Y para finalizar un paseito por Colmar, y una visita «bajo los tilos»

Viajes

En la última mañana en tierras alsacianas, me doy un paseo por Colmar; siempre es posible encontrar algún nuevo rincón interesante y mono, como este patio de las tres épocas, con la medieval en la imagen.

En el antiguo convento de los dominicos, visito también la "Virgen del rosal", uno de los mejores ejemplos de la pintura gótica alemana; aunque no dejan hacer fotos,... bueno, la LX3 es muy discreta y no hace ruido.

Pero el plato fuerte del día es la visita al Museo Unterlinden (bajo los tilos en alemán), que se encuentra rodeando el claustro del antiguo monasterio del mismo nombre.

La obra más notable de las que alberga el museo es el retablo de Isenheim; situado en la antigua capilla del monasterio, es una obra maestra del renacimiento alemán.

En la misma capilla, encontramos una restauradora haciendo su trabajo, lo cual es agradable de contemplar; por cierto, ni se inmuta ante la expectación que causa entre los visitantes.

Pero no sólo arte de siglos ha, también hay arte moderno y contemporáneo; en estos días, hay una exposición dedicada al norteamericano Joe Downing.

Tras una cervecita, una visita a la Colegiata de San Martín,... y fin de visitas turísticas.

Así que finalmente, un par de trenes, y al aeropuerto de Enzheim, vía Estrasburgo.

Alguna cosita más en Fotos porque sí, como todos estos días.

Trenes, coches, y un poquito de Mulhouse

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Vamos a ver, si me he venido a Mulhouse (se pronuncia algo así como "milhus" y no "muljaus" como he oído por ahí, que estamos en Francia), es porque hay un museo del ferrocarril, la Cité du Train, del copón; y no me ha decepcionada en absoluto.

El primer pabellón es absolutamente excepcional, con todo tipo de sensores de movimiento que hacen que, cuando se acerca el visitante, los objetos expuestos cobren vida; como expulsar vapor por algún sitio.

De lo que más ilusión me ha hecho ha sido ver las dos locomotoras eléctricas a las que se acreditó el pasar por primera vez de 300 km/h, allá en los años cincuenta; en la foto una de ellas, la BB.

El caso es que por un poco más, te sacas la entrada conjunta con el museo del automóvil, montado sobre la base de la colección particular de un diletante del lugar; alguno coches, parecen auténticos coches... pero de caballos.

De lo que más hay en este museo son Bugattis, que para eso la fábrica estuvo cerca; se echan a faltar vehículos ingleses, americanos y japoneses.

Como de coches no entiendo, supongo que la calidad es importante; pero impresiona la cantidad, como por ejemplo de fórmulas 1 alineados como en un parrilla de salida.

Por lo demás, Mulhouse tiene poco más que ver; el ayuntamiento es muy mono, y llama la atención que tiene en la fachada escudos de algunos cantones suizos... bueno en realidad estamos a un paso de Basilea.

También tiene una zona comercial peatonal muy entretenida,... y eso que a las seis de la tarde todo chapado; que austeros estos calvinistas,... porque sí, sí, cuando se adhirió la ciudad a la República Francesa resulta que ya eran prácticamente todos protestantes.

Y a la caída del sol, uno se coge el TER Alsace de turno, y de vuelta a Colmar... que mañana es último día en tierras francesas.

Y ya sabéis, alguna imagen más en Fotos porque sí.

Tras un triste percance, recorro los viñedos de Alsacia y los Vosgos

Viajes

Pues no ha empezado bien el día. Mis compañeros de viaje con los que iba a estar hasta el día ocho, han tenido que volverse de improviso por un triste tema familiar. Y me han dejado sólo para el resto del viaje. Qué se le va a hacer.

Hoy alquilábamos coche, y así lo he hecho; para mí sólo, y gracias por la comprensión de la agencia de alquiler a la hora de cambiar el modelo previsto, con un Twingo es suficiente, que es pequeño, pero se maneja muy bien.

La primera parada era el castillo de Haut-Koenigsberg, una fortaleza militar en los Vosgos, cuyo origen se remonta a la edad media.

En el siglo XIX estaba totalmente en ruinas, pero los prusianos lo reconstruyeron como símbolo de su restablecido dominio sobre la Alsacia.

