[Libro] De la estupidez a la locura

Literatura

Hoy estoy de fiesta, y me puede permitir el lujo de escribir mi entrada en este Cuaderno de ruta de forma tranquila. Aunque no me llevará mucho tiempo. Estoy de fiesta porque me quedaban días por disfrutar y se me habían acumulado tontamente. Tengo que organizarme mejor en años venideros. Porque aunque siempre viene bien tener unos días de descanso, es bueno tener un propósito claro para esos días. Es más divertido. Y provechoso. Intentaré encontrarlo. De momento, os cuento el último libro que he leído. De Umberto Eco. El filósofo y escritor italiano, piamontés, que para la mayoría de los mortales que ha oído hablar de él está ligado a su novela más conocida, Il nome della rosa. El nombre de la rosa. Aunque la mayor parte de la gente lo que conoce es la película. Que muchos alaban,… pero yo no. Siempre he pensado que su final traiciona buena parte del espíritu de la novela.

En cualquier caso, probablemente una de las obras que, por la edad y el momento vital por los que pasaba cuando la leí, más me ha impactado y marcado. Fue algo así como el principio de mi deriva definitiva ideológica que me sitúo en mi ser adulto frente a la confusión de mi adolescencia y primeros años de juventud. Pero no es que la novela fuera la que me indicara lo que iba a pensar en el futuro. No, lo que me indicó fue, en parte, cómo iba a pensar en el futuro. Así que a Eco le tengo cariño.

Si bien Eco fue nacido en el Piamonte, vivió buena parte de su vida y murió en Milán. De donde traeré algunas fotos, con uno de los temas sobre los que no le faltarían cosas que decir, la autoexposición mediática. Los selfis.

Recientemente apareció de oferta la versión electrónica de esta colección de pequeños ensayos periodísticos, columnas de opinión que tratan sobre temas de actualidad del momento, y que en conjunto podemos decir que nos trazan bastante bien el modo de pensar, abierto y tolerante, del filósofo. Se publicó póstumamente. El escritor lo entregó a la editorial poco antes de morir. Y abarca escritos que prácticamente van desde el 2000 hasta el 2014 o el 2015. No recuerdo ahora si hubo alguno anterior al 2000, ni si llegó a colar alguno del 2016, año en el que falleció el escritor. Política, internet, educación, ética, la sociedad en general,… son los variados temas del libro. Que vienen muy marcados por un penoso fenómeno político y social en Italia, con equivalentes claros en el resto de países europeos, España también, e incluso del mundo; el berlusconismo y la televisión como único espectáculo impúdico al mismo tiempo que única fuente de información para la mayor parte de los ciudadanos. Impúdico no por cuestiones del sexo, sino por la falta de vergüenza de los que allí salen.

Hace un tiempo leí que no tiene gracia leer a aquellos que piensan como nosotros. No nos aportan nada, y contribuyen a afianzarnos en unas ideas, que sin un crítico con quien contrastarlas, se hacen más sólidas, incluso si pueden estar equivocadas. Y sin embargo es lo que hace la inmensa mayoría de la gente. Realimentarse ideológica, filosóficamente, de quienes piensan como ellos. Sentirse seguros. No arriesgar. Y así me he sentido leyendo este libro de Eco. Me consuela pensar, que alguno de los artículo me ha hecho pensar un rato, con alguno he discrepado, y que hay enfoques prácticos que yo orientaría de otras formas. No coincidimos al 100 %. Digamos que al 85 %. Descontando las ideas primarias en las que coincidimos casi todos; el no matarás, no robarás, no mentirás, no… patatín patatán, que forma la base ideológica para una convivencia razonable. O sea un 85 % de coincidencia en las ideas que están por encima de esa línea basal y que son las que marcan las diferencias entre las personas.

Con 500 páginas, es un poco tocho. Más cuando algunas ideas se repiten mucho a lo largo de los textos. Pero bueno, sirva como homenaje, dos años y medio tras su fallecimiento, a un pensador que, no sé cómo sería en realidad, pero a mí me parecía un buen tipo. Y además, fue de los que me enseñó a pensar. Especialmente en la parte en la que es menos natural para mí. Yo soy un chico de ciencias. Y por ende, escéptico, muy escéptico con las propuestas indemostrables que nos llegan con frecuencia de las humanidades. Por lo tanto, que colaborase en mostrarme un camino para poder evaluar esas propuestas… pues está muy bien.

