[TV] Cosas de series; apocalipsis cañíes y venganzas británicas

Televisión

De forma un poco rápida porque se me ha echado el tiempo encima con unas cosas y otras, voy con dos series muy distintas. Una que lleva esperando hace tiempo y otras más reciente.

La acción en el pasado transcurre en las costas italianas del Mediterráneo, así que pasearemos fotográfícamente por Liguria, entre Seghezza y Portofino.

Empecé a ver En fin, serie española en Amazon Prime Video, porque un comentarista en la red de redes advirtió de la potente premisa de partida de la serie, y de que su principio no estaba mal. Si no lo pongo a caldo es porque realmente sólo hablaba del primero o de los dos primeros episodios, nada más. Y tenía razón. La premisa de partida. Se anuncia el fin del mundo. Un planeta extrasolar de color rojo va a impactar contra la Tierra y se acabó para todos. El personal lo vive como puede, unos se afilian a los dioses, otros se resignan tranquilos en sus cosas, otros se dan a la juerga perpetua hasta que todo se acaba, y la sociedad se desmorona. Tomás (José Manuel Poga) es de los de la juerga, mientras que Julia (Malena Alterio), su mujer, y su hija Irene (Irene Pérez) es de los que se resignan. Bien. Casi nada de esto lo vemos en pantalla salvo en algún flashback. La serie empieza cuando resulta que el planeta pasa de largo y hay que seguir viviendo. Pero claro, las cosas no son como antes. La premisa es muy buena. Pero la serie va decayendo poco a poco en una serie de situaciones que realmente no convencen como camino a lo que se supone, el reencuentro familiar. Se llegue o no se llegue al final. La vi entera porque sólo eran seis episodios. Pero a partir del tercero se me hizo muy larga.

También tenía elementos muy potentes a priori Disclaimer. Una serie británica en Apple TV+ de Alfonso Cuarón, con un potente reparto en el que encontramos a Cate Blanchett, Kevin Kline y Sacha Baron Cohen. Está también por ahí Hoyeon, a la que pudimos ver y admirar en el superéxito coreano de Netflix, pero aquí hace un secundario en el que se luce realmente poquito. La cosa va de un tipo (Kline) que parece los restos de un naufragio que escribe una novela basada en hechos reales. La relación durante unas vacaciones en Italia entre una mujer, madre, entonces joven (Blanchett/Leila George de joven) y su hijo de 18 o 19 años (Louis Partridge), que terminó cuando este murió ahogado al intentar salvar al hijo de la mujer en la playa. El padre del joven busca la venganza destruyendo por completo la vida de la mujer, ahora, veinte años más tarde, una profesional de éxito y prestigio. Así, mezclando los hechos actuales, con los hechos narrados en la novela de 20 años antes, nos introducimos en un drama de suspense, en el que todo indica que el vengativo padre va a tener éxito. La serie tiene su miga en su planteamiento, pero creo que le falta corazón y emoción en su ejecución. Me resulta fría en muchas ocasiones. Y los intérpretes, prestigiosos, estando bien, no llegan a estar tan convincentes como en otros trabajos.

[TV] Cosas de series; terror, apocalipsis y futuros samurais

Televisión

Hoy voy con otra ronda de series de animación japonesa correspondientes a la temporada del pasado verano. Con tonos y temas muy diversos entre sí. Voy a comentarlos de menos a más. Del que me ha dejado más frío al que más me ha gustado. Y realmente me gustó.

«Kamakura Style» en las fotografías acompañantes, por la serie de hoy con la que más me he divertido.

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En Netflix, a finales de agosto, se estrenó la primera temporada, no sé si habrá una segunda, de Terminator Zero, una serie de animación del universo Terminator, realizada y ambientada en Japón. Básicamente, la idea de fondo de la serie, que permite hacer trampas y evitar los errores de continuidad en este universo de ficción, es que cada vez que se hacen viajes en el tiempo los personajes se sitúan en universos alternativos, en líneas de tiempo paralelas, para no generar paradojas temporales. Y así, en esta ocasión, los viajeros en el tiempo van a Tokio en 1997, una para tratar de proteger a un investigador en inteligencias artificiales que quiere contrarrestar los riesgos de Skynet, así como a sus hijos, mientras que otro va con la intención de acabar con ellos, ya que reconoce el potencial riesgo que para Skynet supone el trabajo del investigador. A partir de ahí, lo de siempre, persecuciones, tiroteos, y demás. No sé cual es la versión original de la serie, porque aunque realizada en Japón es una idea y encargo desde Estados Unidos para Netflix. Los actores de voz de la versión en inglés están llenos de nombres conocidos más o menos ilustres. Mientras que la japonesa son prestigiosos actores de voz, una categoría respetada en sí misma en el País del Sol Naciente. Ya que la cosa transcurre en Japón, opté por verla en la versión nipona. En general, entretiene, al menos a ratos, pero está muy lejos de ser una serie redonda que aporte algo nuevo. Es una forma más de ordeñar la vaca de la franquicia. Sin más.

Uzumaki (うずまき, espirales) es una adaptación a serie de animación de un conocido manga de Junji Itō. Itō es conocido fundamentalmente por sus historias de terror, en ocasiones sumamente imaginativas y abigarradas en su planteamiento, desarrollo y aspectos visuales. La serie tiene sólo cuatro episodios de 25 minutos de duración, y los dibujos están en blanco y negro, siendo absolutamente similares en su aspecto visual a los de las viñetas del manga. Nos cuenta la historia de una población a orillas del mar, rodeada de montañas, en la que un día comienzan a ocurrir fenómenos extraños, relacionados con las formas en espiral. Poco a poco todos los habitantes de la población, que se llama Kurouzu-cho (黒渦町, la ciudad del vórtice negro) en un guiño claro a la trama de la película, se ven afectados por una maldición relacionada con estas espirales. La acción va a siguiendo a una adolescente, alumna del instituto de la ciudad, y su novio, y son la perspectiva desde la que observamos la transformación de los habitantes y las propia ciudad. Las historias de Itō son abigarradas y complejas, no es sencillo seguir la trama de la serie, a pesar de que se pueda ver de tirón como una película de algo menos de dos horas de duración. A ratos, los aspectos visuales de la serie son abrumadores. Es una serie que me ha parecido interesante ver, pero que no me ha terminado de atrapar, probablemente por que el género de terror no es uno de los que más me enganchan en general.

