[Cine] Beirut (2018)

Cine

Beirut (2018; 39/20180827)

Tres semanas he tardado en volver a visitar una sala de cine para ver una película de estreno. Entre la dificultad para escoger una película que parezca interesante en la cartelera de agosto y el mosqueo con las políticas de precio de las salas de cine. Que hasta el gobierno se ha dado cuenta de que algo no iba bien tras la bajada del IVA. Y eso que no conozco gobierno español, del partido que sea, que no favorezca más a los empresarios que a los consumidores con sus políticas. Me entero que incluso los adolescentes tienen su propia cadena de mensajes en las redes sociales en las que se alertan unos a otros sobre que salas han aplicado el descuento del IVA frente a las que no, con el fin de evitar estas últimas. Dudo que funcione porque hay mucho borrego entre los consumidores españoles, pero ojalá. En cualquier caso, para ver versiones originales no tenemos alternativa en Zaragoza; sólo podemos ir a salas de una empresa con escasa ética. Dice que ha bajado algunos céntimos el precio “oficial” de la entrada, pero ha subido todos los demás precios que son los que pagan la mayor parte de los consumidores. Matinales, versiones originales, compra por internet, compra en máquinas dispensadoras, carnet joven, día del espectador… todo eso al alza.

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Las ciudades alemanas, como Beirut o en mucho peor grado, sufrieron como pocas las consecuencias de la destrucción de una guerra que los propios alemanes desencadenaron. Salvo Constanza. Su extrema proximidad a la frontera suiza, unido a que no apagaban las luces por la noche, hizo que los bombarderos aliados no descargaran sobre ella sus bombas, por miedo a que cayeran sobre las ciudades suizas vecinas, siendo Suiza un país neutral.

No obstante, somos aficionados al cine. No lo podemos evitar. Y nos gusta verlo en pantalla grande. Así que el lunes fuimos a ver esta película que en español han titulado El rehén, modificación del título estúpida como la mayor parte de las que hacen, ya que tiene todo el sentido del mundo que el título original haga referencia a la capital del Líbano.

Al fin y al cabo, aunque se nos cuenta una historia de un secuestro, lo que se puede salvar de la película es la reflexión, no siempre clara por parte del director de la película, Brad Anderson, de la futilidad de la guerra y de las consecuencias para las ciudades, símbolo de las civilizaciones por excelencia. Y más en una región del mundo donde las civilizaciones, la ciudades, vienen de muy muy muy largo. El destrozo causado en la civilización por la rapiña de los grupos de interés y de los gobiernos en caso de conflicto es difícil de reparar, al menos a corto y medio plazo. Y en no pocas ocasiones deja profundas cicatrices a largo plazo.

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El secuestro, la historia del rehén, no es más que una excusa para mostrarnos eso. Una excusa no siempre bien llevada. A pesar del esfuerzo de sus protagonistas, Jon Hamm y una Rosamund Pike en un papel más de florero de lo que nos gustaría, es una historia con más agujeros que un colador, que hace difícil que te la puedas creer. Muy difícil. Esto pone a prueba la suspensión voluntaria de la incredulidad con más dureza que las películas de Star Wars, que ya es decir. Entretiene, pero no te lo crees. Y por ello, aunque bien presentado, es un producto cinematográfico que no acaba de satisfacer. Pero bueno. Puede haber divergencia de opiniones al respecto

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **/***

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[Libro] Los desorientados

Literatura

Me ha costado unos días decidirme a escribir la reseña de esta última novela de uno de mis escritores favoritos, el libanés Amin Maalouf. He leído casi todas sus novelas. Y un par de ensayos sobre historia y sobre política. Me resulta relativamente sencillo identificarme con su forma de pensar, con sus reflexiones. Y su narrativa de ficción, prosa que lleva en muchas ocasiones mucho de poesía oculta detrás me ha enganchado desde hace más de 20 años. Así que cogí con ganas, en mi nuevo lector de libros electrónicos, esta última novela. Que ya adelanto me ha producido sensaciones contradictorias.

