[Fotografía] Usando un “clásico” soviético – Industar-22 con una leica digital – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía, Fotografía personal

Usando un “clásico” soviético – Industar-22 con una leica digital – Fotografía y otras artes visuales.

Después de un par de repasos a las Canon EOS, me tomo un respiro, y le dedico un poco de tiempo y diversión al Industar-22, un objetivo “clásico” de “tecnología” soviética. Pero con el que se pueden hacer fotos sin (muchos) problemas hoy en día.

 

Luces, sombras, tramas y texturas en la escalinata del Batallador en Zaragoza.

Consultando el móvil en la plaza de San Francisco (Zaragoza).

[Historia – Televisión] Cómo contaron la Gran Guerra los que participaron en ella

Historia, Televisión

Introduzco hoy uno de esos artículos que sin frecuencia definida voy metiendo con cualquier excusa para hablar de la Primera Guerra Mundial en el centenario de su comienzo. La “guerra que iba a acabar con todas las guerra”, pero que da la sensación a veces que es la guerra que todavía no ha acabado. Sus consecuencias se hacen sentir incluso 100 años después.

Mi libro favorito sobre esta contienda es La belleza y el dolor en la batalla del historiador sueco Peter Englund. Podéis ver lo que me pareció en el enlace anterior. Y sin duda, aparte del buen estilo literario con el que está escrito, uno de los factores importantes del interés que despertó en mí está en que se basa en los testimonios de personas reales que estuvieron allí, en los distintos escenarios de la guerra, y que nos legaron sus testimonios mediante diarios, cartas u otros escritos. Una lectura absolutamente recomendable.

La BBC ha ofrecido una miniserie de tres capítulos que de alguna forma se basa en el mismo concepto. Ha cogido tres situaciones importantes durante la guerra, ha tirado de los testimonios de personas que participaron en ella, y nos ha ofrecido una versión dramatizada de lo que sucedió. Bajo el título Our World War, se centra en las vivencias de los soldados de la Fuerza Expedicionaria Británica al Frente Occidental.

Soldado de la guardia montada

A muchos les parece que hoy en día el ejército británico, antaño una de las glorias del imperio, se ha quedado relegado a actividades ceremoniales para turistas, como este soldado de la guardia monta en Whitehall.

El primero de los capítulos nos llevaba al primer enfrentamiento entre el ejército de levas forzosas alemán, atacando en masa, contra el ejército voluntario profesional británica, con unidades más reducidas pero mucho mejor adiestradas, en la batalla de Mons (1914)a. La victoria fue alemana, pero a costa de muchísimas bajas, y no pudieron impedir la retirada ordenada de las maltrechas divisiones británicas.

El segundo de los capítulos, sobre el que me extenderé un poco más adelante, nos sitúa ya con el ejército no profesional de voluntarios que se agrupaban en unidades homogéneas respecto al lugar de procedencia de sus componentes. Así, seguiremos a una compañía de voluntarios de Manchester, amigos y conocidos también en los tiempos de paz, que sufren duramente en los primeros días de la batalla del Somme (1916), cuyo primer día marcó el record de soldados muertos en un día de batalla para el ejército británico en toda su historia. Esta agrupación por afinidad de origen y por sentimiento de pertenencia viene potenciándose desde la antigüedad. Los hoplitas griegos y las falanges macedónicas formaban unidades compactas con fuerte sentido de pertenencia y de solidaridad con los compañeros de armas de la misma ciudad. Los regimientos de voluntarios de la guerra civil americana se formaban en cada uno de los estados combatientes, y con frecuencias los voluntarios se alistaban juntos en los mismos.

El tercero de los capítulos nos habla de la introducción a gran escala del carro de combate como arma fundamental en las ofensivas por tierra, y lo hace a propósito de la batalla de Amiens (1918), en lo que sería el inicio de la ofensiva de los 100 días que dejó al ejército alemán en el frente occidental al borde del colapso, y que aceleró el final de la contienda. A estas alturas de la guerra los británicos empezaban a dar señales de agotamiento en su capacidad para alistar voluntarios, y empezaron a recurrir a la levas forzadas.

Cambio de guardia en Buckingham Palace

Pero eso no es así. De nuevo un ejército profesional, participa en abundantes conflictos por el mundo como un apéndice casi inseparable del ejército de los Estados Unidos. Creo que incluso los regimientos que guardan Buckingham Palace van de vez en cuando a la guerra.

Tenemos por lo tanto un tríptico de situaciones que nos hablan de la evolución de la guerra, así como de la evolución del ejército británico y de las motivaciones y las relaciones entre sus componentes a lo largo de la misma, contados por los propios protagonistas. Aunque con un realización menos homogénea de los deseable, la miniserie en su conjunto, es bastante recomendable, especialmente a quien se interese por temas históricos con razonable rigor. No se ceba en los temas conflictivos pero tampoco los evita. La cobardía, los rencores entre compañeros, las ejecuciones sumarias de prisioneros, el fuego “amigo”,… no son los temas importantes pero sí temas secundarios que aparecen en las historias.

Mención especial merece el segundo capítulo de la serie. La que nos sitúa en la batalla del Somme, y en la que se plantean las relaciones entre compañeros de armas que son compañeros y amigos también en la vida civil. Y todo alrededor de la detención de un soldado por cobardía, su sometimiento a un consejo de guerra y su posterior asesinato oficial por fusilamiento. Sin embargo, este es el trasfondo. El capítulo, con un guion magnífico, alterna una conversación de un soldado con un capellán castrense, ante las dudas éticas del muchacho que ha sido elegido para formar parte del pelotón de fusilamiento. Y el capellán que se ve obligado a defender la decisión del alto mando de castigar con dureza las deserciones. La conversación no tiene desperdicio y, alternada con el relato visual de las peripecias del muchacho en un bosque bajo la niebla en el que se mezclan las compañías británicas y alemanas, junto con soldados perdidos de todos los bandos, nos ofrece una pequeña obra de teatro de apenas una hora de duración que podemos calificar de primer nivel. Totalmente recomendable. Magistral.

Guardia en Windsor Castle

Podemos ver en esta imagen de un guardia en el castillo de Windsor que las armas que “lucen” no son precisamente de juguete.