[Cine] Tinker Tailor Soldier Spy (2011)

Cine

Tinker Tailor Soldier Spy (2011), 28 de diciembre de 2011.

Está película fue vista en su versión original subtitulada en castellano, por lo que se conserva su título original también. Es posible encontrarla en los cines españoles doblada al castellano bajo el título El topo. El título original corresponde con el de la novela original de John Le Carré en la que se basa, y el título traducido, se corresponde igualmente con el título traducido de la novela al castellano en España. El título original se basa los versos de una cancioncilla popular infantil de difícil traducción al castellano sin pérdida del sentido.

Hechas las correspondientes aclaraciones, hay que decir que sorprende la calidad de algunos estrenos que se están produciendo en fechas navideñas, cuando las expectativas son bajas, ya que los cines se llenan de productos navideño-familiares-infantiles, generalmente de difícil digestión salvo los públicos diana específicos a quienes van dirigidos. Pero bueno, bienvenidas sean las producciones prometedoras, como esta coproducción europea, salto de su realizador sueco, Tomas Alfredson, que ya sorprendió y agradó a todos hace tres años con su Låt den rätte komma in (Déjame entrar).

La acción se sitúa en los primeros años 70. Control (John Hurt) lider de el servicio secreto de inteligencia británico cree que hay un “topo”, un infiltrado entre su personal. Pero cae en desgracia y es cesado cuando una operación en Budapest para atraer al lado occidental a un importante general, resulta en un tiroteo en el que mueren civiles y es apresado un agente británico. Con el cae también Smiley (Gary Oldman), uno de los hombre de confianza de Control. Este último fallecerá al poco después. Pasado un tiempo, se confirma la existencia de un topo, y entonces se llama a Smiley para que con discreción realice una investigación. Las sospechas de Control recaían sobre algunos miembros de la cúpula del servicio: Alleline (Toby Jones), Esterhase (David Dencik), Bland (Ciarán Hinds), Haydon (Colin Firth), y el propio Smiley. Descartado este puesto que las filtraciones continuaron tras su retiro, con un mínimo equipo en el que destaca Guillam (Benedict Cumberbatch) y Ricki Tarr (Tom Hardy), un agente en Estambul caído en desgraciada por una operación fallida probablemente por el propio “topo”, tendrán que desenmascarar al traidor.

El Parlamento desde el Bastión de los Pescadores

Con una imagen del parlamento de Budapest desde el bastión de los pescadores se abre la secuencia inicial de los acontecimientos en la capital húngara durante la película (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

Con un argumento que no es lineal, que va dando saltos en el tiempo haciendo un uso excelente del flash-back, con una ambientación fría, sucia del Londres menos glamuroso que se nos pueda ocurrir. Con una iluminación tenue, una imagen con mucho grano, con colores muy desaturados, casi monocroma sólo salpicada por algún tono de color. Perspectivas muy subjetivas, con la cámara apuntando desde detrás de una puerta o una ventana, desde el otro lado de la calle. Una puesta en escena excelente al servicio de un cine de espías que no tiene con el mundo glamuroso, y falso, de los 007s, o de las misiones imposibles también de moda estos días. Realmente te consigues sumergir en el ambiente del momento. También gloriosas las imágenes que nos sirve rodadas en Budapest y especialmente en Estambul. Consigue, gracias a un excelente trabajo de localización de localización de escenarios y selección de entornos, trasladarnos sin ningún problema a una época casi cuarenta años atrás. Todo ello aderezado con la excelente banda sonora de Alberto Iglesias.

Por supuesto, un puntal básico de este filme es la interpretación de sus actores. Acostumbrados a la tendencia al histrionismo y la sobreactuación de Gary Oldman, verlo desarrollar con tanta solidez y naturalidad un papel contenido, sobrio, muy acorde a la psicología del personaje, es una absoluta delicia. Quizá carezca de la espectacularidad de otros roles de moda en el cine actual, pero desde mi punto de vista tiene mucha más profundidad. Hay una escena antológica en la que narra su encuentro en el pasado con Karla, el líder de los servicios secretos soviéticos que bastaría para considerar esta interpretación una de las mejores que se pueden disfrutar en el cine actual. Pero el buen hacer se extiende a todo el resto del reparto, compuesto en su mayoría por sólidos actores británicos.