Con un tono muy distinto, aunque también basada en un manga, Nige Jōzu no Wakagimi (逃げ上手の若君, el joven con habilidad para huir), en inglés un apropiado The elusive samurai, creo en español se ha propuesto el título Héroe fugitivo, se ambienta en el final del periodo Kamakura y comienzo del Muromachi, hacia el año 1333, según la cuenta de los años de la Europa occidental. El protagonista es un niño del clan Hōjō, uno de los pocos supervivientes a la traición que acabó con el shogunato Kamakura, y que en la historia real se convertiría en un uno de los últimos resistentes al nuevo orden establecido en Japón. Pero aquí se nos cuenta cómo se salva y se refugia entre los Suwa en el centro del país, con un clan fiel al derrocado shogunato, y donde se preparará para pelear en un futuro sobre sus derechos arrebatados. Es muy divertida, y llena de acción. El protagonista, y de ahí el título de la serie, es más hábil escabulléndose de los que le persiguen o le atacan que peleando de diversas formas. Por lo que con sus compañeros, irá consiguiendo victorias contras quienes lo persiguen más basadas en la inteligencia y en la habilidad que en la fuerza. Otro tema de la series es el compañerismo, la amistad y la fidelidad a los amigos y aliados. Es muy divertida y muy ágil. Como curiosidad, el personaje protagonista, en su versión real e histórica, es una figura controvertida durante el llamado periodo Nanbokucho, los años de inestabilidad entre la caída del shogunato Kamakura y el establecimeinto del shogunato Ashikaga. Las canciones de entrada y cierre de la series son muy divertidas, especialmente el Kamakura Style 鎌倉 STYLE del cierre, tan lleno de anacronismos.

[TV] Cosas de series; dramas coreanos… uno de ellos, bastante bien

Televisión

Vayamos con una nueva ronda de k-dramas. Fundamentalmente, comedias románticas, salvo que una de ellas, la tercera, la que he visto más recientemente, tiene algo más de sustancia de lo que es habitual en estas producciones, y es de las pocas que, habiéndome gustado, incluso ha crecido en mi memoria desde que la terminé de ver hace unos días. Pero vamos por orden.

Eommachinguadeul [엄마친구아들, el hijo de la amiga de mi madre], conocida en inglés/castellano como Love next door/Amor en la puerta de al lado, es una serie de estreno reciente, emitida fuera de Corea del Sur por Netflix en buena parte del mundo, y se emitió entre finales del verano y principios del otoño. El principal aliciente para verla era su pareja protagonista, especialmente la chica, Jung So-min, que tan buen recuerdo dejó en alguna serie que vi en su momento. Jung protagoniza a una joven profesional, que terminó sus estudios en EE. UU. y comenzó a trabajar en una importante y prestigiosa empresa, y que vuelve a Corea habiendo cancelado su boda y renunciado a su trabajo. Y aquí reconecta con su antiguo amigo de la infancia, el hijo de una vecina, diplomática, que prácticamente fue criado por la madre de la protagonista. Ahora convertido en un joven y prometedor arquitecto con gabinete propio. Ya supondréis por donde van a ir los tiros. Y no empieza mal la cosa. Pero introducen en la trama un elemento dramático, la causa de que la chica lo deje todo para volver, y con eso lían demasiado el argumento. Por eso y por otros detalles. El caso es que la serie va de más a menos, y al final, la terminé de ver por inercia. Una pena.

Bo-ra! Deborah [보라! 데보라], conocida en inglés como True to love, mientras que en castellano mantiene el título original, es una comedia romántica de 2023 que podemos ver en Amazon Prime Video. La Bo-ra o Deborah del título (Yoo In-na) es una experta en relaciones románticas, con un programa radiofónico, que está en contactos con una editorial para escribir un libro. Pero uno de sus programas provoca de una forma u otra la ruptura de su noviazgo, al pillar a su novio engañándola con una mujer más joven, y también la ruptura de la relación del editor jefe de la editorial. Por lo que sus relaciones comenzarán de forma lamentable, pero poco a poco se apañarán… y ya supondréis por donde van los tiros. Esta serie es aceptable, es entretenida. Y es especialmente divertida la panoplia de secundarios que rodean a los protagonistas, que ayudan y mucho a sostener el interés de estas largas series de 16 episodios de 70 minutos con argumentos que no dan para tanto. Mención especial a la mejor amiga de la protagonista, interpretada por Park So-jin, una actriz procedente del mundo de la música que, no sólo es guapa, sino que también tiene muy buenas actitudes para la comedia.

Y finalmente, Mr. Plankton, en inglés en el original, o El Sr. Plancton en castellano, un estreno muy reciente de Netflix, que por ser producción propia apareció en pleno para poder maratonear. No maratoneé. Pero no tardé muchos fines de semana en terminar de verla. Entre otras cosas porque me resultó muy interesante. Comedia dramática y romántica. Él (Woo Do-Hwan) es un hombre de 30 años que fue concebido por reproducción asistida. Pero con el tiempo se descubrió que, por un error, el donante de semen no fue su padre sino otra persona, lo que causó la ruptura de su familia, y que se escapara de casa. Ha sido diagnosticado de una enfermedad cerebral y le han dado tres meses de vida. Ella (Lee Yoo-mi) es una mujer de 30 años que fue abandonada por su madre y criada en un orfanato. Se considera la mujer más desafortunada del mundo. Fue novia del anterior, pero no funcionó. Y ahora, a punto de casarse con un rico heredero (Oh Jung-se) de un dinastía tradicionalista, descubre que tiene una menopausia precoz por lo que nunca podrá concebir. En el momento de su boda, es «raptada» por el protagonista para que le acompañe a buscar a su padre biológico, mientras su prometido actual () desesperado, sale en su busqueda, al mismo tiempo que son perseguidos por otros personajes con distintas intenciones.

Esta serie destaca en mi opinión por encima de las anteriores y de la mayoría de las series románticas coreanas. En primer lugar, porque la historia está muy bien pensada, es muy dinámica, prácticamente es una road movie con bastante acción, que aguanta perfectamente toda la duración de la serie. Que son doce episodios en lugar de los típicos dieciséis, de una hora en lugar de los 70 minutos. En segundo lugar, porque está bien interpretada, con una innegable química entre los dos protagonistas, bien complementada por el trabajo de los secundarios. Los surcoreanos, cuando se esmeran y están bien dirigidos, con papeles interesantes, son realmente buenos intérpretes. En tercer lugar, porque la serie tiene corazón, sentimientos. No es una mera sucesión de convencionalismos. Reflexiona sobre los desaires de la vida, no presupone finales felices, aunque trata de luchar con fuerza, y contra todo pronóstico contra el determinismo aparente del destino de los personajes. Sobre si tiene un final triste o feliz… es cuestión de interpretaciones. Yo apuesto por «feliz», aunque con un toque amargo. Pero es que la vida es así. De las pocas comedias románticas surcoreanas que me han dejado algo más que un rato de entretenimiento.

[TV] Cosas de series; tres buenas series… por fin

Televisión

En un contexto de agotamiento televisivo, en el que cada día nos cuesta más encontrar buenas series que nos enganchen, que no sean variantes de lo ya visto, sin que nos aporten nada realmente interesante, traigo esta semana tres series que me siguen divirtiendo, que me siguen sorprendiendo y que sí me enganchas. Muy diferentes entre sí, pero es de lo mejor que he visto este año. No son estrenos. Y alguna ha levantado discrepancias de opinión, pero es lo que hay

Londres… por la serie de ambiente británico con la que tan bien lo paso.

