[Viajes] En el día a Barcelona

Viajes

Me chiva el gestor de WordPress que esta es la entrada 6800 de este Cuaderno de ruta. El único mérito de este número es que llama la atención por ser múltiplo de 10, e incluso de 100. Vamos, que tiene ceros al final. Eso siempre llama la atención del personal. No es que estos números sean especiales. Es que tenemos diez dedos en las manos, y hemos construido nuestro sistema de numeración dominante, el base 10, sobre este número. Hay otros sistemas de numeración que podrían ser más útiles. El 10 sólo es divisible por 2 y por 5, además de por sí mismo y por el uno, como todos los números. Así que a la hora de hacer grupos, es limitado. O sea, de hacer divisiones enteras. Por ejemplo, el 12 es divisible por 2, 3, 4 y 6, además de… eso. Mucho más útil. En fin… disgresiones… ayer estuve en Barcelona.

Lo planeé desde hace tiempo. Prácticamente desde que terminé las vacaciones de principios de otoño. Y es que había varias cosas que me apetecía hacer en la ciudad condal. Pero me canso de gastar el dineral que cuesta el viaje en tren de alta velocidad si improvisas el viaje con pocos días. Aparte de que la limitada oferta de plazas hace que puedas encontrarte con muchos trenes completos. Esto está pasando incluso en algunos regionales, en determinados días de la semana. En España los trenes son escasos e impuntuales. Cada vez entiendo menos que, con la relativamente baja densidad de circulación en las líneas férreas españolas, sea tan elevada la proporción de viajes que llegan a destinos con un cierto grado de retraso. He viajado por otras redes ferroviarias en el mundo con muchísima más densidad de tráfico y con una proporción mucho menor de retrasos, aunque sean mínimos. Las que más me sorprenden es Suiza y Japón. Estos retrasos, que la gente no da importancia en la alta velocidad por ser de cuatro o cinco minutos, y la gente asume que en España hay retrasos y se da por contenta, sólo pueden deberse a problemas de gestión. O de la infraestructura, mal mantenida o inadecuada. Las estación de Barcelona-Sants es paradigmática en esto último. O de los procesos de control de la circulación. En fin. Es lo que tenemos. Es el país que tenemos.

A Barcelona… he estado decenas y decenas de veces en la capital catalana. Que no es lo que fue. Entre el agobio turístico y el agobio político, cada vez es menos agradable visitar Barcelona. Todo tan vulgarizado por el turismo, y tan degradado culturalmente por la politización constante de la vida cotidiana. No olvidemos que, los nacionalismos, me da igual que sean de señeras que de rojigualdas, son empobrecedores culturalmente. Establecen dogmas sobre lo que debe pensar y sentir los ciudadanos, aunque sean mentiras o errores, y todo lo que se escape de esto no es aceptable. Las consecuencias son horrendas. La tergiversación de lo que fue la Guerra de Sucesión como excusa para los presuntos agravios de «España» hacia «Cataluña» es uno de los más desagradables. Y es opinión de quien es vecino de un «reino» que también perdió su autogobierno en esa guerra. Pero que no le da más importancia. Porque preferiría mirar al futuro que no han un pasado que ahí está y no se puede cambiar. Y sobretodo, sobre el que no podemos prever si las consecuencias de la alternativa hubiesen sido mejor para las personas. Mitos. [Por si algún catalán se me enfada, que se calme un poco. Que considero que los de la rojigualda alteran o deforman la historia en igual medida o más. Pero mal de muchos es consuelo de idiotas. En estas cosas siempre me las apaño para «caerles mal» a todos.]

Quería hacer dos cosas. Pasarme por el servicio técnico de Casanova Foto, con la esperanza de poner en marcha de nuevo tras una limpieza una cierta cámara fotográfica, y comer y conversar con los amigos de antaño con los que cada vez me veo menos. Lo primero fue un fracaso, ahora soy dueño de un caro pisapapeles, lo segundo fue un éxito. Salvo porque comimos en un sitio muy agradable pero con una cocina horrorosa. En fin… nos lo tomamos con humor. En Casanova Foto me encontré con que disponían de la nueva película Harman Phoenix 200, de la que hablaré en su momento, así que aproveché para comprar unos rollos, y dedicar los paseos de ayer por Barcelona para ir probándolos. Hasta dentro de unos días no sabré que tal. También compré algunos libros. Hacía años que no visitaba librerías que me gustan como La Central y Laie.

