Un palacio cerrado, un puente hundido, una capital que ya no es capital, y por fin buena luz al atardecer en Colonia

Viajes

Hoy tocaba excursión a los alrededores de Colonia. Así que por la mañana, a la "hauptbanhof" a coger el tren. Y hemos dado la espalda a la catedral, y la hemos visto de forma un poco distorsionada.

En primer lugar, nos hemos dirigido a Brühl para ver el palacio de Augustusburg. Según su página en internet, están abierto todos los días. Pero no. Como la mayor parte de los museos y monumentos de Europa, los lunes cierra. Así que nos hemos quedado sin ver por dentro el modesto palacio neoclásico de los arzobispos de Colonia. Poco que envidiar a duques, príncipes y reyes.

Pero por lo menos los jardines están abiertos al público en general como un parque público de la ciudad. Y ha sido un paseo muy bonito y agradable. Gracias también al día soleado que ha salido.

Lo que más nos ha gustado ha sido la parte del parque que se encuentra asilvestrada. Un bosque fresco y frondoso, muy tupido y muy agradable.

Donde hemos molestado a algún que otro habitante. Como este bactracio que, dada la humedad del lugar, se encontraba como pez en el agua. Mejor, como rana en el agua, claro.

Y si en un bosque hay humedad, está protegido del sol y hay abundancia de humus,... pues setas en abundancia. Natural.

Como buen palacio neoclásico, no le falta su "orangerie". Aunque solo tenga un naranjo, con unas frutas más bien raquíticas.

Hemos dado un paseo tranquilo, antes de volver a la estación de tren, y hemos encontrado una coqueta iglesia protestante. Entre tanto catolicismo... que apuros habrán pasado estos. Va. Di que todos son parecidos.

La idea inicial era seguir en Bonn. Pero como quedaba mucho día, hemos llegado hasta Remagen donde, después de comer algo, hemos visitado los restos del famoso puente que fue tomado entero por los americanos en marzo de 1945. Hay una película al respecto. El puente, no obstante, se hundió días más tarde, y sólo quedan los pilares de entrada en cada ribera. Y en ellos, unos museos que recuerdan el lugar.

La idea inicial era seguir en Bonn. Pero como quedaba mucho día, hemos llegado hasta Remagen donde, después de comer algo, hemos visitado los restos del famoso puente que fue tomado entero por los americanos en marzo de 1945. Hay una película al respecto. El puente, no obstante, se hundió días más tarde, y sólo quedan los pilares de entrada en cada ribera. Y en ellos, unos museos que recuerdan el lugar.

El museo presenta un fresco histórico muy completo de los tiempos. Por ejemplo, hay estancias dedicadas a los campos de prisioneros para soldados alemanes rendidos, en los que también las pasaron canutas. O los padecimientos de los civiles conforme avanzaban los aliados y sufrían bombardeos más o menos indiscriminados cada vez más frecuentes.

Al otro lado del Rin se ven los pilares del lado opuesto. En esta región ya empiezan a aparecer algunos montes, y el paisaje del majestuoso río es más bonito.

Finalmente hemos llegado a Bonn, antigua capital federal alemana, hoy convertida en una ciudad de provincias más tras la unificación de las dos Alemanias. El monumento más característico, el Münster.

La figura por excelencia de Bonn es Ludwig van Beethoven. La partícula "van" denota el origen flamenco de su familia, aunque el compositor se consideraba plenamente alemán. En los nombres neerlandeses, la partícula "van" no denota nobleza como el "von" teutón.

En cualquier caso, la antigua capital federal es una ciudad muy agradable, con estupendos parques y jardines, como el Hofgarden, a espaldas de la universidad.

Hemos regresado a Colonia todavía con buena luz, el día ha cundido mucho. Así que hemos buscado nuevas vistas de la fachada de la catedral, intentando introducir algún elemento humano en la foto, para dar sensación de escala.

Y hemos aprovechado para recorrer algunos sitios con luz que ayer vimos grises por culpa del nublado. Como la torre de la emisora de televisión RTL que tiene su sede en Colonia.

La tarde tan agradable, induce a las efusiones de los enamorados. Incluso si por detrás asoma el penacho del casco de un adusto jinete prusiano.

En esta época del año hemos llegado casi al equinoccio de otoño. Y dado que las catedrales suelen tener su nave central orientada de este a oeste, con el ábside en oriente, el sol se ha puesto justo por detrás de la catedral vista desde la otra orilla del Rin. Quizá la luz para esta fotografía sea más adecuada más avanzado el otoño, o incluso en invierno, con la luz dando de lateral a la catedral y al puente.

Uno de los jinetes prusianos de los Hohenzollern, que vigilan las entradas del puente, se asoma por encima de uno de los numerosos Regional-Express que cruzan estas vías cotidianamente.

Los últimos rayos de sol iluminan con luz rojiza los modernos edificios de la otra orilla del Rin. Y con esto, a cenar, a tomarse una última Kölsch (cerveza propia del lugar) y a dormir, que mañana es día de regreso.