La verdad es que lo dejaron muy bien, y es muy visitado; de hecho lo difícil es no sacar algún turista en la foto,... y no quedan nada bien.

Después he recorrido la Carretera del Vino, una entretenida ruta automovilística entre viñedos y pueblos muy majos.

He llegado hasta Obernai, una población fortificada, con un casco antiguo muy mono.

En esa estupenda casona estaba el restaurante donde me he comido una deliciosa "flambé" con queso Munster (a modo de pizza alsaciana, sin tomate, sin mozarella, pero con otras cosas).

A continuación he cogido las carreteras que se internan en los Vosgos, parando en primer lugar en Le Hohwald, una estación turística que estaba bastante muerta de ambiente a esa hora de la tarde.

Después he subido hasta el Champ de feu, el punto más alto de esa zona, donde he paseado por los magníficos bosques.

También he encontrado restos de una estación de esquí, de aspecto más bien obsoleto, pero con un bonito paisaje.

Cayendo ya la tarde, de nuevo a los viñedos, esta vez en dirección sur, que estaban iluminados por la agradable luz de la tarde.

He terminado la ruta en Riquewihr, uno de estos pueblos super-pintorescos, con tres estrellas en la guía Michelín, que están llenos de turistas y tiendas y son un agobio; pero como he llegado pasadas las siete de la tarde, se habían ido casi todos, y las tiendas estaban cerradas,... ¡ideal para darse una vuelta y cenar tranquilamente!

Ya sabéis, puede que haya alguna imagen más en Fotos porque sí.

Amaina el calor, nos vamos de Estrasburgo, y paseamos por Colmar, para acabar cenando como curas

Viajes

La idea era ver algún museo que nos apetecía y ver tiendas; pero es lunes, y en Francia, en provincias, los lunes, casi todo cierra, así que a callejear.

También nos hemos vuelto a meter en la catedral, ya que el otro día, por la hora, se nos pasó un reloj astronómico muy chulo que tiene en el interior; los cabritos de ellos, para verlo en funcionamiento te hacen pagar entrada, una vez al día, a las 12.

Y luego, hemos hecho algo que el primer día, después de acaloradas discusiones, decidimos no hacer; dar una vueltecita en el barco por los canales, con los jubilados y los colegios de adolescentes.

Así que, llegado el momento adecuado, hemos recogido los equipajes, nos hemos comido unos bocatas, y hemos cogido el tren hacia Colmar, que total son 40 minutos de viaje escasos.

Después de descansar un rato la hora del calorazo, que aunque hace menos, hace, hemos dado una vuelta por Colmar; una ciudad muy, muy mona, algo sosona, pero maja y fotogénica.

Hemos dado un par de vueltas, una con nublado, y otra con el sol de final de tarde, que es la que nos ha permitido tener las fotos más majas, claro.

Además es asquerosamente civilizada, todo está limpio, todo en orden, todo indicado y explicado; es la ciudad para turistas tontos, de fácil que es recorrerla.

Hemos hecho una opípara cena, con unos "picones" de aperitivos, un excelente "pinot blanc" para el plato principal, y unos "coloneles" (sorbete de limón con vodka) para finalizar; así que ha habido que bajar el tema dando un nuevo paseo, intentando no caernos a ningún canal.

Pero todo ha ido bien, y hasta nos ha dado ocasión para hacer algunas fotos más; mañana alquilaremos un coche y recorreremos los Vosgos,... o algo.

Y ya sabéis, algunas imágenes más en Fotos porque sí. Hoy menos que otros días. Ya he dicho. Esto es más soso.

Hoy nos hemos ido al Centro Pompidou… aprovechando que han abierto una sucursal en Metz

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En Metz, lo más notable es la catedral, por lo que es lo primero que hemos ido a ver en cuanto hemos llegado; una catedral gótica de naves altísimas, muy elegantona.

Presumen de vidrieras, de esas que hacen unos reflejos estupendos por las paredes de las naves; pero la verdad es que, sin desmerecerlas, las he visto mejores en otros sitios.

Con esto se nos han dado las horas centrales del día, y aunque ha amanecido nublado, ha aparecido el sol y el calor; así que nos hemos refugiado en la nueva sede del Centro Pompidou, recién inaugurada hace poco más de dos meses, y con un edificio muy majo de un arquitecto japonés, con la estructura en madera, muy original.

