[Cine] Hereditary (2018)

Cine

Hereditary (2018; 32/25180603)

Rápida entrada de cine, tras la cual igual paso varios días sin actividad. Tengo una tarea importante que hacer, llevo cierto retraso, y tengo que dedicarle horas. Espero que no, pero incluso mis recomendaciones fotográficas semanales puede quedar comprometidas. O reducidas a un mínimo. Así que voy con un comentario de la única película que hemos visto en salas de cine en el mes de junio que no haya sido rodada hace más de cincuenta años. Un record a la baja en los últimos 30 años de mi historia cinéfila. Acudimos a ver esta película dirigida por Ari Aster, inducidos por las recomendaciones de diversos medios y por un reparto prometedor. Es cierto que el género de terror no es precisamente mi favorito, pero si una película es buena,… es buena. Aunque si es mala,… hay factores que la hacen mucho peor.

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Tan desligado me siento de esta película, que no he buscado fotografías alusivas; simplemente unas cuantas de las que tengo ya reveladas de mi último viaje por Aviñón, Arlés, Annecy, Chamonix y el lago Lemán.

Aster nos presenta la historia de una familia convencional, papá (Gabriel Byrne), mamá (Toni Collette), hermano mayor adolescente (Alex Wolff) y hermana menos más jovencita (Milly Shapiro). Están de duelo por el fallecimiento de la abuela; la madre de mamá. Y pronto una serie de eventos van a trastocar seriamente la vida de la familia.

La primera escena de la película te llama la atención; esa maqueta, esa casa de muñecas en la que la cámara se sumerge trastocándote el sentido de realidad, ya te manda un mensaje muy claro. Los personajes de este drama no son los dueños de sus destinos. Muy bien, Aster, has conseguido captar mi atención. Pero… ¿qué narices pasa para que inmediatamente la película adquiera tal tono que por primera vez desde que vi una película en pleno jet lag hace un tiempo me quedase traspuesto, leáse más o menos dormido, durante un rato? Tal y como os lo cuento. Me despertó una peculiar versión del “chiste” aquel del “¡Ten cuidado con los po po po po po postes!”.

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Ya no volví a dormirme, pero sí que me entraron ganas de salir del cine. No es que no consiguiera entrar en la película o empatizar mínimamente con los personajes. Es que es una película que me estuvo expulsando constantemente. Que no me decía nada, que no me producía la menor emoción. Teóricamente una película de terror, ningún sentimiento ni remotamente similar pasó por mi cabeza. Para colmo, la posible calidad interpretativa de los actores protagonistas es destrozada por el que puede ser el peor doblaje, incluida la peor traducción al castellano, que he tenido la oportunidad de sufrir en los últimos… ¿toda mi vida? No sé.

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Ópera prima como largometraje del director, todavía no entiendo qué han visto tantos medios para que esta película haya recibido esas alabanzas que nos llevaron el lunes pasado a las salas de cine. Pero decir que estoy arrepentido de hacerles caso, es poco.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *

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[Cine] Nadie quiere la noche (2015)

Cine

Nadie quiere la noche (2015); vista el 30 de noviembre de 2015.

Supongo que hay que dejar el título en castellano, porque parece que ese es el título oficial. Aunque la película está rodada en inglés. Y en inuit. Y porque desgraciadamente a Zaragoza no ha llegado más que la versión doblada (¡horror!). Aunque yo tenía mis dudas porque había leído algo de las peripecias de esta película en su presentación en Berlín, la presencia de Juliette Binoche y algún otro nombre conocido, añadido a que todavía hay quien espera cosas interesantes de la directora Isabel Coixet, nos hizo optar por esta película, a pesar de que había otras igualmente interesantes o más.

La protagonista de la película es Josephine Peary (Juliette Binoche), la esposa del autoproclamado primer hombre en pisar el Polo Norte. En una realidad alternativa a la realidad histórica, Josephine habría ido a esperar a su marido a su regreso de la expedición polar. Primero a la isla de Ellesmere, la más al norte de los territorios árticos canadienses, y desde aquí, atravesando el estrecho de Nares, al norte de Groenlandia, cuando el invierno se está acercando. Allí se encontrará con Allaka (Rinko Kikuchi), la amante inuit de Peary, y juntas decidirán esperar el regreso de este, afrontando la noche del invierno ártico.

