunque es algo que no se ha destacado especialmente en la promoción de la producción. Sus responsables que en estos tiempos la gente tiene cierta reticencia al género, aunque de vez en cuando alguno triunfe. Pero miren ustedes lo que le pasó a Spielberg con su actualización de West Side Story. ¿Alguien se acuerda de esta película, que no estaba nada mal? Pero por lo demás, las historia base es la misma. Celie (Fantasia Barrino/Phylicia Pearl Mpasi, joven), poco educada y poco agraciada físicamente, pasa de maltratada por su padre/padrastro mientras su hermana a ser maltratada por marido (Colman Domingo), mientras su hermana más joven Nettie (Halle Bailey/Ciara, adulta) huye de ambos. Y vive cuatro décadas de infierno en algún lugar de Georgia, con el único apoyo eventual de la mujer (Danielle Brooks) de uno de sus hijastros, y de la cantante y antigua amante de su marido (Taraji P. Henson). Para al final ir a parar a un discutible happy end.

A ver. Resolvamos los temas por partes. El diseño de producción y la calidad técnica de la película es muy alta, sin duda. A Bazawule no le han faltado medios. Ya está. Spielberg y compañía querían una producción de primer nivel en ese ámbito y lo tienen. Es cierto que el musical, como tal musical, no es especialmente memorable. Me refiero a la calidad musical y a sus canciones. Nada malo tampoco… pero uno más. Esto no es Cabaret, o Chicago, o The sound of silence, o Les miserables, o… está en un escalón inferior en mi opinión. Y las interpretaciones… son realmente buenas. Un grupo de actores y actrices que ponen mucho de su parte para que la cosa vaya adelante. Y se lo curran. Lo hacen bien. Pero…

Hay una continua disonancia entre lo que está contando la historia y cómo se cuenta. Estamos hablando de pedofilia, violaciones, maltrato sistemático a las mujeres, violencia policial, racismo por un tubo, machismo por arrobas, de la peor especie. Durante cuatro décadas de la vida de una mujer y quienes le rodean. Y sin embargo… paisajes bonitos, luminosos, canciones sonrientes, buen rollito… Hay una cosa que me molesta mucho, que se da mucho en los culebrones. Unos, los «buenos» viven toda su vida puteados y amargados, mientras que los «malos» durante toda su vida campan a sus anchas y hacen sus desmanes con impunidad. Y al final, porque se hace una supuesta «justicia», la historia… ¿tiene un final feliz? ¡Pero qué me cuentas Maripili! Y para colmo, la película tiene una beatería religiosa que me deja anonadado. Las «plagas de Egipto» que caen sobre el maltratador por una maldición celestial. El pastor de la iglesia que es un cabr.n que sonríe y acoge a los maltratadores mientras ignora a las maltratadas, y que al final con una canción y cuatro aleluyas se reconcilia con la hija homosexual, cantante de blues… «promiscua». Al final… con cuatro aleluyas a Dios y un par de canciones al atardecer todos reunidos como hermanos, los malvados perdonados… ¡Después de cuatro décadas de abusos! ¿Qué mensaje están mandando? ¿Aguántate, resígnate y perdona al que te ofende? ¿Lo de siempre que ha servido para mantener la maquinaria de la injusticia y la discriminación?

Como he dicho al principio, Spielberg me parece un «progresista» muy conservador. Que no hace justicia a las consecuencias de lo que se está contando. Que tira a la basura buena parte del mensaje de la historia original con su corrección política y con sus historias edulcoradas. Aunque aquí sólo ejerza de productor, los defectos que le veo a esta película están en mi opinión en muchas películas de su carrera. Ya hablaremos dentro de unas semanas de «los amos del aire»… que está ahora en emisión en Apple TV+. Por lo tanto, reconociendo que la película tiene suficientes bondades como para no ponerle un suspenso en mi apreciación personal, no puedo dejar de decir que me dejó con una sensación de insuficiencia y de incomodidad. Durante un tiempo se pensó que podría hacer algo en la temporada de premios… pero se desinfló enseguida. Sólo Danielle Brooks es candidata al Oscar a mejor actriz de reparto… y me parece justo, aunque lo tenga complicado, y también me parecerá justo.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; Euphoria especial, marujonadas y Fargo

Televisión

Hay series que tienen especiales navideños. Especialmente las británicas. Suelen ser episodios amables. Eso… navideños. Aunque en ocasiones pueden hacer avanzar la trama de la serie de forma importante. Algunas lo han hecho. Pero en esta ocasión es una serie norteamericana la que nos ha ofrecido dos especiales… «alrededor» de la Navidad, más que navideños. Se trata de una de las series de moda en HBO, Euphoria. Especialmente después del reconocimiento interpretativo en los eventos de premios para su protagonista, Zendaya.