La exposición de apertura, que estará hasta el año que vine, es absolutamente impresionante; se llama "Chef d'Oeuvres", y efectivamente son obras maestras, principalmente del arte contemporáneo, que formarían colas en cualquier capital europea, ¡y mira, no se han olvidado de la fotografía, ni mucho menos!

Además también es muy lúdica, con algunas obras con cierta interactividad, más o menos buscada.

Yo me lo he pasado pipa haciendo fotos a un vídeo que estaban proyectando, en blanco y negro; pero por algún motivo que todavía desconozco, las imágenes fijas que yo iba tomando aparecían de diversos colores, muy vistosos.

Después de la visita, ya nos hemos dedicado ha darnos un largo paseo por la ciudad para ver el ambiente y el conjunto.

Lo cierto es que estaba tranquila, muy de domingo, con las calles casi desiertas, y sin mucha presencia de turistas.

Así que después de ver algunos monumentillos, como esta Puerta de los Alemanes, y de callejear un rato, nos hemos tomado la cervecita de rigor, y nos hemos ido hacia el tren.

En la estación nos hemos comprado unas "quiches lorraines", que es lo propio, y nos las hemos zampado en el tren mientras veíamos pasar el pasaje de Lorena al atardecer. Y hasta mañana.

Recordad que en Fotos porque sí, habrá algunas imágenes extra, con otra mirada.

Ante el calor, un museo donde se está fresquito, y nos vamos a tomar un cerveza a Alemania

Viajes

Para empezar, hay que decir que hemos decidido visitar el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Estrasburgo que está realmente muy bien. Y sin embargo, no había casi nadie. Ante el calorazo, una excelente alternativa para pasar la mañana.

Había un exposición dedicada a Richard Deacon, un escultor británico de una de cuyas obras, sin saberlo, tomé hace poco una foto. Y no precisamente, cerca de Estrasburgo,… Mirad aquí… La gente de Zaragoza que guste de pasear por los parques a orillas del Ebro igual conoce el lugar.

Pero vamos a lo que estamos.

Gustavo Doré es una de las glorias locales en materia de pintura, y tiene dedicada una amplia sala, aunque su estilo desentona con el resto de la colección, más moderna, más contemporánea.

Un omnipresente pensador de Rodin nos recibe en las salas dedicadas al arte moderno.

Muchos adolescentes haciendo visita cultural al museo; y creo que no entendiendo muy bien el arte contemporáneo... ellos, tan jóvenes, y ya con tantos prejuicios.

Después de comer hemos descansado y a continuación hemos paseado por la parte más prusiana de la ciudad; curiosamente allí encontramos la patríotica Plaza de la República.

Hemos entrado a curiosear en la iglesia de Saint-Paul, donde un pastor protestante nos ha guiado en la visita al templo; y mientras, un organista tocaba, muy bien, uno de los dos órganos de la iglesia.

Conforme caía la tarde nos hemos dirigido al Rin, al Parque de las dos Riveras; en el lado francés una especie de parque de atracciones a medio gas languidecía por la escasez de público.

Aunque estamos todavía en Francia, un paseo que conduce hacia la pasarela peatonal internacional muestra las distancias relativas de los planetas del sistema solar respecto al sol, que se encontraría al principio de la pasarela,... ¡pero con los carteles en alemán!

Junto a la orilla del Rin en el lado francés, se estaba organizando un banquete; un grupo de jazz al más puro estilo Django Reinhardt ensayaban su repertorio, ¡y lo hacían de puta madre!

El punto medio en el Rin, donde a un lado está Francia y al otro, Alemania.

Kehl, la población en la orilla alemana, no parece tener nada de especial, pero es muy pulcra, con unos jardines estupendos y un aspecto envidiable de paz y tranquilidad; hemos disfrutado del paseo y de la cervecita.

La vuelta a Estrasburgo, en tren; total de la estación de Kehl a la de la capital alsaciana es un recorrido de apenas 10 minutos.

Después de cenar, hoy mal, hemos tenido mala suerte con el servicio, hemos paseado por los alrededores de la Plaza Gutenberg, donde unos portugueses disfrutaban montados y dando alaridos en un carrusel.

Por cierto, ya sabéis, más imágenes, de otro tipo, en Fotos porque sí.

Calor del demonio que hace en Estrasburgo, oiga

Viajes

Creo que ya comenté que el hotel está muy bien; pero además me encantá tener una fotografía muy maja en la cabecera de la cama.

