Libro: El bosque de los zorros

Literatura

Sigo recuperando en este verano libros comprados hace ya un tiempo y que, por un motivo u otro, se habían quedado en la estantería a la espera de encontrar un momento para leerlos. Y este corresponde a una literatura que podríamos calificar como relativamente exótica, ya que se trata de un libro de Arto Paasilinna, un finlandés, cuya recomendación encontré el invierno pasado en un blog sobre literatura. Y vamos a ver de qué trata.

El bosque de los zorros
Arto Paasilinna
Anagrama, Compactos; Barcelona, 2007
ISBN: 9788433972767

Oiva Juntunen es un delincuente finlandés establecido en Estocolmo, que lleva una vida regalada como consecuencia del disfrute de un buen montó de oro que robó en compañía de otros dos cómplices actualmente en la carcel. Cuando uno de ellos, con instintos asesinos, está a punto de salir de la trena, decide esconderse en los páramos de la Laponia finlandesa hasta que pase el riesgo. Allí se encontrará con el comandante Sulo Remes, un militar del cuerpo de ingenieros absolutamente alcoholizado, que tras una maniobras militares especialmente catastróficas, se toma un año sabático, manda a su mujer a España, y se queda con el delincuente a “buscar oro”. Tras unos comienzos tensos y de desconfianza, ambos acabarán llegando a un acuerdo de convivencia, y se preparan para pasar a cuerpo de rey el duro invierno lapón en una cabaña perdida en la tundra nórdica. Pero lejos de vivir aislados como ermitaños, por allí pasarán todo tipo de personajes. Una nonagenaria sami* de origen ruso que acabará por instalarse con ellos, tras huir de los servicios sociales que quieren internarla en un asilo, acabará siendo el tercer protagonista. Con permiso del zorro Quinientos. Pero también pasarán por ahí alguna compañía de militares, turistas alemanes, cazadores furtivos, un policía de la tundra, dos prostitutas suecas y el peligroso asesino que conseguirá averiguar el paradero de Oiva.

Como podéis imaginar por la sinopsis, este libro es básicamente una novela humorística. El autor se dedica a utilizar una situación relativamente demencial para emitir potentes críticas a diversos aspectos de la sociedad y la política finlandesa de la época, la primera mitad de los años 80. Las fuerzas armadas, la política de defensa neutral respecto a los bloques de la época, el paternalismo de los servicios sociales hacia el pueblo sami, el sistema penal, la prostitución, el consumo de alcohol, son algunos de los temas que surgen. Todo ello mediante situaciones absolutamente delirantes, políticamente incorrectas en muchos casos, que causan la hilaridad del lector. En cuanto hube leido los primeros capítulos no pude dejar de pensar en el parecido con las novelas de Tom Sharpe, el cáustico novelista británico, cuyos delirantes personajes me deleitaron durante una temporada hace años. Es el mismo tipo de novela.

Sin embargo, el conjunto del relato me parece irregular. Comienza con mucha fuerza, las situaciones estrambóticas se suceden, la mala leche aflora en todas las páginas. Sin embargo, conforme avanza el relato da la impresión de que el autor ha quemado mucha pólvora al principio, y hay muchas páginas de estancia en el invierno lapón relativamente sosillas. Surgen de vez en cuando destellos de situaciones muy divertidas, pero ya no se recupera el ritmo del principio. Dicho lo cual, lo cierto es que en conjunto es una lectura muy divertida, que puede ser muy adecuada para estos tiempos veraniegos, o para cuales quiera otros en los que apetezca no tomarse las cosas serias demasiado en serio.

No es Laponia, pero es Finlandia; en Ruovesi, al norte de Tampere, a orillas de uno de los mil lagos de la región de este nombre - Panasonic Lumix LX2

* Aunque las poblaciones indígenas del norte de Europa se han conocido tradicionalmente como lapones, hoy en día en los países nórdicos se considera que la denominación correcta es sami, y que la denominación lapón es peyorativa. Quizá salvo en Finlandia, donde la región nórdica se denomina Lapland, es decir, Laponia. Por ello, utilizo en este artículo los términos Laponia y lapón para referirme al lugar donde suceden los hechos, pero sami para referirme a las personas de esta etnia.

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