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Only murders in the building va por su cuarta temporada. Y cada vez me engancha más. La excelente química del trío protagonista entre sí, buenos guiones que nos traen misterios interesantes, el buen trabajo de los personajes secundarios y los invitados de cada temporada, y las notas de humanidad, de pequeños dramas, que acompañan al tono general de comedia, son la receta para una serie que no da señales de agotamiento. El cachondeo de esta temporada con las redes sociales y con las adaptaciones al cine o a la televisión de los productos que originalmente surgen en las redes ha estado bien. Y si la trama del asesinato en el Arconia es más o menos rebuscada, si existe algún deus ex machina camuflado en el argumento, da igual. Porque lo que importa claramente no es el desenlace sino el camino. El cozy mistery está de moda. Pero pocas producciones, cine o televisión, son capaces de sacarle todo el jugo al género como lo hace esta serie que se puede ver en Disney+. Y son episodios cortos, que encajan muy bien en la ajetreada vida de cualquiera.

The Lord of the rings: the rings of power, esa recreación de lo poco que dejó escrito Tolkien de lo que fue la Segunda Edad de la Tierra Media, entró unas semanas en su segunda temporada. Hubo división de opiniones con la primera temporada. Algunos opinan que hubo un movimiento malintencionado por determinados grupos para desacreditar la serie. Lo cual se refleja en la absurdamente baja puntuación entre los votantes de IMDb. A mí no me pareció un producto redondo, pero sí muy interesante. Con conceptos generales muy interesantes, buena factura, era una puesta en marcha, una definición de escenario y personajes, para desarrollar la historia más adelante. Me parecieron cuestionables cómo definían algunos personajes centrales, especialmente Galadriel (Morfydd Clark) y Elrond (Robert Aramayo). Esa representación como elfos jóvenes y más o menos impetuosos, especialmente en el caso de la elfa, no cuadra con el hecho de que Elrond naciera al final de la Primera Edad de la Tierra Media, y por lo tanto tiene siglos de presencia en la misma, y Galadriel fuera una de las exiliadas entre los Noldor, que nació en Valinos en las edades previas a Primera Edad de la Tierra Media, y tiene milenios de edad. Por lo tanto no cuadra esta visión de los personajes. Para mí es el principal fallo. Por lo demás, el recorrido de Gandalf (Daniel Weyman) no se corresponde con los libros de Tolkien, ya que en ellos dijo que Gandalf fue el último de los magos, seres angélicos en realidad, de la misma estirpe que Sauron (Charlie Vickers), en llegar a la Tierra Media, desembarcando en los Puertos Grises, donde Cirdan le entrego su anillo. Obviamente, la historia que vemos, es distinta, muy distinta. Aunque no está mal. Y no afecta a la calidad de la serie. El plato fuerte de la temporada ha sido la caída de Eregion, y la aparición del Daño de Durin, y esas subtramas han estado muy bien, con momentos espectaculares y bien llevados. Me ha gustado bastante más, por ejemplo, que la segunda película de la trilogía cinematográfica de The Lord of the Rings. Se ve en Amazon Prime Video.

Y finalmente, la entretenidísima segunda temporada de The diplomat, una de las series más interesantes que tiene en estos momentos Netflix, una plataforma que cada vez me interesa menos, y que estoy planteándome abandonar. El drama político creado por Deborah Cahn, a quien debemos algunas series muy interesantes previas en el mundo de la política o el espionaje, surgió en un entorno de actualidad determinado, caracterizado por un presidente de Estados Unidos anciano y una vicepresidenta fuerte, lo cual se refleja en la ficción de la serie, y un primer ministro británico errático y poco fiable, que también se reflejaba en la serie. Pero la serie ha evolucionado. Y el mundo también. Y los derroteros de ambos han divergido. Los seis episodios de la serie han servido para cerrar la subtrama de los atentados, y para abrir otra subtrama de rivalidades políticas entre dos mujeres, la protagonista, embajadora en Londres de los Estados Unidos (Keri Russell), y una vicepresidenta que sabe más el diablo (Allison Janney), y que sea tan peligrosa como este. Por lo que nos ha sabido a poco y queremos más. Pronto. La segunda sólo ha aparecido en dos episodios de la serie, y ya es la nueva coprotagonista. Además de esas dos excelentes actrices, menciones especiales al primer ministro británico (Rory Kinnear), a la jefa de la CIA en Londrés (Ali Ahn) y, cómo no, al marido de la embajadora (Rufus Sewell). Rory Kinnear también está en la Tierra Media, como uno de los personajes menos comprendidos del mundo de Tolkien. Tom Bombadil.

[TV] Cosas de series; hospitales e institutos japoneses en serie

Televisión

Últimamente se me infiltran en mi programación habitual televisiva algunas series japonesas. Casi siempre con premisas aparentemente interesantes, aunque luego, con excepciones, suelen resultar bastante flojas. Como las tres que he ido terminando recientemente. Bien es cierto que muchas veces las arrastro durante semanas, y voy viendo sus episodios de vez en cuando, no necesariamente muy seguidos. Todas en Netflix.

Ya comenté hace un tiempo el drama médico Black Pean o Black Forceps, en inglés el título original de esta serie japonesa. Un auténtico guilty pleasure, puesto que las situaciones que se plantean en esta serie de cirujanos cardiacos compitiendo entre sí y contras las nuevas tecnologías e inteligencias artificiales son auténticamente demenciales. El personaje protagonista de la primera temporada, un extraño y excéntrico cirujano, infalible, pero que hacía lo que le venía en gana, es sustituido por otro con similares características, pero interpretado por el mismo actor, con el pelo teñido de rubio, porque cuando aparece por primera vez vive en Australia. Creo que el momento supremo es cuando en un episodio, se quedan sin cirujanos en medio de una delicada intervención de cirugía cardiaca, y en ese momento, la enfermera instrumentista se pone a operar y salva al paciente. Porque en secreto ha estudiado medicina y ha aprendido a suturar en un despacho con gasas. Hay otras demencialidades similares, pero a pesar de lo absurdo la he ido viendo… absolutamente epatado por el sinsentido, pero sin poder dejar de verlo. Droga dura. La actriz que interpreta a la instrumentista también canta, unos buguibuguis muy majos. Pero no en la serie. En la serie sólo hace «poner cara de la mala leche».