Los desorientados
Amin Maalouf (traducción de María Teresa Gallego Urrutia)
Alianza Literaria; Madrid, 2012

Adam, profesor de historia de origen árabe exiliado en París, aunque no se mencione expresamente no hace falta ser un lince para saber que es libanés, vuelve a su tierra natal tras 25 años sin visitarla, acudiendo a la llamada de Mourad, un antiguo amigo con quien se enemistó en el pasado, que está muriendo. Tras el choque inicial con su viejo país, arruinados por guerras incesantes entre etnias, grupos políticos, tribales o religiosos, decide quedarse unos días y entrar en contacto con sus antiguos amigos, el Círculo de los Bizantinos, algunos de los cuales viven en la región. Otros se encuentran al igual que él emigrados por el mundo por motivos diversos. Comenzará a revivir y recuperar un pasado perdido, y junto con la atractiva y resuelta Semiramis, planeará la reunión de los supervivientes. Mientras, irá descubriendo los secretos que todos ellos escondía y que explican, no sólo sus vidas, sino la complejidad de la sociedad en la que les tocó vivir.

He estado pensando mucho en qué fotos podían acompañar esta entrada. Y no lo tenía muy claro.

He estado pensando mucho en qué fotos podían acompañar esta entrada. Y no lo tenía muy claro. Pero al final, la solución ha aparecido por sí misma, y ha resultado obvia.

Maalouf siempre me ha parecido que tiene una prosa estupenda. Lo he leído en el pasado tanto traducido como en el francés en el que escribe, y lo he disfrutado de las dos formas. En esta ocasión, he optado por la versión traducida por motivos prácticos, aunque quizá me debiera haber animado con el original francés. Que hace mucho que no leo algo directamente en la lengua de Molière. Una prosa fluida, sin misterios, que te guía con facilidad por las historias que nos cuenta pero sin perder nunca un punto de ensoñación, de nostalgia, incluso de poesía. En esta ocasión, sigue siendo así, pero es que además no resulta difícil ver en el protagonista, Adam, un alter ego del autor. No quiere decir que la obra no sea una ficción. Simplemente que Adam representa el pensamiento, las pesadumbres, los conflictos de identidad y de creencias que acompañan al autor. Supongo.

En la medida que los personajes de la novela son generacionalmente casi contemporáneos míos, unos años mayores, y a pesar de las diferencias en las realidades sociales, culturales y políticas del país levantino y de España, no me cuesta nada identificarme con muchas de las inquietudes de esas personas que asisten desconcertados a la evolución del mundo. Y esto me pasa especialmente en la primera mitad del libro, donde las cuestiones sobre la posición del individuo en el mundo predominan. En la segunda mitad, se centra más en las especificidades del país en el que crecieron, se hicieron amigos y eventualmente se enemistaron los personajes de esta historia. Y quizá la veo algo más distante, aunque no necesariamente menos interesante.

Pero he dicho que mis sensaciones son contradictorias. Y así es cuando llegamos al final del libro. Daba por hecho que asistiríamos a la preparación de la gran reunión de amigos en el Albergue Semiramis, pero que no conoceríamos nunca su desarrollo. Eso deberíamos dejarlo a la imaginación. O pensaba que cada uno debería imaginar cuál sería el final del reencuentro. Pero no. Maalouf decide sorprendernos con un giro inesperado al final, que a mí me ha dejado desconcertado. Cuyo significado no he acabado de entender, y que ha hecho que me retrasara unos días en comentar el libro. Intentando entenderlo un poco mejor.

No he tenido éxito. Pero me quedaré con el proceso de leer el libro, en el que he disfrutado mucho, en el que he reflexionado mucho. Y en el que Maalouf sigue siendo uno de los autores que en los últimos 25 años más ha contribuido a conformar mi pensamiento y mi visión del mundo.

El pueblo viejo de Rodén, donde estuvimos el domingo pasado, quedó abandonado como consecuencia del estrago de la guerra civil en la zona. Igual que en los personajes de "Los desorientados" se notan los estragos de las guerra civiles en el levante mediterráneo.

El pueblo viejo de Rodén, donde estuvimos el domingo pasado, quedó abandonado como consecuencia del estrago de la guerra civil en la zona. Igual que en los personajes de “Los desorientados” se notan los estragos de las guerra civiles en el levante mediterráneo.