Hace ya año y medio que pudimos ver la primera temporada de este drama que explora las complejidades de la adolescencia, especialmente contemplando el consumo de drogas y los problemas de identidad sexual, o de identidad en general. Entre otros problemas de esa edad. Lo cierto es que es una serie que crece en el recuerdo. Hoy día, la aprecio más que cuando acababa de terminar de ver esa primera temporada. Todavía no hay, que yo sepa, fecha para la segunda temporada. Pero se nos han ofrecido dos especiales en torno al fin de año reciente. Uno, unas semanas antes (subido a HBO el 6 de diciembre de 2020), el otro, unas semanas después (subido a HBO el 23 de enero de 2021). Rodados con las precauciones necesarias por la pandemia con un equipo mínimo, el primero nos presenta una conversación de café de Rue (Zendaya) con Ali (Colman Domingo), un consumidor de drogas sobrio desde hace un tiempo, en el que eventualmente se apoya. Este episodio me pareció antológico; me dejó clavado al sillón. Excelente desde todo punto de vista. En el segundo encontramos a Jules (Hunter Schafer) en sesión de terapia, la primera, con una psicóloga (Lauren Weedman). No me ha impactado tanto, pero está también a un nivel muy elevado. Ambos nos han dejado con ganas de que vuelvan Rue y Jules con una segunda temporada que pueda mantenerse en los altos niveles que ha alcanzado la serie poco a poco.

No tengo fotos que se ajusten a las series de hoy, así que pongo algunas de un rollo que comentaré pronto en mi blog específico de fotografía. Paisajes urbanos, a este lado del Misisipí. Y del Ebro.

En el entorno de las fiestas de fin de año, sentí la necesidad de la intrascendencia. Hace unos meses hubiera apostado por una serie surcoreana. Un buen placer inconfesable perfecto. Pero no tenía ninguna a mano de las que me hubieran apetecido. Así que me fui a por una serie de la que me llegaban avisos constantemente en Netflix, aunque a priori no me había interesado. Era Virgin River, en español con el cursi título de Un lugar para soñar, que es un drama romántico culebronesco, que yo hubiera apostado que sólo se pueden ver en el canal Cosmo, pero que ya veis. Un enfermera altamente cualificada que, tras perder una niña en el parto y un marido en un accidente de tráfico del que se culpa… (culebronesco, os decía), opta por dejar Los Ángeles por ir a trabajar a un pueblo perdido en las montañas y los bosques del norte de California, donde… bueno. Da igual. Hay un tipo guapo y rudo con el que bueno… ya os imaginaréis. Pues eso… puro placer inconfesable. Si tuviera más sentido del humor, podría ser recomendable… pero le falta. Y no, por favor, que nadie lo compare con Northern Exposure (Doctor en Alaska). De verdad. Semejante comparación debería ser considerada crimen de lesa humanidad.

Y he visto la temporada cuarta de Fargo. Que me ha llevado muchas semanas. Y no porque sea mala, ni mucho menos. No sé si llega al nivel de las tres precedentes, pero sigue siendo una producción televisiva notable. Tradicionalmente, las historias de esta serie transcurrían en las frías llanuras del medio oeste americano, entre Dakota del norte y Minnesota, en cuyo límite está la ciudad de Fargo. Pero esta vez nos hemos desplazado a Kansas City, en el límite de los estados de Misuri y Kansas. Hay dos ciudades con este nombre, totalmente contiguas, perteneciente cada una a cada uno de estos estados. Por lo que entiendo, hemos estado en Misuri. Y allí hemos asistido al enfrentamiento entre la mafia italiana, ya establecida, a cuyo frente encontraremos a Josto Fadda (Jason Schwartzman) tras la extraña muerte de su padre bajo los cuidados de la excéntrica enfermera Oraetta Mayflower (Jessie Buckley), contra la mafia afroamericana, emergente, a cuyo frente encontraremos a Loy Cannon (Chris Rock). A ambos bandos dará abundante servicio la funeraria regentada por los padres de la joven e inteligente diecisieteañera Ethelride Pearl Smutny (Emyri Crutchfield), procedente de una familia multirracial. No voy a entrar en detalles de la trama, que es lo suficientemente enrevesada como para justificar que sea una serie de episodios. Últimamente vengo pensando que hay series innecesarias. Que lo que cuentan se puede contar en un largometraje. Y no necesariamente largo. Pero bueno. Las interpretaciones de los mencionados, así como de otros caracteres como los de Timothy Olyphant o Jack Huston o Ben Whishaw, son notables. Encontramos también curiosidades como el episodio 9 de los 11 que consta la temporada, rodado en su mayor parte en blanco y negro… con curiosas referencias al mago de Oz. Y lo único que encuentro a faltar es que esta temporada es la más seria de la serie, la que menos combina el absurdo o el humor negro con la seriedad de los argumentos. ¿Por qué me ha llevado semanas ver estos 11 episodios? Porque no se pueden ver de cualquier forma. Hay que centrarse en lo que ves. Y no siempre tengo la cabeza lo suficientemente en su sitio últimamente para ello.

[Cine] Nueva sesión doble: Druk (2020) – Ma Rainey’s Black Bottom (2020)

Cine

Nueva entrada con doble sesión de cine… para dejar pendiente lo menos posible de comentar para el año que viene. Aunque no me va a dar para todo en este 2020. Especialmente porque, a partir de mañana, comienzo con los artículos nostálgicos del 2020 en fotos. En fin. Que si la sesión doble del otro día era de circunstancias, esta es seria. De películas buenas. Incluso muy muy muy buenas.