Koi wa Tsuzuku yo Doko made mo [恋はつづくよどこまでも, el amor será para siempre], en castellano/inglés Un caso incurable de amor/An incurable case of love, es una comedia romántica, también de ambiente médico hospitalario. Una adolescente se ve inspirada por un joven médico salvando una vida en la calle a estudiar enfermería y acaba entrando a trabajar como novata en el mismo hospital que el médico. Está basada en un manga que igual está bien, pero que tiene una premisa muy tópica en las comedias románticas japonesas. Una chica monilla, atolondrada, simpática y extrovertida, con buen corazón, que se enamora o le lía la vida a un tipo muy inteligente, muy guapo, pero muy serio y distante. Muchas veces un auténtico sieso. Con un sexista reparto de roles frecuente en estas producciones. El hombre listo, la mujer tontilla, pero con buen corazón y muy alegre. No deja de ser también un guilty pleasure. Pero ambas están bien valoradas por su público original, o sea, deben estar adaptadas al gusto de su país de origen.

Si las anteriores son producciones para cadenas de televisión japonesas que Netflix distribuye en muchos países, Ren’ai Batoru Rowaiyaru [恋愛 バトルロワイヤル, Love battle royale, agarrándose a la estela de la famosa película distópica-gore-adolescente], es un original de la plataforma de contenidos en línea, y es conocida en castellano/inglés como Prohibido enamorarse/Chastity High. Dos institutos privados de élite, uno masculino y otro femenino, se fusionan. Pero se implanta un política de prohibición de la relaciones románticas entre los alumnos. Al que pillen, expulsado. Y se implanta una «policía» interna de vigilancia y un sistema de denuncias anónimas. Una alumna con problemas de dinero familiares encuentra la forma de eliminar las denuncias, si los implicados le pagan un dinero. Pero acabará liándose también con un mozo del instituto. Tiene toda la pinta de ser una adaptación de algún manga… pero no, es un original, que prometía bastante en los primeros episodios, pero se acaba desinflando, por los bandazos del guion, y porque finalmente no saca todo el jugo que podría de los temas y las diversas tramas que va abriendo. Curiosamente, aunque en general, con sus defectos, es mejor que las anteriores, los votantes en IMDb la consideran peor. Cosas que pasan.

[TV] Cosas de series; los romances de instituto son para el verano

Televisión

Hoy traigo una nueva entrada sobre las series de animación japonesa que se han estado emitiendo durante la temporada de verano. La animación japonesa suele distribuir sus series en temporadas trimestrales, con entre 10 y 13 episodios, por lo que hay cuatro temporadas anuales. Algunas series tienen más episodios y abarcan más de una temporada. He empezado a seguir estas temporadas estacionales desde principio de año, con ayuda para elegir las series, pero dejando abiertas las puertas a todos los géneros, para mejor entender el fenómeno. Y lo que observé es que en verano fueron frecuentes las comedias/dramas románticas entre adolescentes de instituto. Terminé tres, que me parecieron curiosas por algún motivo, aunque una de ellas, al final, me pareció prescindible. Todas inspiradas por series de manga o de novelas ligeras.

La acción de la última de las series que comento hoy está localiza en Gifu, ciudad que visité, y en la que nos alejamos varias noches, en nuestro último viaje a Japón del mes de mayo. Y son perfectamente reconocibles en la serie algunos de los paisajes urbanos por los que nos movimos. Es notable la atención al detalle de los animadores nipones.

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Esta es Koi wa Futago de Warikirenai [恋は双子で割り切れない, el amor no se puede dividir por dos gemelas], en inglés Love is indivisible by twins la historia de un chico y dos chicas, estas hermanas mellizas, que son amigos desde la infancia. Pero al llegar a la adolescencia comienzan los sentimientos confusos y mezclados, algo más que amistad, y se establece una competencia entre las dos hermanas, muy diferentes en carácter, por conquistar al chico… que no se decide. Prometía mucho, pero al final ha sido regular, con un tramo final casi lamentable. La flojera de la serie se nota hasta en la puntuación de los votantes en IMDb.

Pero las dos siguientes sí que están muy bien. En tono de comedia está Make Hiroin ga Ōsugiru! [負けヒロインが多すぎる!, demasiadas heroínas perdedoras ], en inglés Too many losing heroines!. Esta no va de amores, sino de desamores. Un alumno de instituto que pretende pasar desapercibido en su etapa escolar, acaba relacionándose con un grupito de tres chicas, compañeras del insitituto que tienen una cosa en común. Las tres han sido rechazadas por los chicos que les gustaban por un motivo u otro. Son las heroínas perdedoras. El caso es que establecen una dinámica muy divertida, a veces con tonos de screwball comedy, con unos guiones dinámicos y excelentes diálogos, que hacen palidecer a las comedias románticas de Hollywood. Y que probablemente resulten en situaciones mucho más realistas, a pesar de las apariencias, que muchas otras comedias o dramas románticos. Es muy divertida. No es infrecuente encontrar su título acortado como Makeine. Muy bien valorada por los aficionados a la animación japonesa.

Y la que me ha parecido más entretenida, con un tono más de drama, pero sin renunciar al humor, a sido Shōshimin Series [小市民〉シリーズ, la serie de los ciudadanos corrientes], una serie protagonizada por dos alumnos de último curso del equivalente japonés a la ESO, y que aúna la relación entre ambos, chico y chica, con una tensión romántica no resuelta, con una serie de misterios detectivescos que han de resolver. Que resuelven metiéndose en líos, aunque ambos se han hecho el propósito de pasar desapercibidos, de convertirse en ciudadanos corrientes y molientes sin nada en particular. Pero su inteligencia y su capacidad para meterse en líos harán fracasar el propósito. Está anunciada ya una segunda temporada. No está tan bien valorada por los aficionados, pero yo considero que es original y muy entretenida, con unos personajes bien definidos e interesantes. Especialmente la chiqueta. Supongo que querrán darles la oportunidad de resolver esa tensión romántica que está ahí… con nuevos misterios.

[TV] Cosas de series; una miscelánea de comedias románticas surcoreanas

Televisión

Aunque mi interés por las series surcoreanas ha disminuido en los últimos tiempos, como sigue siendo mi entretenimiento intrascendente, de «no pensar», en los fines de semanas, en los últimos tiempos he acumulado bastantes finales de series de estas, tanto de Netflix como Amazon Prime Video. Series que se emiten capítulo a capítulo cada semana, en lugar de estar disponibles completas desde el principio. Por lo que pueden pasar semanas sin terminar ninguna de ellas, y de repente se te acumulan. Así que hay van cuatro… comedias románticas ellas, con mayor o menor fortuna. En general, todas comparte algunas características comunes, siendo la principal que, si los protagonistas y principales secundarios lo hacen bien y tienen química, parecen estupendas. Si no… pues ya… tal.

Por ejemplo, Gajok X mello [가족 X 멜로, familia y melodrama], conocida en inglés como Romance in the house, y en español como El amor vuelve a casa, funciona a medias. Su premisa es que el esposo y padre de una familia a la que abandonó en tiempos por una serie de reveses financieros, vuelve, enriquecido, con intención de recuperar a su familia. Tiene algunos momentos, pero no todas las tramas de la serie funcionan, y eso se nota. No me atrevería a recomendarla con carácter general, es estreno de este año, y son 12 episodios en Netflix.

