[Cine] Todos lo saben (2018)

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Todos lo saben (2018; 44/20180917)

Reconozco que me llamó la atención la noticia que decía que el director iraní Asghar Farhadi, del cual he visto sus dos últimas películas, que me parecieron absolutamente magníficas, de primer orden, iba a rodar una película en España, con actores españoles, hablada en español, con financiación hispanofrancesa, esto último si no estoy mal informado.

El planteamiento es el siguiente. La boda de una de las hermanas de una familia destacada en su pueblo, que localizaríamos en algún lugar indeterminado de Castilla, en el sentido amplio de este término geográfico e histórico, lleva al reencuentro de todos sus miembros, incluidas Laura (Penélope Cruz) y su hija Irene (Carla Campra), que viven en Argentina. Nada extraño. Como muchas familias relativamente amplias de este país que tienen miembros dispersos por la geografía española, o incluso fuera de ella. Pero en la alegría de la fiesta un hecho tremendo sucede. Irene desaparece, aparentemente secuestrada. Y a partir de ahí saldrán a flote las miserias de una familia y de un pueblo, donde no faltan los antiguos o los rencores. La España profunda emergiendo de lo que parece un entorno rural pero actual; menos de lo que parece.

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Cualquier entorno rural de la España interior nos puede vale para ilustrar la entrada de hoy. Poco importa dónde sea…

Nos preguntábamos hasta que punto el director iraní podía trasladar a España una de sus historias. Hasta que punto las realidades de la sociedad iraní, que conoce bien y que también había trasladado en películas anteriores, podían tener equivalencias y paralelismos en la sociedad española. El caso es que en ningún momento sientes que esta película esté realizada por un director extranjero que ni siquiera habla castellano y que ha tenido que trabajar con intérpretes. La historia encaja en nuestro medio, resulta creíble. Y nos hace reflexionar hasta que punto toda nuestra sociedad a avanzado en el siglo XXI, o hasta que punto hay valores anclados en lo más oscuro y carpetovetónico de los países de las culturas mediterránea, como España, o levantina, como la iraní. Supongo que carpetovetónico no es un término adecuado para Irán, pero seguro que hay alguno parecido.

Frente a películas anteriores, la historia no es perfecta. Se alarga, se hace algo reiterativa en una serie de situaciones, sin aportar nada en esos minutos de prolongación. Pero se sostiene por su excelente plantel de intérpretes, de lo más granado de la profesión actoral en España (o en Argentina). Cruz está al nivel de la mejor de sus interpretaciones, una interpretación que no aparece más que de vez en cuando y no precisamente en sus rentables aventuras americanas. Algo parecido sucede con Javier Bardem, que nos ofrece un papel distinto al encasillamiento que ha sufrido en EE.UU., más vulnerable, y que pone de manifiesto que puede ser un buen intérprete más allá de su determinante físico. Y que podemos decir que no se haya dicho ya de Ricardo Darín. Acompañados por unos cuantos ilustres que siempre enriquecen las películas donde aparecen; Eduard FernándezElvira MínguezRamón Barea,… Entre los más jóvenes, la presencia de Bárbara Lennie nos sabe a poco, tiene mucho oficio esta actriz. Sin embargo, Inma Cuesta sigue sin convencernos; no obstante, su papel no es lo suficiente importante como para que dañe el resultado final. Y otros que no menciono para no ser prolijo. Pero desde luego, el apartado interpretativo es probablemente lo más destacado de la película.

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Película que no está el nivel de las anteriores de Farhadi, pero no obstante es perfectamente recomendable, y te reconcilia con las capacidades del cine español, tan vapuleado últimamente por interpretaciones mucho más pobres que lo que vemos aquí, por comedias banales y hasta casposas, y por películas de género mucho menos afortunadas de lo que muchos de sus fans son capaces de admitir. Que pena que tenga que venir un director de fuera a recordárnoslo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Capitán Kóblic (2016)

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Capitán Kóblic (2016; 352016-1706)

Estoy a punto de pasar en el Cuaderno de ruta al modo sólo fotos durante unos días, pero antes quería dejar resultas algunas cuestiones por aquí.

