[Libro] Fotorretórica de Hollywood, a propósito de Bob Dylan y su premio Nobel

Cultura, Fotografía, Literatura

No voy a hacer un comentario extenso de este libro de fotografía y poemas, que ya hice en su momento, hace ya casi siete años en este mismo Cuaderno de ruta. Pero me ha venido a la memoria y lo estuve hojeando ayer, y releyendo alguno de sus poemas. Quien lea mis comentarios de hace siete años podrá comprobar que las fotografías de Barry Feinstein me resultaron interesantes, los poemas acompañantes, no tanto. Esto puede deberse a dos causas…

La primera es que no soy buen lector de poesía. Leer poesía es una hábito que hay que cultivar, como tantos otros en el mundo de las artes y las letras. Salvo las formas más simples de poesía, no es un ámbito de la literatura fácil y no es un ámbito en el que se nos eduque adecuadamente. Por lo menos a mi generación. Observando las siguientes… no soy más optimista. Y mira que pocas veces opino que el refrán aquel sobre que “cualquier tiempo pasado fue mejor” sea cierto. No lo suele ser.

La segunda de las posibles causas es que realmente los poemas no acabasen de convencerme porque no eran para tanto. ¿Y de quién eran los poemas? De Robert Zimmerman, más conocido como Bob Dylan, que acaba de ser anunciado como el galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2016 por la Academia Sueca.

Dylan es fundamentalmente por su faceta de cantante popular, dentro del genero folk o folk rock, fundamentalmente. Y parece ser que este es el motivo por el que en nuestro país, al menos en las redes sociales más usadas, la concesión del premio se ha acogido con un cierto nivel de cachondeo que no entiendo. O sí que entiendo, dado el bajo nivel cultural que sufrimos en España.

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En el encabezado y en esta fotografía, el ayuntamiento de Estocolmo, donde cada año se celebra el acto de entrega de los Premios Nobel.

Bob Dylan es conocido como cantante. Pero cualquiera que sepa un poquito de su historia, sabrá que es fundamentalmente un poeta, que ha utilizado la música como vector de transmisión de sus ideas y conceptos. Algo que no es nuevo ni mucho menos en la historia de las artes. Casi nadie lee poesía, casi todos escuchan música. No soy especialmente “dylaniano”, pero tengo alguno de sus discos, y desde que estoy suscrito a un servicio de música con cuota mensual, no pasa un mes en que dedique una tarde, mientras hago otras tareas en el ordenador, a escuchar temas de Dylan. Y es que además siempre me ha gustado más como letrista que como músico.

La concesión de un premio como el Nobel de Literatura siempre estará sujeto a polémica. Tal y como los definió Alfred Nobel en su testamento, debían premiar a la persona más destacada de determinadas ciencias, de la literatura y en la consecución de la paz en el año anterior. Debía estar abierto a científicos, literatos y personas de todo el mundo. Y los jueces habían de ser la Academia Sueca o de Estocolmo (literatura), la Academia Sueca de las Ciencias (física, química, más tarde se añadió ciencias económicas), el Instituto Karolinska (medicina o fisiología) y el Storting (asamblea) noruego (paz, en aquellos momentos Noruega y Suecia estaban unidas en una unión personal monárquica).

Pero las cosas son muy diferentes en estos momentos y los premios de ciencias se suelen conceder a descubrimientos o trabajos que pueden tener décadas, pero que por la naturaleza del método científico necesitan de tiempo para ser sometidas al necesario escrutinio que afiance las teorías científicas. Por ejemplo, los científicos que desarrollaron la idea de que era necesaria una partícula esencia para explicar que algunas otras tuvieran masa, el llamado bosón de Higgs, lo hicieron en los años 60. Pero hasta que no entró en funcionamiento el Large Hadron Collider no pudo ser corroborada la idea, de gran importancia en el mundo de la física. Por lo tanto, hasta 2013 no les fue otorgado el premio.

