[Viajes – Suecia] Por cercanía y por la importancia del monumento, empiezo mi visita a Estocolmo por el ayuntamiento.

Viajes

El ayuntamiento de Estocolmo (Stadshuset) es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Construido a principios del siglo XX, lo fue a conciencia con la idea de que fuese uno de los estandartes de la ciudad, con un gran esfuerzo económico y artístico. La visita es necesariamente con guía, cosa que no me suele gustar, aunque en esta ocasión funcionó muy bien, siendo amena y muy clara. Y si algo quedó claro es que el arquitecto del edificio no era un hombre cerrado y cabezón, incapaz de cambiar de opinión. No. Cambió de opinión, y mucho.

Stadshuset (ayuntamiento)

Vista del edificio del ayuntamiento a orillas del lago Mälar en Estocolmo.

Escultura a orillas del Mälaren o lago Mälar (Stadshuset)

Se puede pasear por las orillas que bordean el edificio, donde algunas esculturas adornan el paseo.

Salón Azul (no, no me he equivocado con el nombre) (Stadshuset)

El Salón Azul, donde se celebra el banquete de los premios nobel; se llama así porque iba a estar revestido de azulejos a azules, pero el arquitecto cambió de idea.

Techo del Salón de Plenos (Stadshuset)

Techo del salón de plenos; iba a tener un falso techo plano pintado al fresco, pero el arquitecto cambió de idea y dejó las vigas a la vista y pintadas.

La reina Christina en el Salon de Oro (Stadshuset)

La reina Christina, de quien os hablaba hace poco, tiene su lugar en el salón de oro, donde el arquitecto también cambió de opinión en varias cuestiones.

[Viajes – Suecia] En una lluviosa y fresca tarde de verano aterrizo en Estocolmo, y me doy un pequeño paseo

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Tras un viaje cómodo pero un poco largo, debido a que la mejor combinación de horarios y precio me ha obligado a volar haciendo escala en Copenhague, llego al atardecer a la capital sueca, Estocolmo. Llueve. Hace fresquito. Y se está empezando a poner oscuro. Pero me parece pronto para meterme en el hotel. Está muy céntrico. A cien metros del andén del Arlanda Express, el tren del aeropuerto, y por lo tanto de la estación central. Se puede llegar caminando en poco tiempo a un montón de sitios interesantes. Así que cojo el paraguas y me voy a pasear un poco para desentumecerme del viaje, y a comer algo para cenar, aunque sea alguna tontada. De paso, empiezo a familiarizarme con alguno de los paisajes urbanos que serán frecuentes en los próximos días.

Estación central

Stockholm C (Estación Central).

Ciclistas bajo la lluvia y Stadshus (ayuntamiento)

Ciclistas bajo la lluvia; detrás, la silueta del Stadshus (ayuntamiento).

Sveriges Riksdag (Parlamento de Suecia)

Silueta del Riksdag (parlamento) al anochecer.

Aftonbladet

Tegelbacken.

[Viajes – alrededores de Copenhague] Hoy Hillerød, Helsingør, Helsingborg,… no, no es un trabalenguas; es el recorrido de hoy,… que nos ha llevado hasta Suecia…

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Hoy hemos salido de excursión. Ha sido un gran debate conmigo mismo. Yo quería hacer algo distinto de las excursiones que hice la otra vez que estuve en Copenhague. Pero por más que he mirado ninguna me ha convencido mucho. Así que hemos repetido la más vistosa. Aunque con alguna diferencia. No adelantemos acontecimientos, y acerquémonos a Hillerød para visitar el palacio de Frederiksborg.

Este palacio es una especie de Versalles danés, y tiene salas muy espectaculares, como la capilla real. Y un poquito recargada, ¿no?

El palacio está convertido en museo de historia de Dinamarca, y lo hace a través del retrato. Pero no se limita a pinturas de antaño de señores muy circunspectos. Para la historia más reciente, la fotografía también ha encontrado su lugar, mostrando personas importantes en la sociedad danesa.

El edificio principal se encuentra rodeado por un parque estupendo, en el que encontramos un gran lago, y algunos pabellones secundarios del palacio.

Tras la visita, nos lo hemos tomado con calma, y hemos comido tranquilamente en una terraza con vistas al lago. Esto a punto nos ha costado caro en nuestros planes.

Porque después teníamos un recorrido en tren hasta el segundo destino del día que en el mejor de los casos no bajaba de una hora y diez minutos. Las distancias son cortas, pero los trenes de servicio local paran constantemente.

Y es que eran más de las cuatro cuando llegábamos a las puertas del castillo de Kronborg, en Helsingør. El Elsinor del drama Hamlet de Shakespeare, que se supone transcurre en esta fortaleza.

