[Fotos] Libro de viaje del Veneto, y experimentando el revelado desatendido con Rodinal

Fotografía, Fotografía personal

En primer lugar, una cuestión que ya lancé por Twitter Facebook hace unos días, que tengo ya elaborado y visible el libro de fotografías del viaje por Italia de esta pasada semana santa. En cualquier caso, tengo ya la versión para Issuu, donde se puede consultar también cómodamente. Pulsa con el ratón en la imagen para ir al libro.

Libro de viajes - Veneto, 2013.

Libro de viajes – Veneto, 2013.

El caso es que un par de semanas antes de este viaje, estuve trasteando con película, cámara y procesados tradicionales. Después de haber leído algunas cosas sobre los revelados desatendidos o por agotamiento con Rodinal, es decir, dejas la película expuesta tras un minuto de suave agitación en un baño de este viejo pero eficaz revelador durante 60 a 120 minutos, hasta desaparece todo el agente revelador y la película queda revelada, decidí probarlo con un rollo de Ilford HP5 Plus, que cargué en la Leica IIIf, a la que calcé el Voigtländer Snapshot-Skopar 25/4. Las ventajas de este método de revelado:

Puedes variar el índice de exposición del rollo de película en cada fotograma, permitiendo revelarlos todos al mismo tiempo.

Obtienes negativos de suave contraste, lo cual es una ventaja si has usado índices de exposición superiores al recomendado, lo que se llamaba forzar la película.

Mientras se revela la película, te puedes ir a ver la tele, a comer, o a lo que quieras.

Pero también tiene algunos inconvenientes que hay que tener en cuenta:

Si el índice de exposición de algún negativo es bajo, puede resultar en un negativo excesivamente poco contrastado.

Aumenta el grano del negativo.

Bueno. Lo probé. No acabé del todo convencido, pero a lo mejor las circunstancias de la toma no fueron las idóneas pra este método de revelado. En cualquier caso, he ajustado tono y contraste con Lightroom 4. Y hay una puñeta,… las películas en blanco y negro convencionales no admiten los métodos ICE de eliminación de polvo y rasguños. Algunos los voy a tener que volver a escanear tras limpiarlos cuidadosamente. O no. Ya veré. Que sólo son un experimento.

Parque Grande, Zaragoza.

Parque Grande, Zaragoza.

Parque Grande, Zaragoza.

Parque Grande, Zaragoza.

Parque Grande, Zaragoza.

Parque Grande, Zaragoza.

Parque Grande, Zaragoza.

Parque Grande, Zaragoza.

Autorretrato, paseo de Sagasta, Zaragoza.

Autorretrato, paseo de Sagasta, Zaragoza.

Paseo de Sagasta, Zaragoza.

Paseo de Sagasta, Zaragoza.

Manifestantes en la plaza de Paraíso, Zaragoza.

Manifestantes en la plaza de Paraíso, Zaragoza.

Viajera en el tranvía en la plaza de Aragón, Zaragoza.

Viajera en el tranvía en la plaza de Aragón, Zaragoza.

Plaza de San Felipe, Zaragoza.

Plaza de San Felipe, Zaragoza.

[Fotos] Fotografiar con cámaras clásicas y mi pequeña colección Leica

Fotografía, Fotografía personal

Hace ahora aproximadamente 15 años me regalaron un libro, Como coleccionar y usar las Cámaras Clásicas de Ivor Matanle, traducido y editado en España por Omnicon. En aquellos momentos, aunque en Chasseur d’Images veíamos algunas cámaras electrónicas, still video cameras les llamaban, no nos imaginábamos la revolución digital que se iba a producir. Así que, inmersos en la fotografía con película de toda la vida, yo tenía entonces montado en casa un laboratorio para el revelado y ampliado de mis copias, y me planteaba adquirir alguna de aquellas cámaras clásicas tan bonitas que veía en aquel libro.

Y la ocasión llegó en algún momento a finales de los años 90, cuando comenzaron las primeras ferias de material clásico y de ocasión en Huesca, con motivo del certamen de fotografía Huesca Imagen. Las cámara que más atraían mi atención eran las Leicas para película de 35 mm y las Rolleiflex binoculares para formato medio, película de 120/220. Pero valían mucho dinero. Así que opté por una cámara telemétrica de objetivo fijo retráctil, la Contessa de Zeiss Ikon, que además me parecía muy bonita. Y funcionaba. Y muy bien.

