Carancho (2010)

Cine

Carancho (2010), 28 de septiembre de 2010.

Tras el paréntesis motivado por la huelga general, retomo los temas habituales de este Cuaderno de Ruta, y paso a comentaros la última película que he visto en las salas de cine. Un drama argentino protagonizado por ese actor que últimamente parece omnipresente en el cine de aquel país, Ricardo Darín. La verdad es que esta omnipresencia no es un problema. Darín es un excelente actor y un acicate para acudir a las salas de cine donde proyectan sus película. Vamos a ver de qué va esta, dirigida por Pablo Trapero.

Sinopsis

La película nos presenta a Sosa (Darín), un abogado que perdió la licencia para ejercer como tal en algún turbio asunto del que no sabemos, que trabaja para un bufete de abogados especializado en las reclamaciones de indemnizaciones de accidentes de tráfico. Unas indemnizaciones que son muchas veces cuantiosas, aunque los damnificados suelen ver una cantidad ínfima de las mismas, sirviendo el resto para el enriquecimiento de estos abogados, faltos de todo escrúpulo. En sus noches localizando accidentados en connivencia con las empresas de ambulancias y la policía, conoce a Luján Olivera (Martina Gusman), una joven médica que para hacerse un sitio en la sanidad de la capital argentina, trabaja pluriempleada en diversos servicios de urgencias, tanto en hospitales como en los servicios de urgencia móviles. Debido a la falta de descanso, al trabajo nocturno y a dolores diversos, la chica se va volviendo adicta a distintos medicamentos. En un momento dado, ambos personajes empezarán una incipiente relación que se truncará como consecuencia de un montaje fallido de un accidente con un conocido de Sosa. Esto les complicará notablemente la vida, y les llevará a enfrentarse con las mafias de tan cochino negocio.

Dirección y producción

Con una dirección muy agresiva, muchos primerísimos primeros planos, cámara en mano, enfoque titubeante muy selectivo. Mucha escena nocturna, mucho escenario sórdido, desde las calles de los barrios que recorren a las tristes instalaciones del servicio de urgencias del hospital donde eventualmente trabaja Luján, dotan de una ambientación intemporal al filme. En estos momentos ni siquiera me queda claro si está ambientado en la época actual o hace unos años. No puedo recordar si en todo el filme los personajes hablan en alguna ocasión mediante teléfonos móviles, los modelos de los coches utilizados me parece de hace 20 años, etc.

Todo lo anterior dota de bastante dramatismo a la película, a la vez que nos transmite el desasosiego que sufren los personajes. Hay escenas de gran crudeza, y la violencia, aunque no es continua, si que aparece como amenaza permanente. Y cuando se presenta, sobrecoge.

Sin embargo, encuentro dos peros importantes. En la relación romántica entre los dos protagonistas, el principio me parece un poco forzado y no me lo acabo de creer. No acierto muy bien a entender porque la chica se deja llevar a la relación. Salvo quizá por la soledad en la que vive. Es cierto que en fases más adelantadas de la historia, la historia de amor no funciona mal, y de hecho es clave en mucho de lo que pasa después. El final de la película es el segundo pero. No me acaba de convencer. Uno tiene la sensación de que esta historia no puede acabar bien, pero tengo la sensación de que no está muy conseguido el modo en que acaba.

Interpretación

Quizá aquí está uno de los puntos fuertes de esta película. Darín está como de costumbre muy convincente. He de reconocer que es de los mejores actores que conozco en la actualidad. Y compone un personaje multidimensional y complejo, alejado de maniqueismos o de complacencias que sostiene con firmeza una película difícil. La chica, Gusman, en mi opinión está un escalón por debajo del anterior, pero no deja de componer con convicción el personaje de la médica un poco perdida en su trabajo, en los abusos laborales a los que se ve sometida, y al efecto de las drogas.

Conclusión

Una película dura. A ratos difícil de seguir si uno no está habituado al habla argentina. De hecho, hay términos que todavía no he acabado de “traducir” al español castellano. Pero indudablemente interesante e intensa, con el aliciente de una buena interpretación.

Por cierto, hablando de términos poco conocidos a este lado del Atlántico,  un carancho es el nombre que se le da a cierta ave rapaz de costumbres carroñeras, propia del continente americano. Vamos, que aunque zoológicamente sea una especie distinta, conceptualmente es como cuando en España decimos de alguien que es un “buitre”.

Calificación

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
***

CASER

Sede de una conocida aseguradora española en una de las esquina de la plaza de Basilio Paraíso en Zaragoza; que conste, que en este filme los villanos no son las aseguradoras sino algunos abogados desalmados (alguien comentó a la salida del cine que la expresión "abogado desalmado" es un oxímoron) - Panasonic Lumix LX3