[Libro] Going Interstellar

Literatura

De jovencito, adquirí el gusto por la ciencia ficción. Como tantos. Y como tantos, con el tiempo fue dejando pasarla. Desconozco los motivos de los demás, pero en mi caso, en un momento dado me costaba dar con historias realmente inteligentes o realmente entretenidas. En la mayor parte de los casos, me daba la impresión de que estaban escritas para el típico friqui que se merienda cualquier cosa del género, disfraza de transcendencia aunque estuviese vacío de contenido y fomentase su aislamiento social. A mí me interesaba el tema, pero desde otro punto de vista. He dicho realmente inteligentes o realmente entretenidas. Es decir, me vale también como divertimento, siempre que no me tomen por idiota. Y eventualmente, he ido buscando y encontrando cositas que han permitido que el género no se haya alejado de mi biblioteca.

En el terreno del entretenimiento, siempre he tenido debilidad por las space operas. Supongo que es un sesgo que me viene de mi afición cinematográfica. Si sumas tres obras tan distintas como 2001, a space odissey (2001: Una odisea del espacio), Solyaris (Solaris) y Star Wars (La guerra de las galaxias), vistas en un intervalo corto de tiempo en la época de la vida en la que se gestan gustos y preferencias, imaginar que algún día podríamos salir de este pedrusco que llamamos hogar y visitar el vasto universo… Pero no es la space opera el subgénero donde más fácil es discriminar. Hay basura en abundancia en los catálogos de las editoriales. En cualquier caso, me puse hace unas semanas a buscar algo en el género que pudiera merecer la pena. Y encontré el libro que os comento ahora.

Going Interstellar
Varios autores con Les Johnson y Jack McDevitt como editores
Baen Publishing Enterprises; Riverdale, NY, 2012.
Versión electrónica

Nos encontramos ante un volumen que comprenden una serie de relatos cortos, además de algunos ensayos sobre la factibilidad de distintas formas de propulsión para el viaje interestelar. El conjunto de relatos de ficción tienen como eje común el viaje por el espacio profundo, entre sistemas estelares, pero desde el punto de vista de la ciencia ficción pura. O sea, nada de saltos espaciales, hipervelocidad, o hiperespacios. Viajes sometidos a la tiranía de la velocidad de la luz como ese constante que limita fuertemente nuestra capacidad para viajar por el espacio, arrastrándonos más bien lentamente por él, dada la inmensidad del mismo. Desde ese punto de vista los distintos autores ofrecen distintos dilemas científicos, sociales, psicológicos, éticos o políticos que se podrían presentar si el viaje interestelar fuese posible. Estamos hablando de viajes que con las estrellas vecinas durarían decenas de años en el caso en que se alcanzasen velocidades que fueran una fracción apreciable de la velocidad de la luz. Centenas o miles de años con las velocidades de los vehículos espaciales actuales. Y no hablemos de los problemas para sustentar durante este tiempo a las personas pioneras. Casi todos se han puesto de acuerdo en aceptar algún modo de suspensión de las funciones vitales mediante el frío para permitir a los viajeros llegar a su destino.

Siendo una compilación de relatos de distintos autores y temas, también hay una variedad de calidad e interés. Pero en líneas generales es una lectura agradable para quien esté interesado por el tema. No tiene la agilidad de las space operas de ciencia ficción blanda, donde la velocidad de la luz no es un factor insalvable y las naves se mueven con rapidez y, aparentemente, con escaso gasto energético por toda la galaxia, pero no pocos de los autores han encontrado la forma de dar agilidad e intriga a los relatos presentados.

Desde luego no lo recomendaré más que a los aficionados al género. Pero para estos puede ser una lectura interesante. Con una advertencia. Está en inglés. Y por ello, me ha costa un poco más de lo habitual terminarlo.