En fin… poco más que contar. Las fotos con las que ilustro esta entrada son de las pocas que hice con cámara digital, la pequeña compacta Sony ZV-1 que me llevé justamente para esto, para compartir en redes sociales y similares algunas cosas del viaje. Lo podría haber hecho con el móvil, como tanta gente. Pero teniendo un cámara bolsillera que ofrece mucha más calidad y versatilidad, me parece tontería. En fin… dentro de unos días, con los rollos de película revelados, más.

[Recomendaciones fotográficas] Dos obituarios, un libro y una exposición

Fotografía

Dos noticias tristes para los amantes de la fotografía considerada como una de las bellas artes nos han llegado con pocos días de separación. Y con ellas doy comienzo a mis recomendaciones fotográficas de este domingo.

Fue en Blind Magazine, en el boletín de novedades que recibo por correo electrónico, donde me enteré del fallecimiento de Larry Fink (1941 – 2023). Un fotógrafo que conozco desde hace muchos años, ya que sus primeras obras las vi poco después de comenzar mi afición hace ya 35 años. Se hizo famoso retratando la sociedad americana de una forma muy especial y original, a través de las fiestas, de sus celebraciones. Quizá se hicieran más conocidas sus fotografías en las que aparecen personajes famosos de la cultura, de la política, o del espectáculo. Pero también dirigió su cámara hacia la gente común. Pero también son muy interesantes otros trabajos. Me fascinan sus fotografías de mantis religiosas tomadas en blanco y negro, por ejemplo. O su retrato de algunas tribus urbanas. Y tengo mucho cariño al volumen sobre su fotografía que publico Aperture dentro de su imprescindible serie Photography Workshop. En Zaragoza, hubo hace unos años una exposición sobre su obra en el museo Pablo Gargallo. En fin… con más de ochenta años a sus espaldas es difícil de decir que sea una gran pérdida para la fotografía, pero creo que se merece el más sentido de los homenajes por parte de los amantes a la misma. Blind Magazine tiene una masterclass con Fink en formato video en Vimeo,… que no puedo insertar aquí, pero os dejo el enlace.

Algunas fotos más del viernes en Calatayud, realizadas con la pequeña Sony ZV-1, pero interpretadas en blanco y negro.

Y se nos fue Elliott Erwitt (1928 – 2023). Hace años que tenía la sensación de que Erwitt era inmortal. Que era como un duende, un ser sobrenatural, algo pillo, simpático, que viviría para siempre. Pero supongo que… bueno, la realidad es mucho mas material. Y pasajera. Cinco años le han faltado para ser centenario. Siempre se ha considerado como el fotógrafo del buen humor, capaz de sacar una sonrisa del rostro más sieso con su capacidad de ver y reflejar en sus negativos esos momentos de parádoja, de contraste humorístico. Pero es mucho más. Muchas de sus fotografías destilan crítica y compromiso social. Ternura. La fotografía de su mujer recostada en la cama con su beber de pocos meses es una de mis favoritas. Y qué decir de las que hizo en el rodaje de The Misfits en Reno, con otros fotógrafos de Magnum. Humanismo a raudales en forma de imágenes fotográficas. Como persona, no era perfecto, ni mucho menos. La propia mujer que miraba con arrobo al bebé se quejó muchas veces de su difícil conyugal. Como ser humano, el más humano de todos. Que la tierra le sea leve. La noticia de su fallecimiento ha aparecido en muchos medios, pero también destacaré la noticia de Blind Magazine, porque fue la primera que enlacé también, gracias al boletín de noticias especial que lanzaron.

Desde hace años voy siguiendo de vez en cuando la trayectoria de la rusa Evgenia Arbugaeva. Creo que desde que ganó el premio Oskar Barnack en 2013, entonces una fotógrafa joven que no había cumplido todavía los 30 años. Nacida en el Ártico siberiano, si veis un retrato suyo comprobaréis que tiene rasgos asiáticos, por lo que asumo su descendencia de las poblaciones originales de Siberia, o incluso de esas latitudes. Y a esa tierra lejana, dura, fría, pero hermosa, ha dedicado quince años de su trabajo, que ahora nos resume en el libro Hyperborea, con sus cuatro partes, el hombre del tiempo, Kanin Nos, Dikson y Chukotka. Trabajos en los que convive durante un tiempo con los protagonistas humanos de un paiaje que como he dicho es tan hostil a la vida humana como bella. Y sin embargo, allí vive gente. Siempre me han gustado sus trabajos, y tenía ganas de tener un libro de esta fotógrafa, que actualmente reside en Londres.