Paisajes nevados, para ilustrar una película gélida ambiental y conceptualmente.

Paisajes nevados, para ilustrar una película gélida ambiental y conceptualmente.

Como digo, esta es una historia alternativa. Aunque Josephine Peary acompañó en su juventud a su marido en alguna expedición ártica, hasta el punto de dar a luz a su hija mayor en una de ellas, lo cierto es que esperó confortablemente el regreso del explorador en Estados Unidos en 1909. Por lo tanto, si tal cosa es sabida, la pregunta es ¿cuál es la tesis de Coixet al hacer esta película? ¿este ejercicio de ucronía? El personaje de Josephine Peary es mostrado como una mujer irracional, soberbia, racista, vana y con tendencias dictatoriales. Tal es así… que en un momento dado te da igual lo que le pase. El personaje de Allaka, por el contrario, es una variante del “buen salvaje”. El ser humano en estado natural en contacto con la naturaleza, generoso, sencillo, solidario,… pero la estereotipada definición del personaje la hace igualmente impersonal. Poco interesante. A partir de aquí… una descripción de 18 o 20 semanas en la frío noche ártica, tan inverosímiles como faltas de interés… Ni aun con el tercero en discordia. Un enorme esfuerzo de rodaje, tanto en el plano técnico como en la contratación de un equipo artístico notable para ¿qué, exactamente?

Ni siquiera las esforzadas interpretaciones de las dos protagonistas consigue salvar esta historia. No entiendo tampoco, si quiere reivindicar a los pueblos aborígenes frente a la soberbia occidental, por qué no ha buscado para el papel de Allaka a una actriz inuit en lugar de buscarse a una pijita nipona. Ni entendemos para qué es necesario contratar a Gabriel Byrne para el papel que hace.

Pero no las nieves árticas, donde no he llegado... nos conformaremos con los Pirineos en invierno.

Pero no las nieves árticas, donde no he llegado… nos conformaremos con los Pirineos en invierno.

Me entero después de ver la película que después de la gélida acogida en la Berlinale, más que gélida habría que hablar de rechazo al filme, se volvió a montar el metraje, se recortó y se intentó hacer más digerible. No me puedo ni imaginar el pestiño insufrible que debió ser aquella presentación. No la puedo recomendar. Y difícilmente creo que le llegue a perdonar a Coixet que haya conseguido que Juliette Binoche, una de mis actrices preferidas, me caiga durante dos horas profundamente antipática.

Valoración

  • Dirección: *
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **
En el alto valle del río Gállego y en el puerto de Portalé... Pirineos aragoneses.

En el alto valle del río Gállego y en el puerto de Portalé… Pirineos aragoneses.

[Televisión] Cosas de series; El paraíso de Zola y las intrigas de los gobiernos modernos

Televisión

Comentar las series de siempre no tiene mucha gracia esta semana. Después de la intensidad de los primeros capítulos de muchas de las que veo últimamente, y que podéis leer en entradas de jueves anteriores, parece que ahora reina la calma chica, aunque no sea así. Bueno,… Dexter ha ligado en particulares circunstancias con “una colega” que está como un queso y nos ha alegrado un poquitín la visual. Pero hoy me voy a ir al Reino Unido. Que últimamente, casi todo lo que veo de ese origen me gusta mucho.

Por un lado, la semana pasada pude ver el primer capítulo de Secret State, un drama político que nos va a durar cuatro episodios protagonizado por el siempre interesante Gabriel Byrne. En un pueblo de Inglaterra ha explotado una petroquímica con grandes destrozos y muerte. Y el viceprimerministro (Byrne), se ocupa de analizar la situación mientras el primer ministro británico está en EE. UU. negociando con la empresa petroquímica las responsabilidades correspondientes. El problema es que cuando este vuelve en un avión privado de la empresa, se precipita en el Atlántico y muere. Y pasan tres cosas. Que se desvela que algo oscuro hay detrás del accidente de la petroquímica. Que la muerte del primer ministro no es accidental. Que se desata una lucha por el poder, con intervención de los servicios de espionaje y con juego sucio. Promete mucho. Deseando estoy de poder ver el segundo episodio.