Con el calorazo que hacía esta mañana y la luz tan mala para hacer fotos, nos hemos estado un buen rato en el interior de la catedral; hasta que nos han echado porque había misa.

Una desagradable sorpresa han sido las masas de turistas que entre las 10 y las 11 han entrado en la catedral; al parecer proceden de los cruceros que surcan el Rin, que como se saben los horarios de las misas, los traen corriendo para que no se les vaya el programa al garete.

Aún nos hemos animado ha hacer alguna visita más a pesar del calor, como los exteriores del Palacio Rohan; el interior es un museo de artes decorativas, y no nos ha interesado mucho.

Tras tomarnos unos refrescos y unas cervezas, hemos comido en un terraza a orillas del Ill; y ha caído el primer choucroute, que no estaba mal.

Ante el calorazo, y dado que además tengo un tobillo un poco chungo, nos hemos ido a refrescarnos un rato al hotel; después hemos vuelto a recorrer de nuevo las calles del centro, porque la luz había mejorado mucho para hacer fotos.

No sólo hemos recorrido lo de por la mañana; hemos ido paseando por todo el casco histórico de la ciudad, donde no faltan rincones interesantes.

Como hemos sacado un abono de día para los tranvías, y así nos evitamos calcetinadas bajo el sol, nos hemos ido hasta los edificios del Parlamento Europeo y del Consejo de Europa; el que más nos ha llamado la atención ha sido el del Tribunal de Derechos Humanos de Europa, ¿querrá representar una balanza?

También hemos paseado por el Parque de la Orangerie que está en esa zona, donde nos hemos tomado unos helado; nos hemos relajado.

Después, vuelta al tranvía, para acercarnos al centro, concretamente a la Petite France, que ya sé porque se llama así, para cenar; y hemos aprovechado para buscar nuevas vista de lo ya visto.

Hemos cenado en una terraza a orillas del Ill, muy animada, con unos camareros muy divertidos; parecía más italianos que franceses de al lado de Alemania.

Luego, de vuelta al tranvía y al hotel; como la frecuencia de los tranvías por la noche es baja, nos hemos entretenido con fotos tontorronas,... pero resultonas.

Más fotos del viaje, de otro estilo, en Fotos porque sí.

A pesar de las huelgas «salvajes», he llegado a Barajas, y de allí a Estrasburgo

Viajes

Una vez salvados los problemas huelguísticos en Madrid, y tras una laaaaaarga estancia en el aeropuerto de Barajas, en un avión pequeñín de Air Nostrum, hemos tenido un tranquilo vuelo con buen tiempo hasta Estrasburgo.

Un hotel estupendo, en la Place de la Gare, justo enfrente de la estación, como es lógico pensar.

Muchas flores y muchos tranvías entre los canales que atraviesan el centro de Estrasburgo, una ciudad bastante mona por lo demás.

Restos de antiguas murallas y fortificaciones, flanqueando algunos de los canales de la ciudad.

Una tarde con un tiempo excelente, casi caluroso, invitaba a las gentes a poblar los parques y jardines para estar con los amigos; mucho ambiente.

Por algún motivo que todavía desconozco llaman la "Petite France" un barro de la ciudad que fundamentalmente tiene aspecto alemán.

Unos novios haciéndose las fotografías de boda; la verdad es que los fotógrafos sociales en esta ciudad lo tienen "chupado" para encontrar rincones monos para los ilusionados contrayentes.

Opípara cena al aire libre; si no tenemos cuidados volveremos como toneles, porque los menús son copiosos,... y no muy caros.

Tras la cena, una paseo para rebajar calorías; en algunas zonas, la rotulación de las calles es bilingüe, con un segundo idioma que se parece mucho al alemán que pero que no es,... aunque casi.

Tranvías, muchos tranvías; y en Zaragoza siguen si creerse que es la última tendencia en transporte urbano, moderno y sostenible.

Denise Colomb en el Hôtel de Sully

Fotografía, Viajes

Si en la entrada anterior hablaba de las exposiciones que visité en la sede principal del Jeu de Paume en los Jardines de las Tullerías, en esta ocasión me referiré a la más modesta pero interesante que la misma organización proponía en su sede secundaria del Hôtel de Sully, en el Marais parisino.