[Libro] El nombre de la rosa (a propósito de #CharlieHebdo)

Literatura

Este comentario sobre un libro que no acabo de leer sino que leí por primera vez cuando tenía 21 o 22 años, recién publicado en España, está inspirado por la tragedia de Charlie Hebdo.

Para exponer con racionalidad las ideas que me surgen necesariamente tengo que desentrañar el desenlace de la parte “detectivesca” de la novela. Si alguien no lo ha leído y no quiere conocer qué pasa, queda advertido.

Leí El nombre de la rosa de Umberto Eco por primera vez hace 29 o 30 años. Llevaba dos o tres años publicado en España y un día, en el tren camino de Jaca, un amigo sacerdote que tenía yo entonces lo estaba leyendo, y me lo recomendó vivamente. José Manuel era relativamente joven, tendría entonces 31 o 32 años, y no me parecía un sacerdote católico al uso. No sé cómo hubiera evolucionado y cómo sería a estas alturas. Por aquel entonces se me ocurrió decirle que si seguía fumando tres paquetes al día, corría el riesgo de palmarla a los cuarentaytantos; sentía yo mucho cariño por aquel hombre. Sólo vivió 10 años más. A estas alturas de mi vida, confío más en el Teorema de Bayes que en el dios del que me hablaba José Manuel.

Las religiones abrahámicas más conocidas, a pesar de estar emparentadas entre sí e incluir un código de comportamiento similar, llevan siglos enfrentadas entre sí, con el surgimiento de frecuentes movimientos fundamentalistas e intolerantes. Catedral de Milán.

Las religiones abrahámicas más conocidas, a pesar de estar emparentadas e incluir un código de comportamiento similar, llevan siglos enfrentadas entre sí, con el surgimiento de frecuentes movimientos fundamentalistas e intolerantes. Cruzadas o jihad son términos similares; guerras santas, guerras de religión. Incluso los cristianos, entre quienes han surgido movimientos cismáticos en distintos momentos de la historia, se han enfrentado con las armas por su religiones, tan similares por otra parte, o han aplicado procedimientos inquisitoriales, no exclusivos de la iglesia católica, aunque estos sean los más conocidos.. Catedral de Milán.

El caso es que cuando regresamos de aquel fin de semana en Jaca me hice con una copia del libro y lo devoré con pasión. Recuerdo perfectamente que en aquella primera lectura, me sentí totalmente atrapado por la historia detectivesca que protagoniza el franciscano Fray Guillermo de Baskerville con la ayuda del joven benedictino Adso de Melk. Después, con intervalos de aproximadamente 10 años entre ellas, realicé nuevas lecturas del libro. Conocido el desenlace de las misteriosas muertes en la abadía benedictina medieval italiana, me sentí más atraído por otros aspectos del libro. En un momento dado, por su esbozo de los conflictos entre güelfos y gibelinos, entre los que apoyaban el poder secular del papado y los partidarios del emperador del Sacro Imperio, entre quienes defienden el papel de los eclesiásticos en política y los que defienden la separación entre las iglesias y los estados. En otro, las condiciones de vida de las gentes de la edad media y el papel de las abadías en el desarrollo cultural y económico, los movimientos de regeneración de la iglesia, las discusiones sobre las riquezas materiales de los eclesiásticos. Más maduro, por las metáforas y los símbolos que se esconden en las líneas en las que Eco desarrolla su historia. Nunca me gustó la película, tan apreciada por el público. Empobrece enormemente el contenido del libro.

Hoy me parece que la novela se ha puesto tristemente de actualidad. Toda la trama detectivesca del libro gira alrededor de unas misteriosas muertes que se están produciendo en la abadía. Abadía famosa por su magnífica biblioteca, configurada arquitectónicamente como un laberinto, y guardada con celo de cancerbero por los monjes bibliotecarios. Tanto para que otros sabios puedan acceder a muchos de sus tesoros, como para evitar que accedan a aquellos libros considerados como sacrílegos, contrarios a la religión o peligrosos para las almas de los fieles. Preservación del saber y censura simultáneamente. Todas las muertes parecen asociadas a un libro. Un libro misterioso que finalmente se desvelará como el segundo tomo, pérdido para siempre, de la Poética de Aristóteles. Una segunda parte de una obra que trata sobre la comedia, sobre la risa. Algo intolerable para el asesino, ese ciego español (cuanto simbolismo hay en este libro), ese Jorge de Burgos, para quien todo aquel que lea este libro, para todo aquel que incite a la comedia, a la risa, a la parodia, como forma de expresión merece la muerte. Para quien dios nunca rio.