Y ha terminado la primera temporada de The Paradise, la adaptación de la BBC de la novela de Émile Zola Au Bonheur des dames, de la que ya os he hablado. Hasta ahora no sabía si era una miniserie autoconclusiva, o si iba a tener continuación. Lo segundo. La historia no ha terminado. La temporada, de ocho capítulos, ha culminado con un cliffhanger que derretirá el culico de los más románticos de los telespectadores. Pero se avecinan tiempos difíciles para los carismáticos protagonistas (Joanna Vanderham y Emun Elliott). Sobre todo por que la tercera en discordia (Elaine Cassidy), no creo que tenga buen perder. En cualquier caso, esta historia de auge de la burguesía sobre una decadente pero todavía poderosa aristocracia, de la inteligencia y la iniciativa sobre el capricho y los derechos de las buenas familias, muy suavizada probablemente con respecto al naturalismo del autor literario, más orientada al drama romántico, me ha encantado. Es redundante hablar del buen quehacer de los británicos con los dramas de época. Pero a mí me ha tenido completamente enganchado, y con ganas de que vuelva la segunda temporada. A ver cuando es eso. Ah. Insisto. La Vanderham es un encanto. Desde todos los puntos de vista que se os ocurran.

Liberty

La acción transcurre en “The Paradise”, unos ficticios grandes almacenes del siglo XIX en alguna capital de provincias inglesa; en la foto, los grandes almacenes “Liberty” en la mismísima capital “del imperio”.

Más obras maestras en 23 minutos, más In Treatment

Televisión

Ya hace más de un año, por mayo de 2008, recomendaba entusiastamente la serie de televisión In Treatment. Es esta serie una mirada de cerca al trabajo y a la vida de un psicólogo ya maduro, que ejercía en algún lugar de Nueva Inglaterra, quien durante la primera temporada entraba en crisis ante su imposibilidad de guardar la neutralidad con sus pacientes en los profesional, y ante las dificultades por las que pasaba su matrimonio y su vida familiar en lo personal. Cada uno de los 42 episodios de menos de 25 eran pequeñas obras de teatro, con diálogos e interacciones entre los personajes de gran intensidad emocional, excelentemente interpretados por Gabriel Byrne y una pequeña pléyade de actores que le acompañaban en su devenir cotidiano.

Este año, la serie ha vuelto con 35 nuevos episodios, siete semanas de tratamiento, en las que nuevos paciente han compartido sus sinsabores con Paul, más el añadido, continuidad de la temporada pasada de Dianne Wiest como su terapeuta supervisora, Gina. He de decir que ambos actores son explendidos, y siempre me quedo sorprendido al contemplar la capacidad de la veterana actriz para dotar de matices su actuación, para decir tanto con tan pocas palabras. Una delicia.

Pero claro, también están los pacientes. Y puesto que el esquema se ha repetido, aunque trasladando la consulta a Brooklyn tras el divorcio de Paul, y con una amenaza de demanda de fondo por mala praxis tras la muerte de uno de sus pacientes de la temporada pasada, había que dotar de nuevas actitudes y nuevas interacciones interesantes a los personajes para no repetirse. Si el amor y la relaciones de pareja dominaban la temporada pasada, las relaciones familiares, y especialmente las paternofiliares, y la muerte han sido los temas de interés en la que acaba de terminar. Todos han estado bien, pero yo destacaría dos personajes.

Mia, una abogada de éxito, soltera, antigua paciente de Paul en su juventud, vuelve a la terapia mostrando una personalidad rica y compleja, con problemas en la relación con los hombres, con una frustración profunda por no ser madre, y con asuntos sin resolver en el entorno familiar desde su infancia. Es interpretada por Hope Davis, una actriz a la que hemos visto pocas veces como protagonista, y que en mi opinión ha sido de lo mejor de la temporada. También llena de matices, una mujer en sus cuarenta y… ha sabido mostrarse al mismo tiempo atractiva y seductora como débil y desamparada. Me ha gustado mucho.

