[Cine] Greyhound (2020)

Cine

Greyhound (2020; 34/20200711)

La película de hoy dirigida por Aaron Schneider, un director con más trayectoria como director de fotografía que como tal, tiene un guion de Tom Hanks basado en una novela de C. S. Forester, autor muchas veces llevado al cine, en ocasiones con gran acierto. Como puede ser la película favorita de mi abuelo Agustín, de quien hablaba ayer, que también era una de las de mi madre. Y mía. En cualquier caso, a Forester le gustaban las historias ambientas en el mar o en los barcos. Se pretendía estrenar la película en la gran pantalla, está filmada con esas miras, pero la pandemia que todos conocemos hizo que encontrara refugio en Apple TV, donde se ha presentado como el gran estreno cinematográfico de esta plataforma. Y al parecer con gran éxito. La he visto acogiéndome a un periodo de prueba… que no renovaré.

Las tierras de Cornualles, las primeras que veían, descontando Irlanda que era neutral, los convoyes navales camino del Reino Unido si superaban la travesía del Atlántico.

La historia nos habla de la primera misión de un militar de carrera de la marina estadounidense, ya veterano, pero que consigue su primer mando en un barco, un destructor, como consecuencia de la entrada en guerra de su país a finales de 1941. Su primera misión es escoltar junto con varios destructores británicos a un grupo de mercantes y transportes de tropas a través del Atlántico norte, bajo la amenaza de las flotillas de submarinos alemanes. Especialmente, las 48 horas desde el momento en que dejan de estar bajo la protección de la aviación americana y hasta que recibirán la protección la británica.

La primera cuestión que hay que decir es que, sorprendentemente para los tiempos que corren, la historia se cuenta en 90 minutos escasos, si descuentas el tiempo de los títulos de crédito. Y es más que suficiente. Estamos ante la historia inversa de las tradicionales películas de submarinos. No es la primera vez que sea hace, pero se ha visto mucho más el punto de vista de los tripulantes de los sumergibles. El protagonismo absoluto es del personaje del capitán del destructor, el interpretado por Hanks, a quien acompaña la cámara la mayor parte del tiempo. Sólo lo abandona para las tomas generales de las acciones bélicas. Y en general está hecha con razonable dinamismo y agilidad, aunque los efectos visuales podrían ser mejores. Cantan a veces, y eso que estamos con una pantalla pequeña. No quiero pensar lo que podrían cantar en en pantalla grande. Y a pesar de su corta duración… resulta algo repetitiva. Mira tú. Vigilancia, tensión, ataque, recuperación, vigilancia, tensión, ataque, recuperación…

Hay un problema con el desarrollo de personajes. Sólo hay un personaje del que sabemos algo. El resto de la tripulación aparece difuminado en segundo plano. Elisabeth Shue aparece en un par de escenas como interés amoroso del protagonista, pero su papel es perfectamente prescindible. Y el carácter del capitán del destructor viene definido muy rígidamente, sin matices. Un devoto cristiano con muy pocos matices personales, salvo el miedo a cagarla. Eso sí. Tom Hanks lo da todo, y es capaz de sustentar la presencia constante de la cámara ante él, porque tiene oficio y tablas de sobra.

Película bélica entretenida, visible… pero que tampoco dejará un recuerdo imborrable en mi memoria. Película cara para una trama de película de evasión con mucha menos profundidad temática de la que pretende tener. Lejos de los logros que otras películas bélicas han tenido en los últimos tiempos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Libro: La batalla de Leyte

Historia, Literatura

Desde hace unas semanas voy siguiendo la nueva serie bélica producida por Steven Spielberg, The Pacific. Como sólo quedan dos capítulos para que termine hablaré de ella de aquí a 10 días o poco más. Esta serie va acompañando las peripecias de tres infantes de marina estadounidenses en el escenario de guerra del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. El caso es que me viéndola me ha entrado el interés por conocer un poco más como fue ese duro escenario bélico, del cual he leído menos que del europeo. Por razones obvias; Europa me queda “más cerca”.

Entre los hechos que más me han interesado está la reconquista de Filipinas. Esta campaña, que comenzó con el desembarco del ejército de MacArthur en Leyte, tuvo especial interés por diversos motivos. Hubo mucha política en la decisión de realizarla. También porque se discutieron ampliamente los motivos económicos y estratégicos de la misma. En resumen, su conocimiento da muchas pistas sobre las condiciones que lleva a que una potencia gane o pierda una guerra.

Visitando hace unos días la FNAC encontré este libro que habla sobre la batalla naval que, aunque es conocida por diversos nombres, creo que el más conocido es Batalla del Golfo de Leyte; aunque su escenario real fue mucho más amplio que este accidente geográfico, abarcando amplias zonas de los mares que rodean las islas Filipinas y los estrechos que las separan entre sí. Así que aprovechando que terminé de leerlo ayer, en el 65º aniversario del final de la guerra en el escenario europeo, os comentaré qué me ha parecido.