De forma similar, los premios Nobel de Literatura y de la Paz se suelen otorgar a personas con una trayectoria personal en sus respectivos campos que les haga ser reconocidos plenamente como merecedores del premio. En su momento, al principio de los premios, se dieron premios a autores con presencia en aquel momento pero con posterioridad la historia no los ha reconocido. Los dos primeros premios Nobel de literatura españoles, José Echegaray y Jacinto Benavente, fueron autores de éxito en su momento, pero hoy en día carecen del reconocimiento que tuvieron en su momento y han sido sujetos a crítica. Por otro lado, se premian autores vivos. Probablemente el literato español de mayor prestigio internacional en el siglo XX, y que probablemente hubiera sido candidato al premio, terminó su vida prematuramente “gracias” a un pelotón de fascistas impulsados por el odio que los fusilaron durante la guerra civil. Hablo de Federico García Lorca, claro, que ha superado con creces la difícil prueba del paso de la historia. Difícil papeleta las de las academias suecas o la de la comisión de la asamblea noruega. Esta última, por ejemplo, se “lució” con su concesión del premio de la paz a Barack Obama, que con su elección levantó muchas expectativas, pero que realmente no había conseguido nada todavía. Y en este campo, en el de la paz, ahora al final de su mandato… tampoco.

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Es el Storting noruego, una comisión que es nombrada por esta asamblea suprema legislativa noruega elige al Premio Nobel de la Paz.

Se han dado una serie de motivos para la concesión del Nobel a Bob Dylan. Por «haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición norteamericana de la canción», podemos leer en los medios. Y probablemente es así. Sin embargo, en las últimas décadas la Academia Sueca ha tenido guiños a diversas consideraciones sociales o políticas. Lo que le ha llevado a conceder el premio a literatos poco conocidos, que se han expresados en idiomas de escasa difusión y poco traducidos. Pero es una forma de expresar la voluntad de Alfred Nobel de extender el premio a todas las nacionalidades. Y también es una forma de posicionarse social y políticamente. Probablemente el premio del año pasado a la bielorrusa Svetlana Aleksiévich, tenga también mucho que ver con la situación política de su país, residuo dictatorial de la antigua Unión Soviética. Pero he de advertir que el premio no es gratuito. Tuve ocasión de leer, como comenté en estas páginas, una obra de Aleksiévich y me pareció impresionante.

Estamos en año electoral para la presidencia de los Estados Unidos. Y uno de los candidatos se está caracterizando, más allá de que compartas o no sus ideas políticas, por un nivel de zafiedad y patanismo cultural que espanta. Especialmente porque no está descartado que gane el puesto, probablemente la posición política más influyente del mundo y de las que más poder acumula. Dylan se ha caracterizado por su compromiso con la paz, los derechos humanos y civiles y su compromiso social. Es una especulación mía que estos hechos hayan tenido su importancia a la hora de decantar la concesión del premio. Pero no me parece descabellada.

En cualquier caso, muchos medios en su país están celebrando la concesión. Aquí, en España, muchos, que seguramente ni escuchan sus canciones ni lee sus poemas se lo toman a cachondeo. Yo, aparte de escuchar sus canciones, he leído al menos un libro con sus poemas, el que me sirve de excusa para este artículo. Y no sé si es la persona que más se merece el premio. Pero sí sé que se merece el respeto y el reconocimiento debido. Y por eso este rollo.

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Bob Dylan nació en Duluth, en el estado de Minesota; pero fue en la ciudad de Nueva York donde lanzó su carrera como músico y poeta. Robert Zimmerman de nacimiento, cambió su apellido por el de Dylan, se supone que en homenaje al poeta galés Dylan Thomas.

Libro: Fotorretórica de Hollywood: El manuscrito perdido

Fotografía, Literatura

En los últimos tiempos, compro muchos libros de fotografía. Mejor dícho, de fotografías. No suelo comentarlos aquí; prefiero hablar de los fotógrafos e indicar algún lugar en internet donde conocer su obra. Pero en esta ocasión es distinto. Porque, además de ser un libro de fotografías, es también un libro que se lee. Es un libro de poesía. Y por eso, porque además de contemplar las imágenes he leído los poemas, he decidido comentarlo aquí.

Fotorretórica de Hollywood: El manuscrito perdido
Bob Dylan y Barry Fenstein
Global Rhythm Press, Barcelona, 2009
ISBN: 9788496879430

Hace un par de años, el fotógrafo Barry Feinstein, famoso fotógrafo de personajes del mundo de la música y del cine, encontró un paquete con fotografías tomadas en Hollywood a principios de los sesenta. Fotografías poco glamurosas. Actrices y actores en ensayos, la piscina de Marylin Monroe el día que murió, pruebas de aspirantes actrices, calles desiertas, anuncios, el famoso cartel de HOLLYWOOD con el deterioro que sufría en el momento.