April, una joven universitaria en un programa de postgrado, se enfrenta a la muerte tras el diagnóstico de un linfoma, sin saber como reaccionar. Muchos años cuidando de los demás, de su entorno y de sí misma, le dejan sin recursos para enfrentarse a su amenaza más grave. Interpretada por Alison Pill, su actuación es tanto más meritoria cuanto es una actriz muy joven todavía, pero que también ha llenado de matices su personaje, así como por la naturalidad con la que ha asumido sus cambios de aspecto físico como consecuencia de la enfermedad.

El resto de actores y actrices han estado también muy bien, pero he querido destacar aquellos que más me han gustado. Una serie muy recomendable. De lo mejor que he visto en los últimos… en todo los años que recuerdo. A por ella.

Ya que la muerte ha tenido una importancia notable en las tramas de la serie, os dejo con un cementerio. En un día gris y lluvioso.

Cementerio San Pedro

Cementerio de la Peterkirche en Salzburgo, Austria - Pentax K10D, SMC-DA 21/3,2 Ltd.

Series varias: despedidas, cierres y nuevas incorporaciones

Televisión

En primer lugar, dedicaré unas líneas a la despedida definitiva de una serie de televisión que ha marcado época. Se trata de ER, en España, Urgencias. Con una realización que ha marcado tendencia en muchas otras series de temática muy diversa, se trata además de una de las pocas series, si no la única, que se ha aproximado al trabajo de los profesionales sanitarios con razonable veracidad. En la práctica, el resto de series de “médicos” u “hospitales” tienen poco que ver con la realidad del trabajo de estos profesionales.

Sin embargo, la serie fue razonablemente atractiva por una sabia mezcla de acción derivada del frenesí de la actuación de un servicio de urgencias, con las interacciones de unos personajes que crecían y se desarrollaban con el tiempo, y por los que podías coger cariño, amor, odio, manía,… de todo. Yo no he visto más que algunas temporadas y de forma intermitente. Me perdí todas las temporadas iniciales, cuando se hizo famoso George Clooney. Me enganché con el personaje de Abby Lockhart, mujer con un carácter entrañable, que empieza de enfermera, pasa a ser estudiante de medicina, hace su residencia y acaba siendo médico adjunto del servicio de urgencias hasta su salida de la serie al principio de la última temporada. Fue interpretada estupendamente por Maura Tierney. Es el cuarto personaje con más apariciones en la serie de toda la historia de la misma. Y mi favorito, claro.

La última temporada ha sido relativamente floja, porque se ha dedicado a cerrar hilos argumentales, y a homenajearse a sí misma con la aparición de múltiples cameos en distintos episodios de los personajes que fueron importantes en un momento dado. Pero me ha gustado verla, y dar un adiós a muchos de ellos.

A un nivel menos drástico, se han cerrado la primera temporada de United States of Tara y la segunda de Damages. Dos series emitidas por la televisión por cable norteamericana y de excelente nivel. Ambas son una demostración palpable de que temporadas de 9 a 13 capítulos son mejores que las de veintitantos.

Damages ya me gustó en la primera temporada; la segunda ha estado un poco más baja, pero bien en comparación con el panorama general. En cualquier caso, estará bien volver a ver cómo se hacen la puñeta mutuamente esas dos abogadas interpretadas de forma excelente por Glenn Close y Rose Byrne.

Las aventuras de Tara y sus multiples personalidades me han parecido un auténtico hallazgo, especialmente por el buen hacer de su protagonista Toni Collete. Pero no sólo ella. Todo los componentes de su disfuncional familia, y los actores que los representan, han estado a un nivel altísimo. Se ha convertido en una de mis series favoritas. Ganas tengo de que vuelva en su segunda temporada.

En cuanto a novedades de los últimos días, hay varias pero para saber si algunas de ellas merecerá la pena, habrá que esperar. Sólo comentaré dos nuevas incorporaciones.

Por un lado, un regreso. Volvemos a disfrutar y a sufrir con nuestro psicólogo favorito, interpretado por Gabriel Byrne, en In Treatment. Para mí, de lo mejor. Pequeñas obras de teatro de poco más de 20 minutos de duración, cinco por semana. Y con Dianne Wiest volviendo los “viernes” de cada una de estas semanas. Qué buenos diálogos, qué buenas interacciones, qué química… Y nuevos personajes con nuevos problemas… A no perdérselo.