Son los fenómenos astronómico cotidianos, el ocaso y el alba, el vagar de la luna y los planetas por la esfera celesta, el brillo de las estrellas, los que han hecho soñar a generaciones de personas en viajar por el universo.

Son los fenómenos astronómico cotidianos, el ocaso y el alba, el vagar de la luna y los planetas por la esfera celesta, el brillo de las estrellas, los que han hecho soñar a generaciones de personas en viajar por el universo.

[Viajes – Suecia] Skansen, museo etnológico y zoológico a partes iguales

Viajes

Tras comer en el Nationalmuseum,… Sí, la verdad es que por Europa, las cafeterías de los museos suelen ser un sitio estupendo para comer por un precio razonable, y muchas veces no es necesario pagar la entrada para acceder a ellas. Como decía, después de comer, me cojo el tranvía de la línea 7 para ir Djurgärden, donde me han recomendado vivamente que visite Skansen. Este es un parque temático, en parte museo etnológico y en parte museo zoológico de la fauna típica sueca. El caso es que está bastante bien y la visita es agradable.

Eso sí me queda una cosa de fondo. Yo ya había visitado un pueblo típico sueco similar a lo que me enseñan en este parque. Pero fue en Finlandia, hace cuatro años. En Porvoo, Borga para los suecos. Y allí no había zoológico, pero sí un museo del ferrocarril. Creo que prefiero aquel.

Tranvía de época

Algunos de los tranvías que llevan a Skansen son de época; no son especialmente bonitos, pero hace ilusión.

Casa tradicional (Skansen)

Una de las construcciones típica suecas, con el color ojo característico, y el tejado con plantas.

Bisontes europeos (Skansen)

Viendo comer a los bisontes europeos.

Osos pardos (Skansen)

Dos perezosos osos pardos.

Ardilla (Skansen)

Una avispada ardilla roja baja a que la alimenten los turistas.

Alces (Skansen)

Un cachorro de alce con su madre se toman la tarde con tranquilidad.

Foca (Skansen)

Dos niños esperan a ver si la foca hace algo; pero lo único que hace es tomar el sol.

Cabañas samis (Skansen)

Cabañas típicas de los samis; antes se les conocía como lapones, pero hoy en día se considera ofensivo.

Renos (Skansen)

Y en Laponia, o Sápmi, lo típico son los renos, que están un poco escondidos.

Fronda en el parque (Skansen)

Abandono el parque por una puerta secundaria, entre la fronda de los árboes y los helechos; qué agradable.

Menos frío del que pensaba, algo de sol y chubascos dispersos

Viajes

Pues eso, que hace mucho menos frío de lo que pensaba. Y que si no fuera por algunos chubascos dispersos, hubiese sido un día casi perfecto, en el que incluso ha habido ratos de sol.

Como el día pintaba bien, he decidido postergar para otro día la visita de algunas exposiciones que tengo pendientes y me he dedicado a pasear. Empezando por la colina de Montmartre, que no visité el año pasado. Además estaba muy tranquila, muy lejos de las muchedumbres que la visitan en verano y que hacen de este típico destino un lugar absolutamente agobiante.

_1000667

Que cara de mala leche tienen los caballitos de Montmartre

_1000677

La foto de siempre,... pero habiendo salido el sol, cualquiera se resiste...

_1000711

Nunca vi con tan poca gente la Place du Tertre

_1000736

Au Lapin Agile... inevitable del Cerro de Montmartre...

Como hacia el mediodía parecía que se cubría, he cogido un metro en dirección a Montparnasse, con la posibilidad de visitar la Fundación Cartier-Bresson. Pero al salir del Metro, se ha ido despejando y he optado por meterme en el cementerio de Montparnasse donde he rendido visita a algunas glorias de la fotografía como Brassaï y Man Ray.