La religión islámica, muy avanzada y culta durante la edad media, se extendió desde la península arábiga por todo el norte de África y por buena parte de Asia, entre pueblos muy diversos. Hoy, los problemas de descolonización, el petróleo, la pobreza y otros conflictos tradicionales, es fuente de numerosos grupos extremistas partidarios de la violencia. Mezquita Nueva de Estambul.

La religión islámica, muy avanzada y culta durante la edad media, se extendió desde la península arábiga por todo el norte de África y por buena parte de Asia, entre pueblos muy diversos. Hoy, los problemas de descolonización, el petróleo, la pobreza y otros conflictos tradicionales, son el caldo de cultivo de numerosos grupos extremistas partidarios de la violencia. Mezquita Nueva de Estambul.

Era 1327 cuando sucedieron los hechos narrados. En aquellos momentos Europa se sacudía de encima como podía, con no poca incoherencia y mucha pobreza, irracionalidad y sangre, la caída de la civilización clásica que asoló sus ciudades y su cultura, y se acercaba al renacimiento. Guillermo de Baskerville representa el pensamiento racional y protocientífico de Guillermo de Ockam. Y los acontecimientos politicos que acontecen en la abadía son precursores de los cambios que la era moderna traerá al subcontinente europeo. En aquellos momentos, fuente de ilustración, conocimiento y ciencia era el islam, que había heredado de forma más fiel muchos de los conocimientos que los clásicos nos legaron. Casi setecientos años después, la civilización occidental producto de la evolución de aquella Europa medieval se ha impuesto de una forma u otra en todo el globo, a pesar de que lleva al menos 100 años en crisis, los 100 años que datan desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial. La cultura islámica, por el contrario, sufrió una crisis mucho más profunda y duradera que le ha llevado a retroceder a cotas de incultura, fundamentalismo y violencia muy graves.

En cualquier caso, tanto entonces como ahora, independientemente del credo que profesen, en ningún momento han faltado los fundamentalismos religiosos que no quieren que el ser humano ría. Ría y sea feliz. Ría y se comunique sin acritud. Que la ironía, la parodia, la caricatura sean las armas en las que se debatan las ideas y no los venenos, las bombas o los fusiles de asalto. Estos son días tristes. Pero a pesar de todos tenemos que recuperar la risa y la sonrisa. Porque si no, esos fundamentalismos religiosos, sea sacerdotes, imanes, ayatolás, popes, pastores, lamas o quien sea, serán los que irán ganando. y eso no lo podemos permitir.

Los judío han tenido que sufrir durante siglos la discriminación y la persecución por parte de sus vecinos, cristianos o musulmanes, desde que perdieron su tierra en sus revueltas contra Roma. El peor momento sin duda fue el antisemitismo alemán bajo la dirección de los nazis. Hoy en día, con un estado propio, lejos de haber aprendido los problemas de la intolerancia religiosa, aplican políticas de discriminación contra otros grupos religiosos y tienen políticas violentas y expansionistas a costa de grupos étnicos y religiosos que consideran inferiores ante los ojos de sus dios.

Los judío han tenido que sufrir durante siglos la discriminación y la persecución por parte de sus vecinos, cristianos o musulmanes, desde que perdieron su tierra en sus revueltas contra Roma. El peor momento sin duda fue el antisemitismo alemán bajo la dirección de los nazis. Hoy en día, con un estado propio, lejos de haber aprendido los problemas de la intolerancia religiosa, aplican políticas de discriminación contra otros grupos religiosos y tienen políticas violentas y expansionistas a costa de grupos étnicos y religiosos que consideran inferiores ante los ojos de sus dios. Judíos ortodoxos en las calles de Cracovia.