Una de las carencias más notables desde hace unas semanas es la ausencia de algo bueno en el ámbito de la ciencia ficción, desde que se despidió Battlestar Galactica, de la que ya comenté de forma extensa su final. Pues bien, ya corre por ahí el episodio piloto de su spin-off, Caprica. La acción se sitúa 58 años antes del comienzo de la acción narrada en su serie madre. No es una space opera, así que el ambiente es distinto, pero por lo visto, volvemos a tener buenas interpretaciones y personajes fuertes. A mí, el piloto, me gustó bastante. Espero que siga adelante la serie. Y ya hemos podido ver al primer CYbernetic Life-fOrm Node. Y empezado a entender su odio hacia la humanidad… Al igual que su antecesora, la serie viene fuerte en temas: discriminaciones étnicas, mafias, fanatismo religioso, sexo,…

Supongo que por las fechas que estamos en próximas semanas hablaré de más cierres y tal vez de alguna otra novedad.

En la foto de hoy, una anciana reza ante su monoteista dios en la Karlskirche de Viena. Veremos conflictos entre monoteistas y politeistas si sigue adelante la nueva serie, Caprica.

Karlskirche

Nave central de la Karlskirche, Viena (Austria) - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

Aritmética emocional (2007)

Cine

Aritmética emocional (Emotional Arithmetic, 2007), 23 de junio de 2008.

Esta película me tenía mosca desde hace varias semanas. Por un lado, el reparto es de campanillas, con actores muy soventes. Susan Sarandon, Gabriel Byrne, Max von Sydow, Christopher Plummer,… Por otro lado, este filme canadiense ha sido recibido de forma muy fría tanto por la crítica como por el público. Así que… Bueno, ayer, ante el bajón de la cartelera, que empieza a tomar los tristes tintes veraniegos en cuanto a interés y calidad, nos animamos a verla.

La historia narra el reencuentro de Melanie, personaje interpretado por la Sarandon, con sus dos compañeros en el centro de detención de Drancy, durante la Segunda Guerra Mundial; centro de tránsito antes de ir a parar a los campos de exterminio nazis. De entrada, el espectador tiene una información limitada; poco a poco va conociendo que la vida para los tres ha sido difícil por diversos motivos. Lo que pretende la historia es llegar a una catarsis en la que las cuestiones pendientes queden aclaradas, y tal vez eso dé algo de paz a los personajes.

Y digo que es lo que pretende, porque creo que no lo consigue. Creo que hay dos problemas básicos. Por un lado, que el espectador no consigue meterse en la piel de los protagonistas, que aparecen siempre muy lejanos. Se genera poca empatía. El sufrimiento queda muy lejos de esos idílicos paisajes de la campiña canadiense. Por otro, las imágenes del pasado, en un blanco y negro muy difuminado, con una estética un poco orwelliana, te dan la impresión de que estás viendo algo más de fantasía que de realidad. Las motivaciones quedan poco claras, y no siempre encuentras que los actos de los personajes sean la consecuencia de lo que te están contando. Creo que al director, Paolo Barzman, se le ha ido de las manos una historia interesante pero difícil de contar. Se ha quedado en el esteticismo, y se ha olvidado de dar alma a la historia.

Los intérpretes son buenos, como todos sabíamos a priori. Pero aunque ponen todo de su parte para lidiar con el filme, no consiguen salvar algo que tiene una base muy endeble. Christopher Plummer, que está bastante bien, tiene que lidiar con un personaje que está especialmente mal definido en algunos momentos.

En resumen, película fallida, que sólo es recomendable para apreciar los destellos de calidad interpretativa, pero que ni aun por esas sirven para realizar una recomendación franca de esta película. Un siete a la interpretación, pero un cinco a la dirección y a la valoración subjetiva global del filme.

Siendo los paisajes lo más destacado de la película, os dejo uno desde el Alto de Alcubierre.

Paisaje al atardecer

(Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM)

Pequeñas obras maestras en 23 minutos… In Treatment

Televisión

In Treatment (2008).