Zeiss Ikon Contessa con un objetivo fijo Tessar 45 mm f/2,8, fabricada a principios de los años 50. Era una cámara para aficionados, e incluía un fotómetro. Muy útil.

Zeiss Ikon Contessa con un objetivo fijo Tessar 45 mm f/2,8, fabricada a principios de los años 50. Era una cámara para aficionados, e incluía un fotómetro. Muy útil.

No obstante, uno de los objetos del deseo de todo aficionado a la fotografía son las cámaras Leica. Representantes de un tradición de fotografía documental que ocupó una gran parte del siglo XX, la precisión mecánica de los aparatos, la calidad óptica de sus objetivos, y la belleza funcional de sus líneas han atraído a muchos aficionados a la fotografía. Es cierto que a partir de los años 60 del siglo XX fueron perdiendo terreno rápidamente ante la evolución de las cámaras réflex. Pero son cámaras que perduran y conservan buena parte de su valor con el tiempo, si no lo incrementan. Por supuesto, funcionalmente las más agradecidas son las Leicas de la serie M, cuya estirpe continúa hoy en día en el mundo digital. El pasado sábado, compré un modelo que hace mucho tiempo que me había entrado por el ojo derecho; sólo hacía falta que apareciese el ejemplar adecuado para que acrecentase mi colección modesta de cámaras clásicas. Se trata de una Leica M2.

Leica M2 con el objetivo para montura de rosca Leitz Elmar 5 cm 1:2, con adaptador para bayoneta M.

Leica M2 con el objetivo para montura de rosca Leitz Elmar 5 cm 1:2, con adaptador para bayoneta M.

Auténtico caballo de batalla de los reporteros y de la fotografía documental de finales de los años 50 y en los años 60 del siglo XX, por poner algunos ejemplo diremos que la famosa fotografía del Che Guevara de Alberto Korda que luego se popularizó en tantos y tantos carteles por todo el mundo fue tomada con una M2 y un objetivo Elmar 90 mm f/4. O que recientemente se vendió en subasta la muy baqueteada M2 negra de Inge Morath. Con esta cámara o alguna muy similar probablemente tomó alguna de las fotografías de Marilyn Monroe en el rodaje de The Misfits (Vidas rebeldes). De fondo en la fotografía anterior, podemos ver la portada del libro The Road to Reno, que nos relata fotográficamente el viaje que realizó en coche desde Nueva YorkReno en compañía de Henri Cartier-Bresson para asistir al rodaje de la mencionada película. Ambos fotógrafos utilizaban en aquellos momentos cámaras telemétricas similares a la M2, y la mayor parte de las fotografías del libro seguro que fueron tomadas por alguna de estas cámaras.

Pero mi relación con Leica comenzó mucho antes. A principios de los 2000, en la misma feria de material fotográfico de Huesca, hoy ya desaparecida, compré una Leica CL con su estupendo Summicron-C 40 mm f/2. Que luego completé con un Elmar-C 90 mm f/4. Este último, con un adaptador, lo he utilizado con cierta frecuencia con mis cámaras digitales de sistema Micro Cuatro Tercios.

En otro momento, a través de internet compre la Leica IIIf de la que ya os he hablado, con el Leitz Elmar 5 cm f/2 que se ve montado en la fotografía de la M2. Un aparato realmente bonito, aunque más dificultoso de usar, ya que básicamente era una derivación del diseño de Oscar Barnack de los años 20. La serie M es ergonómicamente mucho más avanzada. Pero si te acostumbras funciona bien. Por aquel entonces compré un objetivo moderno gran angular, el Voigländer Snapshot-Skopar 25 mm f/4, y en unas vacaciones en París, un luminoso Canon-S 50 mm f/2 II. Ambos son de montura de rosca y con o sin adaptador se pueden usar en cualquier de las cámaras Leica que he mencionado.

Llevan la marca Leica aunque son fabricación de Panasonic, dos objetos fotográficos que poseo propios de la fotografía digital. El objetivo Panasonic Leica Macro-Elmarit 45 mm f/2,8 ASPH OIS, para sistema Micro Cuatro Tercios, y la compacta Leica D-Lux 5, pequeña cámara digital que ofrece una buena calidad de imagen. He realizado con ella ampliaciones notables. Pero ya no son material clásico.