De entre las películas que he visto en los últimos años, esta es una de las poquísimas que se acerca a la categoría de “peliculón”. Desde muchos puntos de vista. Por los intérpretes. Por lo bien hecha. Por lo interesante de la historia y los bien conducida que están. Por su música. Por su fotografía… Pero le he encontrado un pero. Uno de estos peros que te da mucha rabia. Y es que en un momento relativamente temprano del metraje, sin tener todos lo datos necesarios, simplemente observando el reparto, he adivinado quién era el “topo”. Algo que debía ser un misterio hasta avanzado el filme, se convierte de repente, no en una sospecha, que pase, sino en una certeza. Estás ahí en el cine, y dices: “Me cagüen la leche, tal y como están las cosas, por motivos externos a la historia, el malo es… ” Y eso me da mucha rabia. No voy a dar más pistas, por si la gente que consigue abstraerse de esos detalles superficiales que te dan pistas cuando no debía ser así. Pero bueno, aparte de eso, de lo más recomendable de los últimos años.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

Viejos, imperiales y monocromáticos edificios londinenses; en Greenwich, por más datos (Pentax P30N, objetivo no se recuerda).

Déjame entrar (2008)

Cine

Déjame entrar (Låt den rätte komma in, 2008), 27 de abril de 2009.

No es frecuente que llegue a nuestras carteleras una película sueca. Y no es frecuente que llegue precedida de cierta expectación. Pero esta es la cuestión con este largometraje del director Tomas Alfredson, que nos llega como adaptación de una novela de bastante éxito en su país y en otros. Y añadamos algo; esta película está particularmente de moda por que últimamente estamos viendo varios intentos de revisitar el género de vampiros. No es mi género favorito, pero… vamos allá.

Por ahí se ha oído que, en realidad, lo de menos es que la niña protagonista sea un vampiro… pues no oiga. No pretendamos llevar la cuestión a un extremo intelectualoide excesivo. Pues sí, la cuestión alrededor de la que gira todo es que la niña protagonista (Lina Leandersson) es un vampiro. Un vampiro que caza, que chupa sangre, que no tiene escrúpulos, que huye de la luz del sol, que carece de elementos éticos de decisión… Nada que ver con los vampiros edulcorados y ñoños que ahora están de moda entre las adolescentes de todo el mundo. No. Muchos de los caracteres básicos del vampiro están ahí. Pero faltan otros. Y son los caracteres que faltan los que dan atractivo al filme. Eso y la perfecta ambientación en el helado invierno sueco en algún momento de los años sesenta. Si yo, con mi cámara de fotos, fuera capaz de recoger en fotos fijas los ambientes que se recogen en este filme, con esos encuadres, con esas posiciones de cámara, con esos desenfoques, con esa iluminación,… me consideraría un fotógrafo realmente excelente. Buenísimo el trabajo del director de fotografía. Pero a lo que vamos.

Los caracteres vampíricos que no están. No nos encontramos con un vampiro guapo, elegante, arrogante, seductor… No. Nos encontramos con un vampiro frágil, amenazado, necesitado de protección. Desarrapado y bajo la forma de una preadolescente enfermiza, incapaz de la más mínima seducción. Y sin embargo seduce al enclenque muchacho de 12 años (Kåre Hedebrant), ese vecino que sufre abusos escolares, inseguro, débil, con un mundo reducido casi por completo a sus separados padres y a un colegio en el que se esmera pero en el que sufre. Y mucho.

Con estos mimbres se construye una historia dura, en la que surge una relación entre los dos adolescentes que tiene que ver mucho con el amor. Un amor extraño, entre personas básicamente solitarias, que viven entre personas también solitarias. Aunque también comprendemos que vemos un final de un ciclo y el comienzo de otro; comprendemos que el vampiro no sólo es capaz de parasitar buscando su sangre nutricia, sino que es capaz de parasitar cautivando voluntades.

Las interpretaciones, sobrias, frías como el gélido ambiente de la película, son sin embargo excelentes. Las miradas de los dos adolescentes protagonistas, especialmente el chico, son taladrantes. Estamos ante ese cine nórdico donde parece que las palabras sobran. Que todo se puede decir con un gesto, con una presencia, e incluso con una ausencia.

Estamos ante un filme duro, pero sumamente interesante. De los que dejan regusto. De los que conforme pasa el tiempo y vuelves con a él con el pensamiento vas descubriendo nuevos matices. Nuevos aspectos interesantes. Yo le pongo un ocho a la valoración subjetiva, lo mismo que a la dirección y a la interpretación. Oye… que me ha gustado.

La foto de hoy, en Finlandia, frente a las costas suecas… que es lo más apropiado que he encontrado.

Playa de Yyteri en Finlandia, frente a las costas suecas donde puede que suceda la acción de la película - Panasonic Lumix LX2