Desde hace mucho, muchos, muchos años, la televisión había sido para mí un entretenimiento menor. Menospreciado. Casi podríamos decir que propio de gentes que no tienen imaginación para hacer cosas más interesantes. Nunca, desde que salí de la infancia, he visto mucho la televisión. En la programación televisiva, hasta hace poco, sólo me interesaba algún noticiario, y la programación de películas cinematográficas. Una extensión de mi interés por el séptimo arte. Los concursos dejaron de interesarme con la aparición de Arévalo en la subasta del Un, dos, tres. La telebasura,… su propio nombre indica. Las teleseries me parecían todas cutres, y la única que me interesó en un momento dado, Doctor en Alaska (Northern Exposure), la programaban a horas intempestivas y no la veía casi nunca. Así que… pasando de la televisión, y siendo féliz, pese a ello.

Pero en los últimos años se han producido dos hechos muy claros. El cine está de capa caída, especialmente porque se está basando en el espectáculo de los efectos especiales, y está dejando de lado las buenas historias y los buenos guiones. Simultáneamente, la televisión está contando con gente capaz de narrar excelentes historias en los diversos formatos de la series de ficción para el medio. En los últimos tiempos he disfrutado de excelentes momentos con productos tan diversos como Urgencias (E.R.), House M.D., Mistresses, Daños y perjuicios (Damages), Californication, Dexter, Pushing Daisies, o la renovada Battlestar Galactica. Sólo por citar aquellas que más me han llamado la atención. Hay más productos interesantes. Pero mi capacidad de atención es limitada.

Estoy suscrito a un servicio de pago, televisión por satélite. Opino que estoy dispuesto y conviene pagar precios razonables por servicios razonables. Pero reconozco que los medios televisivos están en la inopia, y algunas de estas series las he ido pillando por internet. Como seguiré pagando por el servicio antes mencionado cuando las emitan, creo que no estoy defraudando a nadie. Simplemente adapto con antelación la oferta a los tiempos que corren, ya que los medios siguen funcionando con criterios del pasado siglo XX. Cuando en estos momentos una película cinematográfica es estrenada en todo el mundo de forma prácticamente simultánea… pues… eso. Que el mundo se ha hecho muy pequeño.

Una de las última series que he seguido en los útlimos meses es In Treatment. 43 episodios de no más de 20 a 23 minutos, que se pueden ver perfectamente mientras comes o cenas algo, sobre un psiquiatra/psicólogo, Paul (Gabriel Byrne), en su gabinete de terapia, con cuatro pacientes, uno para para cada día de la semana, dejando el viernes para su propia terapia con Gina, una antigua amiga, interpretada por Dianne Wiest. Entre los personajes, me han llamado muy poderosamente los femeninos. Entre las pacientes Laura (Melissa George), atractiva, sensual, tentadora, Sophie (Mia Wasikowska), adolescente de 15 años llena de matices y expresión, y Amy (Embeth Davidtz), esposa en crisis matrimonial, dura y atractiva al mismo tiempo. Muy importante en la serie es el papel de la esposa del terapeuta, Kate, interpretada por una impresionante Michelle Forbes.

La acción se prolonga a lo largo de 9 semanas en las que, sin salir del gabinete de Paul o de Gina vemos pasar muchas cosas, aparecer muchos conflictos, aflorar muchas emociones, sufrir muchas decepciones, y esperanzarnos en algunos futuro.

El gran mérito está en una idea aparentemente simple, pero mucho más elaborada de lo que parece, que funciona. Está basada en una teleserie israelí, Be ‘Tipul. El otro gran mérito está en la más que excelente interpretación de los actores y actrices, muy alejada de las planas interpretaciones propio del medio. Mucho matiz, mucha expresividad, mucha capacidad de decir cosas o transmitir sentimientos con simples miradas y actitudes. Si toda la televisión fuera así… yo también sería un teleadicto. Más, queremos más.

En la foto de hoy, no faltan las estrellas de la televisión improvisadas en el pasado Mercado de los Sitios en el Barrio de San Gregorio.

Las grabadoras de v�deo... ¿son de la Guerra de la Independencia?

(Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM)