[Libro] Kim Jiyoung, nacida en 1982

Literatura

Quien siga este Cuaderno de ruta con cierta frecuencia, sabrá que tengo un placer culpable, un vicio televisivo, que data del momento en que me suscribí a Netflix. Ver teleseries surcoreanas de vez en cuando. Las teleseries surcoreanas son flojas. Sus guiones se suelen basar en personajes y situaciones muy estereotipadas. Son muy previsibles. Pero una cosa que me ha pasado con frecuencia, especialmente con las series ambientadas en la actualidad,… algunas de las costumbres, actitudes o comportamientos que describen me parecen marcianos. Dudo que sean conscientes que en determinados temas, ofrecen una imagen de su país bastante lamentable. Uno puede asumir que sea un país donde predominan las mentalidades conservadoras; pero en ocasiones llegan a situaciones absolutamente incomprensibles desde mi visión de ciudadano de la Europa occidental.

Esta sensación se agudizó cuando me puse a ver una serie que trataba sobre las desventuras de una mujer que decide ser madre soltera. No la he llegado a terminar de ver. Pero me parece una serie de terror. Si los comportamientos que ahí se muestran son reales, la situación de retraso social en Corea del Sur es mucho peor de lo que pensaba. Por poner un ejemplo, inconcebible en nuestro medio. Una mujer gestante empieza con la labores del parto y acude a la clínica para dar a luz. La enfermera de la admisión la rechaza porque no figura un padre en la hoja de admisión ¡¡¡???

Poco después de dejar de ver esta serie, leí una recomendación sobre el libro que nos ocupa hoy. Escrito por la surcoreana Cho Namju, nos habla de una mujer de treinta y pocos años, una mujer común, casada, titulada universitaria, que ha estado trabajando hasta que se casó y se quedó embarazada de su hija, momento en que se vio obligada a dejar el trabajo, y que en un momento dado empieza a tener comportamientos extraños, puesto que parece creer que es o adopta la personalidad de otras mujeres que ha conocido a lo largo de su vida. De forma retrospectiva, la novela hará un repaso retrospectivo de la vida de la protagonista hasta llegar a la situación actual.

El nombre de la protagonista, Kim Jiyoung, está elegido por ser el más frecuente entre las niñas nacidas en 1982 en Corea del Sur. Un año en el que el país todavía estaba bajo una dictadura que no terminaría hasta las elecciones de 1987. Y por lo tanto, una mujer que ha vivido a lo largo de su vida los cambios de la sociedad del país asiático, actualmente uno de los países del mundo más tecnológicamente avanzados, con mayores índices de educación superior, tanto en hombres como en mujeres, pero que sigue siendo el país de la OCDE con una brecha de género más notable. La novela tiene su punto de “docudrama”. Vamos siguiendo las etapas de la vida de Jiyoung, constatando como el sistema patriarcal de origen confuciano, o sus residuos cuando se elimina legalmente en 2005, va minando las capacidades de desarrollo de la joven, la va colocando sistemáticamente en desventaja con respecto a sus coetáneos varones, incluso si sus méritos son manifiestamente superiores.

La novela está bien escrita. Es directa, concreta. Concisa, pero detallada. Y se complementa por notas bibliográfica al pie de página en la que la autora muestra que lo que que está contando no es opinión ni creencia, sino que está basado en datos e información publicada y que se pueden comprobar. Por lo tanto, es novela en cuanto ficción, pero es ensayo en cuanto desarrollo de un tema para su reflexión, el de la tremenda desigualdad de género que existe en un país que por nivel de desarrollo y por nivel educativo tendría que estar muy arriba en la corrección de estas desigualdades.

No me cabe la menor duda del rigor de la autora. Y su trabajo me parece encomiable. Su edad, algo mayor que la de la protagonista de su novela, la encuadra también en la misma generación no obstante, por lo que no deja de ser una reflexión sobre el entorno en el que le ha tocado vivir. Nos dicen que la novela ha tenido mucho impacto, transmitiéndose mucho por el boca a boca, en su país y en otros países asiáticos, donde la situación de la mujer es mala también. Pero no debemos olvidar algo; aunque en los países de la Europa occidental la situación sea mejor, no quiere decir que sea buena. No ha dejado de existir la brecha de género de la que se nos habla. Y de formas más solapadas, menos evidentes, se mantienen algunos de los comportamiento de los que se nos hablan en el libro. No podemos ser, ni de lejos, autocomplacientes. Sería un grave error. Por lo tanto, considero que el libro es muy recomendable, no importa en qué parte del mundo vivas.