[Fotos] Recomendaciones semanales – del 4 al 19 de junio de 2017, con especial atención a Duane Michals – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Ante todo, el habitual enlace a las recomendaciones fotográficas, que llega en lunes en lugar de en domingo por el III Encuentro fotográfico de Aragón. Y para ilustrar, una colección de fotografías de mariposas, de los invernaderos de la isla de Mainau a orillas del Bodensee o lago Constanza en Alemania.

Origen: Recomendaciones semanales – del 4 al 19 de junio de 2017, con especial atención a Duane Michals – Fotografía y otras artes visuales.

 

[Cine] Haha to kuraseba [母と暮せば] (2015)

Cine

Haha to kuraseba (母と暮せば, 2016; 252017 – 0706)

No entiendo a los distribuidores y exhibidores de cine españoles. De verdad que no. Desde luego, cualquier martingala que nos cuenten sobre lo que se preocupan de fomentar, difundir y defender el cine es una milonga. Su verdadera preocupación es vender toneladas de palomitas cargadas de sal y grasa y acompañadas de litros de azúcar líquida con burbujitas.

Parque de la Paz - Hiroshima

Cuando visitamos Japón, no pasamos por Nagasaki, situada al sur del país en la isla de Kyushu. Pero sí visitamos Hiroshima, la otra ciudad bárbaramente bombardeada por los norteamericanos con su engendro atómico. De ahí proceden las fotos que acompañan la entrada de hoy.

En las últimas semanas han llegado a las pantallas españolas, con distinta suerte, las dos últimas propuestas del director japonés Yôji Yamada. Una, la pudimos ver hace unas semanas y la comentamos en estas páginas. Curiosamente, con posterioridad, llegó la anterior película del director, una película de 2015, que por haber llegado a EE.UU. el año pasado, fue la propuesta de Japón para la última edición de los Oscar. Con poco éxito porque no llegó al corte final de cinco candidatas. Pero vamos, todo indicaba que era una película de mayor porte y calado que la comedia familiar comentada. Pues bien… si en algún momento se ha exhibido en Zaragoza… no nos enteramos. Aunque en algún sitio de España se ha debido estrenar porque en algunos medios mencionaron el hecho. Bajo el título en castellano de «Nagasaki; recuerdos de mi hijo». Parece que a finales de mayo.

Por esas causas y azares, tuvimos la oportunidad de asistir a un pase privado. Y la aprovechamos.

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A muchos sorprendió la elección de Nagasaki, por sus fuertes vínculos tradicionales con occidente. Es la ciudad con mayor proporción de católicos en Japón, cosa que se pone de manifiesto en el filme. Los personajes principales lo son.

Yamada nos lleva al principio de la película a la mañana 9 de agosto de 1945 en Nagasaki. A la casa de la viuda Fukuhara (Sayuri Yoshinaga), comadrona del barrio, que vive con su hijo más joven, Koji (Kazunari Ninomiya), que estudia medicina en la facultad de esa ciudad, que se dirige a sus clases. El hijo mayor de la viuda ha muerto en la guerra, en las Filipinas. Conocemos también a la joven Machiko (Haru Kuroki), la novia de Koji. Pero por si alguien no se ha percatado, ese día, los norteamericanos dejaron caer la segunda bomba atómica sobre la ciudad japonesa. Muy cerca de donde estudia Koji. Tres años más tarde, encontramos a las dos mujeres viviendo con su mutuo apoyo y el de algunos vecinos, dolientes por la muerte de Koji, e incapaces de seguir adelante. Pero el espíritu de Koji empezará a aparecerse a su madre.

Yamada vuelve a copiar el estilo de su maestro Yasujirô Ozu, como ya ha hecho en otras películas. Con una fotografía que imita el color de los primeros tiempos del cine en color en el país del Sol Naciente, nos ofrece una serena reflexión sobre el duelo ante la ausencia del ser querido y sobre la necesidad de seguir adelante en la vida, cuando ello es posible. La presencia del espíritu de Koji no deja de ser un recurso argumental para simbolizar esa incapacidad en la amable viuda. Por otra parte, hace tiempo que aprendimos en el cine que cuando un espíritu se relaciona con un ser vivo, para que puedan reunirse y estar juntos, el final necesariamente debe ser triste.

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Aunque nunca he entendido en qué medida el hecho de que la población no fuese católica o cristiana la haría «más merecedora» de sufrir semejante aberración bélica. Suponiendo que hubiese algún tipo de hecho bélico o militar que no fuese aberrante por sí mismo.