Libro: El nombre de la rosa

Literatura

stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus

El verso latino con el que encabezo esta entrada es el que a su vez cierra el libro que hoy voy a comentar. Por primera vez comento una relectura de un libro. Leí por primera vez la más celebrada novela del alessandrino Umberto Eco cuando tenía unos 22 ó 23 años. Recuerdo que un amigo lo iba leyendo mientras realizábamos un viaje interminable, un viernes por la tarde, entre Zaragoza y Jaca en el entrañable canfranero. Era la segunda vez que lo leía; decía que tendría que hacerlo varias veces para sacarle todo el jugo. A las pocas semanas, me hice con un ejemplar y lo leí. Siempre supe que, efectivamente, leerlo una vez no bastaba. Pero también supe que para sacarle el jugo adecuado, había que adquirir un bagaje de conocimientos históricos y culturales, que en ese momento no tenía. No sé si ahora los tengo, pero se presentó la ocasión y lo he vuelto a leer. Y aquí va lo que opino.

El nombre de la rosa
Umberto Eco
Círculo de lectores; Barcelona, 1984
ISBN: 8422616467

Nos encontramos en Italia, en noviembre de 1327, en algún lugar no revelado entre el centro y el norte de la península, no lejos del mar, pero introducidos en las montañas, donde una abadía benedictina impone su ley sobre los territorios circundantes, y su influencia política sobre distintas facciones de las luchas entre el papado de Aviñón y el emperador del Sacro Imperio. Estamos en la Baja Edad Media, y ya el Renacimiento empieza a asomar en la península italiana. Es un periodo de crisis, y tanto las estructuras políticas como religiosas que han cohesionado Europa tras la caída de la civilización clásica se tambalean. Las ciudades surgen, los idiomas vernáculos triunfan, y las nuevas ideas se transmiten con mayor facilidad. Hacía la abadía se dirige un franciscano inglés, Guillermo de Baskerville y su ayudante, Adso de Melk, un novicio benedictino de familia noble alemana que actúa como su secretario. Es este último quien narra la historia en primera persona. Al llegar a la abadía, donde se va a celebrar un encuentro político de alto nivel entre representantes del papado, de los franciscanos y del emperador, el abad decide confiar en Guillermo la resolución del misterio de una muerte, que pronto son dos y aun más. Y todo ello, bajo el riesgo de que el encuentro político fracase.

Aunque con los años he adquirido mucho más conocimiento histórico y mucha más cultura que cuando tenía 22, no me consideraré capacitado para hacer reflexiones sesudas sobre los múltiples significados y referencias que encontramos en el libro. Para mí básicamente hay cuatro elementos de interés. Que no son pocos:

  1. Por un lado, el libro nos cuenta una historia de intriga en el que se homenajea a un personaje real, Guillermo de Ockham, y a otro ficiticio, Sherlock Holmes, en la figura del protagonista principal de la novela, el franciscano de Baskerville. Me parece una de las historias detectivescas más apasionantes que he leído nunca. Esto lo podría haber dicho ya la primera vez que leí el libro.
  2. Por otro lado, está la intriga política, con las luchas de poder entre papado, imperio y otros actores, que representan la dinamización de un periodo histórico, tras los años de relativa oscuridad que supusieron los siglos medievales. Sí, yo soy de los que opinan que estos siglos supusieron un paso atrás en la civilización occidental, un travesía en el desierto. Aunque se me enfaden los acérrimos defensores de este periodo. No obstante, considero también un periodo apasionante desde diversos puntos de vista.
  3. Es un fresco magnífico de la vida en la Europa occidental de aquella época, de su economía, de su política, de su paisaje, de sus costumbres. Se aprende mucho sobre cómo se vivía en aquel momento y sobre cómo eran sus gentes.
  4. Es un homenaje espléndido a la historia del pensamiento humano, de las interrelaciones de distintas corrientes filosóficos, del avance de nuestra especie en el conocimiento del mundo que nos rodea.

Por todo ello, no lo considero sólo un libro recomendable, sino que lo considero un libro fundamental, que debiera leer todo aquel que quiera presumir de un cierto amor hacia la literatura, hacia la historia y hacia el pensamiento humano.

Por cierto, el largometraje realizado en 1986, que habitualmente es tan bien valorado, incluso entusiásticamente, por muchos de los que lo han visto, a mí nunca me gustó. Ciertas concesiones al público y a lo comercial desvirtúan por completo la historia que el libro nos narra. Para mí es una película proscrita que nunca he vuelto ni no volveré a ver.

Danubio

El Danubio en Szentendre, Hungría; unos 300 kilómetros más al oeste, río arriba y en sus mismas orillas, se encuentra la abadía de Melk, desde la que Adso no cuenta esta historia de su juventud - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8