Mi colección de chismes con marca Leica, o afines al sistema ante dos libros de usuarios de la marca, Inge Morath y Sebastião Salgado.

Mi colección de chismes con marca Leica, o afines al sistema ante dos libros de usuarios de la marca, Inge Morath y Sebastião Salgado.

Pero como decía, el libro que desencadenó todo esta sucesión de adquisiciones hablaba de coleccionar y usar cámaras clásicas. Y eso es lo que procuro hacer. Usarlas de vez en cuando. De las tres cámaras clásicas, todas ellas se enfocan mediante telémetro de coincidencia. Lo cual es muy fácil de hacer con el generoso y estupendo visor de la M2, relativamente fácil también con el de la CL, y más complicado con el de la IIIf. Muchas veces, especialmente con focales cortas, es más rápido enfocar por zonas, utilizando la escala de profundidades de campo que llevan todos estos objetivos.

Otra cuestión es la medición de la luz. La CL lleva un fotómetro bastante fiable, pero delicado de usar por manos inexpertas, porque es un fotómetro que mide selectivamente una zona de la imagen. Así que como no sepas donde apuntas, te puede salir cualquier cosa. Si sabes lo que haces,… yo he hecho una par de vacaciones con diapositivas, que tenían una escasa latitud de exposición y no perdonaban los errores de exposición, y tuve que tirar pocas por estar mal expuestas. Con las otras, o te buscas un exposímetro de mano, o aprendes a estimar la exposición adecuada. En exteriores, la latitud de exposición de la película fotográfica permite esto. En interiores, con condiciones de luz más diversas, puede ser más delicado.

Por lo demás, la mejor forma de aprende es haciendo, usando las cámaras. Y eso es lo que procuro hacer. Os dejo con algunas fotos tomadas en la Cincomarzada con la M2, el Leitz Elmar 5 cm f/2, y un carrete de película para negativos en blanco y negro Ilford XP2 Super.

Paseando por el Tubo de Zaragoza, después de la lluvia.

Paseando por el Tubo de Zaragoza, después de la lluvia.

Grupos de amigos se reunen en la calle Don Jaime para pasar el día de fiesta.

Grupos de amigos se reunen en la calle Don Jaime para pasar el día de fiesta.

El caballito del minutero, un monumento zaragozano con sabor fotográfico.

El caballito del minutero, un monumento zaragozano con sabor fotográfico.

Vistas del Pilar desde el puente de Piedra.

Vistas del Pilar desde el puente de Piedra.

El Ebro desbordándose ligeramente bajo el puente de Piedra.

El Ebro desbordándose ligeramente bajo el puente de Piedra.

La Cincomarzada siempre ha tenido un carácter reivindicativo por parte de las asociaciones ciudadanas.

La Cincomarzada siempre ha tenido un carácter reivindicativo por parte de las asociaciones ciudadanas.

La fiesta amenizada por el jazz de la Dubadú Band.

La fiesta amenizada por el jazz de la Dubadú Band.

[Fotos] Sigo experimentando con la Leica IIIf, no siempre con buenos resultados

Fotografía, Fotografía personal

Desde que el mes pasado volví a reactivar la Leica IIIf, de lo que ya os hablado previamente, estaba relativamente ilusionado por usarla con cierta frecuencia. Desde entonces he hecho con ella un carrete más en blanco y negro y otro en color. Y los resultados no han sido tan buenos. En realidad, los malos resultados vinieron con el de color. Que todavía tengo que analizar porqué han salido tan desenfocadas las fotos. En fin, os dejo algunas imágenes con el de blanco y negro, que no están mal. Dentro de lo que cabe. Incluso alguna de las nocturnas, teniendo en cuenta que no el Elmar no abre más que a f/3,5, no está mal.

Paisajes urbanos

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Paisajes urbanos

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Paisajes urbanos

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Paisajes urbanos nocturnos

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Paisajes urbanos nocturnos

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Paisajes urbanos

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Paisajes urbanos

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Autorretrato

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[Fotografía] De mi Leica que no sé lo que cuesta ahora, de la que cuesta 2 millones de dólares y de Eugeni Forcano, premio nacional de fotografía

Fotografía

Ya os contaba el domingo que el sábado reactivé mi Leica IIIf, que había estado decorando una vitrina de mi casa los últimos nueve años. Es una monada de cámara. Y si te acostumbras a ella, una delicia de usar. Pero lo digital es tan conveniente, que estos años me ha dado pereza usarla. Pero nada, le puse un carrete de Ilford XP2 Super y salí a pasear con ella para ver que tal se daba. Salvo la imagen que os pongo a continuación que está tomada con una ckenámara digital, el resto de las fotografías del artículo se las debemos a mi Leica.