La batalla de Leyte
Jean-Jacques Antier
Inédita Editores; Barcelona, 2008
ISBN: 9788496364929

Antes de nada he de decir que los libros sobre la historia de las guerras o las batallas siempre me dan un poco de miedo. Me gusta la historia, y los hechos bélicos forman parte de la historia. Así que necesariamente, de vez en cuando leo algo sobre la historia de las guerras. Pero he comprobado que en ocasiones me siento incómodo con este tipo de literatura. A veces, el autor ofrece un enorme cantidad de datos sobre unidades militares con sus numeraciones y sus múltiples denominaciones que hacen difícil seguir con precisión lo que se está narrando. Otras, el autor es un militar que analiza de “forma científica” los hechos, friamente, lo cual es algo que me cuesta asimilar. Soy de los que opinan que en las guerras no pelean los buenos contra los malos. Siempre creo que en las guerras está el “ejército de los malos” contra “el de los peores”. Y obviar que en las batallas el ser humano deja de tener importancia como persona para ser un mero instrumento de la política, de la ambición, del odio racial, etc., reduciéndolo a un visión presuntamente objetiva de los hechos, me incomoda y mucho.

En esta ocasión, el autor es un periodista que se ha especializado en la historia de la guerra naval. Y su condición de periodista se nota por la agilidad de la narración, que no llega a ser novelesca, pero casi. Se agradece su habilidad para narrar sin confusión una serie de hechos, algunos de los cuales sucedieron simultáneamente, de forma clara, estableciendo con precisión las causas y los efectos de las decisiones de los principales responsables militares de ambos bandos, el japonés y el norteamericano. De este modo, el libro se lee fácilmente y con rapidez. Es ameno.

No obstante he encontrado alguna debilidad. Una, por ejemplo, que desconozco si es culpa del escritor o del traductor, es la falta de uniformidad a la hora de ofrecer algunos datos. Y así, en algunos capítulos las medidas se ofrecen en el sistema métrico decimal (bombas de 453 o 906 kilogramos), mientras que en otros se ofrecen en el sistema imperial (bombas de 1000 o 2000 libras). Creo que también hay líos con los metros, los kilómetros, las millas náuticas, etc.

Contrastando su narración con alguna otra fuente, parece que su relato tiene bastante rigor histórico. Es preciso. Sin embargo, es complaciente con algunos personajes. Su descripción de las motivación del MacArthur para recuperar las Filipinas con prioridad a otros objetivos incluye ciertas observaciones del general que le hace parecer a él y su padre, que fue gobernador de las islas bajo el dominio norteamericano durante un tiempo, como si los norteamericanos fueran liberadores y paternales tutores de los isleños. La realidad nos dice que tras la independencia de España, se declaró una primera república independiente en las Filipinas que fue abolida por los EE.UU. tras una guerra de más de 10 años, tras la cual pasó a ser un colonia de la potencia norteamericana. Dicha guerra incluyó un gran número de muertes civiles con frecuentes represalias de los norteamericanos contra la población civil y el uso frecuente de la tortura; vamos, lo habitual en las guerras de ocupación, las haga quien las haga. Así que esta complacencia del autor hacia el general norteamericano y sus motivaciones, me hace sospechar de otras opiniones sobre otros protagonistas más importantes en los sucesos relatados. Porque no creo que sea un indocumentado e ignore la realidad de la historia filipina. O sí. Vaya usted a saber.

Por otra parte, MacArthur es un secundario en esta historia. Los actores principales fueron diversos almirantes de ambas armadas con distintas responsabilidades en los fracasos y en los éxitos de ambos bandos. Éxitos parciales de los japoneses, porque la operación en su conjunto fue un gran éxito para la armada norteamericana sólo empañada por las decisiones de alguno de sus más destacados almirantes. Lo que si es de destacar es que esta batalla, o más apropiadamente este conjunto de batallas, pasará a la historia como la última confrontación naval en la que los buques de guerra se enfrentaron a cañonazos, siendo además la de más envergadura de la historia por el número, tamaño y potencia de los buques puestos en acción.

Al final de la misma, se puede asegurar que ni la marina ni la aviación japonesa podían poner ya en serio riesgo a las tropas aliadas, y el Japón quedó aislado de la posibilidad de recibir materias primas con las que sostener el esfuerzo bélico. Lo cual habla de la importancia de la acción.

El libro, en su conjunto, gustará a los aficionados a la historia, y en especial a los de la historia bélica o del conflicto mundial. Para el resto, supongo que no tendrá mayor interés.

Batallador

Monumento a Alfonso I "el Batallador" en el Parque Grande de Zaragoza; uno de los grandes líderes militares del Reino de Aragón, y al mismo tiempo un nefasto político, que a punto estuvo de acabar con el emergente reino a su muerte por culpa de sus desastrosas disposiciones testamentarias - Panasonic Lumix GF1, Canon-S 50/1,8 II