Treme (TV), o las consecuencias del Katrina

Televisión

La cadena norteamericana de cable HBO emitió esta primavera la primera temporada de Treme, una serie de ficción que nos sitúa en Nueva Orleans, algunas semanas después de la catástrofe provocada por el huracán Katrina, cuando poco a poco algunos de sus habitantes van retornando a la ciudad y se enfrentan con la necesidad de retomar sus vidas, devolviendo a la vida a la singular urbe en el delta del Misisipi.

Tremé es un barrio de Nueva Orleans en el que se desarrolla una especial vida cultural, pero que en esta ocasión no deja de estar escogido para simbolizar las singularidades sociales y culturales de la ciudad frente a lo que es habitual en el conjunto de los Estados Unidos. Una ciudad católica, con una elevada proporción de habitantes de origen africano o caribeño, con tradiciones y legislación procedente de las épocas francesa y española, que ha sido siempre un gran motor cultural especialmente en el terreno de la música. Para muchos es la cuna del jazz. Aunque no todo es jazz, ni todo es música, ni mucho menos.

En la serie que nos ocupa vamos a seguir a lo largo de los diversos capítulos a una serie de habitantes del lugar, cada uno con su vida, y al mismo tiempo, con interacciones entre ellos.

Antoine Batiste (Wendell Pierce), un trombonista buscando constantemente donde tocar para ganar un dinero para mantener a su mujer actual y su hija de corta edad. Perdió su coche, y pasa mucho tiempo buscando quien le lleve o discutiendo sobre lo que ha de pagar por la carrera de un taxi. Tiene sus problemas con la policía, y por su incapacidad para ser fiel a su mujer.

Ladonna Batiste-Williams (Khandi Alexander), ex-mujer del anterior, nuevamente casada, vive alejada de su marido y sus dos hijos que no han regresado a la ciudad. Se pelea con los contratistas para conseguir tener arreglado el techo de su bar. Pero sobretodo se pelea contra el sistema judicial y policial de la ciudad ya que su hermano desapareció durante el huracán estando en prisión.

Los Bernette, el profesor de universidad Creighton (John Goodman), la abogada Toni (Melissa Leo), y la hija de quince años de ambos Sofia (India Ennenga). Mientras Creighton comienza a utilizar internet para denunciar la situación de la ciudad a la espera de que vuelvan a comenzar las clases en la universidad, Toni es la abogada de Ladonna y de otros personajes en su lucha constante por retomar su vida, reclamando sus derechos.

Jeanette Desautel (Kim Dickens) es una chef que lucha denodadamente para mantener a flote su restaurante, no pudiendo confiar ni en los prestamos de los bancos, ni en la comprensión de los proveedores, ni en la capacidad de las autoridades para dar soporte a los negocios que vuelven a funcionar en la ciudad. Todo su dinero lo invierte en el restaurante, y su deteriorada casa ni siquiera tiene electricidad.

Davis McAlary (Steve Zahn) es un músico que trabaja como DJ en un emisora local, al mismo tiempo que, enamorado de la ciudad, se convierte en un peculiar activista contra las administraciones públicas. Su falta de constancia hace que no sea tomado en serio. Ni siquiera por Jeanette con quien mantiene algo parecido a una relación.

Los Lambreaux, Albert “Gran Jefe” (Clarke Peters) y su hijo Delmond (Rob Brown). El primero es el líder de una de las “tribus” de Indios del Mardi Gras, que busca restaurar la cohesión social de la comunidad. Se compromete en la lucha contra la especulación gubernamental que hace que bloques enteros de viviendas no afectados por las inundaciones y el huracán permanezcan cerrados mientras muchos habitantes de la ciudad permanecen viviendo fuera de ella, o los que regresan viven en viviendas precarias, deterioradas. Se queja amargamente de la hipocresía de las aseguradoras. No pagan indemnizaciones en los seguros contra huracanes, porque los daños los produjeron las inundaciones… que fueron producidas por el huracán. El hijo es un trompetista bastante bueno que empieza a sentir el desarraigo y prefiere Nueva York como lugar para desarrollarse como músico.

