[Cine] Zuǒpiēzǐ nǚhái [左撇子女孩] (La chica zurda) (2025)

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Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. En las animadas calles de Taipéi.

[Cine] Zuǒpiēzǐ nǚhái [左撇子女孩] (2025; 08/20260209)

Esta película, que fuimos a ver en parte por casualidad, en parte por curiosidad, ha resultado ser una de las sorpresas cinematográficas más agradables de la temporada. Dirigida por Shih-Ching Tsou, guionista y directora taiwanesa, pero que ha trabajado habitualmente en Estados Unidos, de donde tiene también la nacionalidad, fue presentada por Taiwán como candidata a mejor película en lengua no inglesa a los Oscar, alcanzando la lista corta de candidatos, pero no la lista definitiva de cinco películas que optan al premio. Muy buenas tienen que ser las otras…

Tsou nos lleva a las calles de Taipéi, donde una madre soltera (Janel Tsai) con dos hijas, una de unos 20 años (Ma Shih-Yuan), la otra de 5 ó 6 (Nina Ye), de distintos padres, llega para instalarse en la capital taiwanesa, abrir un puesto de comidas en uno de los típicos night markets de la ciudad e intentar salir adelante como buenamente pueda. Aquí se encontrarán con distintos problemas. Los relacionados con los pagos de los alquileres, los relacionados con los problemas con los familiares, los relacionados con los problemas de los romances, los problemas con las relaciones entre las tres mujeres… Y la más pequeña, que acaba de empezar su escolarización, los relacionados con el hecho de que es zurda, y su abuelo, un carca de mucho cuidado, le cuenta que no debe usar la mano izquierda porque es la mano del diablo.

Aunque Tsou dedica tiempo a las tres protagonistas de la película, los principales puntos de vista que escoge son los de las dos hermanas, alternando las áspera realidades de la mayor, una chica inteligente y atractiva, pero cuya trayectoria quedó trastocada por algún hecho en su adolescencia del que sólo sabremos hacia el final de la película, y la juguetona (que no despreocupada) realidad de la menor. Con el fin de aportar subjetividad a la filmación, con el fin de introducirnos dentro del mundo de estas mujeres, la película está rodada con teléfonos móviles, cuyo gran angular obliga a rodar muy próximos al intérprete. A veces encima de él en la práctica. También ha servido para poder rodar en las populosas calles taiwanesas sin que las personas de alrededor supieran que allí se estaba rodando una película. Dicho lo cual, tanto la fotografía como el sonido son brillantes, muy buenos. El equipo de la película tenía claro lo que quería consegir en lo visual y en lo sonoro, y lo consiguen con muy buena nota.

Buena parte del peso de la película lo llevan los intérpretes. Todo el reparto. No solo el trío femenino protagonista. La mayor parte de los secundarios tienen su importancia. No hay personajes superfluos. Y lo hacen realmente muy bien. Mucho se ha hablado de lo bien que lo hace la pequeña Nina Ye, candidata a diversos premios en diversos festivales. Pero creo que a la que más hay que destacar es Ma Shih-Yuan, joven actriz de ventipocos años, que dota a su personaje de extraordinaria credibilidad, sensibilidad y profundidad. Es el auténtico travesaño que soporta buena parte del edificio interpretativo de la película, con algunas de las escenas más trascendentes del filme.

Tsou dirige en solitario, pero comparte la autoría del guion con Sean Baker, director estadounidense en alza, que destacó no hace mucho con una película ganadora de cinco Oscars importantes que la hicieron la ganadora de la edición de 2025. De él he visto un par de películas más, en dos de las cuales colaboró como guionista la directora de la película que comento hoy. Es decir, no es una mera película de una cinematografía exótica, que se ve con curiosidad por ese exotismo y tal. Es una película taiwanesa, pero realizada con el apoyo de la industria norteamericana, aunque sea desde sus sectores más independientes, y con intención de conseguir la atención global. Y yo creo que lo consigue y muy bien. Con ese tono a caballo entre el drama y la comedia, entre la angustia de la supervivencia y la esperanza de un futuro quizá no tan malo, entre los batacazos y la capacidad para superarse y remontar, con las revelaciones sorprendentes que nos cambian las coordenadas de la película por completo cuando pensábamos que ya la teníamos controlada y que era totalmente previsible… pero no.

Quizá no sea una obra maestra. Pero quizá eso no sea importante, porque lo más probable es que sea una obra imprescindible. Y si no es una obra maestra… quizá no le falte tanto, y quizá sea mucho más interesante que muchas obras maestras. La considero totalmente recomendable. Aunque no la va a ver mucha gente. En muchos países se estrenó directamente en Netflix este otoño pasado. Pero no en España. No sería la primera película interesante que se estrena en la plataforma, pero no llega a la sucursal española de la misma. No es algo que ya me importe, dado que ya no estoy abonado. Pero sería una pena que esta película, que poco va a durar en las salas comerciales, no esté al alcance de más potenciales espectadores.

