[TV] Cosas de series: la política británica y la intrascendencia coreana

Televisión, tv

Como vengo comentando recientemente, no ando precisamente sobrado de tiempo recientemente, llevo la cabeza muy liada, y me cuesta centrarme en series “serias”. Quizá por eso sigo viendo episodios de intrascendentes series orientales.

Ineludiblemente, viajamos a Londres, con los edificios del parlamento en el fondo, para celebrar una serie tan típicamente británica.

Como por ejemplo, una que terminé de ver hace unos días, que aparece en el catálogo de Netflix con el título “internacional”, o sea, en inglés, de Beating Again. Creo que ni intentaré dar traducción al título original coreano Sunjeonge banhada [순정에 반하다]. Pero la cuestión es de lo más naíf. La protagonista femenina (So-yeon Kim) es una secretaria de alta dirección de una empresa que se ve amenazada por un tiburón de las finanzas (Kyung-ho Jung), que tiene una grave enfermedad de corazón. En una misma noche, el novio de la chica, un policía es atropellado por un coche. Y el tiburón tienen una grave recaída. El novio muere, el otro recibe un trasplante de corazón. Y a partir de ahí… todo lo que os queráis imaginar en lo que es una comedia romántica coreana con algún tinte dramático aquí y allí. Personajes simpáticos, guiones horribles, con un espantoso uso y abuso del deus exmachina, y una intrascendencia absoluta que te libera de la obligación de pensar. Y eso sí, todos muy guapos.

Mucha más enjundia tiene la trilogía británica de House of cards, y me ha llevado su tiempo verla a pesar de que sólo son doce episodios. Precursora británica producida por la BBC en los años noventa de la serie que puso en el candelero a Netflix. No se trata de una serie como tal, sino de la adaptación de tres libros a tres series de cuatro capítulos; House of Cards, To Play the King y The Final Cut. La primera narra el ascenso de Francis Urquhart (Ian Richardson) destacado miembro del Partido Conservador británico al poder del gobierno de ese país. La segunda, sus pugnas con la monarquía. La tercera, la decadencia política. El estilo es “cínico”. Hay frecuentes rupturas de la cuarta pared en las que el protagonista se dirige a la audiencia. Y el tema de continuidad de las tres series es la ausencia de principios y de escrúpulos a la hora de maniobrar políticamente. La total ausencia de ética en la práctica política. Lo curioso es que el escritor de los libros originales fue un destacado miembro de ese Partido Conservador, colaborador con Margaret Thatcher, y también con posiciones importantes en periodos posteriores al de esta primera ministra. Y no deja especialmente bien parado a su propio partido, salvo que la realización de la BBC haya acentuado determinados aspectos de la historia desviándose del original. No lo sé. Es bastante entretenida, Richardson y el resto del reparto hacen un trabajo excelente, aunque la producción resulta un poco viejuna por la forma de rodar que tenía la BBC entre los años 70 y 90.

[Cine en TV] Tres de Netflix: IO – High Society – Triple Frontier

Cine, tv

Llevo un cierto retraso en comentar estrenos de largometrajes en cine, que no se han estrenado en salas de cine. Algunos ya sabéis que desde hace dos años, incluso estas películas en mi base de datos de estrenos anuales, porque creo imparable esta forma de producir y estrenar cine para el futuro.

El sábado de la semana pasada llegamos tarde, pero teníamos intención de fotografiar el entorno de la pasarela del Bicentenario (no sé de qué), en el camino desde Zaragoza hasta el galacho de la Alfranca. Este sábado sí que llegamos a tiempo y pude hacer unas cuantas fotos. A la puesta de sol le faltó un cielo más interesante, pero qué se le va a hacer.

IO ( 2019; 6/20190120)

Nada menos que en enero vi esta película dirigida por Jonathan Helpert, y protagonizada por Margaret Qualley y Anthony Mackie. Ciencia ficción de ambiente postapocalíptico, en la que la población de la Tierra se ve forzada a abandonar el planeta, colonizando Ío, uno de los satélites galileanos de Júpiter. Pero la científica interpretada por Qualley está emperrada en encontrar una forma de recuperar el planeta para los humanos. Al mismo tiempo que se ha anunciado ya el lanzamiento de la última nave que abandonará la Tierra con refugiados en dirección a Ío.

Ciencia ficción con pretensiones que acaba siendo un pestiño, sobre el que todavía me estoy preguntando cómo aguanté viéndolo hasta el final. Ni la producción, ni las ideas, ni la interpretación salvan nada. No hay nada que no hayamos visto ya mucho mejor contado. No perdáis el tiempo con ella.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *

High Society ( 2018; 16/20190308)

Con título en inglés se presenta este laaaargometraje surcoreano del director Hyuk Byun, y nada menos que con la coletilla del “montaje del director”, como diciendo “aquí hay calidad y la vais a ver toda”. La cuestión es que en el cine surcoreano hay distintas tendencias. Y últimamente me he mal acostumbrado a películas con cierto nivel autoral, lo que me hizo picar.

En realidad, este drama de ambiciones personales está más emparentado con los dramas televisivos del país asiático que con sus mejores producciones cinematográficas. El matrimonio formado por Oh Soo-yeon (Soo Ae), conservadora en puesto directivo de una prestigiosa galería de arte moderno de Seul, y Jang Tae-joon (Hae-il Park), un dinámico profesor de economía en la universidad, aspira a entrar en un nivel social superior. Ella buscará hacerse con la dirección de la galería, mientras que el entrará en política. Pero se van a encontrar con un despiadado mundo de intereses cruzados en el que no les será fácil moverse.

La película, como digo, tiene un aspecto más televisivo que cinematográfico. Y usa el sexo, con algunas escenas muy explícitas, como enganche. En estos momentos, no sé cómo sería el montaje de la película en su estreno en Corea del Sur, un país bastante conservador. Pero quizá lo del “montaje del director” sea simplemente que las escenas de sexo para la versión internacional no está cortadas.

Más allá de esto, poco interés. Quien se interese por este tipo de dramas, que mire entre las series, que se convierten en un estupendo guilty pleasure, especialmente las que tienen un toque de comedia, sin las pretensiones de un producto relativamente pedante como este. Eso sí, todos son muy guapos y guapas. Y que conste que algunos de los interpretes no lo hacen mal del todo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Triple Frontier ( 2019; 19/20190323)

Probablemente, el estreno más sonado y publicitado de Netflix en lo que llevamos de año. Con un reparto de campanillas en el que destacan nombres como Ben Affleck u Oscar Isaac, la película dirigida por J.C. Chandor nos cuenta un historia tipo “gran robo del siglo” cuando cinco antiguos soldados de élite norteamericanos se embarcan en la tarea de birlar el dinero de un peligrosa capo de la droga en un inespecificado país sudamericano, probablemente Colombia. Aventuras con abundantes balaceras, su dosis de explosiones, mucha testosterona, y un mensaje constantemente contradictorio. La cuestión es si son simples ladrones a los que la ambición rompe el saco, o si son héroes que se ven metidos en esta historia por la ingratitud de una sociedad que después de usarlos en sus conflictos bélicos los desprecia. La película se mueve entre una moralina barata sobre lo que está bien y lo que está mal, mientras se acerca peligrosamente a conceptos militaristas relativamente fascistoides. Ni que decir que no es lo mío, y no entiendo el follón que se ha montado a su alrededor, ni la falta de sentido crítico de muchos que se consideran a sí mismos,… eso… críticos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: *