Leica IIIf

Mi Leica IIIf con el Leitz Elmar 5 cm f/3,5. Este objetivo se caracteriza por un centro con buena nitidez y la suavidad en el contraste y el detalle en las esquinas. También por ser retractil. Lo que quiere decir que si no lo despliegas por completo, las fotos salen muy desenfocadas. Me ha pasado con varias.

Y mira por donde, que estas cámaras se siguen vendiendo por un pico. Una similar a la mía, se vende en estos momentos en la vienesa Leica Shop por algo menos de 600 euros. Pero claro, esta gente austriaca también regentan una casa de subastas, que el pasado fin de semana vendió una Leica M3D que perteneció al fotógrafo de la revista Life David Douglas Duncan, por la friolera de 1.680.000 euros. El precio de salida era de 150.000 euros. Es el segundo precio más alto pagado nunca por una cámara. Y creo que es el más alto pagado por una cámara que no pertenece a una serie especial, sino que viene de la producción estándar de la fábrica.

Por el Parque Grande

Vista desde el Cabezo Buenavista, en el Parque Grande de Zaragoza.

En The Atlantic Wire nos hablan de esta noticia, y además nos enseñan algunas de las fotografías que fueron tomadas por Duncan con esta cámara. En realidad no es una cámara de serie propiamente dicha, ya que venía con una serie de variaciones diseñadas y solicitadas por el fotógrafo. Con carácter general, la Leica M3 se considera una de las cámara más importantes de la historia de la fotografía. El siempre exagerado Ken Rockwell la viene a considerar como la mejor cámara de todos los tiempos. Aunque también le gusta mi IIIf. La M3 es totalmente mecánica. Ni siquiera lleva fotómetro. Bueno, Cartier-Bresson hizo muchas de sus fotografías con un equipo no muy distinto del mío.

Por el Parque Grande

El Batallador… las bandas horizontales que se ven en la foto no aparecen en el negativo; habrá que achacarlas al escaneado en tienda. En cuanto pueda, la escaneo yo en mi equipo.

Desconozco con qué camaras fotografiará Eugeni Forcano, un veteranísimo fotógrafo que acaba de ser galardonado por el Premio Nacional de Fotografía, otorgado por el ministerio responsable de la cultura en el gobierno español. Como los ministerios cambian de nombre constantemente, pues como se llame ahora. En años atrás, los sabios de la cosa fotográfica en este país se han manifestado con frecuencia críticos con los fallos de este premio, pero este año da la sensación que este fotógrafo, menos conocido que otros premiados estos años atrás, ha suscitado más acuerdo. Yo lo conocía muy poco. Y he dedicado un tiempo a curiosear por ahí.

Reconozco que las imágenes de reportaje, en blanco y negro, de los años 60 y principios de los 70 me gustan mucho. Y las fotografías de moda, también de la época, están muy bien, son muy divertidas, muy yeyés. El trabajo más experimental posterior me dice menos. En cualquier caso, que cada cual saque sus propias conclusiones. No obstante, no está de más leer lo que opinan otros más sabios que yo, como Rafael Roa.

Yo sigo mostrándoos mis patéticos intentos con la Leica IIIf que demuestran que lo importante es lo que está detrás de la cámara y no la cámara… Y en este caso, detrás de la cámara estaba mi dura cabezota con sus limitaciones. Aunque la mona se vista de seda…

Por el Parque Grande

Entre los pinares del Parque Grande. Hubiera jurado que estaban los dos de pie cuando tomé la foto.

Por el Parque Grande

Poca gente paseando en la mañana de niebla otoñal.

Por el Parque Grande

Probando un poco cómo se desenvuelve el Elmar en relativa cercanía; no tiene una distancia mínima de enfoque muy favorable… un metro.