Así que a toda prisa, porque cerraban a las cinco (pensábamos que teníamos de tiempo hasta las seis), hemos visitado, en primer lugar, las casernas de la fortaleza. Ha sido muy divertido, porque estaba muy oscuro, y era una mezcla de jugar al escondite y al laberinto. Y eso que nos hemos agenciado con una linternita para tener algo más de luz.

Después hemos visitado las estancias reales, por las que hemos pasado rápido. Merecen la pena, sólo relativamente. Desde ahí hemos visto la artillería. Que apunta directamente a la industria de la ciudad vecina de Helsingborg. En Suecia. O a los barcos que transitan el Øresund o estrecho de Sund, como me enseñaron en la escuela.

Finalmente, la capilla real, en la que hemos encontrado algunas tallas de lo más concupiscentes. Para ser lugar sagrado. Creo.

Y después, la novedad. Puesto que era pronto, y quedaban bastantes horas de luz, a las seis de la tarde nos hemos embarcado en un ferry para ir a echar un pis a Suecia. Qué narices.

Y aquí estamos, veinte minutos más tarde, entrando en el puerto de Helsingborg. Una ciudad que nos ha parecido coqueta, aunque sin monumentos que destacar.

Así que nos hemos subido por unas fortificaciones hasta un parque muy agradable que está en lo alto de la ciudad.

Parque con su castillo y todo. O probablemente lo que queda de alguna antigua fortificación. Desde donde los cañones tal vez apuntaban a los que hemos visto un rato antes en el lado danés.

Lo importante es que ya no hay cañones, y lo que sí que hay es gente tomando el sol y merendando, que son dos actividades mucho más sanas que hacer la guerra.

Y heme aquí en el ferry de vuelta. Si casi nunca salgo en este blog es porque nunca encuentro quien me saque razonablemente en las fotos. Así que, o me saco algún autorretrato en algunas superficie reflectante, o nada. Pero en el barco había una pareja de rusos, y ella, la rusa, parece que tenía un poco de sensatez a la hora de encuadrar una foto. Así que aquí estoy.

Finalmente, hemos llegado de nuevo al puerto de Helsingør, donde salía de vuelta a Suecia el barco que habíamos tomado dos horas antes. Más viejito, pero más entrañable. Y con más terrazas exteriores para hacer el viaje.

Allí mismo, junto a la terminal de ferrys, la estación de tren. Para coger el tren regional del Øresund. Nos hemos bajado en la estación central de Copenhague, pero el tren seguía hasta la ciudad sueca de Kalmar. Ciudad con mucha historia. Pero esa es otra historia, y será contada en otra ocasión.

Libro: La reina en el palacio de las corrientes de aire

Literatura

Era inevitable. Después del tremendo cliffhanger con el que terminaba el segundo libro de la trilogía Millenium, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, el impulso por leer cuanto antes el tercer libro de la saga era tremendo. Y esto habla de lo adictiva que me ha resultado la lectura de estos libros. Por lo que algo bueno deben tener. Así que voy a comentar el tercero y definitivo, por defunción del autor, libro de la saga. Aunque probablemente resulte un comentario sobre la saga en su conjunto.

La reina en el palacio de las corrientes de aire.
Barcelona: Destino, 2009.
ISBN 978-84-233-4161-0

En primer lugar, cuestionaré las traducciones de los títulos de las novelas al castellano. Entre el título en sueco del primer libro y el título en castellano había una «pequeña» diferencia. Pongo las comillas porque a mí no me parece que sean los mismos los hombres que «no aman» a las mujeres que los hombres que «odian» a las mujeres. Creo que conceptualmente hay una diferencia, pero pase.

En el segundo libro, frente a la chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, y que tiene bastante que ver con la trama actual del libro, el original sueco nos habla de la niña que jugaba con fuego… que tiene bastante que ver con el trasfondo histórico del personaje principal. Dos títulos que parece que tienen que ver, pero que no, que son distintos. Buff… no sé muy bien…

Pero es que en el tercero, el título en castellano no tiene que ver casi nada con el título original ni con lo que pasa realmente en el libro, salvo que uno le quiera ver contenidos filosófico-metafóricos raros. Lo de la reina en no se qué palacio con corrientes de aire… pues no sé; a ver si se nos va a resfriar la susodicha reina por estar en medio de las corrientes. Sin embargo, en sueco, el título original significa el castillo de aire que explotó. Y esta sí que es una metáfora sobre lo que pasa en el libro. Este sí que es un título adecuado. Vaya por delante que si muchas veces he opinado que habría que aplicar la máxima pena posible a esos delincuentes que ponen los títulos en castellano a las películas extranjeras, empiezo a pensar que con lo que ponen los títulos a los libros extranjeros habría que hacer lo mismo. Encima en este caso ni siquiera son originales, porque parece que se limitan a traducir los títulos con los que aparecieron en su versión francesa. Otros que también bailan, los gabachos,…

Pero vamos al contenido. Desde que estaba terminando el tercer libro de la trilogía, no pure dejar de pensar en La Guerra de las Galaxias. Me refiero a la trilogía de los años 70 y 80, no a la tontada más reciente. Veamos a ver cómo se me puede ocurrir a mí tan peregrina idea…

Aviso: En los siguientes párrafos puede haber indicaciones que desentrañen algunas fases de la trama. No mucho, pero algo.