En primer lugar, las fotografías que acompañan a esta reseña de cine son de una salida ayer con Fotógraf@s en Zaragoza, en la que estuvimos por la mañana en el pantan0 de Búbal, en el valle de Tena, Pirineo Aragonés. Es un sitio muy conocido para mí, del que sin embargo tengo pocas fotografías, cosa que tengo que resolver. Como la mayor parte del tiempo estuve fotografiando con una cámara para película tradicional, tardaré un tiempo en hacer el comentario de la salida, pero de momento os dejo algunas fotos que hice con la compacta digital que también me llevé.

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Esta imagen del pantano de Búbal con Tramacastilla de Tena y el bosque del Betato en frente, y dominando sobre ellos el macizo de Peña Telera, nos recuerda el plano final de una película reciente, Julieta de Pedro Almodóvar.

En segundo lugar,… la película. Vista ya hace unos días, esta coproducción hispanoargentina dirigida por Sebastián Borensztein, venía avalada por una serie de comentarios positivos y por el hecho de que esté protagonizada por el siempre solvente Ricardo Darín, que en esta ocasión encarna el triste papel de uno de los pilotos que realizaba los vuelos de la muerte de la dictadura fascista argentina para deshacerse de los disidentes al régimen.

La premisa de partida, esa huída llena de remordimientos de este capitán Kóblic encarnado por Darín, refugiándose en algún remoto lugar de la pampa, al mismo tiempo que incluso en este sitio tiene que enfrentarse a la corrupción y decadencia moral del país parecía sobradamente atractiva. Sin embargo, por algún motivo la historia no acaba de cuajar, y deambula por los poco más de 90 minutos sin acabar de definirse. No sabemos si es un romance, con una Inma Cuesta que, más haya de su habilidad para impostar el acento argentino y lucir como florero, si quiere ser un drama político, o una del oeste translocada al paisaje argentino. Quizá este último aspecto, con el enfrentamiento con el corrupto policía Velarde, interpretado por Oscar Martínez, lo que más vale de la cinta, podría haber sido lo que más podría haber dado de sí. Pero su resolución sumaria, y que no se exprime a fondo con un mayor conocimiento de unos personajes dibujados groseramente con trazo grueso, hace que tampoco se luzca lo que debiera.

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Almodóvar nos lo vendió como un paisaje suizo, pero el bello paisaje tensino (gentilicio del valle de Tena) es muy aragonés e ibérico.

Buen trabajo actoral que no basta para sacar de la insipidez a un largometraje que prometía mucho más, y que a larga cuenta con la virtud de tener una duración muy contenida. Lo cual se agrade porque parece que Borensztein tenía mucho menos que contar de lo que parecía. Los incondicionales de Darín disfrutarán de su presencia en pantalla, y tiene algunos momentos interesantes. Por lo demás… muy muy muy normalita. Aprobando por los pelos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
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Como lo ponen de manifiesto sus castizas indicaciones… ¿A alguien la apetece darse un paseo por el Camino de las Palizas?

[Cine] La novia (2015)

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La novia (2015); vista el 13 de diciembre de 2015.

Extrañas sensaciones. Casi en el mismo momento en que estamos planificando la sesión familiar de Star Wars de este próximo fin de semana, con la duda de si volveremos a recuperar aquella ilusión que nos invadió hace casi 40 años o si nos llevaremos la desilusión de hace poco más de quince, nos da por irnos a una matinal de cine español, con sello de la tierra, aragonés. Casi en la antítesis de lo anterior.

He de decir que el primer trabajo como directora de largometraje de la zaragozana Paula Ortiz me dejó un poco frío. Encima me olí la cuestión y esperé a verla en la tele… pasando de ir a las salas de cine. De las tres historias que recogía aquella película justamente prefería aquella que tenía una factura más austera y una protagonista menos conocida. Cosas que pasan. A la hora de ir a ver esta “novia” sacada de las Bodas de Sangre de Federico García Lorca, no dejábamos de preguntarnos si nos encontraríamos esa austeridad que pudo convencernos, o el formalismo estético que nos dejó tan fríos en el resto del largometraje.