Geunyeoui Sasaenghwal [그녀의 사생활, su vida privada] conocida en inglés por la traducción literal del título, Her private life, disponible en Netflix, pero sólo con subtítulos en inglés, creo, son 16 episodios, es de 2019, y funciona algo mejor, sin ser para tirar cohetes. Aunque la premisa inicial es un poco absurda… y alguna trama, como la de la identidad de la pintora misteriosa, funcionan regular. La conservadora jefa de un museo privado de arte contemporáneo, una mujer en sus treinta y tantos, es, en secreto, una fanática de un cantante de pop, manteniendo una página web sobre el mismo. Sí, como si fuera una adolescente y esas cosas. Pero un día se encontrará con un nuevo director en su museo, y su secreta vida privada correrá peligro. Por su puesto… con riesgo de romance. Ya digo. Algo mejor que la anterior, pero mejorable.

Sonhae bogi sireoseo [손해 보기 싫어서, porque no quiero perder dinero] conocida en inglés como No gain no love, y en español como No hay amor desinteresado, son 12 episodios, de este 2024, y se puede ver en Amazon Prime Video. Y es algo mejor que las anteriores, sin ser tampoco perfecta. Pero la mayor parte de las tramas funcionan decentemente, y tiene algo más de sesera en su argumento, que pone en cuestión los conservadores prejuicios del país asiático sobre la moral y el matrimonio. La premisa original es que una dinámica y competente profesional de una empresa, para poder ascender, tiene que estar casada en un matrimonio convencional. Por lo que finge este matrimonio con el empleado de una tienda de conveniencia en la que compra con frecuencia. Hay buena química entre sus protagonistas, y las tramas secundarias tienen su interés. La protagonista y sus dos mejores amigas lo son porque la madre de la protagonista, ahora mayor y con demencia, era madre de acogida para huérfanos y niños y adolescentes con problemas familiares, descuidando en ocasiones a su propia hija. Las dos amigas son de aquellas adolescentes que fueron acogidas. También hay una crítica a los prejuicios contra los huérfanos.

Y la serie anterior, también en Amazon Prime Video, tiene una serie derivada, de dos episodios, en la que la protagonista es una de las amigas que he mencionado. Sajangnimui sikdanpyo [사장님의 식단표, el menú del director] en su título en inglés Spice up our love, y en su título en castellano Un romance picante, nos cuenta una trama que sucedería durante los acontecimientos de la serie anterior, aunque estos detalles no se cuentan en ella, aunque si la subtrama de los amoríos entre la más joven de las amigas, que escribe novelas romántico-eróticas en internet, con bastante éxito, y el jefe de la protagonista de la serie anterior, un tipo estirado y bastante torpe socialmente. Es un entretenimiento en clave de comedia. Pero sí que sirve para decidir que la joven protagonista de esta serie tiene más gracia que la mayor parte de los intérpretes de estas dos series. Por lo demás, intrascendente.

[TV] Cosas de series; epopeya familiar y enredo familiar

Televisión

De repente me encuentro con que tengo un montó de series acumuladas para comentar. No sé muy bien como ha sucedido esto. Y no sabía si seguir el orden de visualización, agrupadas como siempre por algún criterio de algo que tengan en común, o dar un poco de prioridad a lo que simplemente me apetecía comentar. Así que al final he optado por esto último, aunque la temporada segunda de una de las series terminé de verla justo ayer. Pero, realmente, es una de las mejores series del momento, bien hecha, bien interpretada, y con alma, y me apetecía hablar de ella. Ya.

La acción de la serie transcurre mayoritariamente en Japón. Entre Osaka y Tokio, con alguna otra localización como alguna zona rural y Nagasaki. Y Nagano en el último episodio. Por ello, fotográficamente nos trasladamos al parque Ueno en la capital nipona.

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Pero vamos primero con The perfect couple, una serie original de Netflix que vi antes de mis vacaciones. Seis episodios de una hora de duración para desentrañar el misterio de un asesinato, en una mansión de ricachones en la isla de Nantucket, en la costa atlántica de los Estados Unidos. Uno de los hijos (Billy Howle) de de una pareja «perfecta» formada por una escritora de superventas de fama (Nicole Kidman) y su marido (Liev Schreiber) se va a casar con una chica (Eve Hewson) de una familia normalita. Pero durante los festejos previos a la boda, la mejor amiga de esta (Meghann Fahy) y su dama de honor es encontrada muerta en la piscina de la mansión. Y pronto se sospechará un asesinato. Y también que la pareja «pefecta», y su «perfecta» familia, pueden no ser tan «perfectos».

Una adaptación de una novela reciente, realmente todos los elementos de este drama criminal suenan a vistos con anterioridad. Es curioso que poco después de ver la serie, preparando el viaje a Singapur, para ambientarme, vi de nuevo Crazy rich asians, que también va de la relación de una chica normal con un ricachón, en el ámbito de las fiestas por un bodorrio. Y salvando las distancias entre un drama criminal y una comedia sin crímenes notorios, los estereotipos son los mismos. Por lo que el principal aliciente es el reparto de campanillas, al menos a priori, y la esperanza de que, aunque no sea muy original, se deje ver. Al final te deja insatisfecho. No está mal, se deja ver. Tiene la virtud de ser sólo seis episodios, pero tienes la sensación de que podría haberse hecho mejor. El buen hacer de varios de sus intérpretes eleva el producto, pero no lo acaba de sacar de cierta mediocridad. Uno de los problemas es que es difícil empatizar con ninguno de los personajes. Ni puedes decir que haya un/a villano/a atractiva que te enganche. Na…

Pero tenemos como plato fuerte de esta semana la segunda temporada de Pachinko, la serie de Apple TV que también adapta una novela de éxito de una autora coreano-norteamericana. Recordemos que, a pesar de que la acción transcurre principalmente en Japón, y los diálogos son en coreano y japonés, con una minoría en inglés, la serie es una producción estadounidense. Y nos cuenta la peripecia de una familia de coreanos, que inmigraron a Japón antes de la guerra mundial, y permanecieron en el País del Sol Naciente tras la misma. La historia se nos cuenta en dos líneas temporales paralelas. La principal que es la historia de la vida de Kim Sunja (Kim Minha) desde que queda embarazada y se traslada con su marido a Osaka junto con el resto de su familiar. La secundaria es lo que sucede en los años setenta del siglo XX, con Sunja ya anciana, y su nieto Solomon (Jin Ha) luchando por ser alguien en un país donde los prejuicios siguen presentes, incluso siendo un joven nacido en Japón y educado en Japón. Los temas principales son el esfuerzo por sobrevivir y prosperar en circunstancias diversas, muy difíciles en ocasiones, de la familia, y la discriminación debida al racismo y la xenofobia que sus miembros sufren tanto por la población japonesa, como por los americanos cuando se relacionan con ellos.