Terminaré con una exposición que se puede ver ahora en Zaragoza hasta el 7 de enero próximo en el Centro de Historias. Son las fotografías de Edward Quinn, fotógrafo irlandés ya fallecido hace 25 años, que vivió y trabajó en la Riviera francesa. Gracias a su amistad con Picasso, en cuyo círculo íntimo y familiar penetró, pudo acercarse también a la alta sociedad que vivía o visitaba la Costa Azul y sus centros vacacionales más glamurosos entre los años 50 y 70 del siglo XX. Fotografías amables, que resaltan el chic de lo francés y la sofisticación de esa alta sociedad vinculada al mundo de las finanzas, de la cultura y del espectáculo. Creo que es una exposición que merece mucho la pena. Es curioso que la vi coincidiendo con alguno de los últimos episodios emitidos de la serie The Crown en Netflix, especialmente el titulado Two Photographers, donde podemos apreciar (o despreciar) otra forma de acercarse a la fotografía de famosos en la misma región fotográfica, mucho más sórdida. Pero es lo que parece que prefiere consumir la masa… el morbo, las tripas de los famosos. No es que yo simpatice con ese mundo de socialités y gente con privilegios excesivos… pero tampoco con la carencia de ética en la práctica de la fotografía.

[Viajes] Una mañana en Calatayud

Viajes

No muy complicado de contar lo de ayer. Habíamos planeado una reunión de amigos. En Pamplona o en Vitoria, como lugares intermedios. Pero se frustró por diversas causas. Así que, algunos de los que salíamos desde Zaragoza, ya que teníamos el día de fiesta pedido, decidimos ir a visitar Calatayud.

Todos habíamos estado al menos en una ocasión en la que pudo ser la capital de la cuarta provincia aragonesa cuando se creó la división territorial de España en 1833. También Alcañiz aspiró a ser la quinta provincia aragonesa. No prosperaron. Las provincias debían tener entre 100 000 y 400 000 habitantes, y ni hoy en día los ámbitos de estas localidades alcanzan el mínimo. Pero volviendo al tema viajero, ninguno la había visitado para algo que no fuera trabajo o alguna gestión.

Yo había estado previamente en Calatayud en varias ocasiones, siempre por trabajo. O breves paradas yendo o viniendo de algún sitio, pero es cierto que nunca me había planteado la visita. Tampoco tuve ocasión en esas ocasiones en que viajé por otros motivos. Así que me pareció bien el plan de hacer una visita a la cuarta ciudad en tamaño de Aragón. Aunque esa posición demográfica pueda ser contestada en breve por el crecimiento de Utebo, en el área metropolitana de Zaragoza. Ya veremos… parece que la más clásica está en descenso, mientras que la más nueva está en ascenso.

Como muchos teníamos otras cosas que hacer por la tarde, hicimos un viaje de mañana. Un «horario laboral». Coger un tren algo antes de las ocho de la mañana y bajar de otro, una vez de regreso, hacia las tres de la tarde. Nos sorprendieron los elevados precios de los trenes de alta velocidad. El viaje que tengo planeado a Barcelona este lunes que viene es bastante más barato que la idea y vuelta en el día a Calatayud. Obviamente, el haber comprado los billetes con mucha antelación influye… pero aun así. La opción más razonable en precio/tiempo, los AVANT, trenes regionales de alta velocidad, fue desechada porque el de ida salía excesivamente pronto para lo que era un viaje de relax, y porque a la vuelta, teníamos que dejarlo en Zaragoza-Delicias, mientras que el regional lento nos dejaba en Zaragoza-Goya o Miraflores, cerca de nuestros domicilios.

En fin… una mañana agradable, que lo pudo ser más si no hubiera estado tan nublado. Incluso tuvimos que sacar el paraguas a primera hora. Tengo un nuevo paraguas de viaje de buena calidad, de color blanco. Con el fin de que también pueda servir como modificador de la luz en fotografía si llega el caso. De momento sólo lo he usado para protegerme de la lluvia. ¿Lo más destacado…?. la Colegiata de Santa María la Mayor y algunos rincones del casco histórico de la ciudad. Las fotografías digitales están realizadas con la compacta Sony ZV-1. Cuando llegue el momento veremos las realizas con película fotográfica.