Jeu de Paume - Hotel de Sully (Denise Colomb)

Patio del Hôtel de Sully, donde se encuentra la sala de exposiciones del Jeu de Paume - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

En esta estupenda localización, a espaldas de la espléndida Place des Vosges, tuve la oportunidad de contemplar las fotografías tomadas en las Antillas en los años 1948 y 1958 por la fotógrafa francesa Denise Colomb. Realizadas a iniciativa del escritor y político francés originario de la Maritinica, Aimé Césaire, esta colección de imágenes suponen un amplio estudio etnográfico sobre la población de estos departamentos franceses de ultramar. Las imágenes tomadas en 1948 fueron realizadas sobre película negativa en blanco y negro, pero las de 1958 fueron tomadas en gran parte sobre película diapositiva en color, posteriormente copiada en blanco y negro, ofreciendo imágenes contrastadas pero detalladas, que devuelven con gran eficacia el ambiente del lugar.

La mayor parte de las fotografías se centran sobre las personas, más que sobre los lugares, transmitiendo una simpatía, un afecto sincero, sobre las gentes que nos son mostradas. Se puede encontrar una amplia colección de imágenes de la fotógrafa en la Médiathèque de l’Architecture et du Patrimoine del Ministerio de Cultura francés.

En resumen, una autora, que murió recientemente a los 101 años, altamente recomendable.

Jeu de Paume - Hotel de Sully (Denise Colomb)

Exposición de Denis Colom en la sede del Jeu de Paume en el Hôtel de Sully - Panasonic Lumix LX3

Jeu de Paume - Hotel de Sully (Denise Colomb)

Pase de los positivos en color que sirvieron para realizar las copias en blanco y negro del reportaje en las Antillas francesas de Denise Colomb - Pansonic Lumix LX3

El gran desfile de Fellini en el Jeu de Paume

Cine, Fotografía, Viajes

Siguiendo con los comentarios de las exposiciones visitadas en París durante mi último viaje, un lugar destacado tiene la programación del Jeu de Paume. Con el nombre más correcto de Galerie national du Jeu de Paume, el antiguo lugar de exposición de los impresionistas antes de su traslado al Musée d’Orsay, se ha convertido, y traduzco lo mejor que puedo de su presentación en internet, en un «lugar de referencia para la difusión de la fotografía y la imagen desde una aproximación resueltamente abierta y transversal tanto en el plano cronológico, del siglo XIX al XXI, como en el plano de las diferentes formas actuales de la imagen (fotografía, cine, vídeo, instalaciones…)…«

Con semejante definición, se ha convertido para mí en un lugar obligado de peregrinación durante mis visitas a la capital francesa. Tiene dos sedes, la tradicional del Jeu de Paume en las Tullerías junto a la Place de la Concorde, y otra secundaria en el Hôtel de Sully. Hoy hablaré de lo que me he encontrado en la primera de ellas.

Jeu de Paume (Fellini y Vezzoli)

El Jeu de Paume en las Tullerías - Panasonic Lumix LX3

Y lo que me he encontrado es una amplia e interesantísima exposición titulada La Grande Parade (El Gran Desfile), dedicada al personalísimo director de cine italiano Federico Fellini. A través de dibujos, carteles, abundantes fotografías, fragmentos de sus películas y otros audiovisuales, la exposición hace un repaso exhaustivo de la obra del realizador, tanto desde el punto de vista cronológico, como desde el punto de los temas y los motivos que son constantes en sus filmes. El mundo del espectáculo, la religión, las prostitutas, los desfiles, la alta sociedad italiana,… por un lado. Giulietta Masina, Marcello Mastroianni, Anita Eckberg, Nino Rota,… por otro lado.

Globalmente considerada, la exposición es una delicia para cualquier aficionado al cine y a la imagen en general. Pero quizá el apartado que más me interesó de la exposición fue el dedicado a su esposa y musa, Giulietta Masina, que con su expresivo rostro, especialmente en los fotogramas de La Strada, enamora a cualquiera.

La exposición se podrá visitar hasta el 17 de enero de 2010.

Jeu de Paume (Fellini)

Fragmento de una de las películas del director italiano - Panasonic Lumix LX3

Jeu de Paume (Fellini)

Cartel francés de Le notti di Cabiria - Panasonic Lumix LX3

En paralelo a la exposición dedicada a Fellini, se ofrecen también algunas imágenes del artista conceptual Francesco Vezzoli, que también ha preparado un filme en el que reflexiona sobre algunos de los conceptos del universo felliniano.

