BSG: -2

Televisión

Aviso: Este artículo puede contener elementos que desvelen partes de la trama del drama televisivo Battlestar Galactica.

Es domingo, y como hice la semana pasada, subo el artículo especial dedicado a los últimos capítulos y la culminación de mi teleserie actual favorita. Título que probablemente quede vacante dentro de dos semanas, cuando la versión reimaginada de Battlestar Galactica llegue a su fin. El Plan aparte.

Pero antes de comentar el estado de la cuestión, creo que es necesario hacer un reconocimiento a uno de los elementos fundamentales de la serie. La banda sonora. Es una de las pocas teleseries en las que veo que se ha prestado la misma importancia, se ha dedicado la misma atención a la banda sonora que en los más emblemáticos largometrajes de la ciencia ficción. Es frecuente que se hagan populares las músicas de las introducciones de las series de televisión. Pero pocas veces se presta atención a la música acompañante de la acción. En algunas de las series actuales, es frecuente que se tomen canciones de la música popular para dar un transfondo musical a la acción. Pero pocas veces se realiza tanto esfuerzo para dotar de una banda sonora propia, con música incidental adaptada y que se ajuste a las necesidades de la acción, que identifique a los personajes, que acompañe al espectador en la comprensión de lo que está pasando en la pantalla. Es indudable la influencia de John Williams y su Star Wars en el hecho en que existen leitmotives que conceptualizan ideas, acciones o personajes. Además, es una música que se puede escuchar por sí misma. No es una sinfonía clásica, pero son piezas de buena calidad a las que merece la pena prestar alguna atención. Sus autores, Bear McCreary y Richar Gibbs.

Pero vayamos a como están nuestros sufridos héroes. Es una constante en esta última temporada, o semi-temporada, que después de un episodio frenético, con mucha acción, acción transcendente, o mucha información, información transcendente, llegue un episodio más tranquilo. Como si hubiese la necesidad de reposar los conceptos o las consecuencias de las acciones de los personajes. O simplemente es una forma de incrementar la ansiedad de los espectadores de cada a los dos últimos episodios, que puesto que se titulan igual, Daybreak (en castellano, amanecer), habrá que considerarlo como un episodio en dos partes. Mucho hay que resolver en dos episodios, aunque ya se nos ha avisado que en su conjunto tendrán más duración que los episodios habituales de 42 minutos.

En lo que se refiere a la situación actual:

  • Hemos visto a Boomer sufrir de algún tipo de conflicto interno tras secuestrar a Hera, y entregársela a John Cavil. Siempre desconcertante este ejemplar de Número Ocho, particularmente baqueteado por las circunstancias.
  • Hemos visto la Colonia, ese mundo hogar de los cylones que hasta hace bien poco tiempo era desconocido para nosotros, aunque se supusiese que algún lugar deberían de tener las máquinas que considerar su mundo capital.
  • Hemos visto cómo han convertido a Sam Anders en un híbrido, y lo han conectado a Galactica. Creo que en estos momentos, todos sospechamos que de un momento a otro va a soltar un ¡Jump!, y tendremos la gran confrontación final entre todos los caracteres de este galactico drama.
  • Hemos visto como Baltar, una de las incógnitas más profundas de cara al final del drama, conocía la realidad sobre Kara Thrace, que ésta en algún momento murió, y lo hace público a todo el mundo. Y cómo, Anders, en su nuevo papel de híbrido, volvía a anunciar a Thrace como agente de la perdición de la raza humana.
  • Y finalmente, hemos visto cómo Galactica está agonizando. Cómo se ha ido cobrando sus últimas víctimas, cómo se han generado distintos grupos dentro de sus entrañas, y cómo Adama tiene que tomar la triste decisión de abandonar la nave que ha sido su vida y su referente. Cada vez más voces reclaman que el líder moribundo que llevará a la humanidad a su nuevo hogar es la vieja nave.

Visto así, parece que el episodio ha tenido más enjundia de lo que parecía. Pero tendremos que esperan otros siete días antes de ver el comienzo del fin. Amanecer.

Laguna Veneta

El sol, apenas se eleva sobre el horizonte de la Laguna Veneta - Pentax K10D, SMC-A 100/4 Macro

Lecturas: De la fotografía y El lector

Literatura

Como ya he indicado en alguna ocasión, no suelo comentar mucho mis lecturas. Siempre tengo algún libro abierto, que voy leyendo en los ratos libres. Pero hoy me apetece comentar dos libros que he leído en las últimas semanas, durante el mes de febrero.

El primero es un conjunto de enasayos que escribió Susan Sontag en el año 1975, Sobre la fotografía. Creo que es un libro que debiera interesar a todo amante de la fotografía. Y no me refiero a quienes son aficionados a la parte tecnológica de la fotografía, sino a quien gusta de contemplar fotografías tanto desde el punto de vista estético como desde el punto de vista de los significantes de las imágenes. El libro no es condescendiente y complaciente con la fotografía. Al contrario, es profundamente crítica con la profunda deformación de la realidad que tenemos como consecuencia de la difusión de imágenes que influyen profundamente en nuestra forma de ver el mundo. Es muy difícil resumir aquí los muchos matices y las muchas ideas que se vierten en el texto, pero no puedo dejar de recomendarlo a quien interese el tema de la imagen.

Como comentario cotilla, no deja de ser curioso que 20 años más tarde, la autora mantuviese una relación con una importante fotógrafa actual.

El segundo es El lector de Bernhard Schlink. Me decidí a leer esta novela después de ver la buena película adaptada del texto que se estrenó recientemente, y que ha recibido algunos importantes premios, especialmenta a su interpretación. He de decir que la película es bastante fiel al texto, y por lo tanto, en sus esencias, quien ha visto una conoce la historia que se presenta en la novela. Es cierto que hay algunas diferencias que pueden tener su importancia. Así, los libros que son importantes en una no aparecen necesariamente en el libro. El papel que en la película realiza el profesor del protagonista masculina está representado, y con otro sentido, por el padre en el libro. Los libros que lee Hanna en la carcel, no son las novelas que ya conoce, sino una investigación sobre el holocausto judío y los campos de concentración, lo que también le otorga un nuevo significado a su evolución personal. El personaje de la hija del protagonista no tiene personalidad propia en el libro. Por lo demás, es una buena adaptación. El libro se lee bien, tiene un estilo directo y claro, con una exposición directa de las situaciones y de los sentimientos del personaje masculino protagonista, a través de cuyos ojos y en primera persona se escribe el libro. Puede ser una buena lectura para unas vacaciones.

Algunos pasajes del libro suceden en la campiña alemana, como en la foto de hoy.

Vista del Zugspitze desde el tren de cremallera

Vista del Zugspitze desde Grainau, Baviera (Alemania) - Canon Ixus 860 IS