Junto a las imágenes, apareció una colección de 23 poemas escritos por Bob Dylan, inspirados o referentes a las fotografías encontradas. El manuscrito que los contenía había estado perdido durante décadas; incluyo el propio autor había olvidado que las había escrito. Y como tampoco se trata de perder comba, decidieron publicar un libro con las fotografías y los poemas.

He de decir que las fotografías de Feinstein me han resultado más atractivas que los poemas de Dylan. Estos últimos me resultaron un poco caóticos; sin mayúsculas, carentes de signos de puntuación, con versos cortos, con frecuencia de una, dos, tres o como mucho cuatro palabras,… He tenido que alternar la lectura en el original inglés y en la traducción castellana. Ambas aparecen en paralelo. En ocasiones es mejor la versión en inglés para entender lo que estoy leyendo, pero en otras, ese caos mencionado anteriormente recomendaba la lectura de la versión traducida, espero que bien, para no perderme demasiado. Temas pesimistas, variados, pero con clara relación con las imágenes a las que acompañan.

En cuanto a las fotografías, son de las que cuando las vuelves a ver te dicen más que en la primera ocasión en que te enfrentas a ellas. Al principio, parecen imágenes relativamente banales. Parece meras imágenes documentales, sin más pretensión. Luego, las vuelves a observar y te vas percatando de los significados que contienen, y van adquiriendo un valor, más allá de documentar la parte no glamurosa de un Hollywood que ya había pasado sus mejores años, su época dorada.

En resumen, un libro que interesará al aficionado a la fotografía, con el plus añadido de los versos de Dylan, que no está mal para redondear el trabajo. Un documento de una época ya pasada que gustará también al aficionado al mundillo de la farándula hollywoodiense.

Pinares

Quien sabe si alguien, algún día, dedicirá colocar un cartel en las laderas de los Pinares de Venecia de Zaragoza, emulando al famoso carte de Hollywood, mientras tanto... - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Ambiéntandose para la Expo: Z Arquitectura y Amaral

Arte, Música, Política y sociedad

Vivo en Zaragoza. Eso quiere decir que, cuando faltan 3 meses y un día para la inauguración de la Exposición Internacional 2008, es difícil ser ajeno al acontecimiento. Sin embargo, hasta ahora no me he sentido muy implicado en el evento. No me he procurado ninguno de los distintos tipos de abono que se han ido poniendo a la venta, ni sé muy bien cómo y cuándo visitaré el evento. Ya se verá.Pero de vez en cuando, pasan cosas que tienen que ver con el tema y que me atraen. Hace unos días, mientras hacía tiempo para reunirme a tomar unos chisme con unos amigos, entre en La Casa del Libro y me puse a hojear libros en la sección de Fotografía. Junto a esta sección se encuentra la de Arquitectura. Y allí encontré un libro, Z Arquitectura, que parece corresponder a una serie periódica del Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón, dedicado a la arquitectura de la Expo 2008. Me puse a hojearlo y me gustó mucho. Me lo compré. 20 euritos. Dada la calidad de la impresión y de los gráficos no me pareció nada caro. Y seguramente, mucho mejor que cualquiera de los miles de publicaciones que en plan merchandising saldrán más adelante. Llevo varios días pasándomelo la mar de bien con este libro.Por otro lado, se ha hecho pública y se ha puesto libremente a disposición del público la canción que Amaral ha adaptado para la exposición. Se titula Llegará la Tormenta, y es una adaptación del A Hard Rain’s A-Gonna Fall de Bob Dylan. El dúo zaragozano me gusta sólo a ratos. Lo cuál casi me ha ocasionado en alguna ocasión la pena de excomunión maña. Pero que se le va a hacer. Uno es así. Pero la versión que han hecho me ha gustado. Por lo menos de momento. A lo peor acaba cansándome. Como la organización de la Expo la ha puesto a disposición del público, aquí os dejo enlazado el video-clip de la canción.

No tengo muchas imágenes todavía relacionadas con el evento, pero os dejo unas “ranillas” del Paseo de Ranillas, recíen arregladico para llegar al recinto ferial.

Ranillas (2)

 

(Canon EOS 10D; EF 70-210/3,5-4,5 USM)