Annie (Lucia Micarelli) y Sonny (Michiel Huisman) son dos músicos callejeros y pareja. Sonny es holandés y se conocieron en Europa mientras Annie, una violinista con formación clásica, viajaba como mochilera. Viven de lo que ganan por las calles, aunque la calidad de la chica como violinista hace que pronto le lleguen propuestas de otro tipo. Esto ocasionará tensiones en la pareja.

Como se puede ver se trata de un drama coral en el que tenemos varias vertientes. Una social de denuncia contra las administraciones y gobiernos, contra los bancos y aseguradoras, contra los intereses bastardos de los distintos poderes que buscan sacar partido de la catástrofe a costa de los propios habitantes de la ciudad, muchos de ellos exiliados fuera de la ciudad, contra las policías corruptas o desbordadas que dejan de protejer a los ciudadanos para convertirlos en el enemigo. Pero también hay una crítica a aquellos aspectos negativos de la propia cultura de la ciudad. Es significativo que el “odiado” tejano que resuelve el problema de Ladonna con el techo de su bar, tenga que hablar de ética en el trabajo al contratista orleanés, así como la tendencia de muchos personajes a hablar más que a actuar.

Pero sobretodo, lo que te acaba enganchando es el drama personal de cada uno de los personajes. La bondad intrínseca tras la dejadez de Antoine, la tenacidad de Ladonna para encontrar a su hermano mientras lucha para reabrir el bar y conseguir mantener el contacto con su familia fuera de la ciudad, la constante mala suerte de Jeanette en todos los negocios que emprende haciéndole creer que la ciudad la rechaza y la persigue, la capacidad de estar en todos los lados de Toni como abogada y como madre y esposa, sintiendose impotente en numerosas ocasiones, la dignidad y la solidaridad comunitaria del “Gran Jefe” en toda situación, la depresión y la crisis existencial de Creighton ante la catastrofe de su amada ciudad mientras intenta mantener la alegría y el soporte a su hija y a su mujer,…

Y todos estos personajes nos llegan porque las interpretaciones son de primer nivel a pesar de que se mezclan actores conocidos con otros que lo son menos por actuar habitualmente como secundarios en otras series o en el cine. Si habitualmente se considera que los actores de televisión son de inferior categoría que los de cine, esta serie se encarga de desmentir el tópico. El conjunto de las interpretaciones son de primer nivel y avergonzarían al trabajo que realizan estrellas de cine muy bien pagadas.

Como podéis comprobar por la longitud de esta entrada y por el tono de los comentarios, es una serie que me ha gustado mucho, pero realmente mucho. Especialmente, porque es una serie que avanza muy progresivamente interiorizando en todos sus personajes, haciéndoles crecer y metiéndote en sus problemas y en sus sentimientos. Nada hay plano y tópico. Todo tiene matices y muchos sentidos. Si a esto añadimos una banda sonora absolutamente magnífica, soberbia,… con participaciones en cameos más o menos significativos de gente como Allen Toussaint, Elvis Costello, John Boutté, y otros que seguro que se me escapan por menos conocidos. Qué voy a decir.

Estos primeros 10 episodios han establecido un primer ciclo. Comenzaba el primer episodio con un jazz funeral por las calles de Tremé, y termina con otro, estableciendo una hermosa simetría en la que caben las vidas de todos los personajes que hemos mencionado. Es especialmente emotivo, cuando ya conocemos mucho de lo que han pasado los personajes protagonistas, el flashback a las horas previas al desastre del huracán en el que, tras enfocar la cámara a las tristes caras de Ladonna, o Antoine, o Toni, en la escena del cementerio, vemos cómo era la vida de todos ellos en aquellos momentos. Pero ese jazz funeral no nos deja necesariamente desesperadamente tristes, aunque tristes. Abre esperanzas a un futuro que espero nos muestren en futuras temporadas, en las que no faltarán los problemas y los dramas. Yo estoy deseando que vuelva.

Y con esta he terminado con las series que tenía reservadas para el verano. Veremos lo que da de sí la nueva temporada.

Río Abajo

Difícil ilustrar esta entrada; así que, he decidido que si el Misisipi condiciona la existencia y la vida de la populosa ciudad de Luisiana, el Ebro lo hace con la más modesta ciduad de Zaragoza, desde donde escribo esta entrada - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.