Una ciudad cambiante, sin lugar a dudas

Alemania, Berlín 2007, Viajes

Hoy primer día de visita completa a Berlín. Fundamentalmente, la idea para hoy era pasear y ver qué cambios se han producido desde mi última visita, hace cinco años. No obstante, en primer lugar, y dado que no me pilla muy lejos del apartamento, lo primero que he hecho ha sido acercarme a una tienda de fotografía en una bocacalle de la Ku’damm. El día ha amanecido nublado, pero pronto unos rayos de sol han empezado a iluminar las hojas otoñales de los árboles de la famosa calle comercial de Berlín.


Ya que estaba cerca, me he acercado a los alrededores de la Iglesia Conmemorativa y de la Estación de Zoologischergargen. El ambientillo aquí era el mismo que recordaba. Mucho mogollón, mucha tienda, chiringuitos que buscan sacarles los cuartos a los turistas que se acercan a la ruinosa iglesia con su pegote moderno. Quizá lo que más me ha llamado la atención han sido unos curiosos urinarios, totalmente alejados de algunos clásicos que vi en algún viaje anterior. Por cierto, que el muñequito no es berlinés, que es belga.



Desde Zoologischergarten he cogido la línea 100, con sus autobuses de dos pisos, para disfrutar de un “sightseeing” por la ciudad a precio de billete normal. En mi caso, con mi bono de varios días, pues muy poco. Me he bajado en Mitte, a la altura de la Universidad Humboldt, para luego acercarme a la esplanada delante de la catedral, donde dominaban las esculturas de Botero, que se pueden ver por varios sitios de la ciudad. Luego he ido paseando por las orillas del Spree hasta la estación de Friedrichstrasse, para dar un microsalto en el hiperespacio (el S-Bahn) hasta la nueva y flamante Hauptbanhof (Estación Central), con sus andenes a distintos niveles.





De ahí, un paseo por la nueva zona gubernamental, muy desangelada, hasta la puerta de Brandemburgo, ¡¡¡que por fin puedo ver sin andamios!!! ¡¡¡a la tercera va la vencida!!! Mucha animación. El más simpático, un organillero. Aunque no faltaban las clásicas estatuas vivientes o algún pavo disfrazado de soldado de la ex DDR. A un paso de aquí, el nuevo monumento al holocausto, que tampoco conocía, y que todavía no sé qué me parece. En un edificio próximo, una colección de coloridos ositos (el símbolo de Berlín), cada uno representando a un país, ha sido de los últimos momentos en los que se ha podido fotografiar con buena luz.





Luego un nublado notable ha empañado mi paseo por la Postdammer Platz y mi visita a la cúpula de Foster en el Bundestag (que no Reichstag, que ese es de antes de la guerra, aunque el edificio se el mismo, aunque menos chamuscado).


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Objetivos: SMC-DA 21/3,2 – SMC-A 50/2 – SMC-A 100/4 Macro