[Viajes – Suecia] Skansen, museo etnológico y zoológico a partes iguales

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Tras comer en el Nationalmuseum,… Sí, la verdad es que por Europa, las cafeterías de los museos suelen ser un sitio estupendo para comer por un precio razonable, y muchas veces no es necesario pagar la entrada para acceder a ellas. Como decía, después de comer, me cojo el tranvía de la línea 7 para ir Djurgärden, donde me han recomendado vivamente que visite Skansen. Este es un parque temático, en parte museo etnológico y en parte museo zoológico de la fauna típica sueca. El caso es que está bastante bien y la visita es agradable.

Eso sí me queda una cosa de fondo. Yo ya había visitado un pueblo típico sueco similar a lo que me enseñan en este parque. Pero fue en Finlandia, hace cuatro años. En Porvoo, Borga para los suecos. Y allí no había zoológico, pero sí un museo del ferrocarril. Creo que prefiero aquel.

Tranvía de época

Algunos de los tranvías que llevan a Skansen son de época; no son especialmente bonitos, pero hace ilusión.

Casa tradicional (Skansen)

Una de las construcciones típica suecas, con el color ojo característico, y el tejado con plantas.

Bisontes europeos (Skansen)

Viendo comer a los bisontes europeos.

Osos pardos (Skansen)

Dos perezosos osos pardos.

Ardilla (Skansen)

Una avispada ardilla roja baja a que la alimenten los turistas.

Alces (Skansen)

Un cachorro de alce con su madre se toman la tarde con tranquilidad.

Foca (Skansen)

Dos niños esperan a ver si la foca hace algo; pero lo único que hace es tomar el sol.

Cabañas samis (Skansen)

Cabañas típicas de los samis; antes se les conocía como lapones, pero hoy en día se considera ofensivo.

Renos (Skansen)

Y en Laponia, o Sápmi, lo típico son los renos, que están un poco escondidos.

Fronda en el parque (Skansen)

Abandono el parque por una puerta secundaria, entre la fronda de los árboes y los helechos; qué agradable.

Menos frío del que pensaba, algo de sol y chubascos dispersos

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Pues eso, que hace mucho menos frío de lo que pensaba. Y que si no fuera por algunos chubascos dispersos, hubiese sido un día casi perfecto, en el que incluso ha habido ratos de sol.

Como el día pintaba bien, he decidido postergar para otro día la visita de algunas exposiciones que tengo pendientes y me he dedicado a pasear. Empezando por la colina de Montmartre, que no visité el año pasado. Además estaba muy tranquila, muy lejos de las muchedumbres que la visitan en verano y que hacen de este típico destino un lugar absolutamente agobiante.

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Que cara de mala leche tienen los caballitos de Montmartre

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La foto de siempre,... pero habiendo salido el sol, cualquiera se resiste...

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Nunca vi con tan poca gente la Place du Tertre

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Au Lapin Agile... inevitable del Cerro de Montmartre...

Como hacia el mediodía parecía que se cubría, he cogido un metro en dirección a Montparnasse, con la posibilidad de visitar la Fundación Cartier-Bresson. Pero al salir del Metro, se ha ido despejando y he optado por meterme en el cementerio de Montparnasse donde he rendido visita a algunas glorias de la fotografía como Brassaï y Man Ray.

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La torre de Montparnasse es mucho más omnipresente que la Torre Eiffel

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Visita obligada a la tumba de Man Ray en el cementerio de Montparnasse

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Un angelote de esos que tanto gustan en los cementerios

Visto que seguía el día bueno, me he comido un bocata para no perder las buenas horas, y escasas, de luz y me he dirigido hacia los jardines del Luxemburgo. Pero me he llevado la sorpresa al asomarme del RER, que se había cubierto y ha comenzado a llover. A partir de ese momento, breves chubascos dispersos con periodos de calma e incluso algún rayo de sol.

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Lluviosos y sombríos los jardines del Luxemburgo

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Sileno, con cara de sátiro, en el Luxemburgo

Bajando hacia Saint-Germain-des-Prés, he visitado un par de librerías. Una de ellas, La chambre claire, me ha gustado mucho. También he visitado la Galería de la Agencia Magnum, donde me han ofrecido algunas fotografías para comprar «a precios muy asequibles». Después he visitado la iglesia de Saint-Germain-des-Prés, que no conocía.

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Paseando por la animada Rue du Seine

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En el escaparate de la Galeria Magnum nos contemplan Capa, Chim, Henri,...

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Cualquier medio parece bueno para tomar fotos, pero con la poca luz de Saint-Germain-des-Prés...

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No es un destrozo en la acera,... es arte en la calle... y resulta...

Como ya se ha ido haciendo de noche, he pensado en visitar también la librería del Centro Pompidou, y de paso recoger informaciones prácticas para visitar las exposiciones un día de estos. Pero me he levado un chasco; los trabajadores del centro están de huelga. Y parece que es indefinida. Esperemos que no afecte a otros centros. Mañana veremos.

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Huelga en el Beaubourg...

Mucho sol, algo de lluvia y montones de montañas

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En primer lugar, ayer cerré el blog antes de cenar. Y resulta que pasaron cosas. Justo antes de cenar, presencie una especie de duelo entre bandas de música suizas. En realidad, estaban a caballo entre lo que es una banda y lo que es una charanga. Pero en algún que otro momento no les faltaba calidad. Sobre todo a los de atuendo de colorines. Y llevaban mucha marcha.