Druk (2020; 65/20201217)

Sinceramente. Si de repente me llega un mensaje de la empresa de salas de cine más céntricas de Zaragoza y me dice que hace un pase especial, cuatro o cinco meses antes de su estreno oficial, de la última película firmada por Thomas Vinterberg, y con Mads Mikkelsen como protagonista… lo que hago de inmediato es investigar si alguien me quiere o me puede acompañar y sacar las entradas. Así de claro. Vinterberg me gusta y Mikkelsen es uno de los grandes de la interpretación.

Vintenberg se asoma a las consecuencias del alcoholismo de una forma muy peculiar. Mikkelsen interpreta a Martin, un profesor de instituto, que vive una vida aburrida en la que todo empieza a hacer aguas de forma muy notable. En una celebración con tres de sus compañeros de trabajo, el profesor de psicología del instituto sale con una peculiar teoría. El cuerpo y la mente humana, según algunas observaciones, está preparado para funcionar mejor con una ligera concentración de alcohol en la sangre. Lo suficiente para no caer en el alcoholismo, dice. Y así deciden comenzar un peculiar experimento en carne propia. Con consecuencias… en fin… Por si alguien no lo tiene claro. El alcohol etílico es un tóxico a cualquier dosis.

Nos vamos a algunas de las localizaciones identificables en el film de Vintenberg en Copenhague.

A partir de ahí, Vintenberg, Mikkelsen y los otros tres compañeros de «experimento (Thomas Bo Larsen, Magnus Millang y Lars Ranthe) nos llevan en su camino hacia la excelencia narrativa e interpretativa cinematográficas, en una profunda exploración de un problema social y de salud pública que cuesta vidas y problemas sociales profundos en nuestras complacientes sociedades con el consumo de ciertos tóxicos, pero con un sorprendente y absolutamente genial final, que cada cual interpretará como mejor entienda, pero que eleva a Mikkelsen y a Vintenberg al Olimpo de la cinefilia.

Quizá no sea perfecta del todo, pero casi. Y en cualquier caso, qué importa, si tiene la virtud de dejarnos pegados a nuestras butacas y sin saber qué decir al final de la sesión. El mejor dinero pagado en una entrada de cine desde principios de año. Sólo lo proyectaron un jueves. Ahora, para verla de nuevo en la gran pantalla, creo que hay que esperar a abril de 2021. Busquen la fecha y apúntenla.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

Ma Rainey’s Black Bottom (2020; 66/20201220)

Una de las apuestas de Netflix para la extraña temporada de premios de este año. Y es que en estos momentos la presencia de Viola Davis en el reparto es garantía de que algo importante va a pasar en la pantalla. Y si además se ve acompañada del fallecido y muy querido Chadwick Boseman, en la triste oportunidad de llevarse un Oscar póstumo, mejor. Todo ello bajo la dirección de un George C. Wolfe, que no tiene una filmografía muy amplia ni llamativa, pero que por lo menos ha demostrado tener oficio.

Aunque nadie nos lo dijera, es obvio que la película se basa en una obra teatral. Los diálogos, los limitados escenarios, la dinámica del relato, su clara división en actos… Así pues, basada en la obra del mismo título de August Wilson, nos encontramos ante lo que acontece en la grabación de un disco de una de las grandes del blues de principios del siglo XX, Ma Rainey (Davis). Pero aunque se nos presente a Rainey como protagonista, lo cual es dudoso, aunque sea un personaje trascendente en la historia, los auténticos protagonistas son los cuatro músicos de acompañamiento que dialogan en la claustrofóbica sala de ensayos de la discográfica, interpretados por Boseman, Colman Domingo, Glynn Turman y Michael Potts (sublime este último también).

Wilson fue un autor teatral y poeta plenamente comprometido con la causa con la discriminación de las personas afroamericanas en los Estados Unidos. Y obviamente los temas relacionados con esta discriminación permean y dan consistencia y coherencia a toda la película. No siempre la estructura teatral sienta bien a las películas, y más como en ocasiones como esta en las que hay una gran fidelidad a la misma. Es complejo filmar en localizaciones fijas y tan claustrofóbicas como las de esta película durante buena parte del metraje. Pero la cosa funciona, gracias en especial al excelente trabajo actoral. Además, con acierto, la película va creciendo lentamente, va acumulando carga intelectual y emocional para llevarnos a un final trágico y relativamente desesperanzador.

Totalmente recomendable. De verdad. Con una dirección funcional, pero con muy buenas maneras, nos encontramos ante un ejercicio de maravillosas interpretaciones, cargadas de emoción. Y de razón. Lo curioso es que Davis se llevó el Oscar a la mejor interpretación de reparto por una película en la que era claramente protagonista, y se puede llevar la estatuilla a la mejor interpretación protagonista por una película en la que se puede dudar de ese protagonismo.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****