Jeu de Paume (Vezzoli)

Imágenes de Francesco Vezzoli en el Jeu de Paume - Panasonic Lumix LX3

Librerías y galería en Saint-Germain-des-Prés

Fotografía, Viajes

Como comentaba ayer, poco a poco iré comentando alguna de las exposiciones y librerías que he visitado en mi estancia en París, así como eventualmente alguno de los libros de fotografía que he comprado. Y hoy empiezo, cronológicamente, por el principio.

El primer día después de mi llegada, tras un amplio paseo por distintas zonas de la capital parisina, que incluyó una visita al Cementerio de Montparnasse para presentar mis respetos a insignes fotógrafos como Brassaï y Man Ray, me di una vuelta por los alrededores del Boulevard de Saint-Germain-des-Prés, entre el Sena y los Jardines del Luxemburgo, zona propicia para las librerías y las galerías de arte.

Cementerio de Montparnasse (Brassaï)

Brassaï y señora

Cementerio de Montparnasse (Man Ray)

Despreocupado pero no indiferente, Man Ray y su señora (la última de ellas, vamos)

Entre las librerías visité dos. Por un lado la Taschen Store de París que, como su propio nombre indica, está dedicada a los libros de la editorial alemana del mismo nombre, que tantos libros de fotografía a buen precio nos ofrece. La tienda es muy mona, muy moderna, muy organizada, pero limitada en sí misma al ofrecer únicamente el fondo editorial de la casa madre. Así que, salvo que vayas a buscar un producto muy exclusivo y poco frecuente, no tiene mayor interés.

Interés que sí que encontré en La chambre claire. Situada en la Rue Saint-Sulpice, esta librería no es muy grande pero está dispuesta en dos pisos, la planta calle y el sótano. La planta calle está cuajada de libros de fotografía, y el sotano de volúmenes dedicados al cine. En el centro, muchos libros novedosos, recomendados o en oferta. El tipo que atendía era muy amable a cualquier pregunta o duda. Para pasarse un buen rato. Además de alguna revista, compré a buen precio un librito de la editorial Phaidon sobre el fotógrafo de moda Guy Bourdin, que no está mal.

Después de visitar estas dos librerías, me dirigí a la galería que la  Agencia Magnum tiene en la Rue de l’Abbaye, donde vi algunas fotografías a la venta de fotógrafos de la prestigiosa agencia. Como no llevaba suelto, dejé para otro día lo de comprar alguna.

Magnum Gallery

De izquierda a derecha y de arriba a abajo, George Rodger, Cartier-Bresson, Robert Capa y David "Chim" Seymour, fundadores de Magnum Photos

Y claro, no dejé de darme un paseo por los interesantes alrededores.

Saint-Germain-des-Prés

Interior de la iglesia de Saint-Germain-des-Prés

Metro Saint-Germain-des-Prés

Metro Saint-Germain-des-Prés

Todas las fotos, Panasonic Lumix GF1 + G 20/1,7 ASPH.

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De vuelta en Zaragoza, y aquello de «fallas más que un meteorólogo de Iberia»

Viajes

Pues eso. Poco que contar. Salvo que un interrupción del servicio en la línea 13 del metro de París ha hecho mi vuelta un poco más interesante. Nada que no se haya podido resolver con un poco de decisión y rapidez a la hora de ir a la estación del RER de Saint-Denis. Y así he conocido más mundo.

Después un vuelo tranquilo y apacible, con nubes por encima de Francia, que se han ido despejando para ver parte de los Pirineos y todo el camino entre Guara y Zaragoza.

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Nubes sobre Francia

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Nieve sobre los Pirineos

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Despejado sobre los Monegros

Luego está el tema de los pronósticos del tiempo. En el vuelo de ida, el amable piloto, cuando iniciamos el descenso y la aproximación a Orly, anunció buen tiempo con alguna nube. Había un nublado de preocupar y llovía. Hoy, quien sabe si el mismo amable piloto, cuando iniciábamos el descenso y la aproximación a Zaragoza, ha anunciado nubes y lluvia. Sol y buen tiempo. Yo que Iberia, o su filial Air Nostrum, cambiaba de meteorólogo.

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Un avión sobre la pista de aterrizaje