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Estos coloridos mozos y mozas se arrancaron con un swing de lo más marchoso.

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Estos, más discretos, vestidos de oscuro, además de los metales llevaban un par de vibrafonistas.

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Estos dos japoneses bailaban el vals exactamente igual que si fuera un rock de los años cincuenta.

Hoy, el objetivo era recorrer las montañas en los alrededores del Cervino. O Matterhorn, si prefieres la voz alemana. Pero se ha mostrado esquivo a lo largo del día, siempre coronado por más o menos nubes. Incluso a primera hora de la mañana, cuando el cielo estaba casi totalmente despejado.

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El día sale totalmente despejado; pero los dioses del Cervino no permiten que le veamos la cara.

Después de ser sableado abundantemente en la corriente taquilla, y ya provisto de mi forfait, he empezado a coger telecabinas y teleféricos, para llegar a lo más alto en el Kleine Matterhorn, a 3.883 metros de altitud. Allí se mezclaban los turistas con los esquiadores de verano, que los había. También había muchos montañeros en dirección al Breithorn, también de más de 4.000 metros. No faltaban los correspondientes chiringuitos para sacar la pasta al incauto turista, así como una atracción, el palacio de hielo, para permitir que cualquiera se diera una fría vuelta por las entrañas de un glaciar.

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Un sistema de telecabinas y teleféricos nos lleva hasta el Kleine Matterhorn; el pico oscuro que se ve al fondo, allá arriba.

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Los glaciares con sus traicioneras grietas rodean los cuatro miles en la frontera con Italia.

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En primer plano el Breithorn y, al fondo, los glaciares que bajan del Monte Rosa.

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Hay fila para subir al Breithorn,... y para bajar.

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¡Qué frío hace en las entrañas de un glaciar!

Ya comenzando el regreso, el Cervino se mostraba igualmente esquivo, mientras que mirando en sentido opuesto el Monte Rosa aparecía absolutamente deslumbrante, aun a través de los cristales del teleférico. Por cierto, en uno de los telecabinas he hecho amistad con un estudiante chino de “telecos” que está estudiando dos meses en Austria. Majo. Ahí lo veréis en el Schwarzsee.

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Apenas nos enseña una arista el Cervino, cada vez más rodeado de nubes.

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El Monte Rosa de color rosado por culpa de los cristales del teleférico que nos lleva.

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He hecho una amigo chino, de Shanghai; aquí posa en Schwarzsee.

La bajada a Zermatt ha sido caminando desde uno de los cruces de telecabinas. Y ha estado muy bien aunque se ha puesto a llover. La campiña de montaña suiza es realmente bonita. Incluso con tiempo gris.

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Paisaje bucólico bajando hacia Zermatt.

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Y dos de las muchas flores que flanquean la senda.

Bueno. Hoy también cierro el blog antes de cenar. Veremos si mañana tengo que añadir algo.

Algo de Juegos Olímpicos y… ¡me voy de viaje!, escapadita por Alemania

Deporte, Política y sociedad, Viajes

Creo que voy a ver poco de los Juegos Olímpicos. Creo que salvo que uno esté de vacaciones y tenga mañanas para ver pruebas en directo, o se contente con retransmisiones en diferido, con los horarios chinos, no es cómodo dedicar el ocio a ver las retransmisiones.

En mi caso, esta próxima semana sí que voy a estar de fiesta, pero… me voy de escapada al sur de Alemania. Hotel en Munich y desde allí alguna excursión a Salzburgo o algún otro sitio dependiendo de la climatología. Nos gustaría acercarnos a Garmisch-Partenkirchen, donde los saltos de esquí de Año Nuevo, y coger el cremallera y los teleféricos al Zugspitze, pero no anuncian muy buen tiempo para esta semana, así que ya se verá. Como viene siendo habitual, si las brujas de internet y la infraestructura de los hoteles son favorables, iré subiendo entradas del viaje, con las fotos correspondientes. Aunque tampoco me voy a dar mal. Si no está muy favorable, las subiré «en diferido». Con la fecha correspondiente, pero a la vuelta.

Así que esta semana, pocos Juegos voy a seguir. Y la semana siguiente volveré a currar… así que… pues nada. Ya hace tiempo que veo poco de estos acontecimientos. Aunque me gustan. Sobre todo porque uno puede ver algún deporte poco habitual.

Este fin de semana he visto alguna cosica. Por satélite están retransmitiendo hasta por tres cadenas. He de decir que el nivel de las retransmisiones es muy bajo. Ayer, vi el final de la prueba de ciclismo en carretera. En un momento dado, opté por seguir los comentarios por la radio ante el aburrimiento que producía RTVE y Eurosport. Pero la retransmisión de la SER tampoco era muy allí, y además con el problema de que iban adelantados con respecto a la imagen de la televisión. Un rollo. Alguna retransmisión desde las piscinas por Teledeporte ha resultado también otro rollo. Muchas interrupciones publicitarias, en momentos poco apropiados, y cortando el ritmo de la retransmisión. Además, anuncios muy cutres. No sé si se darán cuenta las empresas anunciadas que con esta estrategia se convierten en marcas odiosas. Vamo que causan rechazo por la molestia que producen. Dudo de que así se venda más; aunque para todo hay.

La fotografía de hoy corresponde a mi último viaje por Alemania, hace 10 meses. Dresde, en concreto.

Puente de Albert

(Pentax *ist DS; SMC-A 50/2)