_1000761

La torre de Montparnasse es mucho más omnipresente que la Torre Eiffel

_1000804

Visita obligada a la tumba de Man Ray en el cementerio de Montparnasse

_1000817

Un angelote de esos que tanto gustan en los cementerios

Visto que seguía el día bueno, me he comido un bocata para no perder las buenas horas, y escasas, de luz y me he dirigido hacia los jardines del Luxemburgo. Pero me he llevado la sorpresa al asomarme del RER, que se había cubierto y ha comenzado a llover. A partir de ese momento, breves chubascos dispersos con periodos de calma e incluso algún rayo de sol.

_1000849

Lluviosos y sombríos los jardines del Luxemburgo

_1000857

Sileno, con cara de sátiro, en el Luxemburgo

Bajando hacia Saint-Germain-des-Prés, he visitado un par de librerías. Una de ellas, La chambre claire, me ha gustado mucho. También he visitado la Galería de la Agencia Magnum, donde me han ofrecido algunas fotografías para comprar «a precios muy asequibles». Después he visitado la iglesia de Saint-Germain-des-Prés, que no conocía.

_1000865

Paseando por la animada Rue du Seine

_1000878

En el escaparate de la Galeria Magnum nos contemplan Capa, Chim, Henri,...

_1000907

Cualquier medio parece bueno para tomar fotos, pero con la poca luz de Saint-Germain-des-Prés...

_1000927

No es un destrozo en la acera,... es arte en la calle... y resulta...

Como ya se ha ido haciendo de noche, he pensado en visitar también la librería del Centro Pompidou, y de paso recoger informaciones prácticas para visitar las exposiciones un día de estos. Pero me he levado un chasco; los trabajadores del centro están de huelga. Y parece que es indefinida. Esperemos que no afecte a otros centros. Mañana veremos.

_1000941

Huelga en el Beaubourg...

Mucho sol, algo de lluvia y montones de montañas

Viajes

En primer lugar, ayer cerré el blog antes de cenar. Y resulta que pasaron cosas. Justo antes de cenar, presencie una especie de duelo entre bandas de música suizas. En realidad, estaban a caballo entre lo que es una banda y lo que es una charanga. Pero en algún que otro momento no les faltaba calidad. Sobre todo a los de atuendo de colorines. Y llevaban mucha marcha.

P1040555

Estos coloridos mozos y mozas se arrancaron con un swing de lo más marchoso.

P1040546

Estos, más discretos, vestidos de oscuro, además de los metales llevaban un par de vibrafonistas.

P1040563

Estos dos japoneses bailaban el vals exactamente igual que si fuera un rock de los años cincuenta.

Hoy, el objetivo era recorrer las montañas en los alrededores del Cervino. O Matterhorn, si prefieres la voz alemana. Pero se ha mostrado esquivo a lo largo del día, siempre coronado por más o menos nubes. Incluso a primera hora de la mañana, cuando el cielo estaba casi totalmente despejado.

IMGP5615

El día sale totalmente despejado; pero los dioses del Cervino no permiten que le veamos la cara.

Después de ser sableado abundantemente en la corriente taquilla, y ya provisto de mi forfait, he empezado a coger telecabinas y teleféricos, para llegar a lo más alto en el Kleine Matterhorn, a 3.883 metros de altitud. Allí se mezclaban los turistas con los esquiadores de verano, que los había. También había muchos montañeros en dirección al Breithorn, también de más de 4.000 metros. No faltaban los correspondientes chiringuitos para sacar la pasta al incauto turista, así como una atracción, el palacio de hielo, para permitir que cualquiera se diera una fría vuelta por las entrañas de un glaciar.

IMGP5629

Un sistema de telecabinas y teleféricos nos lleva hasta el Kleine Matterhorn; el pico oscuro que se ve al fondo, allá arriba.

IMGP5644

Los glaciares con sus traicioneras grietas rodean los cuatro miles en la frontera con Italia.

IMGP5653

En primer plano el Breithorn y, al fondo, los glaciares que bajan del Monte Rosa.