La novela en la que se basa la serie tiene tres partes o tres libros. Y, como podíamos suponer, la segunda temporada adapta el segundo libro, con elementos del tercer libro en lo que se refiere a la línea argumental de Solomon. Abarca la época de la guerra mundial y la inmediata posguerra. Si los hilos conductores principales de la trama principal giran en torno a Sunja, y en torno al padre biológico (Lee Min-ho) de su primer hijo, Noa (Kim Kang-hoon). El centro de atención de esta segunda temporada, por decirlo de alguna forma, es la evolución de este, en su lucha por superarse y entrar en la universidad. En la época moderna, Solomon inicia una relación con una joven japonesa de buena familia (Anna Sawai), al mismo tiempo que intenta recuperarse de los reveses sufridos en su empresa y en sus negocios. Aunque eso le suponga vender su alma al diablo. La serie sigue con un nivel altísimo. Con interpretaciones excelentes y una cuidadísima producción, hay algunos episodios verdaderamente antológicos. Para mí es de lo mejor de la actualidad. Desde luego lo mejor que he visto yo en los últimos tiempos.

[TV/Libros] «Dededede Destruction»… en serie de televisión o de manga

Literatura, Televisión

A finales de septiembre terminó la temporada de verano de las series de animación japonesas. Esto va por trimestres, con temporadas de doce o trece episodios, aproximadamente, uno por semana, aunque algunas se prolonguen durante dos trimestres. O alguna comience a mitad de temporada y termine al final de la siguiente, como la que comentaré hoy. Ya comenté alguna de ellas, de las que terminaron antes. Y me quedan unas cuantas para ir comentando con el tiempo. Pero lo que sí que puedo decir es que hecho de menos la estupenda temporada de invierno, la del primer trimestre del año, en la que hubo algunas series realmente muy buenas. Ha habido muchas cositas muy entretenidas, majas, desde entonces,… pero nada como aquellas. Salvo quizá… la que comento hoy. Que sin embargo no parece haber tenido el impacto buscado en el público.

Shinjuku - Tokio, Japón

La serie en cuestión es Dead Dead Demon’s Dededede Destruction [デッドデッドデーモンズデデデデデストラクション], con el título original en «inglés». El que se atreva que lo traduzca; para entenderlo hay que ver la serie estando muy muy atento o, mejor todavía, leer el manga. El manga me lo han dejado. Y en el momento en el que escribo esto voy por la mitad; seis de los doce tankōbon (単行本) de los que consta. Así que mi comentario de hoy se centrará en la historia tal y como se cuenta en la serie de televisión. Que en lo que entiendo hasta el momento es muy fiel al manga. Aunque en lo que entiendo hasta el momento, siendo los dos muy muy buenos, el manga es superior. Pero eso ya lo comentaré en su momento.

¿A qué género pertenece la serie? ¿A la ciencia ficción? Al fin y al cabo, trata de lo que sucede cuando llega una «invasión» extraterrestre a la Tierra. Exactamente, a Tokio. O, ¿son recuentos de la vida cotidiana de sus protagonistas, las dos adolescentes Ōran Nakagawa, alias Ontan, y Kadode Koyama? Tal vez, si lo miramos de otra forma, es un canto a la amistad entre las dos protagonistas y las gentes que les rodean. ¿Una historia de amor encubierta… o no tan encubierta? O, quizá, todo esto es el envoltorio de una dura sátira contra los modos y las trazas de los seres humanos, de los políticos, de las empresas… de la civilización humana en general. En cualquier caso, lo que sabemos desde el episodio 0, es que un «buen» día, tras varios de años con una gigantesca nave alienígena de cinco kilómetros de diámetro flotando sobre Tokio… el apocalipsis llega. Y a continuación vienen diecisiete episodios más para contarnos como sucede la cosa.

Shibuya - Tokio, Japón

Me dicen que el autor del manga, Inio Asano, es un pesimista de mucho cuidado. Bueno… ya comentaré más despacio la cuestión cuando comente el manga. Lo que sí diré es que este es un ejemplo claro de por qué no hay que dar por supuestas ciertas cosas en el mundo de la animación japonesa. Con adolescentes con protagonistas, daría la impresión de que es el típico ejemplo de animación para un demográfico muy determinado. Pues bien, los temas que trata la serie son muy muy muy muy adultos, desde muchos puntos de vista. Eso sí, están tratados para «todos los públicos», para que los entiendan los adultos, los adolescentes, o quien sea. Realmente, muy recomendable.

Akihabara - Tokio, Japón

[TV] Cosas de series; cosecha de verano de animación japonesa

Televisión

Llevaba unas cuantas semanas sin comentar nada de animación. Pero tenía muchas series en marcha, muchas de ellas viendo los episodios semana a semana. Y en pocos días se han acumulado varias para comentar. Hoy iré con tres. Bueno… un largometraje, o episodio especial de una serie, y dos series que han sido novedad durante este verano de 2024, con distinta fortuna.

En primer lugar, vamos con SPYxFAMILY CODE: White, un episodio especial de dos horas de una de mis series favoritas de la actualidad, producida para su distribución inicial en salas de cine. Llegó a Zaragoza a principios de verano. Y estuvo bastantes semanas en exhibición en versión original, especialmente en las matinales de los fines de semana. Pero estas producciones pensadas para rentabilizar más las series mediante el cobro de entradas, además de las cuotas de suscripción a las plataformas de contenido… pues, no sé… mis experiencias hasta ahora han sido regulares. Quizá por una de ellas dejé de seguir viendo Kimetsu no yaiba. Por eso y alguna cosa más. El caso es que decidí esperar hasta que estuviese disponible en alguna plataforma.

Spy x Family está inspirada claramente por las Alemanias de la Guerra Fría, por lo que nos trasladaremos a Berlín fotográficamente. En la serie… Berlint.

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He de decir que el esquema que sigue la serie de televisión me gusta. La mayor parte de los episodios van más de las peripecias familiares cotidianas de esta «falsa» pero simpática familia de espías, asesinas y telépatas, que de aventuras de espionaje y similares. Eso sí cuando meten un ciclo aventurero, como el del crucero, también es muy divertida. Suelen ser episodios muy dinámicos y muy ingeniosos. Dos horas con un único arco argumental sin embargo… puede no cuadrar tan bien. En este caso, la familia se desplaza en unas vacaciones para aprender a preparar un plato de cocina por los deberes escolares de Anya,… y acaban metidos en evitar una conspiración militar que pone en peligro la paz del mundo. Acabé pasándomelo muy bien. Y además, mi personaje favorito, Yor Forger alias Ibara Hime (La princesa de espinas) tiene más protagonismo aventurero que de costumbre. Pero el ritmo es más irregular. De todas formas, sigue siendo una serie que, en cualquier formato, es muy divertida.