Además de las vistosas "postales" que convierten a ratos la película en un publirreportaje turístico de la Capadocia en Turquía, la película está rodada en paisajes, áridos, aragoneses.

Además de las vistosas “postales” que convierten a ratos la película en un publirreportaje turístico de la Capadocia en Turquía, la película está rodada en paisajes, áridos, aragoneses.

Como digo, basada en Bodas de Sangre, la película nos plantea el problema del triángulo rectángulo, cuando dos catetos, El Novio (Asier Etxeandia) y Leonardo (Álex García) se enamoran de la misma hipotenusa, La Novia (Inma Cuesta), e historias previas de malquerencias y reyertas junto con el carácter primario y cerril de la España profunda lleva a una resolución más trágica que pitagórica.

No me extenderé mucho. Desde mi punto de vista, Paula Ortiz vuelve a caer en las trampas en las que cayó en su primera película. Un deleitarse continuo en composiciones del cuadro estéticamente más o menos potentes, acompañadas de una serie de postales mezcladas de la Capadocia y de las resecas estepas aragonesas. Lo cual condena a la película a una carencia de ritmo considerable, y a que la historia que plantea Lorca se tenga que defender por si misma. Una historia que quizá se beneficie mucho más de una puesta en escena austera y desnuda de elementos superfluos que nos permita meternos en las rancias almas de esa España profunda que aún asoma de vez en cuando con más frecuencia de la que nos gustaría, y que Lorca sentía cercana en su Andalucía natal y en sus tiempos.

Por algunas indicaciones al final de los títulos de crédito, los Monegros, el campo de Belchite, la Violada o la Hoya de Huesca pueden haber sido algunas de las localizaciones escogidas.

Por algunas indicaciones al final de los títulos de crédito, los Monegros, el campo de Belchite, la Violada o la Hoya de Huesca pueden haber sido algunas de las localizaciones escogidas.

Los intérpretes hacen su trabajo con razonable solvencia, aunque sin la brillantez que algunos críticos han querido ver. La chica protagonista tiene la presencia física, muy racial, apropiada, pero a veces carece un poco de la fuerza o del desparpajo del capricho a la hora de elegir entre los pretendientes, entre la seriedad y la buena situación del pretendiente (un razonable Etxeandía) y la hombría básica, primaria, del antiguo pretendiente (para mi poco convincente Alex, más allá de la presencia física). De hecho, a los tres se los comen cualquiera de los secundarios veteranos, especialmente una Luisa Gavasa excelente como la madre. Incluso sentimos las presencias de gente como Ana Fernández o Leticia Dolera como desaprovechadas. Comentábamos al salir de la sala si Dolera, aunque no tenga la racial presencia de Cuesta, no hubiera dado más juego como caprichosa que juega con los sentimientos de ambos hombres.

Ciertamente, aunque las secas estepas aragonesas son en ocasiones menospreciadas paisajíticamente, comparadas con los verdes campos y bosques de otras latitudes, yo creo que pueden ser muy bellos.

Ciertamente, aunque las secas estepas aragonesas son en ocasiones menospreciadas paisajíticamente, comparadas con los verdes campos y bosques de otras latitudes, yo creo que pueden ser muy bellos.

La película se deja ver. Pero, ay de los largometrajes en los que las señoras de cierta edad salen diciendo aquello de “qué bonita la fotografía”. Si en una tragedia con el fondo que trae la obra de Lorca esto es lo que se queda como primera impresión, es que algo ha fallado.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
O por lo menos son lugares donde yo en más de una ocasión en disfrutado con la cámara fotográfica.

O por lo menos son lugares donde yo en más de una ocasión en disfrutado con la cámara fotográfica.

[Cine] Blancanieves (2012)

Cine

Blancanieves (2012), 30 de septiembre de 2012.

Un fin de semana y principio de la siguiente, y de mis vacaciones extraño. Entre la catástrofe, y el desahogo mediante los medios audiovisuales. Y así, me he encontrado con que en el fin de semana he visto dos peliculas, esta tarde tengo la perspectiva de una tercera, tengo en agenda un nueva incorporación a CineTren y hemos asistido a la despedida de los Pond en Doctor Who. Eso aparte de las numerosas novedades de la temporada televisiva. Y alguna cosita en revistas de fotografía. Y el viernes me voy unos días de viaje. Así que iré haciendo horas extras y encajando todos estos contenidos antes de irme a Londres.

Empecemos por cine. Por la tercera versión de Blancanieves que tenemos oportunidad de ver este año. Pero esta es española, muda, en blanco y negro, y cañí. Dirigida por Pablo Berger, un realizador que se prodiga realmente poco. Veremos si tiene algo que aportar, o si es mero oportunismo al amparo del éxito de The Artist. Aunque para ser honesto, desconozco si la concepción del filme es anterior o posterior a la oscarizada película francesa.

Contar la historia es insultar al respetable, que supongo que ya se la sabe. Y varía poco. Sólo la ambientación. Blancanieves es Carmencita (Sofía Oria niña; Macarena García, joven), hija del rey de los toreros, Antonio Villalta (Daniel Giménez Cacho), y de la tonadillera Carmen de Triana (Inma Cuesta). Y claro hay una malvada madrastra, una enfermera que “consuela” al torero en su viudedad y desgracia, Encarna (Maribel Verdú). Bueno, y la abuela Doña Concha (Ángela Molina), y los siete enaninos que son seis y toreros. Pero con estos mimbres y algunos personajes secundarios se construye la historia ya mil veces conocida, con un final relativamente alternativo, que tiene su punto de ambigüedad. O no. Que tuvimos discusión al salir de la sala de cine.

La factura del filme es buena. Con un fotografía en blanco y negro, y unos encuadres que nos recuerdan las fotos fijas de la España de principios de siglo, a lo que hay que añadir una banda sonora bastante aceptable, comienzas la visión de la película con ánimo y curiosidad. Sin embargo, el exceso de melodrama y la natural previsibilidad argumental pesan en un filme que se acerca en exceso a las dos horas de duración, pudiéndose haber resuelto en menos tiempo.

Está el asunto taurino. No me agrada el espectáculo de los toros. El sufrimiento gratuito de un animal, por simple divertimento, me causa cierto rechazo. Que los héroes de la función sean toreros, es algo que enfría necesariamente mi entusiasmo por el filme. A eso hay que sumar que en estos momentos hay acusaciones no aclaradas de que habrían utilizado corridas privadas, con sufrimiento de animal, para la realización del filme. No sé exactamente en qué está esto, pero tampoco es algo que me guste. Incluso si la película está muy bien, hay algunas cuestiones éticas que hay que considerar a la hora de juzgar la obra cinematográfica, especialmente si tiene pretensiones artísticas.

Las interpretaciones son en conjunto correctas, entre las que destacaría a Maribel Verdú y Ángela Molina cumpliendo el resto con razonable competencia. Las chicas protagonistas, las que hacen de Carmencita me producen distintas sensaciones. La niña es un encanto, y responde al viejo dicho de Spencer Tracy de “no trabajes con niños o perros, que te robarán la película”. La chica mayor es muy mona, tiene mucho encanto, pero tampoco pasa a niveles extraordinarios en su interpretacion, en mi modesta opinión.

Como conclusión, la mejor versión del cuento de los tres que hemos podido ver este año. Aunque tampoco lo tenía muy difícil; las otras dos versiones han sido película malas. El asunto del blanco y negro y la película muda tiene todavía su gracia, y está bien hecho, aunque ha perdido el factor sorpresa que produjo The Artist. Esta película que hoy comento está un escalón por debajo de la anterior. El tema taurino me incomoda, pero tampoco soy un talibán del asunto. Al fin y al cabo, dado que la acción se sitúa en la década de los 20 del siglo pasado, tampo chirría ni mucho menos. Es lo que había. Así pues, en su conjunto, se puede considerar una película recomendable, aunque en mi no haya despertado los entusiasmos que algunos críticos han manifestado. En cualquier caso, no deja regusto. Se te pasa enseguida, no te deja una impronta importante a posteriori. O sea, un entretenimiento curioso.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Vallas para el encierro

Vallas para el encierro y el espectáculo taurino en la Plaza de Herradores en la ciudad castellana de Brihuega.