IMGP5667

Hay fila para subir al Breithorn,... y para bajar.

P1040577

¡Qué frío hace en las entrañas de un glaciar!

Ya comenzando el regreso, el Cervino se mostraba igualmente esquivo, mientras que mirando en sentido opuesto el Monte Rosa aparecía absolutamente deslumbrante, aun a través de los cristales del teleférico. Por cierto, en uno de los telecabinas he hecho amistad con un estudiante chino de “telecos” que está estudiando dos meses en Austria. Majo. Ahí lo veréis en el Schwarzsee.

IMGP5701

Apenas nos enseña una arista el Cervino, cada vez más rodeado de nubes.

IMGP5719

El Monte Rosa de color rosado por culpa de los cristales del teleférico que nos lleva.

IMGP5735

He hecho una amigo chino, de Shanghai; aquí posa en Schwarzsee.

La bajada a Zermatt ha sido caminando desde uno de los cruces de telecabinas. Y ha estado muy bien aunque se ha puesto a llover. La campiña de montaña suiza es realmente bonita. Incluso con tiempo gris.

P1040656

Paisaje bucólico bajando hacia Zermatt.

P1040663

Y dos de las muchas flores que flanquean la senda.

Bueno. Hoy también cierro el blog antes de cenar. Veremos si mañana tengo que añadir algo.

Algo de Juegos Olímpicos y… ¡me voy de viaje!, escapadita por Alemania

Deporte, Política y sociedad, Viajes

Creo que voy a ver poco de los Juegos Olímpicos. Creo que salvo que uno esté de vacaciones y tenga mañanas para ver pruebas en directo, o se contente con retransmisiones en diferido, con los horarios chinos, no es cómodo dedicar el ocio a ver las retransmisiones.

En mi caso, esta próxima semana sí que voy a estar de fiesta, pero… me voy de escapada al sur de Alemania. Hotel en Munich y desde allí alguna excursión a Salzburgo o algún otro sitio dependiendo de la climatología. Nos gustaría acercarnos a Garmisch-Partenkirchen, donde los saltos de esquí de Año Nuevo, y coger el cremallera y los teleféricos al Zugspitze, pero no anuncian muy buen tiempo para esta semana, así que ya se verá. Como viene siendo habitual, si las brujas de internet y la infraestructura de los hoteles son favorables, iré subiendo entradas del viaje, con las fotos correspondientes. Aunque tampoco me voy a dar mal. Si no está muy favorable, las subiré «en diferido». Con la fecha correspondiente, pero a la vuelta.

Así que esta semana, pocos Juegos voy a seguir. Y la semana siguiente volveré a currar… así que… pues nada. Ya hace tiempo que veo poco de estos acontecimientos. Aunque me gustan. Sobre todo porque uno puede ver algún deporte poco habitual.

Este fin de semana he visto alguna cosica. Por satélite están retransmitiendo hasta por tres cadenas. He de decir que el nivel de las retransmisiones es muy bajo. Ayer, vi el final de la prueba de ciclismo en carretera. En un momento dado, opté por seguir los comentarios por la radio ante el aburrimiento que producía RTVE y Eurosport. Pero la retransmisión de la SER tampoco era muy allí, y además con el problema de que iban adelantados con respecto a la imagen de la televisión. Un rollo. Alguna retransmisión desde las piscinas por Teledeporte ha resultado también otro rollo. Muchas interrupciones publicitarias, en momentos poco apropiados, y cortando el ritmo de la retransmisión. Además, anuncios muy cutres. No sé si se darán cuenta las empresas anunciadas que con esta estrategia se convierten en marcas odiosas. Vamo que causan rechazo por la molestia que producen. Dudo de que así se venda más; aunque para todo hay.

La fotografía de hoy corresponde a mi último viaje por Alemania, hace 10 meses. Dresde, en concreto.

Puente de Albert

(Pentax *ist DS; SMC-A 50/2)