[Fotografía] Recomendaciones semanales; encontrado en internet

Fotografía

Creo que mi selección de este sábado ha quedado un poco orientada a los aparatos fotográficos… No sé. Debo estar imbuido porque últimamente estoy desempolvando mis estanterías para usar viejos aparatos de tecnología aparentemente en decadencia. En concreto, ayer puse en marcha la Leica IIIf, con su objetivo estándar el Elmar 5 cm f/3,5. Claro, como hay que llevar a revelar y esas cosas, hasta dentro de unos días no podremos ver las fotos. En cualquier caso, me llevé como “fotómetro” la Panasonic Lumix GF1 con la “tapita” de Olympus, y la entrada de hoy la ilustro con fotos tomadas con este discreto artilugio.

Leica IIIf

Hay que reconocer que la Leica IIIf es una cámara bonita. Y una vez que te vas acostumbrando, más rápida de usar de lo que pensaba. Es preciso recuperar viejos reflejos abandonados por las comodidades que la técnica nos proporciona.

Ya que estamos con Leica, no son pocos los que se hacen con estas cámaras por un interés fetichista, coleccionista. Y aparatos que son una maravilla de usar para hacer fotos, quedan confinados en una vitrina, en pristino estado, y sin cumplir su misión. No es el caso de Blake Andrews, que no tiene inconveniente en mostrarnos el baqueteado estado de su M6. Que a pesar de todo le funciona sin mayores problemas. A la vista de los “dymos” de la base de su cámara, nos queda la duda de si a este estado ha llegado haciendo fotos o machacando cabezas de fascistas. Seguro que es por las fotos, seguro que no es de las personas que se ponen al nivel de los violentos.

En la parte moderna de la tecnología, esta semana hemos lamentado como nos informaban en distintos medios la muerte de Bryce Bayer, científico de Kodak que desarrolló la pauta Bayer para la fotografía digital en color. Es un sistema que no voy a explicar aquí, pero que funciona en casi todas las cámaras fotográficas comerciales digitales.

En las escaleras del Batallador

En cuanto a la “tapita” (Body Cap Lens) de Olympus, mi ejemplar se sigue mostrando flojo en su nitidez de los planos generales, aunque con un poco de trabajo en el Lightroom se obtienen resultados aceptables.

En las escaleras del Batallador

Sin embargo, en las distancias cortas, se comporta.

En las escaleras del Batallador

O incluso en las distancias medias, como se pone de manifiesto en estas fotografías en las escaleras del Batallador en el Parque Grande de Zaragoza.

Y de la moderna tecnología digital, pasamos a los procesos más antiguos. Y así, en The Online Photographer nos presentan a Harry Taylor, un fotógrafo que utiliza el antiguo proceso del ferrotipo para obtener sus fotografías. Y además han hecho una bonita película que se ve en Vimeo.

En Le Journal de la Photographie aparecían fotografías de la serie Amoureux de Renée Jacobs, bellos y sensuales desnudos tomados con película Polaroid en hojas de 4 x 5 pulgadas (aprox 10 x 13 cm). Ya había visto imágenes de esta serie en la revista dedicada a la fotografía en blanco y negro Adore Noir, descargable pero no gratuita. Así que ya veis que hoy tenemos una gran variedad de procesos y resultados.

Vamos ahora con paisajes de diverso tipo:

En Feature Shoot nos han hablado de la serie de idílicos paisajes árticos de la británica Lottie Davies. Los paisajes nórdicos, cuando las circunstancias se dan, tienen una luz muy especial, y un ambiente entre lo paradisiaco y lo desolado. Y está muy bien reflejado en esta serie. A mí cada vez me atrae más esta parte del mundo.

En alguna ocasión he hablado de la potencial influencia del pintor Edward Hopper en la fotografía. Según nos cuentan en La Lettre de la Photographie, en la serie Hopper Redux, la fotógrafa Gail Albert Halaban persigue expresamente replicar las sensaciones de las pinturas de Hopper a través de una rigurosa técnica fotográfica, y buscando las localizaciones específicas donde el pintor buscó sus temas e inspiración. De esta fotógrafa, ya había mencionado su serie Out my window.

Y se me quedan cosas en el tintero,… pero en algún momento hay que parar, y tampoco hay que hacer se pesado o prolijo. Hasta la semana que viene.

En la pérgola

En cualquier caso, ayer la GF1 con la “tapita” cumplió con su misión de “fotómetro” para la IIIf, y adaptándose a su idiosincrasia, como en estas imágenes en las pérgolas, obteniendo fotos que es de lo que se trata.

En la pérgola

Siempre defendiéndose mejor en las distancias cortas…

El puente del Huerva

… que en las largas… pero sabiéndolo…