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Viajes] Mucho que digerir de un país que no existe

Viajes

Taiwán no existe. Me refiero a lo «oficial», al «orden mundial», al «concierto de la comunidad internacional» de naciones y estados. Su nombre oficial, el que el gobierno se da a sí mismos, es República de China, con capital en Taipéi. Y considera que el resto de China son provincias rebeldes que en algún momento volverán al redil. La República Popular China, con capital en Pekín, considera la situación exactamente a la inversa. Las Naciones Unidas y la mayor parte de los estados del mundo reconocen exclusivamente a esta última. No obstante, es mucho más sencillo entrar y pasear por Taiwán que por enorme gigante asiático. Para cualquier ciudadano del mundo. Incluidos los chinos del continente. Por cierto, las relaciones entre ambas entidades son mucho más fluidas y normales de lo que muchos piensan, con continuos intercambios de todo tipo. Muchos chinos continentales de turismo en la isla conocida antaño como Formosa.

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Taipéi es una ciudad global. Y en la práctica, toda la parte occidental de la isla desde Keelung hasta más al sur de Kaohsiung, es una gran conurbación. Gran parte de la isla está muy poco poblada por ser un terreno muy montañoso y agreste y, a pesar de eso, la isla tiene la tercera densidad de población de Asia tras Hong Kong y Japón. Hong Kong no es un país; pero visto lo visto, tampoco nos vamos a poner quisquillosos.

Más avanzada tecnológicamente en algunos aspectos que España, por poner un ejemplo occidental cercano, tiene elementos de tradicionalismo, conservadurismo, caos urbano, y otros aspecto que todavía estamos digiriendo que hacen de este país, como muchos de Asia que avanzaron «siglos» en décadas, en comparación con los países occidentales.

Pero al mismo tiempo se percibe, como en otros países de Asia que hemos podido visitar, un dinamismo que la vieja y cansada Europa empieza a carecer con carácter preocupante.

Al mismo tiempo, goza de zonas agrestes y casi salvajes de gran belleza. Con su clima subtropical húmedo, aunque con inviernos bastante menos fríos que los de otras regiones con este tipo climático, no carece de áreas naturales que encantarán a quienes busquen este tipo de atracción viajera.

Nosotros esperábamos tener lluvias de vez en cuando. Al fin y al cabo, la pluviometría que habíamos investigado va desde los 1700 litros/m2 en el suroeste de la isla, a los 2100 litros/m2 en Taipéi, y más en otras parte de la costa oriental. Sin embargo, no hemos sacado el paraguas ni un solo segundo. Algunas gotas nos cayeron en las primeras horas de estancia, pero tan leves que casi se agradecían. Las temperaturas cálidas pero llevaderas; la humedad mucho más soportable de lo que esperábamos. Aunque hubo un par de días al final del viaje en los que nos sentimos un poquito más agobiados.

No obstante, lo que más choca son determinados aspectos culturales del lugar. De la infinidad de templos y santuarios que hemos visitado, tengo pendiente hacer una entrada con algunas reflexiones. Advirtiendo de antemano una cosa; difícilmente considero que entienda bien la famosa «espiritualidad oriental» frente al «materialismo occidental» de la que tanto se habla. Ya intentaré explicarme mejor su momento.

Una evaluación somera del viaje es muy positiva. Aunque todavía no tengo claro que hayamos acertado del todo con la planificación. Esta venía constreñida por la limitación a catorce días y trece noches, en total, incluidos los días de vuelo, que disminuía los grados de libertad a la hora de planear el viaje.

Aunque en las áreas urbanas la rotulación viaria está en chino y en caracteres occidentales, no nos fiábamos de que esto fuese así en todo el territorio. Y no debe ser fácil conducir en la caótica circulación en la que hemos estado inmersos. Tampoco debe ser fácil avanzar con agilidad en muchas de las carreteras interiores. Así que descartamos por completo el alquiler de un vehículo. Los transportes públicos te llevan a todas parte, pero no necesariamente de forma rápida. Una planificación con predominio de interior y naturaleza nos hubiera llevado a dedicar muchas horas o días simplemente a desplazarnos. Al final, nos contentamos con la visita al Parque Nacional Taroko, y realizamos una ruta más urbana. Con más horas disponible para visitar lugares. Pero esto es cansado. Y a lo peor más repetitivo. Cuestiones de compromiso, como todo en la vida.

Pero como digo, la experiencia ha sido muy positiva. Y encantados de haber visitado este «no-Estado».

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Las fotografías presentadas están tomadas en uno de los aviones de ida sobrevolando India, Taipéi, Tamsui, Juifen, Hualien, Parque Nacional Taroko, Tainan, Kaohsiung, Taichung, Dajia y el Aeropuerto internacional de Taoyuan.