  1. En el primer libro, nos encontramos un tipo relativamente mayor y una tipa relativamente joven que se ven involucrados en una aventura en la que colaboran y adquieren una confianza. La aventura se resuelve, pero queda abierta a nuevas peripecias, especialmente con el pasado familiar de la joven. Pensemos en Lisbeth Salander como una peculiar reelaboración de Luke Skywalker y en Mikael Blomqvist como su particular Obi Wan.
  2. En el segundo libro, comienza de lleno la lucha contra el lado oscuro. Además de nuestros héroes, se suman nueva gente al bando rebelde, mientras nuestra heroína comienza un recorrido para conocer la verdad sobre su pasado y sobre sí misma. De alguna forma, tenemos un paralelismo entre las aventuras de los rebeldes en el Halcon Milenario contra el Imperio, mientras Skywalker trata de encontrarse a sí mismo en Dagobah… para al final acabar saliendo al encuentro del malo,… que es su padre. Y todo termina en un tremendo cliffhanger, con las cosas que se han puesto muy negras, pero sin una resolución definitiva al conflicto. El papel de Yoda en la trilogía sueca probablemente haya que adjudicárselo al primer tutor de Salander, el abogado bueno.
  3. En el tercer libro, van confluyendo las acciones de todos, malos y buenos, para un enfrentamiento final en el que la «fuerza» alcanza su equilibro, y de alguna forma se hace justicia.

Definitivamente, encuentro sus paralelismos. Qué se le va a hacer. Estoy marcado por George Lucas de por vida. No sé si sentirme aterrorizado o celebrarlo.

Hasta aquí los posibles «destripes» del argumento.

Por supuesto, en estos libros hay mucho más. Así, tenemos el contenido de crítica social y política hacia la sociedad sueca, que por otra parte puede ser extrapolada a cualquier país con una democracia parlamentaria basada en uno o varios textos constitucionales. La falta de ética en las empresas, la decadencia de los medios de comunicación impresos tradicionales, la utilización de herramientas del estado para usos fraudulentos o para amenazar incluso el propio sistema de libertades de los ciudadanos,… Son diversas las aportaciones que realiza para la reflexión el autor de estos libros, un tipo evidentemente comprometido con las libertades ciudadanas, y que ha terminado por caerme muy bien. Lástima que esté criando malvas. Si realmente está representado en la historia por Blomqvist, además supongo que debe ser motivo de envidia por su éxito con las mujeres. Claro que a mí el personaje de Monica Figuerola creo que me produciría más miedo que deseo,… 1,86 de estatura, musculosa, policía… ufff. Pero honrada, la chica, eso sí.

Al igual que los anteriores volúmenes, y a pesar de su extensión, el libro se lee bien. Te induce a mantener la lectura. Te engancha. Es menos trepidante que el segundo volumen, la acción es más contenida. Es menos detectivesco que el primer volumen. Pero tiene mayor contenido político y social. Y globalmente está bien equilibrado.

Uno de los miedos que supongo que tendría la gente que leyó el segundo volumen es que, conociéndose la intención del autor de seguir escribiendo libros sobre estos personajes, podría terminar en un nuevo cliffhanger cuyo desenlace nunca podríamos conocer. Pues no. La historia se cierra. El ciclo iniciado en el primer volumen ha terminado. Sí es cierto que hay alguna trama secundaria y muy poco desarrollada que podría ser el inicio de nuevas historias. Por seguir con el ejemplo de Star Wars, en aquella historia de fantasía espacial, sabíamos perfectamente que fue de la hermana gemela del protagonista. Pero en la historia que ocupa, no sabemos que ha sido de ella (sí, también en esto hay paralelismos). Y en el último tramo del libro conocemos algún nuevo personaje, cierto abogado, que podría ser aprovechado en el futuro. Pero las tramas quedan cerradas.

La histora ha terminado; quizá nos gustaría haber sabido más de las aventuras futuras de Lisbeth, pero no va a ser posible. Por lo menos no nos quedaremos con las ganas de saber cómo termina. En su conjunto, una lectura muy entretenida. Muy recomendable.

Las andanzas de Lisbeth la llevan a visitar en París a su amiga Miriam Wu, un personaje secundario que tengo ganas de conocer en la gran pantalla. A ver si la sacan como me la imagino. Así que una foto de París.

Rue de New York

¿Me habré cruzado con Miriam Wu en mi último viaje a París? - Panasonic Lumix LX3