Aquella Eurovisión (6): Por fin una auténtica chica yeyé "made in Spain"

arte música y literatura, sociedad, Televisión

Tras una semana de vacaciones volvemos a la eurovisiva carga. Artículos previos de esta serie:

Pues sí. En 1971, España lleva a una auténtica chica yeyé al festival, a su chica yeyé por excelencia. La jienense María Isabel Llaudés, más conocida como Karina, representó en la capital irlandesa a nuestro país con la canción En un mundo nuevo. Y no quedó nada mal. Obtuvo el segundo puesto con una canción alegre, pegadiza, muy festivalera, y que quedaba relativamente elegante si no fuera por algunos arreglos muy de charanga que ya habían contaminado otros éxitos de la cantante (no hay más que escuchar el impresentable arreglo instrumental de Aires de fiesta).

Veamos la interpretación de la “rubia” andaluza.

Lamentable el paparabapapapá del final, que estropea una canción bastante digna para lo que se llevaba en estos eventos. Y no negaremos que la chica le ponía ganas, a pesar de pronunciar constantemente la uve casi como “ufes”, una vez pasados los nervios iniciales que llevaron a algún titubeo en la entonación de la canción en los primeros versos. Pero a quien no le pasaría semejante cosa.

La cantante fue elegida para representar a España en un programa-concurso de televisión, antecesor de los actuales “operaciones triunfos”, aunque con cantantes ya consagrados. Se llamó Pasaporte a Dublín, y se impuso a figuras como Nino Bravo o Rocío Jurado. Ahí es nada. Si no recuerdo mal, lo echaban los domingos. Y yo lo veía.

Desde mi punto de vista, Karina ha sido injustamente tratada por la historia… y por sí misma. Ejerció un papel necesario dentro de la música pop de la época. No se trataba de buscar grandes músicas ni letras ni nada de esto. Mero entretenimiento. Música romanticona de guateque. Pero sus reapariciones ya madurita poco afortunadas, su deambular por los programas del “higadillo”, la llevaron a una situación de patetismo que hace que se la recuerde más por estas lamentables situaciones que por su papel en la música intrascendente, pero necesaria, en este país.

Para entender mejor lo que era, veamosla, totalmente yeyé ella, en un “vídeo-clip” al estilo de la época con su Romeo y Julieta. Impagable. Y no menos impagable la coreografía del “ballet” acompañante.

En la fotografía de hoy, como no podía ser de otro modo, una vista de la capital irlandesa.

Canon Ixus 400
Focal: 22,2mm
ISO 50
Exposición: f/4,9 – 1/250s