[Cine] Nadie quiere la noche (2015)

Cine

Nadie quiere la noche (2015); vista el 30 de noviembre de 2015.

Supongo que hay que dejar el título en castellano, porque parece que ese es el título oficial. Aunque la película está rodada en inglés. Y en inuit. Y porque desgraciadamente a Zaragoza no ha llegado más que la versión doblada (¡horror!). Aunque yo tenía mis dudas porque había leído algo de las peripecias de esta película en su presentación en Berlín, la presencia de Juliette Binoche y algún otro nombre conocido, añadido a que todavía hay quien espera cosas interesantes de la directora Isabel Coixet, nos hizo optar por esta película, a pesar de que había otras igualmente interesantes o más.

La protagonista de la película es Josephine Peary (Juliette Binoche), la esposa del autoproclamado primer hombre en pisar el Polo Norte. En una realidad alternativa a la realidad histórica, Josephine habría ido a esperar a su marido a su regreso de la expedición polar. Primero a la isla de Ellesmere, la más al norte de los territorios árticos canadienses, y desde aquí, atravesando el estrecho de Nares, al norte de Groenlandia, cuando el invierno se está acercando. Allí se encontrará con Allaka (Rinko Kikuchi), la amante inuit de Peary, y juntas decidirán esperar el regreso de este, afrontando la noche del invierno ártico.

Paisajes nevados, para ilustrar una película gélida ambiental y conceptualmente.

Paisajes nevados, para ilustrar una película gélida ambiental y conceptualmente.

Como digo, esta es una historia alternativa. Aunque Josephine Peary acompañó en su juventud a su marido en alguna expedición ártica, hasta el punto de dar a luz a su hija mayor en una de ellas, lo cierto es que esperó confortablemente el regreso del explorador en Estados Unidos en 1909. Por lo tanto, si tal cosa es sabida, la pregunta es ¿cuál es la tesis de Coixet al hacer esta película? ¿este ejercicio de ucronía? El personaje de Josephine Peary es mostrado como una mujer irracional, soberbia, racista, vana y con tendencias dictatoriales. Tal es así… que en un momento dado te da igual lo que le pase. El personaje de Allaka, por el contrario, es una variante del “buen salvaje”. El ser humano en estado natural en contacto con la naturaleza, generoso, sencillo, solidario,… pero la estereotipada definición del personaje la hace igualmente impersonal. Poco interesante. A partir de aquí… una descripción de 18 o 20 semanas en la frío noche ártica, tan inverosímiles como faltas de interés… Ni aun con el tercero en discordia. Un enorme esfuerzo de rodaje, tanto en el plano técnico como en la contratación de un equipo artístico notable para ¿qué, exactamente?

Ni siquiera las esforzadas interpretaciones de las dos protagonistas consigue salvar esta historia. No entiendo tampoco, si quiere reivindicar a los pueblos aborígenes frente a la soberbia occidental, por qué no ha buscado para el papel de Allaka a una actriz inuit en lugar de buscarse a una pijita nipona. Ni entendemos para qué es necesario contratar a Gabriel Byrne para el papel que hace.

Pero no las nieves árticas, donde no he llegado... nos conformaremos con los Pirineos en invierno.

Pero no las nieves árticas, donde no he llegado… nos conformaremos con los Pirineos en invierno.

Me entero después de ver la película que después de la gélida acogida en la Berlinale, más que gélida habría que hablar de rechazo al filme, se volvió a montar el metraje, se recortó y se intentó hacer más digerible. No me puedo ni imaginar el pestiño insufrible que debió ser aquella presentación. No la puedo recomendar. Y difícilmente creo que le llegue a perdonar a Coixet que haya conseguido que Juliette Binoche, una de mis actrices preferidas, me caiga durante dos horas profundamente antipática.

Valoración

  • Dirección: *
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **
En el alto valle del río Gállego y en el puerto de Portalé... Pirineos aragoneses.

En el alto valle del río Gállego y en el puerto de Portalé… Pirineos aragoneses.

[Libro] Lobos que reclaman la noche

Fotografía, Literatura

En más de una ocasión he comentado libros de relatos ilustrados en los que las ilustraciones son fotografías que se relacionan o aluden a la historia que se nos está contando. Es un tipo de libro que me gusta y me atrae. Hace unos meses, me costó ponerme a leerlo, me encontré con este libro expuesto en las estanterías de un centro comercial de la ciudad. Me llamó la atención que el relato de Juan Carlos Márquez estuviera ilustrado por las fotografías de Agurtxane Concellón, fotógrafa nacida en Zaragoza pero establecida en Noruega, y que participaba en el proyecto “Planeta en positivo”, una exposición de la que hablé hace un tiempo que se celebró en el Centro de Historias de la ciudad. Así que atraído por un conjunto de cosas decidí comprar el libro.

Lobos que reclaman la noche
Juan Carlos Márquez, relato; Agurtxane Concellón, fotografías
Tropo Editores, 2014

Inevitablemente, también nos trasladaremos a Noruega en las fotografías de hoy, aunque sea navegando por el Hardangerfjiord.

Inevitablemente, también nos trasladaremos a Noruega en las fotografías de hoy, aunque sea navegando por el Hardangerfjiord.

El relato nos habla de una serie de personajes que van a coincidir en el viaje con su trineos en el frío invierno noruego hacia el tradicional mercado de Røros. Un anciano gravemente enfermo con su nieto en un trineo tirado por un caballo, una joven pareja con la mujer embarazada con su trineo de perros, y un viudo triste y desesperanzado que cree reconocer en la jauría de los anteriores a un perro que le fue robado, y que fue el preferido de su fallecida mujer. Intentará recuperarlo, pero el nuevo dueño, que lo adquirió legalmente a un marchante de perros según nos cuenta, no está dispuesto a venderlo. Y en el viaje, en el frío invierno, muchas cosas pueden pasar.

Donde podremos pasear por alguna de las típicas poblaciones noruegas con coloridas casitas de madera.

Donde podremos pasear por alguna de las típicas poblaciones noruegas con coloridas casitas de madera.

Estamos ante un relato sobrio, muy adecuado al clima y a las circunstancias del viaje que vamos a emprender, pero no frío en el sentido de sin alma. Sabemos que en la sobriedad de las relaciones entre los habitantes de las austeras tierras nórdicas, las emociones pueden ser fuertes. Y el desenlace puede ser cualquiera. El relato viene adecuadamente acompañado por el reportaje de Concellón, con el que optó y fue finalista del Sony World Photography Award 2013, uno de los más prestigiosos del mundo de la fotografía contemporánea.

A mí me ha parecido un libro muy interesante, el relato no es muy largo y se lee bien. Es de los que se podrían disfrutar idealmente en una fría tarde de invierno en que te quedas en casa, pero recomendable en cualquier momento. Y desde luego las fotografías te sitúan perfectamente en el ambiente en el que discurre la acción.

O ya que estamos hablando de viaje, cruzaremos con el tren la meseta de Hardangervidda en nuestro desplazamiento entre Oslo y Bergen.

O ya que estamos hablando de viaje, cruzaremos con el tren la meseta de Hardangervidda en nuestro desplazamiento entre Oslo y Bergen.