[Fotos] Un domingo de carnaval con los más pequeños

Política y sociedad

Era tradición que el domingo de carnaval me bajase al centro de la ciudad con la cámara para tirar unas fotos a los coloridos personajes que pululaban por las actividades de animación callejera que el ayuntamiento ofrece. Pero cuando hay un crío en la familia, en este caso mi sobrino, a veces hay que condicionar las actividades al “rey de la casa”. Aunque en definitiva, quien organiza y manda es la madre, que en esta ocasión determinó que el niño iba a ir con unos amiguitos a la fiesta que organizaban ese domingo por la mañana en un colegio del barrio.

Y allí fuimos en familia. Y yo con la cámara, la Canon EOS 5D Mark II. Que se llevó un susto, por el Canon EF 50/1,8 se tiró al suelo en acto suicida, pareciendo que había fallecido, aunque luego con cariño y cuidado ha revivido. No obstante, tengo encargado su  hermano mayor el EF 50/1,4 USM, porque después de semejante cacharrazo. Así que la mayor de las fotos, dado que la luz era escasa para el EF 24-105/4L IS USM, más polivalente pero menos luminoso, se hicieron con el EF 85/1,8 USM. Que es un buen chisme, agradable de usar.

Os dejo algunas imágenes.

Carnaval en un colegio del barrio de San José

Malabarista, con una habilidad algo relativa.

Carnaval en un colegio del barrio de San José

Piratas, princesas y demás, bailan las canciones de los animadores del cotarro.

Carnaval en un colegio del barrio de San José

Los animadores del cotarro.

Carnaval en un colegio del barrio de San José

Un soldado de asalto de las tropas imperiales, hace su entrada en el recinto.

Carnaval en un colegio del barrio de San José

Mosqueteros de rosa cabellera y de todos los tamaños.

Carnaval en un colegio del barrio de San José

El momento de las rifas, emoción y sorpresa en las caras.

Carnaval en un colegio del barrio de San José

Y expectativas decepcionadas para el resto.

[Televisión] Cosas de series: la “enfermera Ratched”, el adiós de Hustle, y volvemos a arriba y abajo

Televisión

En primer lugar, decir que me he descabalgado, y nunca mejor dicho del drama hípico Luck. La serie está muy bien hecha e interpretada. Pero sinceramente, el tema no me interesa. No me acabo de enganchar. Lo siento. Adiós a los caballitos.

Olvido imperdonable la semana pasada. Desde hace dos caminos, en Shameless, en la casa de los Gallagher, tenemos personaje nuevo. La abuela Gallagher, recién salida de la carcel, ha llegado con el especial propósito de hacerle la vida imposible a su hijo. Como si éste no se bastara a sí mismo lo suficiente para arruinarse la vida. Y la actriz que encarna a la abuela Gallagher es nada más y nada menos que Louise Fletcher, la enfermera Ratched de Someone flew over the cuckoo’s nest (Alguien voló sobre el nido del cuco), quien me hizo temer a las enfermeras durante años, temor que quizá hoy en día se mantiene, aunque por otros motivos. Bienvenida sea. Y que meta marcha.

También se ha producido esta semana la despedida de Hustle, una banda de estafadores, guapos y simpáticos y muy, muy, muy británicos, que nos ha acompañado durante ocho años, con algún cambio eventual de miembros en la banda. Pocas veces les ha ido mal en sus estafas, y ninguna vez hemos lamentado sus triunfos dada la pléyade de cretinos que han marcado como primos. Dicen que tal vez vuelvan en un futuro con un equipo nuevo de simpáticos canallas. Pero de momento nos queda el recuerdo de los buenos y devertidos ratos que nos han hecho pasar.

Ha vuelto la nueva generación de Upstairs, downstairs (Arriba y abajo). Un poco a la sombra de la superproducción de Downton Abbey a pesar de que su serie original fue la inspiradora de este tipo de producciones, nos encontramos con los habitantes del 165 de Eaton Place en Londres en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. En cualquier caso, serán seis episodios que seguro que se dejan ver con agrado.

Hasta la semana que viene.

Southbank

Los agradables paseos del Southbank londinense han sido a lo largo de ocho años uno de los escenarios más habituales para los estafadores de Hustle.