Entrando ya en las novedades del verano, la primera que voy a comentar ha sido una de las que más éxito ha cosechado. He de decir que tengo una «experta» que ha crecido viendo anime que me va sugiriendo series de estreno, y yo le hago caso o no, pero en general, acierta. A mí me cuesta elegir, porque no he crecido viendo anime y no sé elegir por las apariencias. La serie tiene una título larguísimo; Tokidoki bosotto roshiago de dereru tonari no Ārya-san (時々ボソッとロシア語でデレる隣のアーリャさん, Mi compañera Alya a veces susurra en ruso). En inglés la podéis encontrar como Alya sometimes hides her feelings in russian. Es un romance adolescente en el que a un chico de bachiller, muy pasota, le gusta una compañera de clase que tiene un padre ruso, y que es guapa y admirada por todos. Y viceversa… con la peculiaridad de que Alya, de vez en cuando le suelta una declaración de amor o algo parecido en ruso al chaval. Lo que no sabe Alya es… que el chico entiende el ruso. Y a partir de ahí enredos de institutos. Obviamente no pertenezco a su público diana, pero reconozco que la serie tiene unos guiones muy divertidos, con diálogos y situaciones ingeniosos, que dejan en ridículo a la mayor parte de las comedias románticas que nos llegan en estos momentos desde Hollywood. Como el título es tan largo, los aficionados la denominan Roshidere (ロシデレ). No sé para que ponen títulos tan largos, si luego los japoneses acortan todo lo que le resulta muy largo. Probablemente habrá segunda temporada.

La siguiente también es un romance adolescente, en tono de drama amable más que de comedia, y se titula Gimai seikatsu (義妹生活, viviendo con mi hermanastra). Dos jóvenes de instituto se encuentra de repente con que el padre de él y la madre de ella se casan y se convierten en hermanastros. Empiezan a convivir en la misma casa y a asistir al mismo instituto. El es un joven afable y estudioso, bien considerado por sus compañeros. Ella es muy hermosa, y su estilo muy liberal, levanta rumores injustificados al principio. Entre ellos hacen un pacto de convivencia, aunque se consideran extraños, y eso de ser como hermanos no les cuadra. Más cuando poco a poco, el pacto de convivencia (y conveniencia) da paso a una confianza genuina, y a sentimientos que no son propios de hermanos. No está mal… pero creo que le falta algo de enjundia. El final es indeterminado, aunque vale como final. Desconozco si habrá segunda temporada.

A mi «experta» asesora le han gustado las dos, especialmente la segunda, pero yo me he divertido con la primera, y la segunda la seguí para poder comentar con mi «experta» asesora. Es una experiencia curiosa ver estas series, que están bien hechas, que están bien planteadas y escrita, pero tan dirigidas a un público concreto que hace que yo me convierta en un bicho raro por verlas.

[TV] Cosas de series; dos series surcoreanas interesantes, un «psychothriller» y una comedia romántica

Televisión

No sabía muy bien cómo organizar las series que iba comentar en esta y la próxima semana, antes de un cierto parón vacacional. Al final me he decidido por dos series surcoreanas que me han resultado interesantes por motivos muy distintos. Vamos con ellas.

Amudo eomneun supsog-eseo [아무도 없는 숲속에서, en un bosque sin nadie alrededor], en inglés The Frog y en castellano, más respetuosos con el original, Nadie en el bosque, es un psychothriller de reciente estreno en Netflix. Ocho episodios de una hora de duración en torno a dos criminales, uno en el momento contemporáneo, el otro veinte años atrás. La historia principal, la contemporánea, tiene como protagonista a un hombre de mediana edad (Kim Yoon-seok), viudo, que regenta una casa de vacaciones en un pequeña ciudad entre bosques y montes. Su monótona existencia se ve alterada cuando aloja a una mujer joven (Go Min-si) con un niño. Un día el niño desaparece, y la mujer se va. Sospecha que ha asesinado al niño. Pero no se atreve a decir nada, y limpia los posibles restos del homicidio. Veinte años atrás, una familia vive en un medio similar regentando un hotel de provincias, cuando un asesinato perpetrado por una asesino múltiple rompe su equilibrio, y arruina su negocio y la propia convivencia familiar. Cuando tras un tiempo, la misteriosa mujer vuelva a la casa entre los bosques, el equilibrio buscado se romperá, con consecuencias inimaginables. Y ambos casos se vincularán uno a otro en un momento dado.

El título coreano (y español) hacen referencia al experimento mental que se pregunta, «Si un árbol cae en el bosque, y no hay nadie cerca para oírlo, ¿hace algún ruido?» La respuesta es no, puesto que el ruido es una percepción de ondas de presión que se transmiten por la atmósfera u otros medios, por lo que si no hay nadie con capacidad de percepción, no existe el ruido. Al mismo tiempo, la respuesta es sí, puesto que el bosque no está formado solo por árboles, es un ecosistema donde hay otros seres vivos, entre ellos numerosos vertebrados que perciben esas ondas de presión como sonidos, aunque no existan los seres humanos. Por lo tanto, depende de cómo definas «nadie», la respuesta es una u otra. Es una de esas propuestas metafísicas, que tienen una respuesta clara desde la física y la biología.

El título inglés hace referencia a ese dicho que dice que si introduces en una rana en una cazuela con agua fría y la pones a calentar, morirá sin intentar escapar, porque no será consciente de que progresivamente aumenta el calor y que se cocerá. En la realidad, el comportamiento de la rana es consecuente a los mecanismos de supervivencia de los que la evolución ha dotado a los seres vivos, y los receptores térmicos de la rana se activarán y saltará de la cazuela. Es un mito. En la serie se hace referencia en varias ocasiones a ambas proposiciones, la del bosque y la de la rana. Siendo la rana una metáfora del personaje protagonista, el fuego que lo va a quemar una metáfora de la misteriosa mujer.

La serie se cuece a fuego lento (ya que estamos en la metáfora, sigámosla hasta las últimas consecuencias). Pero va in crescendo y acaba siendo realmente apasionante, aunque tiene algunas irregularidades en el ritmo y en el engarce entre la historia presenta y la historia pasada. En cualquier caso, el excelente trabajo de los dos personajes protagonistas ya hace que merezca la pena ver la serie. La chica, Go Min-si, consigue un equilibro entre su atractivo físico y su naturaleza psicótica muy conseguido.

En otro orden de cosas muy diferente se sitúa Ibeon Saeng-eun Cheoeum-ira [이번 생은 처음이라, porque es mi primera vida], en inglés Because this is my first life. La serie está en Netflix, pero no sé si está disponible traducida al castellano. Es una serie de 2017, de esas que sólo te aparecen en el interfaz de la plataforma si configuras el inglés como idioma por defecto. Creo. La vi porque su protagonista femenina es Jung So-min, la celebrada protagonista de una no menos celebrada serie de época y aventura con tonos de fantasía de la misma plataforma, donde lo hacía muy bien. También la estoy viendo en una serie de estreno en la misma plataforma que todavía no ha acabado. En esta comedia romántica de hace siete años hace de una joven asistente de guionista para series televisivas, que sufre un desengaño laboral al mismo tiempo que un intento de agresión sexual, que hacen que abandone su profesión, por lo que debe buscar un alojamiento económico. A través del novio de una amiga, acaba aceptando una habitación compartiendo piso con una persona que está pagando la hipoteca de su piso (Lee Min-ki), a la que le viene bien el ingreso extra y compartir las tareas domésticas. Pero por un malentendido, ambos no se dan cuenta de que son de sexos distintos. El enredo es evidente. A lo que se suma que deciden casarse mediante un contrato para tener una justificación social para seguir compartiendo el piso, en una sociedad patriarcal y con costumbres conservadoras que ve mal que dos personas de distinto sexo convivan sin estar casadas, o al menos comprometidas para casarse.

En la serie hay tramas secundarias, también de comedia romántica, entre las amigas de la protagonista, y los compañeros de trabajo del protagonista. Y todas ellas circulan alrededor del matrimonio, su significado y cómo debe vivirse. La serie es divertida, aunque he de decir que son mucho más divertidas e interesantes las historias secundarias que la principal. La actriz protagonista, que fue el impulso para verla, sólo destaca a ratos, pero en gran medida es culpa de como le han escrito el papel. Pero en general es una serie entretenida de ver, que trasciende la categoría de guilty pleasure en la que suelo encuadrar la mayor parte de estas producciones coreanas. Y es una de las progresistas que he visto, en la que se critica fuertemente la institución del matrimonio tradicional coreano y los roles asignados a cada contrayente, se critica el patriarcado imperante en muchas familias, se critica el clasismo social, y se denuncia la discriminación y el acoso sexual, especialmente en el medio laboral. Motivos por lo que la he visto con muy buenos ojos. Está muy bien valorada por los votantes en IMDb.

[TV] Cosas de series; las series que más me interesan ¿son de la manzana?

Televisión

En estos momentos estoy viendo la segunda temporada de Pachinko. Cuando la termine de ver ya la comentaré, pero tengo la sensación de que, de las series que sé algo, es la mejor en la actualidad. O por lo menos la que más me ha enganchado. A todos los niveles. No la ve mucha gente. Es una producción para la plataforma Apple TV+ que no es la que más público tiene, ni mucho menos. Pero es una de las plataformas que más está basando su oferta en la cantidad por encima de la calidad. Y esto se ha reflejado en algunas de las series que he visto recientemente, y que son de las que más me han gustado en este verano que ya se nos va terminando. Veamos otras tres.

Me sorprendió el anunció por parte de la plataforma de la manzana mordida de la serie Time bandits, mal traducida como Los héroes del tiempo en castellano. Como sucedió hace 42 años con la película de Terry Gillian, con guíon de Guillian y Michael Pallin en cuya historia se basa. Algunos atribuyen aquella película a lo Monty Python… pero no. Sólo tres de sus miembros estaban involucrado, puesto que John Cleese tenía un papel en la misma. Fue una película que no alcanzó los niveles y la repercusión esperada, pero que algunos recordamos con cariño. Con un poco de miedo, pero con la esperanza de que Apple TV+ hubiera cuidado el producto, me dispuse a verla. Y la vi. Al principio con desconcierto. Obviamente era el mismo universo, y con situaciones similares, aunque más políticamente correcta que la película de Gillian y Pallin. Tardé un tiempo en colocarme. Luego me di cuenta que no podía fiarme de mi memoria. Que aquella película era una película familiar, y no el humor satírico de los Python. Aunque hoy en día difícilmente sería concebible que el grupo de bandidos fueran personas con acondroplasia… o como se solía decir, «enanos». Una vez recolocado, las aventuras del nuevo Kevin (Kal-El Tuck) y su valiente hermana Saffron (Kiera Thompson) acompañando a la improbable banda de bandidos del tiempo liderada por Lisa Kudrow, se convierte en un pasatiempo bastante disfrutable. No es perfecto, tiene algunos problemas de ajuste en el ritmo y en los primeros capítulos de la serie, pero es un adecuado entretenimiento familiar, para todos los públicos. Va mejorando conforme avanza la serie.

Sunny parece que es una serie japonesa, también en Apple TV+. Buena parte de los diálogos están en japonés. Pero es una serie norteamericana basada en una novela de un autor irlandés. Entre la ciencia ficción, el género mafioso, y la comedia negra, sigue las aventuras y desventuras de Suzie (Rashida Jones) una mujer norteamericana, casada con un japonés y con un hijo, que de repente ve su mundo venirse abajo, cuando aparentemente fallecen su marido y su hijo en un accidente aéreo. Y se encuentra en Kioto, relativamente sola, aunque tenga a su suegra (Judy Ongg), y sin haberse adaptado al país a pesar de los años, con dificultades con los idiomas. Cuando recibe un robot heredado de su marido, gobernado por una inteligencia artificial. Con el robot, y la ayuda de una joven japonesa (Annie the Clumsy), comienza a investigar las extrañas circunstancias de la muerte de su familia. Es una serie visualmente atractiva, con momentos muy interesantes. Como sucede con otras series de Apple TV+, no es perfecta, pero es más original y más interesante en su planteamiento.

Si las dos series anteriores son interesante, aunque imperfectas, la que me sorprendió muy favorablemente, convirtiéndose en una favorita es Severance. Hace ya un par de años del estreno de su primera temporada, y está prevista para finales de este 2024, o principios de 2025, su segunda temporada. Protagonizada por Adam Scott y Britt Lower, con las presencias, entre otros, de John Turturro, Christopher Walken y Patricia Arquette, nos traslada a un escenario distópico en el que una poderosa empresa farmacéutica ha ideado un proceso por el que una persona puede dividir su memoria en dos compartimentos estancos. El de las vivencias en su entorno laboral y el de las vivencias fuera de su entorno laboral. El protagonista ha tomado la decisión de entrar a trabajar y adherirse a este proceso para sobrellevar la muerte de su esposa. Pero tras el abandono de un compañero de trabajo y su misteriosa muerte, empieza a investigar. Visualmente muy atractiva, las actividades de los trabajadores en la empresa y el funcionamiento de la misma entra en el ámbito de lo absurdo. Un escenario aparentemente idílico, pero que suscita múltiples cuestiones éticas y políticas. El desarrollo de la trama está muy bien dosificado para llegar a un clímax en su últimos episodio que sorprende en gran medida y deja ganas de más. Imprescindible.