La historia es mínima. Pero Yamada se toma su tiempo en contarlo, llevándolo hasta más de dos horas de duración, lo cual me parece excesivo, especialmente cuando poco a poco se va viendo que una vez establecidos los principales hechos que invitan a la reflexión, son habas contadas. Pero afortunadamente contamos con las excelentes y elegantes interpretaciones de los protagonistas y secundarios del filme. Lo cual nos permite llegar hasta ese dilatado final sin demasiados agobios.

La película se deja ver. Peca de unas fuertes dosis de conservadurismo moral, que puede ser o no apropiado, aunque sí concordante con la época y el lugar de los hecho. Y está correctamente hecha y resuelta. Aunque no alcance a emocionarnos tanto como otras películas con este cariz. Por cierto, el título original japonés significa «Vivir con mi madre». Y la música es de Ryuichi Sakamoto.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
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En cualquier caso, deseemos que nunca volvamos a ver semejante «espectáculo». Aunque seguimos presenciando en las noticias constantes agresiones a las poblaciones civiles por parte de ejércitos de todo tipo. «Salvajes» o «civilizados».

[Viajes] De paso por Oslo

Viajes

Después de una semana de viaje por las islas Lofoten en el norte de Noruega, más allá del Círculo Polar Ártico, aunque dudosamente el clima que hemos tenido tenga que ver con nada «ártico», el viaje de vuelta nos dejó con un intervalo de siete horas, que acabaron siendo nueve, entre un vuelo y otro en Oslo, la capital del país.

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Lluvia y fresquito al salir del aeropuerto de Evenes (Hardstad/Narvik); una rareza en este viaje.

Así que nos cogimos el tren y nos plantamos en un momento en la estación central de esta agradable, aunque no demasiado llamativa, ciudad nórdica.

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Fiero tigre ante la estación central de Oslo.

Como ambos habíamos estado previamente en Oslo, nos lo tomamos con calma. Básicamente el plan era ir paseando tranquilamente por Karl Johans Gate… Breve inciso. Siempre me hace gracia esta calle dedicada al rey Carlos XIV Juan de Suecia, y que también lo fue de Noruega, nacido Jean-Baptiste Bernadotte, aquí al lado, en Pau, al otro lado de los Pirineos, que pasó de ser general de la Francia republicana, a ser uno de los mariscales del imperio napoleónico, para terminar siendo rey de dos países nórdicos, durante bastante tiempo. Al morir, se le encontró un tatuaje que decía «Mort aux rois» (Muerte a los reyes). Muy propio. Curiosamente, Hollywood hizo más famosa a su mujer, Desirée Clary, hija de un comerciante que acabó en madre de la actual dinastía sueca, por su noviazgo con el tirano Bonaparte, que acabó prefiriendo a la criolla Josefina de Beauharnais.

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Pues bien, a un francés de los Pirineos está dedicada la más populosa calle de Oslo.

En fin, basta de anécdotas. Decir que fuimos por esta calle hasta llegar al Teatro Nacional, desde nos dirigimos al barrio de Aker Brygge, donde se concentra la modernez de la capital noruega, donde nos encontramos con un nuevo museo de arte moderno, que no visitamos, y donde pasamos una hora bebiéndonos una cerveza viendo pasar al personal. Bueno… os dejo las fotos.

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Subiendo en… cosa con ruedas las cuestas de la Ópera de Oslo.

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Mmmmm, no…. estas no son vikingas de la zona.

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Muy cuca esta zona porticada de tienditas y barecitos. Barecitos que se pasan un montón. Hasta aquí han llegado los «Aperol Spritz» del norte de Italia. Pero no cuestan los 2,50 o 3 euritos de su lugar de origen, sino 130 coronas noruegas, unos 13 «aurelios» comunitatios. Como se pasan.

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Mercado de flores y señor que parece un mosquetero tipo «D’Artagnan».

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Vimos varios de estos, de distintos colores, que no sabemos qué representan. Será como lo de los osos de Berlín o las vacas de Madrid de hace unos años.

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En estos países nórdicos, en cuanto hay un poco de sol, se ponen a recargar baterías en plan placa solar como locos. Y más si es un sitio agradable y animado como Aker Brygge.

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No entramos en el nuevo Astrup Fearnley Museet, en construcción creo cuando estuve en 2012, dedicado al arte moderno. Pero contemplamos los «Ojos» de Louise Bougeois mientras tomábamos unas cervezas. Ojos, sí, ¿que os habíais pensado?

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Aquí sí que podéis ser mal pensados. Esta escultura en las calles de Aker Brygge está enseñando el potorro.

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Lo que parecen dos políticos ante el parlamento noruego partiéndose el pecho después de grabar algo. Prefiero no pensar mal… Lo curioso es que luego coincidimos en el tren que nos llevó de vuelta al aeropuerto de Oslo.